A Dónde Vamos, Valentín
El ex Presidente descarta vacíos de poder, propone una concertación para asegurar la gobernabilidad más allá de las elecciones del 17 de noviembre y adelanta las bases sobre las que podría tentar -de cara al 2006- la Presidencia.

Entrevista PEDRO TENORIO

NO hay semana en la que Valentín Paniagua no recorra el país en apoyo a los candidatos de su partido (AP). Y si no fuera por una bronquitis que lo aquejó a su regreso del Cusco, a CARETAS se le hubiera complicado sentarlo para esta entrevista. Tras varias semanas de silencio, el ex Presidente analiza -con tintas más cargadas que de costumbre- las tribulaciones del actual Jefe de Estado, coloca en la mira a otros líderes de la oposición como Lourdes Flores y Alan García, y anticipa una fórmula para preservar la gobernabilidad más allá de las elecciones municipales y regionales del 17 de noviembre. Igualmente adelanta -aunque no lo reconozca abiertamente- la plataforma multipartidaria sobre la que podría preparar su candidatura a la Presidencia.

-¿Los escándalos de esta semana sobre pago de vacaciones en el Congreso, los vuelcos del caso Zaraí y los líos del Pronaa son señal de un caos generalizado o estamos exagerando?

-No. El momento actual exige un estilo de austeridad frente a una situación de crisis económica y pobreza generalizada que lamentablemente no se refleja en la conducta de los diversos poderes públicos, y un estilo de respetuosa pero necesaria formalidad que se traduzca en el cumplimiento de una ética más exigente. Lo contrario genera un clima no sólo de insatisfacción sino también de desesperanza.

-Alan García ha dicho que las encuestas reflejan un "vacío de poder". ¿Es así realmente?

-No, no lo creo. Una cosa es que haya un ejercicio criticable del poder y otra muy distinta que haya un vacío. Hay un Ejecutivo, y su presencia a veces resulta excesiva o criticable. Igualmente, hay un Congreso y un Poder Judicial que tal vez tienen menos dinamismo del que deberían tener en aquello que la opinión pública les exige.

-¿Usted no cree, como García, que los gobiernos regionales llenarán ese vacío?

-No creo que los gobiernos regionales sean el remedio por la sencilla razón que ni tienen atribuciones ni medios, ni la dimensión como para hacerlo. Mucho me temo que el gran problema de los gobiernos regionales pueda ser un problema de desilusión, frente al cual hay que estar preparados. En los primeros meses y años no van a tener un papel definitorio mientras no haya un cambio sustantivo en la orientación de los recursos públicos y una transferencia de competencias que, conforme a ley, tiene que hacerse gradualmente. Hay que mirar las cosas con algo más de serenidad y realismo.

-Entonces, ¿cuáles son los riesgos de hablar de "vacío" de poder?

-Sin duda, el ánimo de llenarlo rápidamente.

-La sensación actual es la de una oposición en pugna con el gobierno. Sin embargo, firmaron el Acuerdo Nacional. ¿Este, aún sigue vigente?

-Por supuesto. Y le doy un ejemplo: hace unos días el ministro Javier Silva Ruete le ha pedido al país y a las fuerzas políticas una suerte de acuerdo en materia económica. Esa propuesta tiene congruencia con los lineamientos del Acuerdo Nacional y me parece que es absolutamente indispensable que respondamos a esa invitación.

-Lourdes Flores dijo no a la propuesta del ministro.

-Y está muy mal. Se dice y se critica que no existe en el país un clima propicio para la inversión. Ese clima lo podemos crear las fuerzas políticas y la sociedad civil si concordamos en ciertos planteamientos y el gobierno mantiene una conducta congruente con esos acuerdos. La descentralización es, por poner un caso, uno de esos temas.

-Hasta los empresarios han dicho: "El gobierno fue elegido para gobernar, no para concertar".

-Depende de qué se entienda por gobernar. En el pasado era mandar, obedecer, disponer y manejar. Adueñarse del destino colectivo y de la suerte de la nación por 5 años. Hoy ese concepto de democracia "delegativa" ha sido sustituido por uno más dinámico y fluido por el que hay una democracia "gobernante", que abre cauces a la participación de todos e impide el dogmatismo que a veces nos conduce a grandes descalabros económicos y políticos. Gobernar es concertar.

