Ex presidente Valentín Paniagua admite que
debate de la Constitución no se desarrolla
en un ambiente favorable

"Constitución del 93 es pésima y tiene
muy poco que rescatar"

Por MARITZA ESPINOZA.-

-         ¿Usted considera que este momento, con un proceso electoral en marcha, y con los ánimos caldeados por tanto escándalo político, es el mejor para debatir una Constitución?
- No creo que el debate electoral, ni los hechos desagradables, inconvenientes, como el recientemente producido (las expresiones de la primera dama contra algunos partidos políticos), perturben el debate constitucional. Imagino que el Congreso planifica su trabajo, y mi opinión es que, si tiene voluntad de hacerlo, lo haga. Sin embargo, considero que, efectivamente, no existe un clima constituyente. La atención del país está puesta en otra cosa. Entonces, no queda otra alternativa que construir en medio de la tempestad.
- ¿El incidente de la primera dama Eliane Karp justificaba que el Apra anunciara que suspende su participación en el Acuerdo Nacional?
- Más que juzgar la conducta del Apra, la pregunta es si nosotros (Acción Popular) hubiéramos hecho lo mismo, y le digo que no. Porque creo que ese incidente, incómodo, desagradable, indeseable, no debe comprometer de ninguna manera un esfuerzo que estamos haciendo, no para satisfacer al gobierno sino para resolver los problemas del país. Yo no veo por qué razón la incomodidad que nos crea el gobierno nos lleve a descuidar lo que es fundamental y prioritario.
- Pero es preocupante que el propio presidente de la República afirme, como expresó ayer, que la primera dama causó un terremoto político. ¿No se está sobredimensionando el papel de quien finalmente es sólo la consorte del jefe de Estado?
- Claro que sí. Justamente la reacción nacional que se ha producido, que ha sido muy severa y áspera, refleja el desagrado, tanto por las expresiones como por las dos circunstancias que se tienen en cuenta. Uno, que la persona que ha emitido estos juicios no es un funcionario del Estado, por tanto no está sujeto a responsabilidad. Y, dos, que sea la primera dama de la nación, esposa del señor presidente de la República.
- El Apra cree que en el gobierno hay un ánimo tan confrontador que corremos el peligro de que se termine aprobando la Constitución propuesta por Perú Posible y el FIM.
- Yo considero que una Constitución tiene que ser de consenso. La Constitución no puede resultar del simple juego de minorías y mayorías. Desde ese punto de vista, estoy de acuerdo en que, si hubiera un clima de confrontación en el que finalmente tiene que imponerse, por la violencia, una minoría mayor que otras minorías, no valdría la pena. Sin embargo, yo tengo la impresión, por lo que he visto del trabajo de la comisión, que no es imposible concertar.
- Usted, particularmente, ¿es partidario de que se tome en cuenta la Constitución del 79?
- Por supuesto que sí. Porque el documento con el cual yo me identifico es el documento de las Bases para la Reforma de la Constitución que se elaboró en el gobierno transitorio. Allí lo que se dice es que la reforma debería hacerse a partir de la Constitución de 1979. Tanto que sugería hasta tres diferentes procedimientos para esa reforma. Uno, restablecer la vigencia de la Constitución de 1979, en aplicación del artículo 305, cosa que debía hacerse al iniciarse el gobierno (de Alejandro Toledo) y que el gobierno no hizo. Dos, utilizar los mecanismos de la Constitución de 1993, o sea el artículo 206 de la actual Constitución para la reforma constitucional. La tercera alternativa era simplemente la de aprobar una Ley de Referéndum para consultar al pueblo del Perú: o la dación de una nueva Constitución o la ratificación de una Constitución que no tenga ninguna vinculación con la de 1979 o la de 1993. El procedimiento seguido guarda analogía con la segunda alternativa.
- A pesar de su nacimiento espurio, la Constitución del 93 ha sido calificada por algunos como una constitución bastante moderna.
- No, no es cierto. Es una pésima constitución. Muy defectuosa.
- ¿Hay algo que rescatar de ella?
- Poquísimo. Hay que recordar que, para comenzar, más del 63 ó 65 por ciento de su contenido es reproducción de la de 1979, y lo poco que tiene de innovación es negativo, excepto para algunos sectores que encuentran muy positivo el capítulo económico y el capítulo laboral, en el que desaparecen todos los derechos sociales.

Generaciones y nuevos liderazgos
- No parecen surgir nuevos liderazgos visibbles.
- A mí me parece un cargo injustificado en el caso de Acción Popular. Además que a Acción Popular suele generalmente ignorársela. Solamente cuando se producen las elecciones y se encuentran con la sorpresa, recién nos hacen caso.
- En el 2000 tuvieron un 5% o menos, ¿no?
- Seguramente, pero el 2000 hubo un fraude enorme. Entonces, ¿ese 5%/ era real? ¿Ve que también puedo ser confrontacional?
- Pero AP no era el objetivo del fraude.
- Lo éramos todos los grupos políticos. ¿Por qué no nosotros?
- ¿Por qué no hay nuevos líderes en AP?
- Nosotros hemos tenido de candidato a la alcaldía de Lima a Raúl Diez Canseco. Lo hemos tenido de candidato a la presidencia...
- Ahora prestado al gobierno toledista.
- Está con licencia y, por cierto, no representa ni compromete al partido. En el proceso municipal anterior nuestro candidato fue Luis Enrique Gálvez, que es un hombre menor de 40 años y actualmente es el secretario general del partido. El último candidato presidencial fue Víctor Andrés García Belaunde, que tampoco es un anciano.

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"El poder me intimida"

- ¿Usted no busca el liderazgo de la oposición?
- Yo tengo que cumplir una tarea interna en el partido, que es la tarea de asegurar que Acción Popular recupere el vigor y la fuerza que tuvo históricamente en la vida municipal y regional del país. Si el partido luego considera que debe jugar un papel en el esquema político posterior al 17 de noviembre, yo cumpliré la tarea que él me asigne.
- ¿Incluida la candidatura presidencial del 2006?
- Usted no me va a creer, como nadie me cree: no es tema que me preocupe en este momento, a mí personalmente. No me preocupa ni me angustia la idea de serlo o no serlo, y tampoco al partido.
- Aunque me puede decir que el 2006 está muy lejos, ¿personalmente a usted le atrae la posibilidad de volver a Palacio?
- No mucho. Se lo digo con franqueza: a mí el poder me intimida un poco. Por la responsabilidad que implica. Sí quiero seguir trabajando intensamente en la política hasta donde me lo permitan mis fuerzas.

 

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