VALENTIN PANIAGUA. Ex presidente de Perú y
líder del opositor Acción Popular
"El Gobierno de Fujimori fue deprimente"
PILAR ORTEGA
MADRID. Por una carambola múltiple del destino (la huida de Fujimori a Japón tras las
denuncias de corrupción y la renuncia de sus dos vicepresidentes), Valentín Paniagua,
líder de la opositora Acción Popular, saltó, sin proponérselo, a la palestra de la
política peruana: primero ocupó la Presidencia del Congreso y, casi inmediatamente, la
jefatura del Estado. Fue un periodo corto al frente del país, de 2000 a 2001, pero de los
más convulsos que se recuerdan. Paniagua, un político centrista y conciliador, logró
una estabilidad apenas conocida en Perú. Su estancia en el poder terminó cuando
Alejandro Toledo ganó las elecciones en abril del año pasado. Entonces, abandonó el
poder tal y como había llegado, sin hacer ruido. Ahora se encuentra en España para
hablar de la transición en su país.
- ¿Cómo recuerda su etapa en la Presidencia, en medio del caos provocado por la huida de Alberto Fujimori y de su asesor, Vladimiro Montesinos?
- Fue una experiencia gratificante, no para mí o el Gobierno que presidí, sino para el mismo pueblo peruano, porque sirvió para demostrarle que no se habían perdido las reservas morales de la nación, que había una gran determinación para hacer frente a la crisis.
- ¿Fujimori es lo peor que le ha pasado a Perú?
- Desde luego que fue uno de los momentos más deprimentes en la historia del país.
- Las últimas encuestas afirman que Toledo está perdiendo popularidad por haberse centrado más en investigar los fraudes de Fujimori que en crear empleo, su principal promesa electoral. ¿Lo ve así?
- La encuesta refleja la angustia y la preocupación que existe en vastos sectores sociales del país, que viven en una situación de pobreza como consecuencia de 10 años de abandono. El peso de la herencia económica y social está haciendo explosión en este momento, y si se deja persistir una situación de esta naturaleza, podría incluso afectar la legitimidad del sistema democrático. Todos los políticos en Perú desean vivamente que el presidente Toledo tenga éxito, porque sabemos que en la medida en que lo logre se afianzará el proceso democrático.
- ¿Teme que la crisis económica en Argentina y la amenaza golpista en Venezuela puedan afectar a Perú?
- No lo creo, aun cuando el militarismo ha sido una fuerza perturbadora del sistema democrático. En cuanto a la crisis económica, es un problema mucho más agudo, por la agobiante deuda externa y la retracción de la inversión.
- ¿Considera un peligro que algunos países estén gobernados por líderes populistas, como Chávez en Venezuela o Toledo en Perú?
- Yo creo que Toledo responde a una inspiración y un propósito serio de redemocratización del país, y está alejado de cualquier tentación totalitaria o veleidad populista. Mi partido, Acción Popular, ha dado una suerte de tregua a Toledo para que pueda enfrentar con tranquilidad las dificultades propias de la transición.
- ¿La transición en España es un buen modelo para Perú?
- Naturalmente que sí. España se convirtió en un país del primer mundo gracias a una democracia que con todos sus defectos ha demostrado ser sumamente eficiente y competitiva. Es un punto de referencia que demandamos en Perú para consolidar nuestra democracia.