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En esta p¡¦ina encontrar¡¦
informaci¡¦ Hist¡¦ica y Actual de la Iglesia de San Francisco
de As¡¦, la cual tiene aproximadamente mas de 400 a¡¦s de existencia.
A esta iglesia tambi¡¦ se le llama: Iglesia de San Francisco de la Monta¡¦ En lo arquitect¡¦ico, el elemento de valor en la Iglesia Colonial de San Francisco lo constitu¡¦ su torre de cuatro pisos, divididos por cornisas, que terminaba en un techo apiramidado. Fue construida como estructura saliente en el centro de la fachada principal, y la antepuesta a la entrada, pero sin perder su condici¡¦ de parte de la fachada misma (ejemplo cl¡¦ico de las denominadas "torrep¡¦tico"). De base cuadrada, 3.4 por 3.4 ms., se apoyaba en cuatro columnas cuadradas entrelazadas a su vez por cuatro arcos de medio punto. |
1. Introducción 3. La Iglesia
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Restauraciones Realizadas al Templo Colonial de San Francisco de Asís |
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1. Introducción: (por: Oscar A. Velarde) Aunque la fecha de fundación de San Francisco de la Montaña no se conoce a ciencia cierta, es muy probable que Fray Pedro Gaspar Rodríguez y Valderas, miembro de la orden de Santo Domingo , haya fundado esta población, en 1621, como consecuencia de una Real Cédula, relativa a nuevas reducciones, de 14 de agosto de 1620. Los indígenas de San Bartolomé de Tabasará y de las encomiendas de los vecinos de Santa Fe, que durante esta época poblaban el sitio de EL Naranjal a orillas del Río Santa María, construyeron, quizá, el núcleo poblacional original de San Francisco de la Montaña. Durante todo el siglo XVII este pueblo de indios fue en realidad un miserable conjunto de chozas de paja agrupadas en derredor de una pequeña y rústica iglesia. Tan exiguo era el número de moradores que, en 1622, solo lograron registrarse 30 indios tributarios en esta población. Si en 1691 contaba con 50 habitantes, todos indígenas, para 1736 es descrito en los términos siguientes: "A un lado, como otras cuatro leguas de distancia asîÂde Santiago como de la Mesa, está el pueblo de San Francisco de la Montaña, también de indios, pueblo grande, tendría más de cien ranchos, o casas, los indios muy ladiños, bien adoctrinados, como los de la Mesa, ten¡¦n muchos ganados del común, cofradías y suyo propio, tendría este pueblo como ochocientas almas, también convivían en este pueblo algunos españoles y mulatos, por causa de los minerales de oro, que hay allí inmediato". En 1756 el número de sus pobladores se había elevado a 2277. Para ese entonces en San Francisco de la Montaña vivían "dos curas, un sacristán mayor, 7 notables (blancos o asimilados) con sus familias, 33 esclavos, 28 familias de españoles y mestizos y 208 familias de indígenas". 2. Antecedentes Históricos y Detalles del Tesoro Colonial de la Iglesia Colonial de San Francisco de Veraguas. (Por: Dr. Ricauter Arrocha - Adames 1993) San Francisco de Veraguas, "de la Montaña" o "de las Montañas", como aparece mencionado en varias fe de bautismo de 1768, es hoy en día un poblado de características modernas ubicado en un hermoso valle que delimitan los ríos Santa María, el Gatú y la Honda, a solo 18 kms. al norte de la capital de la provincia, la ciudad de Santiago. La Iglesia, inmersa en la indiferencia de sus habitantes, y castigada por el olvido de la política gubernamental que otrora la declarara Monumento Nacional (1937), parece condenada a que se repita en ella el incomprensible triste destino de otros legados coloniales en nuestro Istmo. Tal como ha ocurrido en las iglesias de Dolega, Las Tablas, Alange, Remedios y Tolé, la de San Francisco perdió entre 1937 y 1942 casi todo el encanto y majestuosidad de su arquitectura original. Su población y la nación no deben permitirse el lujo de continuar perdiendo, lenta pero inexorablemente el incalculable tesoro artístico que guarda representando en sus vetustas e insustituibles reliquias, y que afortunadamente aún es posible admirar en su pequeño templo. 3. La Iglesia: (por: Oscar A. Velarde) Las primitivas estructuras que hicieron de iglesia durante todo el siglo XVII fueron reemplazadas -¿quinta década del siglo XVIII?