Una nueva era en el Perú

El Presidente Paniagua

Por FERNANDO BELAUNDE TERRY



Un gobierno que se sentía milagroso, que aspiraba no sólo a una reelección, sino a varias, que quería perpetuarse en el poder, se ha perdido en la esfera terrestre, en algún lugar del Japón… Autopromotor de su propia causa, pretendió ser mago de las finanzas cuando remató inmensas obras públicas, muchas de las cuales nos tocó construir. ¿Qué ha pasado con el flujo de recursos recibidos…? Al principio la euforia de la abundancia inesperada, y más tarde, como lo ha demostrado su propio Ministro de Economía y Finanzas, sirvió de base a un dispendioso uso, liquidando el capital. Ha fracasado la magia y ha colapsado el ruinoso y corruptor continuismo. Los bienes se han ido en apreciable medida, y la permanencia en el poder ha terminado. Cara, pero buena lección, para la historia política.
Afortunadamente hay cambios; ha surgido la figura inspirada de Valentín Paniagua. Mis vínculos con él no me ciegan, me iluminan. Fue el ministro más joven, en 1965. Cuando ocurrió un pintoresco golpe militar, Paniagua se afilió al Partido, que iniciaba lo que habría de ser un largo ostracismo. En mi segunda administración llegó a la Presidencia del Congreso, y en el orden ministerial ocupó la Cartera de Educación. Soy 24 años mayor que él.
El Congreso, con gran acierto, al asumir la responsabilidad de crear un gobierno extraordinario, que realice elecciones libres, ha querido hacerlo con amplitud, sin cerrado criterio político, y buscando a una figura nacional que tenga, además de sus propios y fervientes correligionarios, adhesiones de distintos sectores. Paniagua está ahora llamado a formar un gobierno de ancha base y de alto destino: la organización que promueva al país. Ha apelado, como Primer Ministro, a Javier Pérez de Cuéllar, nuestro eminente líder internacional que, por dos veces, condujo a las Naciones Unidas adquiriendo, justificadamente, prestigio universal. Será un gran personero del nuevo régimen en el exterior, manejando los asuntos internos con especial vocación.
Creo mi deber hacer conocer mi experiencia sobre el nuevo Presidente. Desde hace 36 años lo he tratado con ferviente amistad e identificación en las grandes inquietudes nacionales. No puedo omitir que este ilustre cuzqueño tuvo su cuna en aquella legendaria región andina. Más aún, se formó en la Universidad de San Antonio Abad, perfeccionando más tarde sus estudios en San Marcos. Jurista de brillante formación, ha desarrollado, cotidianamente, sus facultades universitarias. Las ha ejercido en Lima, simultáneamente en varias instituciones, y es constantemente invitado en las universidades de todo el país. Hábil experto en la búsqueda de la armonía. Tiene por delante un breve período con difíciles problemas que resolver. Le toca recibir el resultado de un remate nacional cuyos frutos se han esfumado…
Estoy muy ligado a él como correligionario y amigo. Sin embargo, mi apoyo será en el ámbito personal, sin aspirar a ninguna jerarquía. Mis años, ya numerosos, si bien me han brindado alguna experiencia, me aconsejan buscar en el calor de la amistad la mejor manera de secundar a un gobierno que honrará al Perú ¡reanudando la llama de la justicia de su vieja cultura, y el anhelo de su plena esperanza de nuestro tiempo…! Felicitación a su esposa Nilda, extraordinaria Primera Dama de la Nación.

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