JAVIER ALVA ORLANDINI
"En política no se puede ser sectario ni dogmático"
Viejo zorro de la política, ha vuelto a las primeras planas a raíz de su elección como magistrado del Tribunal Constitucional, elección que ha despertado comentarios por la casi perfecta repartición de tendencias políticas entre los cuatro cupos disponibles. en esta entrevista habla el político, el jurista y el hombre que convenció a Fernando Belaunde de lanzarse a la presidencia.
Cuando entramos a su estudio, entre computadoras y libros añejos de Derecho, nos percatamos de inmediato de un recuerdo de su campaña presidencial de 1985. Una escultura en madera, regalo de sus amigos, donde su rostro caricaturizado aparece con cuerpo de lechuza. El apodo se lo puso Sofocleto cuando en el primer gobierno de Belaunde tenía a su cargo a la Policía, y desde entonces se ha dedicado a formar una colección de cerámicos de lechuzas y búhos. Ahora respira tranquilo y siente que ha logrado rematar su carrera de abogado de manera brillante al ser elegido para el cargo jurídico más importante del país.
- Algunos pensaron que después de no alcanzar una curul en las últimas elecciones usted se retiraría a sus cuarteles de invierno.
- Bueno, yo no he sido elegido para un cargo político sino estrictamente jurídico, aunque mi función como magistrado constitucional sea hasta cierto punto un complemento de la labor legislativa. Sepa usted que, salvo en las ocasiones en que desempeñé función pública o cuando estuve deportado, siempre ejercí mi profesión de abogado litigante. A mis casi cincuenta años de ejercicio profesional, por primera vez voy a estar al otro lado del mostrador, y para mí es la culminación de una carrera.
- Esa labor complementaria no siempre ha sido aceptada de buena gana por el Congreso. Y no sólo en la época de Fujimori, pues recientemente se pretendió que los magistrados dieran explicaciones sobre sus fallos. ¿Cómo piensa usted afrontar estos intentos de sometimiento?
- El Tribunal Constitucional es una institución nueva y no se llega a entender que se trata de un órgano autónomo e independiente, cuya función es servir de valla frente a un congreso o un ejecutivo que viole la Constitución. No es un superpoder. Sus atribuciones pueden ser incómodas, pero normales y necesarias en un régimen democrático.
- A propósito del tema, ¿qué opinión le mereció el tan cuestionado fallo del Tribunal en el caso Bedoya de Vivanco??
- La ley es clara, las anomalías que ocurren al interior de un proceso se corrigen en ese mismo proceso. Por ello creo que debe modificarse el criterio del Tribunal para situaciones semejantes.
- ¿Pero ya es jurisprudencia?
- No, sólo es una sentencia. Se requiere de varias sentencias similares para crear jurisprudencia obligatoria y además la propia ley le permite al Tribunal cambiar sus criterios, si encuentra fundamento para ello.
- ¿Cree que hay voluntad en el Congreso para modificar la ley del Tribunal y permitir que funcione de manera más eficiente?
- Creo que es difícil que exista consenso en este tema, pero sí una mayoría suficiente para modificar la ley.
- Ha dicho que ve difícil el consenso pero en su elección y la de los nuevos magistrados se alcanzó... un sospechoso consenso que más pareció una repartición de vacantes entre los partidos.
- El consenso significa unanimidad y ése no fue el caso en la elección de los magistrados. Si los diversos grupos políticos del Congreso se pusieron de acuerdo fue para resolver un problema que había hecho crisis semanas atrás, cuando no se alcanzaron los votos necesarios para elegir al Defensor del Pueblo, lo que causó un cierto rechazo en la opinión pública. Es difícil reunir voluntades para elegir a una sola persona, pero es menos difícil elegir a cuatro.
- En algún medio se ha especulado con que, antes de la elección, la Mesa Directiva del Congreso manipuló la lista de candidatos y que algunos de los magistrados elegidos no estaban en la lista original.
- Yo no conozco absolutamente nada respecto de lo que pudo haber pasado antes de la elección, ya que no soy miembro del Congreso. En mi caso, la Comisión Evaluadora me consideró en primer lugar de la lista de candidatos. No sé si por orden de méritos, alfabético o por antigüedad.
Militancia en suspenso
- Mencionó que su elección como magistrado del Tribunal es la culminación de una carrera. Me imagino que se refiere a su carrera profesional y no a su carrera política.
- Mi actividad política ha culminado al asumir esta función, pues la ley señala que es incompatible el ejercicio de dicho cargo si se es miembro de un partido. De manera que tuve que enviar una carta notarial al secretario general de AP para cesar en mi militancia en tanto sea magistrado del Tribunal.
