17
1 No ofrecerás en sacrificio a Jehová tu Dios, buey o cordero
en el cual haya falta o alguna cosa mala, pues es abominación a
Jehová tu Dios.
2 Cuando se hallare en medio de ti, en alguna de tus ciudades
que Jehová tu Dios te da, hombre o mujer que haya hecho mal ante
los ojos de Jehová tu Dios traspasando su pacto,
3 que hubiere ido y servido a dioses ajenos, y se hubiere
inclinado a ellos, ya sea al sol, o a la luna, o a todo el
ejército del cielo, lo cual yo he prohibido;
4 y te fuere dado aviso, y después que oyeres y hubieres
indagado bien, la cosa pareciere de verdad cierta, que tal
abominación ha sido hecha en Israel;
5 entonces sacarás a tus puertas al hombre o a la mujer que
hubiere hecho esta mala cosa, sea hombre o mujer, y los
apedrearás, y así morirán.
6 Por dicho de dos o de tres testigos morirá el que hubiere de
morir; no morirá por el dicho de un solo testigo.
7 La mano de los testigos caerá primero sobre él para matarlo,
y después la mano de todo el pueblo; así quitarás el mal de en
medio de ti.
8 Cuando alguna cosa te fuere difícil en el juicio, entre una
clase de homicidio y otra, entre una clase de derecho legal y
otra, y entre una clase de herida y otra, en negocios de litigio
en tus ciudades; entonces te levantarás y recurrirás al lugar
que Jehová tu Dios escogiere;
9 y vendrás a los sacerdotes levitas, y al juez que hubiere en
aquellos días, y preguntarás; y ellos te enseñarán la
sentencia del juicio.
10 Y harás según la sentencia que te indiquen los del lugar
que Jehová escogiere, y cuidarás de hacer según todo lo que te
manifiesten.
11 Según la ley que te enseñen, y según el juicio que te
digan, harás; no te apartarás ni a diestra ni a siniestra de la
sentencia que te declaren.
12 Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al
sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu
Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio
de Israel.
13 Y todo el pueblo oirá, y temerá, y no se ensoberbecerá.
Instrucciones acerca de un rey
14 Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da,
y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré un rey
sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores;
15 ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios
escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás
poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano.
16 Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al
pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová
os ha dicho: No volváis nunca por este camino.
17 Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no
se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia.
18 Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces
escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del
original que está al cuidado de los sacerdotes levitas;
19 y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su
vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar
todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos
por obra;
20 para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se
aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que
prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de
Israel.
Las porciones de los levitas
18
1 Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu de Leví, no
tendrán parte ni heredad en Israel; de las ofrendas quemadas a
Jehová y de la heredad de él comerán.
2 No tendrán, pues, heredad entre sus hermanos; Jehová es su
heredad, como él les ha dicho.
3 Y este será el derecho de los sacerdotes de parte del
pueblo, de los que ofrecieren en sacrificio buey o cordero:
darán al sacerdote la espaldilla, las quijadas y el cuajar.
4 Las primicias de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las
primicias de la lana de tus ovejas le darás;
5 porque le ha escogido Jehová tu Dios de entre todas tus
tribus, para que esté para administrar en el nombre de Jehová,
él y sus hijos para siempre.
6 Y cuando saliere un levita de alguna de tus ciudades de entre
todo Israel, donde hubiere vivido, y viniere con todo el deseo de
su alma al lugar que Jehová escogiere,
7 ministrará en el nombre de Jehová su Dios como todos sus
hermanos los levitas que estuvieren allí delante de Jehová.
8 Igual ración a la de los otros comerá, además de sus
patrimonios.
Amonestación contra costumbres paganas
9 Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no
aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas
naciones.
10 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija
por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni
sortílego, ni hechicero,
11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los
muertos.
12 Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace
estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas
naciones de delante de ti.
13 Perfecto serás delante de Jehová tu Dios.
14 Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a
adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios.
Dios promete un profeta como Moisés
15 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te
levantará Jehová tu Dios; a él oiréis;
16 conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el
día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de
Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no
muera.
17 Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.
18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como
tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo
lo que yo le mandare.
19 Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare
en mi nombre, yo le pediré cuenta.
20 El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en
mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en
nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá.
21 Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra
que Jehová no ha hablado?;
22 si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se
cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no
ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas
temor de él.
Las ciudades de refugio
(Nm. 35.9-28)
19
1 Cuando Jehová tu Dios destruya a las naciones cuya tierra
Jehová tu Dios te da a ti, y tú las heredes, y habites en sus
ciudades, y en sus casas;
2 te apartarás tres ciudades en medio de la tierra que Jehová
tu Dios te da para que la poseas.
3 Arreglarás los caminos, y dividirás en tres partes la
tierra que Jehová tu Dios te dará en heredad, y será para que
todo homicida huya allí.
