El candidato de Acción Popular a la región Lima se estrena con esta campaña en las lides electorales. Su mayor experiencia está en la administración pública
¿Cuál
sería su proyecto si gana las elecciones?
Acción Popular plantea tener una región integrada económica, social y territorialmente. El factor humano es clave para la colaboración y para los beneficios. Creemos que este desarrollo se logrará a través de la educación.
¿Ese será su primer objetivo?
Debemos definir una política sectorial, una capitalización social y una fe en el desarrollo. Tras evaluar las nueve provincias de Lima, hemos concluido que tenemos una vocación agrícola y, por lo tanto, apuntaremos a mejorar nuestra producción y productividad. Queremos propiciar que la población se integre a la era del conocimiento y eleve su autoestima.
¿Qué plazo se ha fijado?
En lo que es infraestructura, cuatro años. Si hablamos del desarrollo y la capitalización, requerimos más tiempo. Dando el primer paso, será más fácil. Por ejemplo, si un campesino ve durante los cuatro años de una gestión que su hijo aprende computación, no permitirá que en el quinto año otro gobierno retroceda en este campo.
¿Cuál es el principal problema de la región?
Sin duda, la pobreza. Para enfrentarla tenemos que apostar por la agricultura, la pesquería, el turismo y la minería. Tenemos una franja costera con grandes posibilidades de desarrollo.
¿Con qué recursos contará? ¿Solo los del CTAR Lima?
Durante el gobierno de Valentín Paniagua fui secretario técnico del CTAR-Lima y pude conocer el interior de esta organización. Buscamos tres grupos de financiamiento: sector público, sector privado e inversión externa.
No podrán contraer créditos externos y hay un tope para el endeudamiento interno.
Las regiones no son islas; seguimos siendo peruanos. No creo que podamos llegar a un festival de préstamos. Sin embargo, tenemos que plantear iniciativas, además de los tributos que ya existen. Hay un fondo de compensación nacional, los recursos del canon y los fondos provenientes de las privatizaciones y las concesiones. Nosotros vamos a ser administradores, pero la propiedad es del Perú y, en este caso, de la región Lima. En cuanto a la inversión privada, debemos tener presente que el 10% de toda la inversión para un territorio es del sector público, pero el 90% proviene de la actividad privada. Si esta no toma como suyo el desarrollo, no tendrá éxito ningún proyecto. Asimismo, tenemos la banca regional. En cuanto a la inversión externa, hay diferentes organismos de cooperación técnica y de banca privada de crédito, así como ONG.
Este sería el tercer intento descentralizador en el país.
En AP tenemos la mística del Perú como doctrina, por lo que la regionalización no es una idea nueva. En la Constitución de 1979 ya se hablaba de gobiernos regionales. AP planteó ese capítulo y se hicieron las corporaciones de desarrollo.
¿Este intento tendrá éxito?
Fui presidente de la Corporación Departamental de Desarrollo (Corde-Lima) durante el segundo gobierno de Belaunde. Si el Estado daba dinero para construir un aula, esta se edificaba con la comunidad y nuestra oficina brindaba la asesoría técnica. Así, en vez de una aula hacíamos cuatro. Ya en esa época nosotros pensábamos en la descentralización. No solo en un gobierno regional, sino descentralizado.
Hubo intentos que fracasaron.
A mí el presidente Belaunde me dio la oportunidad de trabajar en Corde-Lima y luego el presidente Paniagua en el CTAR-Lima. Si gano los comicios, sería la trilogía de los honores. Creemos estar capacitados para continuar el trabajo que ya hicimos antes.
¿Estos comicios son un reto?
La mejor forma de respetar la memoria de Belaunde es trabajar con más ahínco para que la gente sepa que AP es un partido que trabaja en favor de las clases más necesitadas y tiene experiencia de gobierno.
Un hombre de partidoCorría 1956 cuando un joven universitario recién llegado de Trujillo mataba las noches en el local del Frente Nacional de Juventudes Democráticas, el mismo que después se convirtió en Acción Popular.
Era solo un estudiante que se quedaba a dormir en la oficina de su hermano para ahorrar dinero, pero un día, mientras llegaba la hora de descansar, decidió cruzar la pista y ver qué pasaba en aquel local donde cada noche veía movimiento. Desde entonces empezó una fiel y larga relación partidaria.
En su casa las fotos del arquitecto Fernando Belaunde y Violeta Correa ocupan un lugar especial, al igual que la del ex presidente Valentín Paniagua.
Álvaro Alarco Santisteban nació en Trujillo el 10 de noviembre de 1935 y entre 1980 y 1985 lideró Corde-Lima.
Fue durante el gobierno de transición de Paniagua que volvió al sector público. Esa vez ocupó el cargo de secretario técnico del CTAR-Lima.
En AP ha sido coordinador de Lima Provincias y secretario general de Lima Provincias, entre otros cargos.
Además se ha desempeñado como asesor de la Cámara de Diputados, así como director de planificación regional del desaparecido Instituto Nacional de Planificación (INP).
Ha realizado un magíster en planeamiento urbano y regional en la Universidad Nacional de Ingeniería y ha participado en el Proyecto 205 de la OEA.
Postular a un cargo político nunca estuvo entre sus planes.