Jueves después de
la Santísima Trinidad
Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres
Lectura del libro del Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16aÉl te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres, para enseñarte que no sólo vive el hombre de pan, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios.
No te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres.»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 147, 12-13.
14-15. 19-20 (R.: 12a)
R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
Glorifica
al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus
puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.
Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. R.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los
Corintios 10, 16-17
Hermanos:
El cáliz de la bendición que
bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no
es comunión con el cuerpo de Cristo?
El pan es uno, y así nosotros, aunque
somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque-que comemos todos del mismo
pan.
Palabra de Dios.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 51-58Disputaban los judíos entre sí:
-«¿Cómo puede éste darnos a comer su
carne?»
Entonces Jesús les dijo:
-«Os aseguro que si no coméis la
carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El
que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el
último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come
mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me
ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por
mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre. »
Palabra de Dios.