4 Y este es el caso del homicida que huirá allí, y vivirá:
aquel que hiriere a su prójimo sin intención y sin haber tenido
enemistad con él anteriormente;
5 como el que fuere con su prójimo al monte a cortar leña, y
al dar su mano el golpe con el hacha para cortar algún leño,
saltare el hierro del cabo, y diere contra su prójimo y éste
muriere; aquél huirá a una de estas ciudades, y vivirá;
6 no sea que el vengador de la sangre, enfurecido, persiga al
homicida, y le alcance por ser largo el camino, y le hiera de
muerte, no debiendo ser condenado a muerte por cuanto no tenía
enemistad con su prójimo anteriormente.
7 Por tanto yo te mando, diciendo: Separarás tres ciudades.
8 Y si Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como lo juró
a tus padres, y te diere toda la tierra que prometió dar a tus
padres,
9 siempre y cuando guardares todos estos mandamientos que yo te
prescribo hoy, para ponerlos por obra; que ames a Jehová tu Dios
y andes en sus caminos todos los días; entonces añadirás tres
ciudades más a estas tres,
10 para que no sea derramada sangre inocente en medio de la
tierra que Jehová tu Dios te da por heredad, y no seas culpado de
derramamiento de sangre.
11 Pero si hubiere alguno que aborreciere a su prójimo y lo
acechare, y se levantare contra él y lo hiriere de muerte, y
muriere; si huyere a alguna de estas ciudades,
12 entonces los ancianos de su ciudad enviarán y lo sacarán
de allí, y lo entregarán en mano del vengador de la sangre para
que muera.
13 No le compadecerás; y quitarás de Israel la sangre
inocente, y te irá bien.
14 En la heredad que poseas en la tierra que Jehová tu Dios te
da, no reducirás los límites de la propiedad de tu prójimo,
que fijaron los antiguos.
Leyes sobre el testimonio
15 No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno en
cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con
cualquiera ofensa cometida. Sólo por el testimonio de dos o tres
testigos se mantendrá la acusación.
16 Cuando se levantare testigo falso contra alguno, para
testificar contra él,
17 entonces los dos litigantes se presentarán delante de
Jehová, y delante de los sacerdotes y de los jueces que hubiere
en aquellos días.
18 Y los jueces inquirirán bien; y si aquel testigo resultare
falso, y hubiere acusado falsamente a su hermano,
19 entonces haréis a él como él pensó hacer a su hermano; y
quitarás el mal de en medio de ti.
20 Y los que quedaren oirán y temerán, y no volverán a hacer
más una maldad semejante en medio de ti.
21 Y no le compadecerás; vida por vida, ojo por ojo, diente
por diente, mano por mano, pie por pie.
Leyes sobre la guerra
20
1 Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres
caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas
temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te
sacó de tierra de Egipto.
2 Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el
sacerdote y hablará al pueblo,
3 y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla
contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no
temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de
ellos;
4 porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por
vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.
5 Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién ha
edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase a
su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la
estrene.
6 ¿Y quién ha plantado viña, y no ha disfrutado de ella?
Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y
algún otro la disfrute.
7 ¿Y quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado?
Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y
algún otro la tome.
8 Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán:
¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase a su
casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón
suyo.
9 Y cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, entonces
los capitanes del ejército tomarán el mando a la cabeza del
pueblo.
10 Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, le
intimarás la paz.
11 Y si respondiere: Paz, y te abriere, todo el pueblo que en
ella fuere hallado te será tributario, y te servirá.
12 Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere guerra contigo,
entonces la sitiarás.
13 Luego que Jehová tu Dios la entregue en tu mano, herirás a
todo varón suyo a filo de espada.
14 Solamente las mujeres y los niños, y los animales, y todo
lo que haya en la ciudad, todo su botín tomarás para ti; y
comerás del botín de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios
te entregó.
15 Así harás a todas las ciudades que estén muy lejos de ti,
que no sean de las ciudades de estas naciones.
16 Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te
da por heredad, ninguna persona dejarás con vida,
17 sino que los destruirás completamente: al heteo, al
amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, como
Jehová tu Dios te ha mandado;
18 para que no os enseñen a hacer según todas sus
abominaciones que ellos han hecho para sus dioses, y pequéis
contra Jehová vuestro Dios.
19 Cuando sities a alguna ciudad, peleando contra ella muchos
días para tomarla, no destruirás sus árboles metiendo hacha en
ellos, porque de ellos podrás comer; y no los talarás, porque
el árbol del campo no es hombre para venir contra ti en el
sitio.
20 Mas el árbol que sepas que no lleva fruto, podrás
destruirlo y talarlo, para construir baluarte contra la ciudad
que te hace la guerra, hasta sojuzgarla.
