Leyes sobre las ofrendas
15
1 Jehová habló a Moisés, diciendo:
2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado
en la tierra de vuestra habitación que yo os doy,
3 y hagáis ofrenda encendida a Jehová, holocausto, o
sacrificio, por especial voto, o de vuestra voluntad, o para
ofrecer en vuestras fiestas solemnes olor grato a Jehová, de
vacas o de ovejas;
4 entonces el que presente su ofrenda a Jehová traerá como
ofrenda la décima parte de un efa de flor de harina, amasada con
la cuarta parte de un hin de aceite.
5 De vino para la libación ofrecerás la cuarta parte de un
hin, además del holocausto o del sacrificio, por cada cordero.
6 Por cada carnero harás ofrenda de dos décimas de flor de
harina, amasada con la tercera parte de un hin de aceite;
7 y de vino para la libación ofrecerás la tercera parte de un
hin, en olor grato a Jehová.
8 Cuando ofrecieres novillo en holocausto o sacrificio, por
especial voto, o de paz a Jehová,
9 ofrecerás con el novillo una ofrenda de tres décimas de
flor de harina, amasada con la mitad de un hin de aceite;
10 y de vino para la libación ofrecerás la mitad de un hin,
en ofrenda encendida de olor grato a Jehová.
11 Así se hará con cada buey, o carnero, o cordero de las
ovejas, o cabrito.
12 Conforme al número así haréis con cada uno, según el
número de ellos.
13 Todo natural hará estas cosas así, para ofrecer ofrenda
encendida de olor grato a Jehová.
14 Y cuando habitare con vosotros extranjero, o cualquiera que
estuviere entre vosotros por vuestras generaciones, si hiciere
ofrenda encendida de olor grato a Jehová, como vosotros
hiciereis, así hará él.
15 Un mismo estatuto tendréis vosotros de la congregación y
el extranjero que con vosotros mora; será estatuto perpetuo por
vuestras generaciones; como vosotros, así será el extranjero
delante de Jehová.
16 Una misma ley y un mismo decreto tendréis, vosotros y el
extranjero que con vosotros mora.
17 También habló Jehová a Moisés, diciendo:
18 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado
en la tierra a la cual yo os llevo,
19 cuando comencéis a comer del pan de la tierra, ofreceréis
ofrenda a Jehová.
20 De lo primero que amaséis, ofreceréis una torta en ofrenda;
como la ofrenda de la era, así la ofreceréis.
21 De las primicias de vuestra masa daréis a Jehová ofrenda
por vuestras generaciones.
22 Y cuando errareis, y no hiciereis todos estos mandamientos
que Jehová ha dicho a Moisés,
23 todas las cosas que Jehová os ha mandado por medio de
Moisés, desde el día que Jehová lo mandó, y en adelante por
vuestras edades,
24 si el pecado fue hecho por yerro con ignorancia de la
congregación, toda la congregación ofrecerá un novillo por
holocausto en olor grato a Jehová, con su ofrenda y su libación
conforme a la ley, y un macho cabrío en expiación.
25 Y el sacerdote hará expiación por toda la congregación de
los hijos de Israel; y les será perdonado, porque yerro es; y
ellos traerán sus ofrendas, ofrenda encendida a Jehová, y sus
expiaciones delante de Jehová por sus yerros.
26 Y será perdonado a toda la congregación de los hijos de
Israel, y al extranjero que mora entre ellos, por cuanto es yerro
de todo el pueblo.
27 Si una persona pecare por yerro, ofrecerá una cabra de un
año para expiación.
28 Y el sacerdote hará expiación por la persona que haya
pecado por yerro; cuando pecare por yerro delante de Jehová, la
reconciliará, y le será perdonado.
29 El nacido entre los hijos de Israel, y el extranjero que
habitare entre ellos, una misma ley tendréis para el que hiciere
algo por yerro.
