- ¿Es verdad que el Comité Ejecutivo Nacional de Acción
Popular propondrá su candidatura a la presidencia para el 2006, como anunció en Arequipa
el dirigente Víctor Andrés García Belaunde?
- No. No es verdad. Imagino que se ha malinterpretado alguna expresión del doctor
García Belaunde. Las únicas candidaturas que interesan son las del partido que, ahora,
son las regionales y municipales.
- ¿Bajo qué condiciones básicas aceptaría usted la candidatura presidencial de su
partido?
- Es prematuro hablar de esa candidatura. El partido resolverá lo que crea
conveniente en su oportunidad y, en todo caso, el partido no puede ser condicionado por
nadie.
- Particularmente, ¿usted piensa en otros nombres en Acción Popular que podrían ser
presidenciables?
- Hay muchos. No creo que sea el momento de hablar de ellos. Saldrán a su debido
tiempo.
- Hace ya dos meses que AP pasó a la oposición explícitamente y hasta el momento no
muestra un perfil opositor
- No es cierto que pasáramos a la oposición. En ese año de tregua, nosotros hemos
evitado cualquier tipo de perturbación al gobierno. Sin embargo, no hemos ahorrado las
críticas que el interés nacional exigía y tampoco hemos dejado de decir nuestras
discrepancias. Un caso notorio: fuimos nosotros los primeros que planteamos que se
postergara la decisión de privatizar las eléctricas del sur. Y lo dijimos: había el
riesgo de que se politizara por motivaciones electorales. Y, en parte, así fue.
- ¿Qué piensa cuando las otras fuerzas políticas interpretan sus viajes al interior
del país como un calentamiento de una posible candidatura suya?
- Creo que los liderazgos en los partidos políticos se construyen y que si yo puedo
servir para construir un liderazgo para fortalecer el partido, debo hacerlo. Esa es mi
obligación. Si finalmente eso se traduce luego en una decisión específica, será fruto
de las circunstancias más que de un deseo explícito o deliberado. Sí me habría
gustado, se lo digo con toda franqueza, tener esa opción en el pasado, pero lo cierto del
caso es que yo nuca, dentro de la política, tuve en mi cuadro de aspiraciones o de
ambiciones llegar a la presidencia de la República.
- En ese mismo contexto, el 70 por ciento de peruanos le da el liderazgo absoluto de la
oposición a Alan García. ¿A qué lo atribuye usted?
- No sabría decírselo. En todo caso, si alguna explicación hubiera, debe ser el
hecho de que él mantiene un perfil neto de oposición como aspirante directo e inmediato,
ya como candidato, a la presidencia de la República, y yo no. Creo que, siendo respetable
esa posición, u otras semejantes, debemos esforzarnos en buscar una fórmula de consenso
nacional que nos permita servir eficazmente al Perú en el manejo de la política. Como es
natural, esta decisión de singularizarse en el camino político puede conducir a frustrar
eso que es deseable. Ahora, si se frustra, no es una tragedia. Es perfectamente legítimo
que los partidos tengan sus propias fórmulas.
- ¿No tendrá que ver con el perfil confrontacional de Alan García que usted, por su
personalidad moderada y centrada, no tiene?
- No tanto. Yo le digo: una cosa es que yo cuide mucho el lenguaje pero la invito a
ver algunos videos de la época del fujimorismo para que vea que sé utilizar también
duramente el idioma. Es cierto que, cuando he madurado en edad y políticamente, he
descubierto que la política no es sólo confrontación. La política es diálogo y no un
monólogo entre muchos. El diálogo presupone la voluntad de intercambio de puntos de
vista. La política del Perú ha sido una política de confrontación y de riña
permanente, no de adversarios sino de enemigos.
- El 2006, Acción Popular competirá de igual a igual con el Apra, Unidad Nacional y,
eventualmente, con el fujimorismo.
- Si es que no se lograra el consenso que creo que deberíamos intentar conseguir los
partidos democráticos, AP tiene que jugar y jugará sus cartas, exactamente igual como lo
está haciendo en esta etapa electoral.