I ENCUENTRO DE RABELISTAS

Otoño en el Sur del Norte

Lección de mañana:

HISTORIA DEL RABEL


Luis Angel Payno

Conferencia pronunciada el día 4 de Noviembre de 2000 en el I Encuentro de Rabelistas de Olea (Cantabria)
 

Introducción.


Hay una gran dificultad de una reconstrucción histórica de los instrumentos musicales, en especial en el ámbito rural debido a la escasez de documentos y trabajos al respecto, pues en general los cronistas y escritores de la antigüedad, sólo documentan lo culto.

Además, muchas veces la investigación está condicionada por numerosos prejuicios culturales, adquiridos por una visión errónea  y sesgada del folclore tradicional trasmitida durante años.

 Intentaré dar mi visión sobre el instrumento, formada por unos cuantos años de leer, ver y sobre todo charlar con muchas personas, visión que aún no he terminado de formar pues esta reunión es el principal ejemplo de que tenemos mucho de que hablar.

Pero el rabel no está solo en el panorama musical, hay otros instrumentos tradicionales, también rústicos que lo acompañan y suenen a la vez, no debemos de olvidarnos de ellos, forman con él y con el canto y el baile un conjunto etnomusical indivisible, que a su vez está dentro del conjunto de costumbres y forma de vida de nuestros antepasados que hoy llamamos folclore y que antes no tenía nombre pues era lo único que se conocía.
 

Clasificación


        Según  Curt Sachs atendiendo a la forma en que se produce el sonido: Cordófono frotado con arco. Es decir que el sonido se produce  por fricción de unas cuerdas mediante cerdas tensas sobre un arco.  Al igual que el violín y otras violas.

       Pero atendiendo a ésta clasificación el rabel es sólo un instrumento o son muchos, muchísimos, si observamos la enorme variedad en forma materiales de construcción forma de tañerlo etc. Vemos que puede haber grandes diferencias, algunos rabeles se parecen mas a los violines que a otros rabeles.

Para aclarar algo mas el tema hemos de acudir a clasificaciones más complejas como la que tiene en cuenta la condición social del Instrumentista y su ámbito de uso, En el ámbito etnológico, es decir hasta hace unos 60 años, p.e. Podemos definir como rabel al instrumento cordófono frotado con arco empleado en  ámbitos rurales, especialmente por pastores, y urbanos por estratos sociales bajos y con un uso no profesional.
A diferencia de  instrumentos dulzaina o gaita que se contrataban para fiestas y bailes, a veces solo por la comida.

     Con todo y como sucede con la mayoría de los instrumentos musicales tradicionales, cualquier clasificación se queda escasa.
 

El nombre Rabel


Es evidente que está relacionado con los nombres Arabes Rabab, Rebeb o Rebec, nombres que aun designan a instrumentos el mismo género en el norte de África y Oriente Medio, pero hay quien lo relaciona con los términos Fidel, Fídula, Viela o viola y violín, aunque se aplican mas a instrumentos cortesanos, palabra de origen caucásico; fandir o feandir que en Europa se transforma en fidle o fidula y de aquí viola o viela.

Algo mas atrevido sería relacionarlo con la palabra fenicia ‘Nabel’ o ‘nabla’ que designa a un instrumento musical no muy bien definido, Parece significar ‘recipiente cóncavo’.

Como es natural, términos semejantes aparecen en las citas de la edad Media, algunas se conservan hasta hoy: rebé, rabe, rebeca o rabeba.

En la actualidad el nombre más común es el de Rabel, aunque en algunos lugares como en Avila o Toledo se lo conoce como arrabel, homónimo a otro instrumento totalmente distinto que consiste en una ristra de huesos o palos unidos por cuerdas y que se raspan con una castañuela.

También se le conoce como bandurria en algunos lugares de Cantabria y Asturias, fruto de una curiosa metonimia, es decir 'confusión' por referirse a instrumentos de semejante forma y porque quizás, en otro tiempo, el uso del arco era opcional, pudiendo tocarse con él o bien punteado, de ambas formas,

   De hecho, hasta el siglo XVIII encontramos en los diccionarios como definición de bandurria: Un instrumento pequeño parecido al rabel de una sola pieza de madera ahuecada, con tapa de piel tres cuerdas, Así en el Diccionario de Cobarrubias de 1616 o el de la Real Academia  de 1737. Al igual que Juan Bermudo en su tratado de Instrumentos musicales de 1515, donde da una descripción de la bandurria de tres cuerdas y la forma de afinarse.