30 Mas la persona que hiciere algo con soberbia, así el
natural como el extranjero, ultraja a Jehová; esa persona será
cortada de en medio de su pueblo.
31 Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehová, y
menospreció su mandamiento, enteramente será cortada esa
persona; su iniquidad caerá sobre ella.
Lapidación de un violador del día de reposo
32 Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un
hombre que recogía leña en día de reposo.
33 Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a
Moisés y a Aarón, y a toda la congregación;
34 y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué
se le había de hacer.
35 Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel
hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento.
36 Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y
lo apedrearon, y murió, como Jehová mandó a Moisés.
Franjas en los vestidos
37 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
38 Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan franjas en
los bordes de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada
franja de los bordes un cordón de azul.
39 Y os servirá de franja, para que cuando lo veáis os
acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por
obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos,
en pos de los cuales os prostituyáis.
40 Para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y
seáis santos a vuestro Dios.
41 Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de
Egipto, para ser vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios.
La rebelión de Coré
16
1 Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y
Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de
Rubén, tomaron gente,
2 y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta
varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación,
de los del consejo, varones de renombre.
3 Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta
ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son
santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os
levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?
4 Cuando oyó esto Moisés, se postró sobre su rostro;
5 y habló a Coré y a todo su séquito, diciendo: Mañana
mostrará Jehová quién es suyo, y quién es santo, y hará que
se acerque a él; al que él escogiere, él lo acercará a sí.
6 Haced esto: tomaos incensarios, Coré y todo su séquito,
7 y poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso delante de
Jehová mañana; y el varón a quien Jehová escogiere, aquel
será el santo; esto os baste, hijos de Leví.
8 Dijo más Moisés a Coré: Oíd ahora, hijos de Leví:
9 ¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la
congregación de Israel, acercándoos a él para que ministréis
en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de
la congregación para ministrarles,
10 y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos
de Leví contigo? ¿Procuráis también el sacerdocio?
11 Por tanto, tú y todo tu séquito sois los que os juntáis
contra Jehová; pues Aarón, ¿qué es, para que contra él
murmuréis?
12 Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab;
mas ellos respondieron: No iremos allá.
13 ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que
destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino
que también te enseñorees de nosotros imperiosamente?
14 Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y
miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás
los ojos de estos hombres? No subiremos.
15 Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Jehová:
No mires a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a
ninguno de ellos he hecho mal.
16 Después dijo Moisés a Coré: Tú y todo tu séquito,
poneos mañana delante de Jehová; tú, y ellos, y Aarón;
17 y tomad cada uno su incensario y poned incienso en ellos, y
acercaos delante de Jehová cada uno con su incensario,
doscientos cincuenta incensarios; tú también, y Aarón, cada
uno con su incensario.
18 Y tomó cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y
echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del
tabernáculo de reunión con Moisés y Aarón.
19 Ya Coré había hecho juntar contra ellos toda la
congregación a la puerta del tabernáculo de reunión; entonces
la gloria de Jehová apareció a toda la congregación.
20 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:
21 Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un
momento.
22 Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Dios,
Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el
que pecó? ¿Por qué airarte contra toda la congregación?
23 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:
24 Habla a la congregación y diles: Apartaos de en derredor de
la tienda de Coré, Datán y Abiram.
25 Entonces Moisés se levantó y fue a Datán y a Abiram, y
los ancianos de Israel fueron en pos de él.
26 Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de
las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa
suya, para que no perezcáis en todos sus pecados.
27 Y se apartaron de las tiendas de Coré, de Datán y de
Abiram en derredor; y Datán y Abiram salieron y se pusieron a
las puertas de sus tiendas, con sus mujeres, sus hijos y sus
pequeñuelos.
28 Y dijo Moisés: En esto conoceréis que Jehová me ha
enviado para que hiciese todas estas cosas, y que no las hice de
mi propia voluntad.
29 Si como mueren todos los hombres murieren éstos, o si ellos
al ser visitados siguen la suerte de todos los hombres, Jehová
no me envió.