- por un edificio con dos pisos de baldosas cuadradas y muros de adobes crudos. Esta iglesia se levantaba al lado oriental de la plaza de la población, mirando hacia el sur. De traza rectangular -¿25.35 metros de largo por 11.40 metros de ancho?- sus muros laterales contaban, cada uno de ellos, con tres pilastras adosadas, que desempeñaban la función de contrafuertes, y tres ventanas que, abiertas a la altura superior de los mismos, brindaban la iluminación que requería el interior del templo. La cubierta del templo era de armazón de madera, en caballete, a dos aguas y el revestimiento exterior de tejas. Dos grandes costeros, a todo lo largo del templo, uno a cada largo de las vertientes, sostenían la techumbre cuyas vigas se entramaban por "nudillos", tallados y policromados los más de ellos. Cada costero, a su vez, se apoyaba en cinco esbeltos y policromados pies o pilastras de madera -aún existentes- formando el galbo. Estas pilastras -que disminuyen levemente de grosor hacia sus extremos, excepto las dos situadas frente al retablo mayor, que llevan una mayor ornamentación- contaban con capiteles azapatados -aùÍ existentes- desde los cuales cinco robustos "pares" un¡¦n transversalmente los costeros. Esta disposici¡¦ de los elementos de sostenimiento de la cubierta era lo que permit¡¦, por el juego de las pilastras, figurar tres naves en el recinto interior del templo. |
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Los vanos de ingresos eran tres: dos laterales y uno central. Cada vano lateral, con jambas y arco de medio punto construidos de ladrillo unidos "con una especie de mortero hecho de una arcilla especial y otros componentes" estaba enmarcado por un par de pilastras, de ladrillos adosadas al muro. Una moldura curva que acentuaba el extrad¡¦ del arco constituía otro de los escasos recursos decorativos empleados para dotar de dignidad a estos vanos de ingreso al templo que, además, se acusaban al exterior por un ligero y bajo pórtico formado por el tejarós -prolongación de la línea de la cubierta- que descansaba en dos pilastras exentas, paralelas, y en juego con las dos pilastras adosadas al muro. Estas pilastras exentas, construidas de ladrillos, estaban segmentados por gruesas molduras. El vano central era un arco de medio punto que se abría en el frontispicio. Antepuesta a la puerta principal y como parte integrante de la fachada, a la cual sobresalía por entero, estaba la torre de la iglesia. Construida de ladrillos y de base cuadrada -¿3.60 metros por 3.60 metros?-, contaba con cuatro cuerpos o niveles divididos por cornisas que eran elementos decorativos así como integrantes constructivos. |
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El primer cuerpo estaba
construido
por cuatro arcos semicirculares que se sosten¡¦n sobre cuatro pilastras
cuadradas. Estos cuatro arcos formaban un peque¡¦ p¡¦tico de arcadas,
siendo la del fondo el vano central de acceso a la iglesia misma, y
el lienzo del muro sobre ella, parte de ese lado de la torre. El segundo
cuerpo ten¡¦, igualmente, cuatro arcos pero de menor tama¡¦. En el tercer
nivel los vanos eran rectangulares, adintelados, y de mucha menor luz
que los de abajo. En el ùËtimo cuerpo se volv¡¦ al uso de la arcada
para los cuatro peque¡¦s vanos que serv¡¦n de campanario. No es posible
precisar el tipo de remate original de ¡¦ta torre. SegùÍ Samuel Lewis,
terminaba en una cùÏula; para Juan Mar¡¦ Aguilar "coronaba la torre
una techumbre apiramidada de madera cuyo recubrimiento debi¡¦ser de
tejas ". Lo cierto es que torres de igual emplazamiento se levantaron en las iglesias de otros pueblos de indios, como lo fueron, por ejemplo, la de Parita, construida en la segunda mitad del siglo XVII o principios del siglo XVIII; la de Atalaya, cuyos trabajos de construcci¡¦ se iniciaron hacia 1780 logr¡¦dose terminar sus paredes y techo en 1789, m¡¦ no asî su torre, que qued¡¦inconclusa, y de la cual s¡¦o se levantaron sus dos primeros cuerpos; y, en Santiago, pueblo de espa¡¦les, la Capilla de San Juan de Dios, construida probablemente en 1768. |
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4.
