¿QUE ES EL CAMINO CATECUMENAL?




KIKO ARGÜELLO: Es un camino de conversión a través del cual se pueden volver a descubrir las riquezas del bautismo. El proceso actual de secularización ha llevado a mucha gente a abandonar la fe y la lglesia. Quizá por esto el Señor nos ha llevado a comenzar en las parroquias un itinerario de formación mediante el cual poder ayudar a llevar la renovación del Concilio y abrir una vía de regreso para los que están lejos.

El Camino neocatecumenal no pretende formar un movimiento aislado, sino ayudar a las diócesis y las parroquias a abrir un camino de iniciación que sirva para evangelizar al hombre contemporáneo. Hay que señalar que el papa Juan Pablo II dice en su Carta: "Reconozco el camino neocatecumenal como un itinerario de formación católica, valido para la sociedad y para los tiempos actuales", y desea "que los hermanos en el episcopado valoricen y ayuden, con sus presbíteros, esta obra para la nueva evangelización". Es, por tanto, un instrumento al servicio de los obispos y los párrocos para atraer de nuevo a la fe a mucha gente que la ha abandonado.

¿Qué relación existe entre el Camino neocatecumenal y el catecumenado de la lglesia antigua?
ARGÜELLO: En la Iglesia antigua en medio del paganismo, cuando un hombre quería hacerse cristiano, debía hacer un itinerario de formación al cristianismo que se llamaba "catecumenado", de la palabra "catequeo" que significa "hago resonar" y "escucho". Pero podemos preguntarnos: "¿Escuchar qué?". No solamente a Dios, que habla en las Escrituras: catecumeno es aquel que ha aprendido a escuchar a Dios, que habla en nuestra historia. Entre las religiones orientales, que pretenden superar las pasiones refugiándose en la transcendencia con las técnicas de la oración (como la filosofía zen, el taoísmo, o el mismo budismo), y la separación entre sagrado y profano de la religiosidad natural en Occidente, que comporta un divorcio entre religión y vida, la gran revolución del cristianismo es la encarnación, es decir, Dios que se hizo hombre en la historia concreta de los hombres. Dicen los Padres que lo adecuado para un cristiano no es la humildad, la obediencia o la misma santidad sino el discernimiento, sin el cual no existe ni humildad ni obediencia ni santidad ¿Discernir qué? El obrar divino en nuestra historia Discernir los engaños del demonio y el porqué nos suceden ciertos hechos, qué sentido tienen... Esto es lo que significa el restablecimiento del neocatecumenado postbautismal. Dice Cristo a la Samaritana: "Créeme, mujer se acerca la hora en que no daréis culto al Padre ni en este monte ni en Jerusalén... Pues se acerca la hora, o mejor dicho, ha llegado ya, en que lo que dan culto auténtico darán culto al Padre en espíritu y verdad, pues de hecho el Padre busca hombres que lo adoren así". En una iniciación cristiana, el neocatecúmeno descubre que nosotros somos el verdadero templo y, por tanto, que nuestra vida es una liturgia de santidad, cuyo ritual es el Libro de los Salmos. Pero sobre todo el catecumenado de la Iglesia antigua estaba formado por una síntesis entre Palabra, Cambio de vida y Liturgia. La Iglesia antigua tenía ante todo un kerygma, es decir, un anuncio de la salvación. Hacían este anuncio del Evangelio apóstoles itinerantes como Pablo y Silas, y provocaba en quienes lo escuchaban un cambio moral. Cambiaban de vida, ayudados por el Espíritu Santo que acompañaba a los apóstoles. Este cambio de vida era sellado y ayudado mediante los sacramentos. Concretamente, el bautismo se daba por etapas. El Camino neocatecumenal quiere recuperar esta "gestación", esta síntesis entre Kerygma, Cambio de vida y Liturgia.
¿Por qué se llama "Neocatecumenado"? ARGÜELLO: Porque se propone fundamentalmente a gente ya bautizada, pero que no posee suficiente formación cristiana. También la Catechesi tradendae afirma que la situación de muchísimos cristianos en las parroquias es de "casi catecúmenos". Cuando en 1974 nos convocó la Congregación para el Culto Divino con el fin de revisar los ritos del primer examen bautismal, estaban presentes los expertos que preparaban el Ordo Initiationis Christianae Adultorum, presididos por monseñor Bugnini, secretario de la Congregación. Aunque algunos querían que nos llamáramos "comunidades catequísticas", al final concordamos con ellos el nombre neocatecumenado".
¿Cuál es el estado de salud del Camino Neocatecumenal? ARGÜELLO: El Camino Neocatecumenal está difundido en 105 naciones de los cinco continentes, con casi quince mil comunidades; está presente en ochocientas diócesis y cinco mil parroquias. Ha ayudado a abrir 35 seminarios diocesanos misioneros en todo el mundo. Hay familias con hijos que dejan todo -amigos, casa, trabajo para ir en misión a las zonas más difíciles del mundo: actualmente son más de cuatrocientas. Algo que nos llena de alegría es la cantidad de jóvenes que quieren descubrir y madurar en su fe mediante el Camino neocatecumenal. Damos gracias al Señor por todo esto, aunque no faltan las persecuciones y dificultades necesarias.
Ha mencionado las familias del Camino que lo dejan todo y van en misión. ¿Por qué lo hacen?
