| Entrevista a Valentín
Paniagua Al poco tiempo de terminar su gestión
como presidente, se puede decir que su gobierno está marcado por un profundo interés por
dejar los cimientos para emprender una nueva era en la historia del Perú. A continuación
una breve entrevista hecha por el Periodista Luis Llontop del quincenario Signos No7,
abril 2001)
Estamos ante un nuevo estilo de gobernar. ¿Se convierte en un legado, se puede
institucionalizar?
- Más que un legado es una reivindicación. La Constitución lo requiere y ha habido
aquí la forja de una tradición: que el gobierno no sea u gobierno de alguien que ordena
concentrando y centralizando el poder, sino de alguien que gobierno institucionalmente, es
decir con participación en primer lugar de todos los poderes del Estado en la esfera de
su competencia y con participación protagónica por parte de los ministros, como
vehículos de Comunicación con el Congreso y la opinión pública, evitando de esa manera
la personalización del poder. Adicionalmente gobernar no es ordenar, ni mandar, gobernar
es fundamentalmente concertar y por lo tanto, todo esfuerzo de búsqueda de consenso
perseguía no solamente coordinar mejor las actividades de las instituciones del Estado,
sino al propio tiempo abrir cauces de participación para las instituciones de la sociedad
civil de distinta naturaleza: empresarios, trabajadores, entidades defensoras de derechos
civiles, etc. Iglesias que tienen algo que decir y mucho que hacer por el bienestar del
país.
Su gestión, nos parece, ha sido la comprobación práctica de cómo el Estado puede
acercarse al ciudadano común y corriente...
- Eso es lo que debe ser una democracia gobernante, no una democracia gobernada por la
voluntad de una persona o de un partido, sino una democracia abierta, que permita la
participación de todos los sectores políticos y de todas las instituciones de la
sociedad civil, en la medida que la realidad lo permita. Sólo así, escuchando todos los
intereses, pueden resolverse con acierto los problemas. Desde luego, nosotros no
pretendemos, ni mucho menos, que hayamos logrado eso, pero esa es la meta y esa es la
concepción a la que hemos tratado de ajustar nuestro estilo de gobernar.
Reinstaurar el imperativo de la ética
El presidente del Consejo de Ministros, el embajador
Javier Pérez de Cuéllar, refiriéndose a Usted, señaló en su discurso ante el Congreso
de la República el 11 de diciembre pasado, " Que a lo largo de su trayectoria, supo
hacer del Constitucionalismo y de su visión ética del quehacer político, los ejes de
una vida dedicada a la democracia"¿Qué puede decir al respecto?
- Más que yo mismo, son otros los que tendrían que decirlo, pero es verdad que yo
tengo una devoción que puede resultar en determinados momentos una deformación
profesional por el constitucionalismo. Y es cierto que, a lo largo de mi vida pública me
he esforzado por mantenerme dentro de las más estrictas normas éticas, a pesar de que no
sea precisamente un modelo, un ejemplo, y desde luego no lo soy.
Creo que en términos generales la característica de este gobierno ha sido restaurar el
imperativo de los principios éticos como fuente de inspiración de la conducta política.
Señor Presidente, ¿Cómo fortalecer los liderazgos políticos particularmente en los
jóvenes, qué tipo de líder usted considera que necesita el pueblo peruano?
- Un liderazgo nace como consecuencia de la participación. La primera obligación de
la juventud y de cualquier ciudadano es participar, la indiferencia o el escepticismo
frente al destino nacional permite justamente que éste sea manejado por quienes no
consideran los intereses nacionales. La indiferencia es el caldo de cultivo de todas las
autocracias, y por eso mismo, quien pretenda liderazgo en la sociedad debe participar
tratando de apostar con modestia, pero con eficacia las luces, los talentos y la capacidad
que pudiera ofrecer para resolver los problemas nacionales y esa es una tarea que por
igual alcanza y de manera especialísima a los jóvenes.
Etica y Política
Durante muchos años, justificándose en el pragmatismo
en la acción política, para alcanzar resultados, se prescinde de los criterios éticos.
Se deja la ética a u lado, porque se busca conseguir resultados, en consecuencia, la
ética se convierte es un estorbo, más que en un apoyo o sentido para alcanzar resultados
¿Cuál es su opinión?
- Son diferentes situaciones, es evidente que gobernar significa optar siempre hay
más de una posibilidad de decisión, siempre es difícil desde el punto de vista ético,
desde el punto de vista político es difícil entonces hacer una opción. Desde el punto
de vista ético es bastante más simple o se atiene a uno o no se atiene a la norma ética
y creo, lo digo con toda franqueza, que por lo menos aquí en la etapa en que he estado
yo, tentaciones en términos éticos no ha habido.
En cambio, provoca frustración, por cierto, no poder satisfacer demandas de carácter
social que son todas ellas o casi todas, justificadas, que lamentablemente no pueden
atenderse, porque no hay los medios, porque sencillamente los recursos del Estado y la
sociedad son insuficientes.
¿Que podría comentar del desempeño de la Iglesia en este proceso?
- Lo que ha ocurrido siempre es que la Iglesia ha tenido un desempeño que es digno de
aplauso y su papel creo que en los últimos tiempos, me refiero desde luego al Gobierno
Transitorio, ha sido mucho más dinámico dado que hemos abierto cauces para su
participación en algunos escenarios en los que su intervención es importante. Uno de
ello, por ejemplo, es la Comisión Nacional que esta presidida nada menos por un
sacerdote, el padre Ricardo Morales, otro de estos escenarios es el de la concertación
para la lucha contra la pobreza, el Director Ejecutivo de ese programa es un sacerdote:
Gastón Garatea. Y no me refiero sólo a la Iglesia Católica, me refiero a todas las
iglesias de todas las confesiones, que están participando simultáneamente en estos dos
órganos que hemos institucionalizado, justamente de concertación.
La fe y el trabajo por el cambio
¿Cuál es su balance final a tan poco tiempo de dejar
la conducción del país?
- Creo que esta ha sido una etapa de mucho esfuerzo, de gran fe en la posibilidad de un
cambio que no se ha logrado tal vez todo lo que hubiéramos deseado, pero ha iniciado un
proceso que estoy seguro se ha de continuar, acentuar, dinamizar y seguramente culminar
por otros a lo largo del tiempo. Lo importante es que el Perú ha iniciado un camino que
todos deseamos sea el que sigan los gobernantes que sucedan al gobierno Transitorio,
particularmente en lo que respecta a la reivindicación de los valores éticos en la
conducción política y el respeto a la ley y a la Constitución, a la tolerancia
política, al respeto a la Constitución en lo que concierne al funcionamiento de los
órganos del estado y la atención a través de la concertación y el diálogo de los
requerimientos de la sociedad peruana. |