-Hay quienes añoran la "mano dura", al "hombre fuerte" a quien "no le tiembla la mano".

-Eso no es democracia, es autocracia. Quien tiene nostalgia por la coyunda y por el servilismo está en su derecho. Pero no puede obligar al Perú, que es una nación de hombres libres, a volver por el camino de la indignidad.

-Para algunos analistas, la caída de Toledo y del gobierno erosionan la aprobación pública de toda la clase política.

-Es cierto, participo también de ese punto de vista.

-Quizás eso explica por qué Alan García continuamente señala los errores del gobierno. Usted no lo hace, ¿por qué?

-Porque creo que quien ha estado en el gobierno sabe de las dificultades de manejar una situación como la que hoy estamos confrontando. Segundo, porque nosotros mantuvimos hasta el 28 de julio una tregua ex-plí-ci-ta, no una tregua implícita a la que se pone fin de pronto y sorpresivamente. Esa es la razón por la que tenemos una imagen aparente de tolerancia o de silencio, pero no de complicidad.

-AGP también ha estado en el poder, pero Lourdes no.

-Yo no quisiera ponerme en un plan de comparación con ellos. Cada quien tiene su estilo y sabe lo que quiere. Lo que le importa al país no es lo que nosotros queremos, es lo que el pueblo del Perú necesita y estamos en la obligación de darle o al menos sugerirle. Lo otro es recrearse vanidosamente en el propio discurso, el aplauso efímero, sin dejarle al país opción alguna de futuro.

-Volviendo al Acuerdo Nacional, ¿cómo hacer para que muestre algún resultado significativo?

-Demostrandole al país que nos es útil en el presente. Por eso propongo que busquemos un acuerdo nacional antes del 17 de noviembre para coordinar el manejo de los gobiernos regionales y el inicio de la descentralización. ¿No es ése un tema de actualidad presente, sustantivo y crítico para resolver problemas básicos del país?

-¿El 17 de noviembre tendremos un país distinto?

-Puede haber una situación incómoda para el gobierno si el resultado, como parace previsible, le es adverso. Pero será manejable si somos capaces de concordar algunos temas cruciales que tienen que ver con el inicio de un proceso sobre el cual se han cifrado, tal vez, demasiadas expectativas en el interior del país y excesivos temores en la capital de la república.

-¿Cómo deberá ser la relación del gobierno con los nuevos gobiernos regionales?

-De respeto a las competencias que les han sido asignadas a las regiones, facilitando la distribución oportuna y suficiente de los recursos previstos en su presupuesto. No hay otra forma. Ya tuvimos experiencias descentralistas en el pasado y no todas fracasaron: las corporaciones fueron muy útiles en la década del '50 y muchas de las grandes obras que hay en el interior del país son consecuencia del esfuerzo de élites provincianas que manejaron con honestidad y lucidez sus recursos, como en Arequipa y Cusco.

-Entonces, ¿pensar que el presidente Toledo enfrentará a 25 presidentes regionales en pie de guerra es alarmista?

-No, no lo es. Es un tema que debe mirarse con seriedad porque un manejo irresponsable y meramente político en el gobierno regional podría crear enormes dificultades a quien ya tiene suficiente con sus propios problemas.

-El gobierno dice que las demandas sociales -urgentes y por momentos explosivas- desbordan su capacidad de acción.

-Un momentito. Muchas cosas se pueden hacer con la cooperación del pueblo, como lo demostramos los acciopopulistas en nuestros dos gobiernos. Es cierto, hay insuficiencia de recursos, pero también hay insuficiencia de ideas, de iniciativas y hasta de conocimiento para resolver con eficacia los problemas del país.

-Un parlamentario de AP viene impulsando que Telefónica facture sus tarifas por segundo y no por minuto. ¿Qué opina al respecto?

-Concuerdo totalmente con él. Creo que en el Perú las oficinas reguladoras no han cumplido la función que deben cumplir, que no es solamente ser veedoras de los intereses de quienes prestan los servicios, sino al contrario, celosas del interés del usuario.