- ¿Pidió que le guarden el sitio?
- En mi caso no hay necesidad, pues soy político desde que tengo uso de razón. No desde que se fundó AP sino desde mucho antes. Lo fui como estudiante universitario, como estudiante secundario e inclusive como estudiante de primaria.
- ¿Herencia de familia?
- Mi padre fue senador por Cajamarca en 1945, mi abuelo fue diputado por Contumazá con Cáceres, al igual que mi bisabuelo, cuando recién se creó la provincia a mediados del siglo XIX. De manera que hay una cierta disposición genética por la preocupación política.
- ¿Que se ha transmitido a sus descendientes?
- Eso espero. Pero yo asumo el cargo con absoluta prescindencia de toda intervención política.
- ¿No tiene hipotecas de ningún tipo?
- Tengo total autonomía. Incluso cuando he ocupado otros cargos he sabido mantener cierta independencia. Cuando fui senador en el período 1980-85 mantuvimos discrepancias con el Poder Ejecutivo, que incluso nos observó algunas leyes, pero el criterio del Congreso se mantuvo. En política no se puede ni se debe ser sectario ni dogmático; hay que pensar y razonar.
- ¿Qué piensa respecto de la intromisión del Ejecutivo y del Parlamento en las funciones del Poder Judicial? El ministro de Justicia amenaza a un juez, el Congreso llama a otros a explicar por qué dictan una orden de captura.
- Yo no puedo dar opiniones sobre casos concretos que el día de mañana podrían llegar a ser decididos por el Tribunal, pues estaría adelantando opinión. Pero hay que recordar que el sistema democrático implica la separación de poderes, lo que no impide que el Congreso nombre comisiones investigadoras sobre temas que, incluso, están siendo investigados por el Poder Judicial.
- La experiencia ha demostrado que el Tribunal carece del poder necesario para ejecutar sus sentencias, como en el caso de la orden de pagar los bonos de la Reforma Agraria.
- Las decisiones del Tribunal son de obligatorio cumplimiento. Entiendo que en ocasiones, por problemas de falta de recursos del Estado puedan no llegar a cumplirse, pero esos son problemas que ya no incumben al Tribunal.
El joven Belaunde
- Usted ha sido político toda su vida, pero hubo un momento crucial, cuando como dirigente universitario se propuso a Fernando Belaunde que sea candidato a la Presidencia.
- Mire, hacia 1955 yo ya había conocido todas las prisiones de Lima, y estando en El Frontón decidimos con algunos amigos universitarios crear el Frente Nacional de Juventudes Democráticas. Por entonces aún no conocía a Belaunde, de manera que el Frente no se conformó con el propósito de lanzar su candidatura. De hecho tuvimos contacto con muchos políticos adversarios de Manuel Odría como Bustamante y Rivero, Ramiro Prialé, Pedro Beltrán - que primero apoyó a Odría y luego lo combatió- y muchos más. A Belaunde recién lo conocí a fines de 1955.
- ¿Por qué escogieron a Belaunde, entonces?
- Advertimos que tenía un lenguaje distinto, y ese hecho, además de su juventud, nos convenció de que podía ser el candidato.
- ¿A qué se refiere con "lenguaje distinto"?
- Además de ser un orador elocuente, su mensaje demostraba que conocía la realidad del país. Como profesor universitario había dirigido las tesis de sus alumnos orientándolos a investigar proyectos de desarrollo en distintas zonas del Perú. De manera que había hecho un acopio de conocimientos de casi todas las provincias del país.
- ¿Ya por entonces recurría al mapa?
- Era un adicto al mapa.
- ¿Usted le ve un futuro a AP tras la muerte de Belaunde?
- Le repito: yo no puedo dar ninguna opinión de carácter político. Si usted me hiciera la misma pregunta respecto al Apra, Perú Posible o cualquier otro partido, también debería abstenerme. Lo único que puedo decirle es que los partidos son necesarios para que exista una democracia sólida que impida alteraciones violentas en el futuro.
- ¿No cree que para lograr eso la democracia debería practicarse desde los propios partidos?
- La Constitución así lo establece.
- Pero es letra muerta, pues nunca ha existido la voluntad de reglamentarla.
- Eso no es cierto. Cuando fui senador, a principios de la década pasada, logré que se aprobará un proyecto de ley de partidos políticos que lamentablemente no fue ratificado en la cámara de Diputados y se vio truncado posteriormente por el golpe del 5 de abril de 1992. Igualmente, en el Congreso unicameral del período 95-2000 volvimos a presentar un proyecto sobre el tema.