ARGÜELLO: Por gratitud. Porque han sido salvadas, y quieren que los demás participen de la misma salvación. Hay muchas periferias, por ejemplo en Suramérica, que han sido invadidas por las sectas. Los obispos nos han pedido ayuda, puesto que hay inmensos asentamientos humanos sin la presencia de la Iglesia. Entonces se envían familias, con la bendición del Santo Padre, que, con su testimonio y la Palabra, comienzan a evangelizar en las zonas más pobres, formando pequeñas comunidades cristianas. Luego los obispos, gracias también a los seminarios Redemptoris Mater, envían sacerdotes, y de tal manera nacen nuevas parroquias, ofreciendo a tanta gente que se había pasado a las sectas la ocasión para volver a la Iglesia, como de hecho está sucediendo, por ejemplo, con los pobres de los palafitos de Guayaquil, en Ecuador, con los "Pueblos jóvenes" de Lima, en Perú, con los mineros de Coronel, en Chile, etc.
¿Dónde han decidido concretamente hacer el Camino? ARGÜELLO: Nosotros no hemos decidido nada. El Señor, mediante los hechos, nos ha conducido de las chabolas a las parroquias, por deseo explícito del entonces arzobispo de Madrid y por las peticiones de los párrocos, y ahí estamos experimentado la tarea que el Señor nos ha confiado. Basta pensar en la gran necesidad de catequesis que hay en la Iglesia. Es urgente volver a descubrir qué quiere decir ser cristiano, qué quiere decir recibir la vida eterna, qué quiere decir que Cristo ha vencido a la muerte. No es lo mismo encontrar a Cristo que no encontrarlo. El hombre que no ha encontrado a Cristo se halla continuamente frente a hechos de muerte que lo limitan y a los que no sabe dar una respuesta, porque ningún hombre ha vencido a la muerte. Quien lo ha encontrado y ha recibido del cielo al Espíritu Santo tiene dentro de sí la vida eterna, la victoria de Cristo sobre la muerte, que le permite hacer frente a los hechos de una forma nueva, es decir, ir más allá de la muerte. Es algo inmenso. Cuando nos bautizaron nos preguntaron: "¿Qué pides a la Iglesia de Dios?". Respuesta: "La Fe". "¿Qué te da la fe?". "La vida eterna". No es una manera de decir. La vida eterna está en nosotros. Dice san Juan: "Quien detesta al hermano es un asesino. Y ningún asesino posee la vida eterna". La fe no sólo te permite no detestar al hermano, sino también amar al enemigo. Nosotros decimos: "¿Tú eres cristiano? Muestra que posees la vida eterna". ¿Cómo se demuestra concretamente? ¿En qué se demuestra? En el Camino, esta verificación se hace gradualmente por medio de etapas y exámenes, según la práctica propia del catecumenado antiguo, que hoy propone de nuevo también el Ordo Initiationis Christianae Adultorum, donde, en el capítulo IV, se afirma que este itinerario, estas etapas pueden aplicarse también a la gente bautizada pero no suficientemente catequizada, o que no ha recibido el sacramento de la confirmación.
Vamos a entrar en el tercer milenio cristiano. ¿Qué es lo que más le preocupa de estos años que estamos viviendo? ARGÜELLO: Estamos sumidos en una cultura multimedia, tecnológica, audiovisual, según las estadísticas, cada italiano transcurre una media de tres horas y cuarenta minutos al día frente al televisor. En algunos países de América se llega a las nueve horas. Si hacemos un análisis serio de los contenidos que cada uno recibe a través de las películas, las telenovelas los espectáculos, las mesas redondas, etc., ¿qué es lo que aflora? Que el hombre concreto está recibiendo durante muchas horas al día, de forma continua, una antropología, una "catequesis", por decirlo de alguna manera, contraria a la Revelación. Aquí esta el verdadero reto del tercer milenio, en lo que podemos definir una "revolución antropológica", que nos invade, incluso a niveles sublímales con valores contrarios a los valores cristianos. Conceptos como naturaleza, cuerpo, sexualidad, familia, pecado, no tienen ya contenido cristiano. ¿Cómo responde la Iglesia a todo esto, cuando en nuestras parroquias, para la gran mayoría de los cristianos, casi no hay nada más que las misas de los domingos?
El problema es que este pensamiento dominante penetra también en los cristianos, esta mentalidad incide también en la Iglesia. Jean Guitton, el filósofo francés amigo de Pablo VI, me refería una dramática confesión que le hizo el Papa: "Le confieso un temor que tengo", le dijo. "Existe el peligro de que un pensamiento no cristiano penetre en la Iglesia. Y que un día sea mayoritario". ARGÜELLO: Es verdad. Tiempo atrás, organizamos en Nueva York un congreso de obispos que se centró sobre la preocupación que antes le decía. Un obispo de Australia me contó un episodio que da la razón a lo que estamos diciendo. Este obispo estaba convencido de que había que hacer algo para contrarrestar este "pensamiento dominante" y decidió realizar un programa en televisión contra la legalización de la eutanasia. Reunió entonces a los laicos comprometidos de su diócesis para ver cómo se podía responder al bombardeo que los medios de comunicación hacían sobre este tema. Con sorpresa descubrió que sus laicos comprometidos estaban todos a favor de la eutanasia. Todos pensaban como la televisión. ¿Dónde es posible escuchar una catequesis, recibir una formación que pueda contrarrestar esta cultura? Si no comenzamos una seria educación a la fe, al final pensaremos inevitablemente como nos imponen los medios de comunicación. Por esto creo que el Camino, como las nuevas realidades eclesiales y los movimientos, tiene gran importancia en la Iglesia. Solamente una fe adulta puede hoy responder a la realidad de secularización que nos rodea. Recientemente durante el Congreso eucarístico nacional que se celebró en Bolonia, se reunieron por primera vez públicamente los fundadores y responsables de los movimientos y de las nuevas realidades eclesiales.

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