Expiación de un asesinato cuyo autor se desconoce
21
1 Si en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas,
fuere hallado alguien muerto, tendido en el campo, y no se
supiere quién lo mató,
2 entonces tus ancianos y tus jueces saldrán y medirán la
distancia hasta las ciudades que están alrededor del muerto.
3 Y los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde fuere
hallado el muerto, tomarán de las vacas una becerra que no haya
trabajado, que no haya llevado yugo;
4 y los ancianos de aquella ciudad traerán la becerra a un
valle escabroso, que nunca haya sido arado ni sembrado, y
quebrarán la cerviz de la becerra allí en el valle.
5 Entonces vendrán los sacerdotes hijos de Leví, porque a
ellos escogió Jehová tu Dios para que le sirvan, y para
bendecir en el nombre de Jehová; y por la palabra de ellos se
decidirá toda disputa y toda ofensa.
6 Y todos los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde
fuere hallado el muerto lavarán sus manos sobre la becerra cuya
cerviz fue quebrada en el valle;
7 y protestarán y dirán: Nuestras manos no han derramado esta
sangre, ni nuestros ojos lo han visto.
8 Perdona a tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehová; y
no culpes de sangre inocente a tu pueblo Israel. Y la sangre les
será perdonada.
9 Y tú quitarás la culpa de la sangre inocente de en medio de
ti, cuando hicieres lo que es recto ante los ojos de Jehová.
Diversas leyes
10 Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, y Jehová
tu Dios los entregare en tu mano, y tomares de ellos cautivos,
11 y vieres entre los cautivos a alguna mujer hermosa, y la
codiciares, y la tomares para ti por mujer,
12 la meterás en tu casa; y ella rapará su cabeza, y cortará
sus uñas,
13 y se quitará el vestido de su cautiverio, y se quedará en
tu casa; y llorará a su padre y a su madre un mes entero; y
después podrás llegarte a ella, y tú serás su marido, y ella
será tu mujer.
14 Y si no te agradare, la dejarás en libertad; no la
venderás por dinero, ni la tratarás como esclava, por cuanto la
humillaste.
15 Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra
aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y
el hijo primogénito fuere de la aborrecida;
16 en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere,
no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con
preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito;
17 mas al hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito,
para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los
demás; porque él es el principio de su vigor, y suyo es el
derecho de la primogenitura.
18 Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no
obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y
habiéndole castigado, no les obedeciere;
19 entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante
los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva;
20 y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es
contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y
borracho.
21 Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y
morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel
oirá, y temerá.
22 Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y
lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero,
23 no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero;
sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios
es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios
te da por heredad.
22
1 Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no
le negarás tu ayuda; lo volverás a tu hermano.
2 Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo
recogerás en tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo
busque, y se lo devolverás.
3 Así harás con su asno, así harás también con su vestido,
y lo mismo harás con toda cosa de tu hermano que se le perdiere
y tú la hallares; no podrás negarle tu ayuda.
4 Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el
camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo.
5 No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá
ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios
cualquiera que esto hace.
6 Cuando encuentres por el camino algún nido de ave en
cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la
madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomarás la
madre con los hijos.
7 Dejarás ir a la madre, y tomarás los pollos para ti, para
que te vaya bien, y prolongues tus días.
8 Cuando edifiques casa nueva, harás pretil a tu terrado, para
que no eches culpa de sangre sobre tu casa, si de él cayere alguno.
9 No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se
pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la
viña.
10 No ararás con buey y con asno juntamente.
11 No vestirás ropa de lana y lino juntamente.
12 Te harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te
cubras.
Leyes sobre la castidad
13 Cuando alguno tomare mujer, y después de haberse llegado a
ella la aborreciere,
14 y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta
mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen;
15 entonces el padre de la joven y su madre tomarán y sacarán
las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la
ciudad, en la puerta;
16 y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a
este hombre por mujer, y él la aborrece;
17 y he aquí, él le atribuye faltas que dan que hablar,
diciendo: No he hallado virgen a tu hija; pero ved aquí las
señales de la virginidad de mi hija. Y extenderán la vestidura
delante de los ancianos de la ciudad.
18 Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo
castigarán;
19 y le multarán en cien piezas de plata, las cuales darán al
padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una
virgen de Israel; y la tendrá por mujer, y no podrá despedirla
en todos sus días.
20 Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en
la joven,
21 entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y
la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto
hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así
quitarás el mal de en medio de ti.
22 Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada
con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la
mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel.
23 Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y
alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella;
24 entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y
los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la
ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo;
así quitarás el mal de en medio de ti.
25 Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y
la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá solamente
el hombre que se acostó con ella;
26 mas a la joven no le harás nada; no hay en ella culpa de
muerte; pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y
le quita la vida, así es en este caso.
