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Esta bella imagen con la que contamos en nuestro templo fue realizada por el
artista plástico local Jorge Frutos por encargo de la familia de Juan
Kohlbrener.
Los escritos de la Beata Faustina Kowalska, una
monja polaca sin instrucción, perteneciente a la Congregación de las
Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, en Polonia, constituyen la
fuente del mensaje y de la devoción especial a la misericordia de Dios que
está difundiéndose por todo el mundo.
El mensaje no es nada nuevo, sólo es un recordatorio de lo que la Iglesia
siempre ha enseñado: "que Dios es misericordioso y que él perdona y que
nosotros también debemos ser misericordiosos y perdonar".
Pero en la devoción a La Divina Misericordia este mensaje asume un nuevo,
poderoso enfoque, ya que nos llama a una comprensión más profunda de que el
amor de Dios no tiene límites y que está disponible a todos, especialmente
al pecador más grande: "Cuánto más grande es el pecador, tanto más grande es
el derecho que tiene a mi misericordia" (II,151).
Entre los elementos de este nuevo enfoque figuran una imagen sagrada del
Salvador misericordioso, varias oraciones nuevas y una abundancia de
promesas. Pero los elementos principales son la confianza y las obras de
misericordia.
La historia del origen y de la difusión del mensaje de La Divina
Misericordia y de su devoción por todo el mundo, resulta en una interesante
lectura. Comprende apariciones y revelaciones extraordinarias, respuestas
milagrosas a oraciones, un escape dramático de una Polonia devastada por la
guerra, una prohibición temporal del culto por la Iglesia y el fuerte apoyo
del Papa Juan Pablo II, que muy probablemente será llamado por los
historiadores "el Papa de la Misericordia".
Alrededor de 1930, al obedecer a su director espiritual, el Padre Michal
Sopocko, Sor Faustina escribió un diario de unas 600 páginas y así documentó
las revelaciones que ella recibía sobre la misericordia de Dios.
Aún antes de su muerte en el año 1938, la devoción a La Divina Misericordia,
según está revelada en este Diario, se había comenzado a difundir. Durante
los trágicos años de la II Guerra Mundial (1939-1945), la práctica de esta
devoción aumentó en fuerza debido a que la gente por toda Polonia y Lituania
se dirigió al Salvador misericordioso para recibir consolación y esperanza.
Una de las razones que explica este éxito es, sin duda, el apoyo constante
del Santo Padre. En 1981, él publicó la encíclica "Dives in misericordia"
(Rico en Misericordia), en que habla de Cristo como la "encarnación de la
misericordia... la fuente inagotable de misericordia" (8).
Llama la atención que "el programa mesiánico de Cristo, el programa de la
misericordia" debe convertirse en "el programa de su pueblo, el programa de
la Iglesia" (8).
A lo largo de toda la encíclica, el Santo Padre subraya que la Iglesia,
especialmente en nuestros tiempos modernos, tiene "el derecho y el deber" de
"profesar y proclamar la misericordia de Dios", de "introducirla y
encamarla" en las vidas de todos y de "invocar la misericordia de Dios",
implorándola para el mundo entero.
En su audiencia general del 10 de abril de 1991, el Santo Padre habló de Sor
Faustina mostrando el gran respeto que le tiene.
Además la relacionó con su encíclica y enfatizó el papel de ella en llevarle
al mundo el mensaje de la misericordia. "Las palabras de la encíclica sobre
La Divina Misericordia (Dives in misericordia) están particularmente cerca
de nosotros.
Ellas recuerdan la figura de la Sierva de Dios, Sor Faustina Kowalska. Esta
sencilla mujer religiosa acercó a Polonia y al mundo entero el mensaje
Pascual del Cristo Misericordioso".
La Beatificación
El 7 de marzo de 1992, ante la presencia del Santo Padre, la Congregación de
la Causa de los Santos promulgó el Decreto de Virtudes Heroicas, por medio
del cual la Iglesia reconoce que Sor Faustina practicó todas las virtudes
cristianas de manera heroica. A consecuencia de ésto recibió el título de
"Venerable" Sierva de Dios y se abrió el camino para verificar el milagro
atribuido por su intercesión.
Durante ese mismo año, la curación de Maureen Diga junto al sepulcro de Sor
Faustina fue reconocida como milagrosa por tres grupos distintos nombrados
por la Sagrada Congregación: primero, un grupo de médicos, después uno de
teólogos y finalmente uno de cardenales y obispos.
El 21 de diciembre de 1992, el Santo Padre publicó la aceptación del milagro
por la Iglesia, la cual afirmó que dicho milagro había sido conseguido por
la intercesión de Sor Faustina. Además, el Papa anunció que la beatificación
solemne de esta monja polaca tendría lugar en Roma, el 18 de abril de 1993,
el segundo domingo de Pascua (día que nuestro Señor le había revelado a Sor
Faustina como "Fiesta de la Misericordia").
La Canonización
El 30 de abril del 2000, en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre Juan Pablo
II elevó a los altares a Santa Faustina, frente miles de fieles que
peregrinaron de todo el mundo.
Que los más grandes pecadores pongan su confianza en Mi misericordia. Ellos
más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija
Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las
almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por
encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él
suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable
misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la
puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi
misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia... (1146)
Biografía
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