Retablos o Altares 4.1. Altar Mayor Elaborado con cedro amargo, es el m¡¦ monumental. Mide aproximadamente 6 ms de alto por 5.5 ms de ancho. EstâÂcompuesto por 480 piezas en total. Los colores que lo adornan son azul de prusia, bermellones, verdes cobre, oro, blanco, amarillo y negro. En su parte central y arriba se encuentra el expositorio que mide 1.20 por 2 ms de ancho y en el cual se coloca la custodia. Sobresalen en su parte frontal las puertas que al deslizarse y cerrarse en semic¡¦culo, una contra la otra, exponen una gran ¡¦uila bic¡¦ala coronada, en color oro y sobre fondo bermell¡¦, que representa la majestad imperial de Cristo. |
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En la parte superior del expositorio
estâÂel titular San Francisco de As¡¦. Las otras cuatro im¡¦enes que
pertenecen al Altar Mayor se ubican dos a cada lado (los arc¡¦geles
San Gabriel y Santo Tom¡¦ de Aquino hacia el lado del Evangelio, y San
Rafael y San Juan Nepomuceno hacia el lado de la ep¡¦tola).. Las dos
peque¡¦s tallas de pobre calidad escult¡¦ica que representan a San Juan
de Nepomuceno y Santo Tom¡¦ de Aquino, flanquean la figura central de
San Francisco de As¡¦ en el plano superior. |
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Cada puerta de Acceso muestra en su techo (y base
de los arc¡¦geles) seis rostros, por un total de 14 cari¡¦ides que evidencian
el deseo de expresar la idea del mestizaje cristiano, asîÂcomo la de
que ante Dios todos somos iguales.
Igualmente impresionante es la mesa del Altar Mayor, en forma de una funeraria, que reposa sobre cuatro patas (garras de ¡¦uila) y que aprisionan respectivas esferas. |
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4.2
Altar de Santo Cristo |
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En
el retablo del Santo Cristo resaltan las figuras del sol y la luna,
que simbolizan el pesar de toda la pasi¡¦ y muerte de Cristo. En la
predela fueron tallados los s¡¦bolos de la pasi¡¦: allîÂse pueden apreciar
el Lienzo de la Ver¡¦ica, el Gallo que cant¡¦tres veces, la Mano ¡¦ida,
seca y perfectamente conservada de San Marcos; las armas (espadas, palos,
linternas) con las que llegaron al Huerto de Getsemani los enviados
de los pr¡¦cipes, sacerdotes y senador es del pueblo precedidos por
Judas Escariote; los clavos, el martillo, la esponja y el vaso de vinagre;
la ca¡¦ que aplicaron a los labios de JesùÒ; el reloj de arena y el
divino pel¡¦ano que forma grupo con sus siete polluelos y de cuyo amoroso
costado herido brotan como una fuente de gracia los siete sacramentos,
y que simboliza la vida de cristo, que a semejanza del ave fabulosa
alimenta a sus fieles con su carne u su propia sangre. |
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| 4.3
Altar de San JosêÈamp;nbsp; |
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mientras repasa ropa. De caracter¡¦ticas plateresco- Popular es el altar
que menos caracter¡¦ticas barrocas presenta. En las hornacinas laterales al central en que se ubica San JosêÎ aparecen las im¡¦enes de San JosêÎ aparecen las im¡¦enes de San Roque ( a su izquierdas) y la de San Pedro, m¡¦tir de Verona, dominico quien fuera herido por un asesino con dos mortales golpes de espada en su cabeza (1252) al momento de regresar desde Como a Mil¡¦. En el nicho superior, San Miguel de Arc¡¦gel. El retablo de este Altar, tambi¡¦ de cedro amargo, cuenta con 87 piezas de n¡¦pero. Mide 3.7 de alto por 2.8 ms. De ancho. |
4.4.
