Hizo Josu� lo que le dec�a Mois�s, y atac� a Amalec; mientras Mois�s, Aar�n y Jur sub�an a la cima del monte.
Mientras Mois�s ten�a en alto la mano, venc�a Israel; mientras la ten�a baja, venc�a Amalec. Y, como le pesaban las manos, sus compa�eros cogieron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentase; mientras Aar�n y Jur le sosten�an los brazos, uno a cada lado.
As� sostuvo en alto las manos hasta la puesta del sol.
Josu� derrot� a Amalec y a su tropa, a filo de espada.
Palabra de Dios.
Levanto mis ojos a los montes: �de d�nde me vendr� el auxilio? El auxilio me viene del Se�or, que hizo el cielo y la tierra. R.
No permitir� que resbale tu pie, tu guardi�n no duerme; no duerme ni reposa el guardi�n de Israel. R.
El Se�or te guarda a su sombra, est� a tu derecha; de d�a el sol no te har� da�o, ni la luna de noche.R.El Se�or te guarda de todo mal, �l guarda tu alma; el Se�or guarda tus entradas y salidas, ahora y por siempre. R.
Querido hermano:
Permanece en lo que has aprendido y se te ha confiado, sabiendo
de qui�n lo aprendiste y que desde ni�o conoces la sagrada
Escritura; ella puede darte la sabidur�a que, por la fe en
Cristo Jes�s, conduce a la salvaci�n.
Toda Escritura inspirada por Dios es tambi�n �til para ense�ar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud; as� el hombre de Dios estar� perfectamente equipado para toda obra buena.
Ante Dios y ante Cristo Jes�s, que ha de juzgar a vivos y muertos, te conjuro por su venida en majestad: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta, con toda paciencia y deseo de instruir.
Palabra de Dios.
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Lectura del santo evangelio seg�n san Lucas 18, 1-8
En aquel tiempo, Jes�s, para explicar a sus disc�pulos c�mo
ten�an que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta
par�bola:
- �Hab�a un juez en una ciudad que ni tem�aa a Dios ni le
importaban los hombres.
En la misma ciudad hab�a una viuda que sol�a ir a decirle:
"Hazme justicia frente a mi adversario."
Por alg�n tiempo se neg�, pero despu�s se dijo:
"Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta
viuda me est� fastidiando, le har� justicia, no vaya a acabar
peg�ndome en la cara."�
Y el Se�or a�adi�:
- �Fijaos en lo que dice el juez injusto; ppues Dios, �no har�
justicia a sus elegidos que le gritan d�a y noche?; �o les
dar� largas? Os digo que les har� justicia sin tardar. Pero,
cuando venga el Hijo del hombre, �encontrar� esta fe en la
tierra?�
Palabra del Se�or.