-Hay quienes dicen que eso sería inconstitucional.

-Es discutible. En este país la palabra inconstitucional resulta siendo una especie de remoquete muy cómodo. ¿Inconstitucional por qué? la Constitución no dice en norma alguna cómo cobrar las tarifas telefónicas.

-¿Pero no ahuyentaría a otras transnacionales?

-Si no lo ha hecho con ninguna empresa en Chile, Brasil, Argentina o España no veo porque aquí sí.

-Para algunos encuestadores AP tampoco será el gran triunfador del 17 de noviembre. ¿Cómo "digerirá" un resultado que quizás no sea el más expectante?

-AP en la última elección municipal obtuvo al igual que el APRA 3%. Si logramos multiplicar eso por tres, por cuatro o por cinco, para nosotros es ya un éxito.

-¿No medirá el éxito por el número de gobiernos o alcaldías obtenidas?

-También, pero ya veremos. En política, mejor historiador que profeta.

-La alianza que AP y Somos Perú lanzó en el Callao no camina. ¿Qué conclusión extrae del probable triunfo de alguien tan cuestionado como Alex Kouri?

-Prefiero ver los resultados porque no hay mejor encuesta que la de la elección y después de eso haré mi interpretación. "Las encuestas dicen...", yo siempre he dicho, por lo menos en lo que a AP ha concernido, que esas encuestas no siempre han dicho verdad. Hace muy poco, IDICE ha contradicho a las demás encuestadoras en muchísimos aspectos.

(A fines de agosto, una encuesta de Apoyo a nivel nacional colocaba a Paniagua por encima de García en la intención de voto para la Presidencia)

-¿Veo que le reclama a IDICE su supremacía sobre Alan García?

-Nooooo, no es eso. Sólo cito la diferencia.

-Aunque no lo acepte, su partido ya lo lanzó como candidato a la Presidencia. ¿Cómo maneja esta situación?

-Me manejo, actúo y me esfuerzo en ser el presidente de AP. Esa es mi tarea de aquí al 17 de noviembre. No me ha movido ni preocupado la posibilidad presidencial del 2006 porque falta mucho.

-Para algunos, la elección podría llegar antes.

-No lo veo posible a menos de que hubiera un golpe contra el sistema democrático y me da la impresión que nadie, en este momento, alienta esa posibilidad. En todo caso, si así fuera, no será antes del 17 de noviembre. Lo que venga el 2006 me alienta a volver nuevamente sobre una propuesta: ¿por qué en el Perú no podemos hacer un esfuerzo para buscar una fórmula político-electoral semejante a la Concertación chilena y darle una salida al país que sea mucho más que la expresión mayoritaria de la voluntad popular?

-Allá la Concertación fue posible porque el adversario común era Pinochet. En el Perú, ¿cuál sería ese adversario capaz de hacer que Paniagua, Lourdes Flores y Alan García depongan sus aspiraciones?

-La pobreza y la desesperanza.

-¿Cree que García y Lourdes se sentarían a conversar con usted bajo esa premisa?

-No lo sé, pero tampoco descarto la posibilidad. Si fracasa el intento, en santa y buena hora. Al menos habremos hecho lo que sensatamente parecía aconsejable en estas circunstancias.

-Si no es con ellos dos, ¿AP se podría plegar a una concertación con otras fuerzas políticas?

-Por supuesto que sí. La democracia moderna es democracia abierta. Al ser así presupone entendimientos con otros sectores políticos. En Brasil, el éxito de "Lula" no es sólo el éxito del PT, es también el de una serie de movimientos y grupos políticos regionales y locales muy importantes. El resultado revela que Brasil anhelaba un cambio en concordancia. Y el Perú requiere eso.

-Esta semana se supo que el vocal José Silva Vallejo visitó en su domicilio al Jefe de Estado para discutir el caso Zaraí. ¿Cuál es su visión del tema, cree que se ha convertido en un factor de perturbación social?

-Sí, lo es y me parece lamentable. Es un tema personal que el Presidente Toledo tiene que enfrentar y resolver, asumiendo los costos o beneficios que implique su decisión.

Hosted by www.Geocities.ws

1