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Nuestra Señora de Luján
Fiesta, 2 de mayo
Etimológicamente significa “valle del mismo nombre”.
Perdonar es una iniciativa muy personal que conduce a la transparencia.
Lejos de apartar de la solidaridad, nos acerca a quien sufre las opresiones,
malos tratos, manipulaciones. Libera energías de compromiso hacia ellos.
Estamos en el año 1630. Un portugués, rico y hacendado, vivía en Córdoba,
Argentina.
Llevado por su devoción a la Virgen María, le pidió a un amigo suyo
brasileño – con toda la transparencia de su alma – que le enviara una imagen
de Nuestra Señora.
Llegada a la Argentina, tuvo que recorrer todo el inmenso valle de Luján.
Un indio tenía una choza. Le pidió si podía descansar aquella noche.
Al día siguiente fueron infructuosos todos los esfuerzos para poner en
marcha a la comitiva de aquel lugar.
¿Qué hizo entonces?
Descargó cuanto llevaba en sus carretas. Los animales comenzaron a tirar de
los carruajes.
El señor quiso averiguar este hecho que se repitió varias veces. Abrieron
los cajones.
Se dieron cuenta de que en uno de ellos iba una imagen de la Virgen.
En seguida vieron a la Purísima, y se postraron en tierra para venerarla.
Después la colocaron en la parte más bella de la choza hasta que edificaron
una capilla. El negrito que portaba la imagen, desde hacía 40 años, murió
con fama de santidad, En 1685 se edificó la primera gran capilla que se ha
convertido en el centro de la villa de Luján. En 1887 se colocó la primera
piedra de la gran basílica actual, inaugurada en 1910.Este
material a sido extraído de Catholic.net |