- Si le planteo el tema no es sólo por su experiencia en la materia sino porque uno de los cambios que se proponen a la Constitución es eliminar la votación preferencial y que los candidatos de una lista parlamentaria sean elegidos en votaciones democráticas al interior de los partidos. ¿Qué opina al respecto?
- Ésa sería la mejor solución, pues con el voto preferencial termina ocurriendo que la competencia por un escaño, en lugar de darse entre candidatos de diversos partidos, se da entre los miembros de una misma agrupación, y eso no es sano.
- ¿Como le pasó al Fredemo en 1990?
- Vamos, no me haga acordar. En esa época mandábamos nuestra propaganda a un comité zonal utilizando una compañía contratada por el Frente y terminaba llegando la propaganda de otro candidato.
- Puja interna que terminó perjudicándolos a todos y fue uno de los motivos de la derrota.
- El problema fue que entre los diversos partidos y agrupaciones que formamos el Frente terminamos compitiendo por colocar más representantes que los otros en el Congreso.
- ¿No hubiera sido mejor ir juntos a la Presidencia y separados al Congreso?
- Se intentó, pero Mario Vargas Llosa condicionó su candidatura a que todos fuésemos juntos tanto a las municipales como a las parlamentarias.
El legado del arquitecto
- Tras el fallecimiento de Belaunde se ha escuchado muchas loas sobre él, sin detenerse a analizar si su gestión de gobierno fue fructífera o no.
- Mire, voy a referirme a hechos históricos. Si hablamos de su primer gobierno, además de devolver la democracia municipal, Belaunde solucionó de manera pacífica, sin arriesgar la inversión extranjera y sin que al país le cueste un solo centavo, el viejo y espinoso problema de los yacimientos de la Brea y Pariñas...
- Pero si esa fue la causa del golpe...
- La causa no, el pretexto. Fue Velasco quien, además de espantar a los futuros inversionistas con sus expropiaciones, terminó pagándole una indemnización a los americanos. Hay un libro de Fernando Schwalb donde aparece una copia facsimilar del cheque por veintitrés millones de dólares.
- Pero en sus dos gobiernos el país terminó peor que al comienzo de su gestión: más inflación, devaluación, el terrorismo, etcétera.
- En su primer gobierno Belaunde erradicó las guerrillas...
- ¿Y Sendero Luminoso?
- Sendero Luminoso se gestó, organizó y comenzó a la sombra del gobierno militar. Antes de que Belaunde asumiera el poder, Sendero había ejecutado más de veinticuatro acciones terroristas que se mantuvieron convenientemente ocultas a la opinión pública gracias a que el Estado controlaba los medios. Además, quisiera aprovechar la oportunidad para desmentir una vez más aquello de que Belaunde calificó a los terroristas de simples abigeos. Ése es un infundio. En el diario El Peruano del 12 de diciembre de 1980 aparecen las declaraciones de Belaunde calificando a los terroristas de traidores a la patria.
- En el aspecto ideológico, ¿dónde se ubicaban Belaunde y AP?
- A Belaunde en sus inicios lo acusaron de ser de extrema izquierda. En la campaña del 62 nuestros enemigos publicaron un aviso que decía: "Vota por Belaunde", donde aparecía rodeado por Fidel Castro y Hugo Blanco. Luego se lo ubicó como un hombre de extrema derecha y ahora, leyendo una reseña de la prensa extranjera, veo que lo califican de conservador. Son todas opiniones subjetivas...
- Pero para usted, que lo conoció de cerca...
- Belaunde era un hombre equilibrado y con una enorme emoción social. Siempre se preocupó de dar ocupación a los más desamparados.
- Para terminar, ¿podría condensar en una frase el legado de Fernando Belaunde para el Perú?
- La vida de Belaunde es ejemplar, como persona y como político. Pocos gobernantes fueron tan escrupulosos en el manejo de los recursos del Estado como Belaunde. Siempre hizo hincapié en que uno no se podía dedicar a la función pública si tenía la mente puesta en sus actividades privadas. Eso es lo más destacable. Los hechos relacionados con sus dos gobiernos serán juzgados por la historia.
- Para algunos, su probada honradez no fue impedimento para que en su gobierno se rodeara de otros no tan honrados...
- Eso dicen. Yo no voy a meter las manos al fuego por todos los que colaboraron con Belaunde. De todo hay en la viña del Señor. Podría ocurrir que ante tantas tentaciones algunos hayan equivocado el camino. Pero yo diría que en el gobierno del Belaunde éstos fueron la excepción, mientras que en otros gobiernos fueron la mayoría.