DOMINGO II DE ADVIENTO - A

PRIMERA LECTURA

Juzgar� a los pobres con justicia

Lectura del libro de Isa�as 119 1-10

Aquel d�a, brotar� un renuevo del tronco de Jes�, y de su ra�z florecer� un v�stago.

Sobre �l se posar� el esp�ritu del Se�or: esp�ritu de prudencia y sabidur�a, esp�ritu de consejo y valent�a, esp�ritu de ciencia y temor del Se�or. Le inspirar� el temor del Se�or.

No juzgar� por apariencias ni sentenciar� s�lo de o�das; juzgar� a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados.

Herir� al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios.

La justicia ser� cintur�n de sus lomos, y la lealtad, cintur�n de sus caderas.

Habitar� el lobo con el cordero, la pantera se tumbar� con el cabrito, el novillo y el le�n pacer�n juntos: un muchacho peque�o los pastorea.

La vaca pastar� con el oso, sus cr�as se tumbar�n juntas; el le�n comer� paja con el buey. El ni�o jugar� en la hura del �spid, la criatura meter� la mano en el escondrijo de la serpiente.

No har�n da�o ni estrago por todo mi monte santo: porque est� lleno el pa�s de ciencia del Se�or, como las aguas colman el mar. Aquel d�a, la ra�z de Jes� se erguir� como ense�a de los pueblos: la buscar�n los gentiles, y ser� gloriosa su morada.

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 71, 1-2. 7-8. 12-13. 17 (R.: cf. 7)
R. Que en sus d�as florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

Dios m�o, conf�a tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. R.

Que en sus d�as florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; que domine de mar a mar, del Gran R�o al conf�n de la tierra. R.

�l librar� al pobre que clamaba, al afligido que no ten�a protector; �l se apiadar� del pobre y del indigente, y salvar� la vida de los pobres. R.

Que su nombre sea eterno, y su fama dure como el sol: que �l sea la bendici�n de todos los pueblos, y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R.


SEGUNDA LECTURA

Cristo salva a todos los hombres

Lectura de la carta del ap�stol san Pablo a los Romanos 15, 4-9

Hermanos:

Todas las antiguas Escrituras se escribieron para ense�anza nuestra, de modo que entre nuestra paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza.

Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, os conceda estar de acuerdo entre vosotros, seg�n Jesucristo, para que un�nimes, a una voz, alab�is al Dios y Padre de nuestro Se�or Jesucristo.

En una palabra, acogeos mutuamente, como Cristo os acogi� para gloria de Dios. Quiero decir con esto que Cristo se hizo servidor de los jud�os para probar la fidelidad de Dios, cumpliendo las promesas hechas a los patriarcas; y, por otra parte, acoge a los gentiles para que alaben a Dios por su misericordia. As�, dice la Escritura:

�Te alabar� en medio de los gentiles y cantar� a tu nombre�

Palabra de Dios.


Aleluya
Preparad el camino del Se�or, allanad sus senderos. Todos ver�n la salvaci�n de Dios.


EVANGELIO

Convert�os, porque est� cerca el reino de los cielos

Lectura del santo evangelio seg�n san Mateo 3, 1-12

Por aquel tiempo, Juan Bautista se present� en el desierto de Judea, predicando: -�Convert�os, porque est� cerca el reino dde los cielos.� �ste es el que anunci� el profeta Isa�as, diciendo:

�Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Se�or, allanad sus senderos."

Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.

Y acud�a a �l toda la gente de Jerusal�n, de Judea y del valle del Jord�n; confesaban sus pecados; y �l los bautizaba en el Jord�n.

Al ver que muchos fariseos y saduceos ven�an a que los bautizara, les dijo:

-� �Camada de v�boras!, �qui�n os ha ense�ado a escapar del castigo inminente?

Dad el fruto que pide la conversi�n. Y no os hag�is ilusiones, pensando: "Abraham es nuestro padre", pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abraham de estas piedras.

Ya toca el hacha la base de los �rboles, y el �rbol que no da buen fruto ser� talado y echado al fuego.

Yo os bautizo con agua para que os convirt�is; pero el que viene detr�s de m� puede m�s que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias.

�l os bautizar� con Esp�ritu Santo y fuego. �l tiene el bieldo en la mano: aventar� su parva, reunir� su trigo en el granero y quemar� la paja en una hoguera que no se apaga.�

Palabra de Dios.


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