30 Mas si Jehová hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su
boca y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al
Seol, entonces conoceréis que estos hombres irritaron a Jehová.
31 Y aconteció que cuando cesó él de hablar todas estas
palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos.
32 Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas,
a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes.
33 Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al
Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la
congregación.
34 Y todo Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyeron
al grito de ellos; porque decían: No nos trague también la
tierra.
35 También salió fuego de delante de Jehová, y consumió a
los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso.
36 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:
37 Di a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, que tome los
incensarios de en medio del incendio, y derrame más allá el
fuego; porque son santificados
38 los incensarios de estos que pecaron contra sus almas; y
harán de ellos planchas batidas para cubrir el altar; por cuanto
ofrecieron con ellos delante de Jehová, son santificados, y
serán como señal a los hijos de Israel.
39 Y el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con
que los quemados habían ofrecido; y los batieron para cubrir el
altar,
40 en recuerdo para los hijos de Israel, de que ningún
extraño que no sea de la descendencia de Aarón se acerque para
ofrecer incienso delante de Jehová, para que no sea como Coré y
como su séquito; según se lo dijo Jehová por medio de Moisés.
41 El día siguiente, toda la congregación de los hijos de
Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros
habéis dado muerte al pueblo de Jehová.
42 Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra
Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión, y he
aquí la nube lo había cubierto, y apareció la gloria de
Jehová.
43 Y vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de
reunión.
44 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
45 Apartaos de en medio de esta congregación, y los consumiré
en un momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros.
46 Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él
fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la
congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha
salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado.
47 Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y
corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad
había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo
expiación por el pueblo,
48 y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la
mortandad.
49 Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil
setecientos, sin los muertos por la rebelión de Coré.
50 Después volvió Aarón a Moisés a la puerta del
tabernáculo de reunión, cuando la mortandad había cesado.
La vara de Aarón florece
17
1 Luego habló Jehová a Moisés, diciendo:
2 Habla a los hijos de Israel, y toma de ellos una vara por
cada casa de los padres, de todos los príncipes de ellos, doce
varas conforme a las casas de sus padres; y escribirás el nombre
de cada uno sobre su vara.
3 Y escribirás el nombre de Aarón sobre la vara de Leví;
porque cada jefe de familia de sus padres tendrá una vara.
4 Y las pondrás en el tabernáculo de reunión delante del
testimonio, donde yo me manifestaré a vosotros.
5 Y florecerá la vara del varón que yo escoja, y haré cesar
de delante de mí las quejas de los hijos de Israel con que
murmuran contra vosotros.
6 Y Moisés habló a los hijos de Israel, y todos los
príncipes de ellos le dieron varas; cada príncipe por las
casas de sus padres una vara, en total doce varas; y la vara de
Aarón estaba entre las varas de ellos.
7 Y Moisés puso las varas delante de Jehová en el
tabernáculo del testimonio.
8 Y aconteció que el día siguiente vino Moisés al
tabernáculo del testimonio; y he aquí que la vara de Aarón de
la casa de Leví había reverdecido, y echado flores, y arrojado
renuevos, y producido almendras.
9 Entonces sacó Moisés todas las varas de delante de Jehová
a todos los hijos de Israel; y ellos lo vieron, y tomaron cada
uno su vara.
10 Y Jehová dijo a Moisés: Vuelve la vara de Aarón delante
del testimonio, para que se guarde por señal a los hijos
rebeldes; y harás cesar sus quejas de delante de mí, para que
no mueran.
11 E hizo Moisés como le mandó Jehová, así lo hizo.
12 Entonces los hijos de Israel hablaron a Moisés, diciendo:
He aquí nosotros somos muertos, perdidos somos, todos nosotros
somos perdidos.
13 Cualquiera que se acercare, el que viniere al tabernáculo
de Jehová, morirá. ¿Acabaremos por perecer todos?