27 Porque él la halló en el campo; dio voces la joven
desposada, y no hubo quien la librase.
28 Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere
desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren
descubiertos;
29 entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de
la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por
cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días.
30 Ninguno tomará la mujer de su padre, ni profanará el lecho
de su padre.
Los excluidos de la congregación
23
1 No entrará en la congregación de Jehová el que tenga
magullados los testículos, o amputado su miembro viril.
2 No entrará bastardo en la congregación de Jehová; ni hasta
la décima generación no entrarán en la congregación de
Jehová.
3 No entrará amonita ni moabita en la congregación de
Jehová, ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán
en la congregación de Jehová para siempre,
4 por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino,
cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a
Balaam hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.
5 Mas no quiso Jehová tu Dios oír a Balaam; y Jehová tu Dios
te convirtió la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios
te amaba.
6 No procurarás la paz de ellos ni su bien en todos los días
para siempre.
7 No aborrecerás al edomita, porque es tu hermano; no
aborrecerás al egipcio, porque forastero fuiste en su tierra.
8 Los hijos que nacieren de ellos, en la tercera generación
entrarán en la congregación de Jehová.
Leyes sanitarias
9 Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás
de toda cosa mala.
10 Si hubiere en medio de ti alguno que no fuere limpio, por
razón de alguna impureza acontecida de noche, saldrá fuera del
campamento, y no entrará en él.
11 Pero al caer la noche se lavará con agua, y cuando se
hubiere puesto el sol, podrá entrar en el campamento.
12 Tendrás un lugar fuera del campamento adonde salgas;
13 tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando
estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte
cubrirás tu excremento;
14 porque Jehová tu Dios anda en medio de tu campamento, para
librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto,
tu campamento ha de ser santo, para que él no vea en ti cosa
inmunda, y se vuelva de en pos de ti.
Leyes humanitarias
15 No entregarás a su señor el siervo que se huyere a ti de
su amo.
16 Morará contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere
en alguna de tus ciudades, donde a bien tuviere; no le
oprimirás.
17 No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya
sodomita de entre los hijos de Israel.
18 No traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro a
la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominación
es a Jehová tu Dios tanto lo uno como lo otro.
19 No exigirás de tu hermano interés de dinero, ni interés
de comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir
interés.
20 Del extraño podrás exigir interés, mas de tu hermano no
lo exigirás, para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de
tus manos en la tierra adonde vas para tomar posesión de ella.
21 Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo;
porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería
pecado en ti.
22 Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado.
23 Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo
cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la
ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca.
24 Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás comer uvas
hasta saciarte; mas no pondrás en tu cesto.
25 Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar
espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu
prójimo.
24
1 Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le
agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le
escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la
despedirá de su casa.
2 Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.
3 Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de
divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su
casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por
mujer,
4 no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a
tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque
es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la
tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
5 Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra,
ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por
un año, para alegrar a la mujer que tomó.
6 No tomarás en prenda la muela del molino, ni la de abajo ni
la de arriba; porque sería tomar en prenda la vida del hombre.
7 Cuando fuere hallado alguno que hubiere hurtado a uno de sus
hermanos los hijos de Israel, y le hubiere esclavizado, o le
hubiere vendido, morirá el tal ladrón, y quitarás el mal de en
medio de ti.
8 En cuanto a la plaga de la lepra, ten cuidado de observar
diligentemente y hacer según todo lo que os enseñaren los
sacerdotes levitas; según yo les he mandado, así cuidaréis de
hacer.
9 Acuérdate de lo que hizo Jehová tu Dios a María en el
camino, después que salisteis de Egipto.
10 Cuando entregares a tu prójimo alguna cosa prestada, no
entrarás en su casa para tomarle prenda.
11 Te quedarás fuera, y el hombre a quien prestaste te sacará
la prenda.
12 Y si el hombre fuere pobre, no te acostarás reteniendo aún
su prenda.
13 Sin falta le devolverás la prenda cuando el sol se ponga,
para que pueda dormir en su ropa, y te bendiga; y te será
justicia delante de Jehová tu Dios.
14 No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus
hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de
tus ciudades.
15 En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin
dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida; para que no
clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado.
16 Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los
padres; cada uno morirá por su pecado.
17 No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni
tomarás en prenda la ropa de la viuda,
18 sino que te acordarás que fuiste siervo en Egipto, y que de
allí te rescató Jehová tu Dios; por tanto, yo te mando que
hagas esto.
19 Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla
en el campo, no volverás para recogerla; será para el
extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que te
bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos.
20 Cuando sacudas tus olivos, no recorrerás las ramas que
hayas dejado tras de ti; serán para el extranjero, para el
huérfano y para la viuda.
21 Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será
para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.
22 Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto; por
tanto, yo te mando que hagas esto.
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