Afirma ex congresista Alva Orlandini

Perído de transición requiere un gobierno de consenso

 

El gobierno no actuará con propósitos revanchistas en relación con el anterior régimen, pues lo que necesita la población en este periodo de transición es un Poder Ejecutivo de consenso, que no busque la represalia política ni se deje llevar por pasiones subalternas al interés del país.

Así es como debe entenderse la conducta del actual régimen, aunque ello no significa en modo alguno permitir la impunidad, sostiene Javier Alva Orlandini, ex legislador y miembro del Comité Político de Acción Popular.

En la siguiente entrevista, este destacado dirigente de amplia trayectoria política, afirma que la mesa de diálogo auspiciada por la OEA ya cumplió sus objetivos. No descarta, además, su participación en las próximas elecciones al Congreso y asegura que una candidatura única ya no tiene sentido en este momento.

¿La designación de Valentín Paniagua como Presidente de la República fue una salida democrática a la crisis?

Su elección no es sólo una solución constitucional a la crisis, sino que es una buena solución. LA promoción en el cargo de presidente de la República de un hombre que tiene cualidades excepcionales, no solo como político, demócrata y como constitucionalista, sino como hombre proclive al diálogo, lo confirma.

Además, la designación de Javier Pérez de Cuaellar es un acierto por sus vinculaciones internacionales que vana ser valiosas para mejorar la imagen del Perú y reprogramar la deuda externa.

Hay quienes sostienen que por tratarse de un gobierno transitorio sólo le corresponderá garantizar elecciones libres y transparentes. ¿Qué piensa de esto?

No porque sea un gobierno de transición, el Presidente dejará de asumir las atribuciones que la Constitución le confiere. El hecho de que el periodo sea relativamente breve significa que el Congreso deberá cumplir con su función legisladora y fiscalizadora de este régimen de transición.

Creo, si, que no debe haber invasión de las atribuciones presidenciales por parte del Legislativo, ni viceversa, como sucedió en el régimen anterior.

Sentar las bases para el gobierno que surja de las elecciones del 8 de abril...

La vida del país no puede interrumpirse. El Gobierno de transición debe ejercer plenamente las funciones que le corresponden. Naturalmente, considerando que su vigencia es breve y dejando para la próxima administración el tratamiento de otras medidas de largo aliento.

Pienso que no sólo se debe garantizar elecciones libres y transparentes, sino, además, buscar la estabilidad del país. Debe asegurarse que los recursos del Estado se distribuyan adecuadamente para que lleguen oportunamente a los municipios, avanzar en la descentralización.

Creemos que debe haber un gobierno de consenso, no reclamamos ni exigimos que exista un sometimiento del Presidente al partido por ser miembro de Acción Popular.

Algunos representantes de la alianza Perú 2000 advierten el riesgo de un revanchismo político.

Cuando el arquitecto Fernando Belaunde asumió el mando del país en 1980 no hubo ninguna medida revanchista contra el régimen militar. Lo mismo debe esperarse ahora con el régimen del decenio fujimorista. Al contrario, pienso que se tiene que buscar que la población sea gobernada sin pasiones subalternas, sin propósito de represalia, pero sí con la necesaria investigación del manejo de los recursos del estado.

Sin revanchismo pero tampoco con impunidad...

Se tiene que luchar contra la corrupción. Lamentablemente, durante la administración pasada se produjeron muchos actos de corrupción y los más notorios son los cometidos por el ex asesor del SIN. Sin embargo, se debe describir la verdad y sancionar con el debido proceso y en un Poder Judicial autónomo, a quienes también estén comprometidos con estos hechos.

Ocho meses puede ser un lapso corto para cumplir con todas las tareas de investigación y desactivación del aparato de corrupción, pero en todo caso hay que comenzar la tarea con mucho rigor.

¿La tarea de largo alcance será la recuperación de la credibilidad de las instituciones del país?

La función pública ha sido degradada durante los últimos diez años. Reconozco que pueden haber personas de buena fe, pero hay muchos otros que actuaron con propósitos subalternos, de utilizar la función publica para incrementar patrimonios privados, pasando por encima de los principios más elementales, eso es lo que debe cambiar.

Ahora en este esfuerzo para solucionar la crisis actual tiene que participar toda la sociedad y, especialmente, la Iglesia, pues sus opiniones servirán para recuperar los valores y principios éticos.

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