Sostenimiento de sacerdotes y levitas
18
1 Jehová dijo a Aarón: Tú y tus hijos, y la casa de tu padre
contigo, llevaréis el pecado del santuario; y tú y tus hijos
contigo llevaréis el pecado de vuestro sacerdocio.
2 Y a tus hermanos también, la tribu de Leví, la tribu de tu
padre, haz que se acerquen a ti y se junten contigo, y te
servirán; y tú y tus hijos contigo serviréis delante del
tabernáculo del testimonio.
3 Y guardarán lo que tú ordenes, y el cargo de todo el
tabernáculo; mas no se acercarán a los utensilios santos ni al
altar, para que no mueran ellos y vosotros.
4 Se juntarán, pues, contigo, y tendrán el cargo del
tabernáculo de reunión en todo el servicio del tabernáculo;
ningún extraño se ha de acercar a vosotros.
5 Y tendréis el cuidado del santuario, y el cuidado del altar,
para que no venga más la ira sobre los hijos de Israel.
6 Porque he aquí, yo he tomado a vuestros hermanos los levitas
de entre los hijos de Israel, dados a vosotros en don de Jehová,
para que sirvan en el ministerio del tabernáculo de reunión.
7 Mas tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro sacerdocio en
todo lo relacionado con el altar, y del velo adentro, y
ministraréis. Yo os he dado en don el servicio de vuestro
sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá.
8 Dijo más Jehová a Aarón: He aquí yo te he dado también
el cuidado de mis ofrendas; todas las cosas consagradas de los
hijos de Israel te he dado por razón de la unción, y a tus
hijos, por estatuto perpetuo.
9 Esto será tuyo de la ofrenda de las cosas santas, reservadas
del fuego; toda ofrenda de ellos, todo presente suyo, y toda
expiación por el pecado de ellos, y toda expiación por la culpa
de ellos, que me han de presentar, será cosa muy santa para ti y
para tus hijos.
10 En el santuario la comerás; todo varón comerá de ella;
cosa santa será para ti.
11 Esto también será tuyo: la ofrenda elevada de sus
dones, y todas las ofrendas mecidas de los hijos de Israel, he
dado a ti y a tus hijos y a tus hijas contigo, por estatuto
perpetuo; todo limpio en tu casa comerá de ellas.
12 De aceite, de mosto y de trigo, todo lo más escogido, las
primicias de ello, que presentarán a Jehová, para ti las he
dado.
13 Las primicias de todas las cosas de la tierra de ellos, las
cuales traerán a Jehová, serán tuyas; todo limpio en tu casa
comerá de ellas.
14 Todo lo consagrado por voto en Israel será tuyo.
15 Todo lo que abre matriz, de toda carne que ofrecerán a
Jehová, así de hombres como de animales, será tuyo; pero
harás que se redima el primogénito del hombre; también harás
redimir el primogénito de animal inmundo.
16 De un mes harás efectuar el rescate de ellos, conforme a tu
estimación, por el precio de cinco siclos, conforme al siclo del
santuario, que es de veinte geras.
17 Mas el primogénito de vaca, el primogénito de oveja y el
primogénito de cabra, no redimirás; santificados son; la sangre
de ellos rociarás sobre el altar, y quemarás la grosura de
ellos, ofrenda encendida en olor grato a Jehová.
18 Y la carne de ellos será tuya; como el pecho de la ofrenda
mecida y como la espaldilla derecha, será tuya.
19 Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas, que los
hijos de Israel ofrecieren a Jehová, las he dado para ti, y para
tus hijos y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; pacto
de sal perpetuo es delante de Jehová para ti y para tu
descendencia contigo.
20 Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás
heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu
heredad en medio de los hijos de Israel.
21 Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos
en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven
en el ministerio del tabernáculo de reunión.
22 Y no se acercarán más los hijos de Israel al tabernáculo
de reunión, para que no lleven pecado por el cual mueran.