El Musicólogo Curt  Sachs, máxima autoridad en oragnología considera a los instrumentos de arco tipo rabel dentro del mismo grupo de los laudes, por poseer caja de resonancia y mástil sobre el que se pulsan las cuerdas, siendo pues el arco una 'forma' alternativa de tocarlo y de introducción posterior pulso o plectro.

Más arcaico es el término GIGA, aunque por los entornos en que aparece creo que se refiere a instrumentos de ámbito palaciego y no pastoril.

Hemos de tener en cuenta que los escritores y poetas y narradores procedían de éstos entornos, y estaban mas acostumbrados a los instrumentos 'cultos' por ello en ocasiones pueden emplear términos cultos para designar instrumentos semejantes de ámbitos rústicos en sus escritos y citas.

Anotar que también se llama Rabel a otros instrumentos de arco más sencillo, como una especie de arco sobre el que se tensa una cuerda mediante la introducción de una vejiga de cerdo hinchada, muy popular en zonas de Castilla, Madrid y Guadalajara. O a un trozo de caña de maíz de la que se separan una o dos fibras y se tensan con unos puentecillos, el arco es otro trozo de caña con una fibra igualmente tensa. En ambos casos no pasan de ser juguetes infantiles.
 
 

Historia.


No creo que el rabel sea una popularización de un instrumento culto, mas bien al revés, en las sociedades más primitivas sólo existe un tipo que cada cual elabora en función de sus posibilidades, evidentemente los ricos y poderosos obtendrán instrumentos de mayor calidad que las clases populares, y aún entre éstas existen diferencias en función de la habilidad del constructor y sus medios materiales.

Así pues creo que se establecen dos líneas evolutivas, una a nivel del pueblo y otra en el ámbito de las clases poderosas, que dan origen a los instrumentos que llamamos ‘culto’ y a los ‘populares’, el primero más proclive a la perfección estandarización y el segundo más rústico libre en su fabricación.

Por supuesto existe una continua relación entre ambas líneas. En ocasiones la línea ‘culta’ asume y perfecciona modelos rústicos y al revés, los rústicos tienden a imitar los sofisticados modelos de los cultos.

Tenemos ejemplos recientes, muchos rabeles, hay ejemplos, han intentado imitar las formas de los violines   y en el siglo XVIII, las clases o altas y ociosas del Rocoso  francés, pusieron de moda la recuperación y perfeccionamiento de los instrumentos pastoriles.

No hay citas ni referencias sobre instrumentos de arco en la antigüedad clásica, ni en Egipto ni Grecia ni Roma, ni siquiera en Mesopotamia, aunque si se conocen laudes pulsados. Lo que refuerza la idea de que la forma de  tocar el instrumento es posterior a la aparición de instrumentos de cuerda tipo laúd.

Parece probable que los primeros instrumentos de arco aparecen en la zona asiática de Persia, las primeras referencias se encuentran en esta zona en el siglo IX, también en éste siglo y el X se citan en  China y Oriente, atribuyendo su origen a los ‘Mongoles’ y a los Bárbaros del Oeste. En Europa se comienza a mencionar y representar también en el siglo X. Por lo que deducimos que su difusión fue muy rápida, gracias a la expansión del Imperio musulmán en ambos sentidos, Oriente y Occidente.

Él primer Instrumento de arco que se conoce es el Kemanja, de origen curdo, con una caja pequeña y un mástil largo ensartándola mediante una barra que se apoyaba en el suelo.    Muy semejante a los que aún se tocan en el norte de África. Se tocaba sentado y en posición vertical.

La cultura musulmana, muy relacionada con la Persa, llevó consigo éstos instrumentos por sus zonas de expansión, y no solo el instrumento, sino la forma de tocar con arco los instrumentos tipo laúd existente previamente. Tanto por el norte de África, llegando a la Península Ibérica, en donde existen las referencias más antiguas a instrumentos de arco, sobre los siglos X y XI, tocados en las cortes de reinos musulmanes, mas parecidos a los kemanje que a nuestros rabeles, y es de suponer que existiría su equivalente popular, bien por importación o por imitación a la nobleza.

