CONVULSION EN PERU: FIN PARA 10 AÑOS DE FUJIMORISMO
Juró el nuevo presidente y
promete investigar las privatizaciones
En un clima de fiesta, pero
también con la formalidad del caso, se puso ayer fin a 10 años de régimen fujimorista. Valentín
Paniagua juró como nuevo presidente de Perú hasta el próximo 28 de julio, en
reemplazo de Alberto Fujimori, destituido el martes por "permanente incapacidad
moral" para gobernar. "Nace hoy un nuevo tiempo de reconstrucción de la
institucionalidad democrática", dijo un emocionado jefe de Estado en su discurso de
posesión.
Paniagua anunció sorpresivamente que el ex secretario general de las Naciones Unidas y ex
candidato a presidente en 1995, Javier Pérez de Cuellar, será presidente del Consejo de
Ministros.
Esa primera alusión a la nueva etapa que se abre en el país provocó el primer estallido
de aplausos. Y no era para menos: la sociedad peruana siente hoy que la llamada
"década infame" se derrumbó definitivamente, dando paso a un gobierno
transitorio que genera tantas expectativas como apoyo de todo el arco político, incluído
algunos sectores del fujimorismo.
Paniagua anunció que se investigará el proceso de privatizaciones realizado en
los últimos diez años para determinar cuál fue el destino de los casi 10.000 millones
de dólares obtenido por la venta de empresas públicas, de los cuales solo quedan poco
más de 500 millones en las arcas públicas, como reveló el ministro saliente de
Economía, Carlos Boloña.
Nacido en Cuzco el 23 de septiembre de 1936, este constitucionalista y docente
universitario está casado y es padre de cuatro hijos. El nuevo jefe de Estado es
secretario general del partido Acción Popular y fue, además de varias veces diputado,
dos veces ministro: en la década del 60 de Justicia y en los 80 de Educación, bajo las
dos presidencias de Fernando Belaúnde Terry.
Con traje azul, camisa del mismo tono y una discreta corbata gris, Paniagua llegó al
poder tras las sucesivas renuncias de los dos vicepresidentes, Francisco Tudela y Ricardo
Márquez, y la destitución de Fujimori. Elegido presidente del Congreso hace menos de una
semana, era el tercer hombre en la línea sucesoria.
La ceremonia comenzó al mediodía cuando fueron llegando al Parlamento los principales
dirigentes políticos y sociales del país, además de la mayoría de los embajadores
asignados en Perú, entre ellos John Hamilton, el hombre de Washington en Lima. Los ex
presidentes Belaúnde Terry, líder de Acción Popular, y Francisco Morales Bermúdez,
último dictador del Perú, convertido en una figura con peso propio, conversaban
amablemente en un lugar de privilegio del hemiciclo.
Hasta allí llegaron para abrazarse con ellos el líder opositor Alejandro Toledo, la ex
primera dama Susana Higuchi los dos más aplaudidos, mientras los ex ministros
intentaban pasar inadvertidos, despidiéndose del poder junto con los antiguos
congresistas oficialistas.
Paniaguia, tras jurar por "Dios y por la Patria" y recibir la banda de manos de
la congresista Luz Salgado, una fujimorista, dijo que sentará las bases de un "gobierno
de unidad nacional".
Varias veces a lo largo de los 20 minutos que duró su discurso, el nuevo jefe de Estado
apeló a la "unidad" y a la necesidad de concertar a través del diálogo.
Incluso convocó a los seguidores de Fujimori para que aporten soluciones a la grave
crisis política, económica y moral que afecta al país. "Laboriosidad, veracidad
y honestidad" (las tres leyes de la ética incaica), serán, dijo, las bases de
su gobierno.
Además de imponerse como obligación respetar la independencia de poderes, tan vapuleada
en los últimos diez años, y de garantizar la limpieza de las próximas elecciones del 8
de abril, Paniagua trazó un breve panorama de lo que serán las líneas económicas de su
gobierno.
"Lograr el equilibrio fiscal apelando a la reestructuración del gasto
público", será el primer desafío del nuevo gobierno. Para ello, dijo Paniagua, se
reducirá el gasto público en áreas sobredimensionadas para destinar esos recursos al
gasto social, a través de planes de desarrollo y asistencia para los sectores más
desprotegidos.
Si bien aseguró que Perú honrará los compromisos externos, dijo que se estudiará la
conformación de la deuda para, a través de una discusión multilateral con los
organismos financieros, adecuar los pagos a las posibilidades del país.