23 Mas los levitas harán el servicio del tabernáculo de
reunión, y ellos llevarán su iniquidad; estatuto perpetuo para
vuestros descendientes; y no poseerán heredad entre los hijos de
Israel.
24 Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los
hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual
les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.
25 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
26 Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis
de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por
vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda
mecida a Jehová el diezmo de los diezmos.
27 Y se os contará vuestra ofrenda como grano de la era, y
como producto del lagar.
28 Así ofreceréis también vosotros ofrenda a Jehová de
todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y
daréis de ellos la ofrenda de Jehová al sacerdote Aarón.
29 De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda a Jehová;
de todo lo mejor de ellos ofreceréis la porción que ha de ser
consagrada.
30 Y les dirás: Cuando ofreciereis lo mejor de ellos, será
contado a los levitas como producto de la era, y como producto
del lagar.
31 Y lo comeréis en cualquier lugar, vosotros y vuestras
familias; pues es vuestra remuneración por vuestro ministerio en
el tabernáculo de reunión.
32 Y no llevaréis pecado por ello, cuando hubiereis ofrecido
la mejor parte de él; y no contaminaréis las cosas santas de
los hijos de Israel, y no moriréis.
La purificación de los inmundos
19
1 Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:
2 Esta es la ordenanza de la ley que Jehová ha prescrito,
diciendo: Di a los hijos de Israel que te traigan una vaca
alazana, perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se
haya puesto yugo;
3 y la daréis a Eleazar el sacerdote, y él la sacará fuera
del campamento, y la hará degollar en su presencia.
4 Y Eleazar el sacerdote tomará de la sangre con su dedo, y
rociará hacia la parte delantera del tabernáculo de reunión
con la sangre de ella siete veces;
5 y hará quemar la vaca ante sus ojos; su cuero y su carne y
su sangre, con su estiércol, hará quemar.
6 Luego tomará el sacerdote madera de cedro, e hisopo, y
escarlata, y lo echará en medio del fuego en que arde la vaca.
7 El sacerdote lavará luego sus vestidos, lavará también su
cuerpo con agua, y después entrará en el campamento; y será
inmundo el sacerdote hasta la noche.
8 Asimismo el que la quemó lavará sus vestidos en agua,
también lavará en agua su cuerpo, y será inmundo hasta la
noche.
9 Y un hombre limpio recogerá las cenizas de la vaca y las
pondrá fuera del campamento en lugar limpio, y las guardará la
congregación de los hijos de Israel para el agua de
purificación; es una expiación.
10 Y el que recogió las cenizas de la vaca lavará sus
vestidos, y será inmundo hasta la noche; y será estatuto
perpetuo para los hijos de Israel, y para el extranjero que mora
entre ellos.
11 El que tocare cadáver de cualquier persona será inmundo
siete días.
12 Al tercer día se purificará con aquella agua, y al séptimo
día será limpio; y si al tercer día no se purificare, no será
limpio al séptimo día.
13 Todo aquel que tocare cadáver de cualquier persona, y no se
purificare, el tabernáculo de Jehová contaminó, y aquella
persona será cortada de Israel; por cuanto el agua de la
purificación no fue rociada sobre él, inmundo será, y su
inmundicia será sobre él.
14 Esta es la ley para cuando alguno muera en la tienda:
cualquiera que entre en la tienda, y todo el que esté en ella,
será inmundo siete días.
15 Y toda vasija abierta, cuya tapa no esté bien ajustada,
será inmunda;
16 y cualquiera que tocare algún muerto a espada sobre la faz
del campo, o algún cadáver, o hueso humano, o sepulcro, siete
días será inmundo.
17 Y para el inmundo tomarán de la ceniza de la vaca quemada
de la expiación, y echarán sobre ella agua corriente en un
recipiente;
18 y un hombre limpio tomará hisopo, y lo mojará en el agua,
y rociará sobre la tienda, sobre todos los muebles, sobre las
personas que allí estuvieren, y sobre aquel que hubiere tocado
el hueso, o el asesinado, o el muerto, o el sepulcro.