Altar de La Pur¡¦ima El m¡¦ rico dentro del estilo barroco- rococo- popular, mide 4ms de alto por 2.3 ms de ancho. En su nicho superior hay una peque¡¦ escultura ecuestre de Santiago Apóstol, de no muy buena calidad, rodeado de acantos y cari¡¦ides, con influencia egipcia en su ejecuci¡¦. En su predela, una preciosa talla de la familia, con San JosêÎ en posici¡¦ inclinada, sosteniendo al ni¡¦ JesùÒ que se mueve hacia su madre y que aparece sentada en una silla Luis XV. En el frontal del retablo, de n¡¦pero, que cuenta con 96 piezas talladas de cedro, hay un peque¡¦ relieve de la Virgen Mar¡¦, decorado tambi¡¦ con motivos florales. |
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4.5.
Altar de Las ¡¦imas Durante la restauraci¡¦ fuêÂel que m¡¦ deterioro presentaba. Donado a la iglesia por Felipe Parada en 1764, llevaba un cuadro alusivo a la advocaci¡¦ y que fuera robado en 1937 al reestructurarse las paredes del recinto; el lienzo, atribuido al famoso pintor sevillano espa¡¦l, BartolomêÂEsteban Murillo, media 1.5 por 1.9 ms. El frontal del retablo presenta una talla con la escena del juicio final, en donde el arc¡¦gel San Miguel, con armadura, lleva en su mano izquierda una balanza (para pesar las almas) y en la derecha una espada; a sus pies, vencido, la figura del diablo. En la parte inferior de esta escena, las ¡¦imas en espera del juicio final. |
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4.6.
Altar Santa B¡¦bara Su m¡¦imo valor estâÂen la hornacina en donde descansa la imagen de la virgen, que se encuentra flanqueada por dos columnas salom¡¦icas el nicho puede ser cubierto por una puerta cuyas dos hojas, una de 34 cms. y la otra de 37 cms de ancho, con 1.45 ms de altura, llevan pintadas en su cara interior sendas escenas referentes a la vida y martirio de la santa. Parecen corresponder a Vel¡¦quez (Sevilla, 1599). |
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| En
la hoja interior derecha se aprecia el momento en que es decapitada
por su padre y a ¡¦te siendo alcanzado por un rayo. En la hoja interior
izquierda, la Virgen explica a su padre el significado de los tres vanos
de la torre. En su parte exterior, la hoja izquierda muestra una espada
y una palma del martirio, y la de la derecha una torre de dos pisos,
cada cuerpo con tres almenas y tres ventanas. Este precioso altar mide
3.6 de alto por 1.90 de ancho. |
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4.7.
Altar de la Virgen del Rosario Es semejante al de la Virgen del Carmen. Cuenta hoy en d¡¦ con una imagen moderna, sin valor. En su nicho superior deb¡¦ ir San Agat¡¦, exorcista y m¡¦tir muy venerado en el siglo XVIII y cuya fiesta se celebraba el 14 de febrero; la im¡¦en ha desaparecido. A los lados de la Virgen est¡¦ los nichos con las im¡¦enes de los arc¡¦geles San Rafael y San Gabriel. En frontal del retablo, un anagrama de Mar¡¦ situado bajo un arco ornamental de hojas y flores. |
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4.8.
Baptisterio Ubicado a la derecha de la entrada principal, estâÂlimitado por tabiques de madera, con dos puertas talladas que han desaparecido, conserv¡¦dose las dos indi¡¦ides que enmarcan el vano de acceso. |
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En el interior se encuentran
la Pila Bautismal, estructurada de piedra de 1.40 ms de di¡¦etros que
lleva en su borde, aùÍ bien legible, la siguiente inscripci¡¦ "siendo
cura propietario de ¡¦ta Santa Iglesia de San Francisco el Dr. Nicol¡¦
Garc¡¦ Pinillos, examinador sinodal de ¡¦te obispado se puso esta pila
bautismal, dos de agua benditas a su Costa. A¡¦ de 1727". |
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6.
Los Candelabros Son dos, de grandes dimensiones, que miden casi 6 pies de altura, y que presentan en su parte superior dos gruesos brazos. En la inferior, se sustentan en una base tetr¡¦ode; toda la pieza estâÂadornada con un tallado con motivos vegetales. |
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| Primera Restauraci¡¦ de los altares del Templo Colonial de San Francisco de As¡¦ (1937) |
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Por la Dra. ¡¦gela
Camargo |
| (Ir
Arriba)
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Segunda Restauraci¡¦ del Templo Colonial de San Francisco de As¡¦ (2000...) |
Por: Dra Reina Torres de AraùÙ (q.e.p.d.) "Al contemplar el maravilloso ejemplo de arte barroco popular americano constituido por el conjunto de altares y pùËpito de la peque¡¦ Iglesia dieciochesca de San Francisco de la Monta¡¦, en Veraguas uno no puede menos que preguntarse como fue posible que se produjera en este apartado rinc¡¦ de la geograf¡¦ istme¡¦ tal prodigio de manifestaci¡¦ est¡¦ica y de fe cristiana. El barroco, nos ha dicho Pal Kelemen, no es solamente un arte, sino una "forma de vida". AsîÂpuede entenderse este fen¡¦eno , cuando recuperados los altares para nuestro patrimonio hist¡¦ico, por una oportuna intervenci¡¦ de restauraci¡¦ cient¡¦ica, nos quedan como un testimonio de ese estilo de vida, que aquîÂen Am¡¦ica adquiri¡¦tonalidades de indianidad y criollismo, para permanecer como un monumento paname¡¦ a la creativa capacidad humana de proyectar su relaci¡¦ con la divinidad".
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Restos de Algunos Altares |
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Izq: Candelabro al lado de otros restos de altares.
Der: Restos de un altar de casi 400 años, hoy destruido por la inexperiencia de la compañía restauradora. |
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Izq: observe cómo está amarrado el Púlpito: sin proteger la pintura ni la madera, lo cual debió hacerse previo a amarrar dicha pieza (según la Dra. especialista ¡¦gela Camargo).
Der: observe los pedazos de los diferentes altares, los cuales yacen en un mueble sin protección contra la humedad |
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Izq: Restos de las Cariátides que adornaban los altares, los cuales se encontraban en buenas condiciones, hoy reposan sobre un mueble sin protección alguna. Der: Imágenes y restos de altares sobre un mueble en la sacristía, puede observarse el que está colgado del techo. |
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Izq: Observe la humedad en las bases de las columnas de madera que sostienen el techo en el interior del Templo. Estas columnas nunca se habían mojado en los 400 años (aproximados) de existencia de dicho templo. Obsérvese, además, que están totalmente desaplomadas.
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Bibliograf¡¦:
Libros ,Entidades y Notas,
"El Arte Barroco de la La Iglesia de San Francisco de la Monta¡¦", Arq. Samuel Gutierrez, 1979.
"San Francisco de la Monta¡¦, Joyel del Arte Barroco Americano", Araúz, Camargo, Camargo, Gutierrez, Oscar A. Velarde -Dirección?. INAC. Nacional de Patrimonio Histórico.
Notas
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ÙËtima modificaci¡¦: Martes, 18 de Mayo de 2004
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| Universidad de Panamá, Sede Regional de Veraguas, RepùÁlica de PanamâÈ#060;/font> |
| Facultad de Inform¡¦ica, Electr¡¦ica y Comunicaci¡¦ |
| P¡¦ina Elaborada por: T.I.E. Enrique A. Sánchez B. y Francia E. Gonz¡¦ez R. |
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