19 Y el limpio rociará sobre el inmundo al tercero y al
séptimo día; y cuando lo haya purificado al día séptimo, él
lavará luego sus vestidos, y a sí mismo se lavará con agua, y
será limpio a la noche.
20 Y el que fuere inmundo, y no se purificare, la tal persona
será cortada de entre la congregación, por cuanto contaminó el
tabernáculo de Jehová; no fue rociada sobre él el agua de la
purificación; es inmundo.
21 Les será estatuto perpetuo; también el que rociare el agua
de la purificación lavará sus vestidos; y el que tocare el agua
de la purificación será inmundo hasta la noche.
22 Y todo lo que el inmundo tocare, será inmundo; y la persona
que lo tocare será inmunda hasta la noche.
Agua de la roca
20
1 Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al
desierto de Zin, en el mes primero, y acampó el pueblo en Cades;
y allí murió María, y allí fue sepultada.
2 Y porque no había agua para la congregación, se juntaron
contra Moisés y Aarón.
3 Y habló el pueblo contra Moisés, diciendo: ¡Ojalá
hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de
Jehová!
4 ¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este
desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias?
5 ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos a
este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas
ni de granadas; ni aun de agua para beber.
6 Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a
la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus
rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos.
7 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
8 Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu
hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su
agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la
congregación y a sus bestias.
9 Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como
él le mandó.
10 Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de
la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer
salir aguas de esta peña?
11 Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su
vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la
congregación, y sus bestias.
12 Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no
creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de
Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra
que les he dado.
13 Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales
contendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó
en ellos.
Edom rehúsa dar paso a Israel
14 Envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cades,
diciendo: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el
trabajo que nos ha venido;
15 cómo nuestros padres descendieron a Egipto, y estuvimos en
Egipto largo tiempo, y los egipcios nos maltrataron, y a nuestros
padres;
16 y clamamos a Jehová, el cual oyó nuestra voz, y envió un
ángel, y nos sacó de Egipto; y he aquí estamos en Cades,
ciudad cercana a tus fronteras.
17 Te rogamos que pasemos por tu tierra. No pasaremos por
labranza, ni por viña, ni beberemos agua de pozos; por el camino
real iremos, sin apartarnos a diestra ni a siniestra, hasta que
hayamos pasado tu territorio.
18 Edom le respondió: No pasarás por mi país; de otra
manera, saldré contra ti armado.
19 Y los hijos de Israel dijeron: Por el camino principal
iremos; y si bebiéremos tus aguas yo y mis ganados, daré el
precio de ellas; déjame solamente pasar a pie, nada más.
20 Pero él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él
con mucho pueblo, y mano fuerte.
21 No quiso, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio,
y se desvió Israel de él.
Aarón muere en el Monte Hor
22 Y partiendo de Cades los hijos de Israel, toda aquella
congregación, vinieron al monte de Hor.
23 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón en el monte de Hor, en
la frontera de la tierra de Edom, diciendo:
24 Aarón será reunido a su pueblo, pues no entrará en la
tierra que yo di a los hijos de Israel, por cuanto fuisteis
rebeldes a mi mandamiento en las aguas de la rencilla.
25 Toma a Aarón y a Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte
de Hor,
26 y desnuda a Aarón de sus vestiduras, y viste con ellas a
Eleazar su hijo; porque Aarón será reunido a su pueblo, y allí
morirá.
27 Y Moisés hizo como Jehová le mandó; y subieron al monte
de Hor a la vista de toda la congregación.
28 Y Moisés desnudó a Aarón de sus vestiduras, y se las
vistió a Eleazar su hijo; y Aarón murio allí en la cumbre del
monte, y Moisés y Eleazar descendieron del monte.
29 Y viendo toda la congregación que Aarón había muerto, le
hicieron duelo por treinta días todas la familias de Israel.
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