También se extiende por  la Europa mediterránea, Turquía y el Bizancio, aún hoy se tocan en estas zonas, Bulgaria, Rumania Grecia y Yugoslavia instrumentos semejantes al rabel como liras o guzlas, conservando la posición vertical.

De aquí pudo pasar a Europa, sufriendo  distintas transformaciones entre ellas la de pasar de ser tocado vertical a tocarse sobre el hombro. Esto pudo ser debido a la diferencia existente entre oriente y occidente a la hora de aplicar un trabajo, por ejemplo, al serrar madera o cepillar, en oriente el golpe de fuerza se hace trayendo el brazo hacia dentro, en occidente empujando hacia a fuera. Lo mismo con otras actividades,  el uso de la espada o tiro con arco.
 Con el instrumento vertical, el compás se marca con el movimiento izquierda derecha sujetando el arco por debajo, con el horizontal lo marca dcha-Izda, sujetando el arco por la parte superior. Además ésta segunda forma de tocar es mas práctica para ambientes rurales y, pues permite tocar de pie, los instrumentos pueden ser más pequeños y portátiles por lo que debió ser fácilmente adoptada en Europa.

También se extiende éste instrumento por África subsahariana en especial la de influencia política y comercial Musulmana: La costa Este hasta Sudáfrica, aún hoy podemos encontrar instrumentos de arco en Malí, Etiopía o Sudáfrica.

 En España partir del siglo XI se comienza a representar un instrumento noble, pequeño y de caja curvada llamado rebeb, que parece estar muy relacionado con los actuales rabeles, al menos en su forma, De caja curva y ahuecada.

Se representan con gran profusión en canecillos románicos, miniados etc. Parece pues que alcanzó gran popularidad, quizás por su pequeño tamaño y manejabilidad, probablemente en su versión popular esté el origen de nuestros actuales rabeles, aunque quizás no de todos, pues hay quien opina que la forma de 8 con caja plana, propia de algunos lugares como Campoo o Asturias tiene que ver con ciertas violas de caja plana que con el rebec.

 Lo cierto es que éstos rabeles y todos sus parientes se convirtieron en el instrumento más popular de la Edad media, Múltiples citas y representaciones de instrumentos de arco podemos encontraren canecillos y capiteles de Iglesias románicas y góticas. Se citan en el Libro de Aleixandre, el Arcipreste de Hita y como no, los miniados de las cantigas de Alfonso X, de la segunda mitad del siglo XIII en donde se representan varios modelos de diferentes tamaños  tocados tanto vertical como horizontal. Formas que ambas se conservan en la forma de tocar de nuestros rabelistas.

En ello pudo tener que ver la gran afluencia cultural que llega de Europa a través del Camino de Santiago, fuente continua de intercambio.

A partir del siglo XIV los instrumentos ‘cultos’ de arco, al igual que la música instrumental, comienzan a evolucionar y complicarse, separándose de sus parientes pobres cuyos medios no son capaces de seguir la misma línea, ni tienen necesidad de ello debido a sus menores exigencias musicales. Aparecen las violas del renacimiento que posteriormente dará lugar a los violines y violas sobre 1555 alcanzando su máximo esplendor con los instrumentos de la escuela cremonense y otros que definen su forma y calidad actual.

Mientras tanto los rabeles sencillos y rústicos quedan en manos de las clases bajas y asociados especialmente a los pastores. Sobre los siglos XV y XVI comienza a citarse en los escritos como asociado a éste gremio, que comienza a tener gran fuerza debido a que la producción de lana de oveja merina se convierte en la mayor fuente de ingresos de Castilla. Se Organiza la Mesta, especie de Gran Patronal que controlas u explotación y se trazan las cañadas Reales, veredas y cordeles que cruzan la Península de Sur a Norte por la que se desplazan continuamente los pastores acompañando a los rebaños a los pastos de invierno y verano, evidentemente, se llevaban sus rabeles mezclándose unos con otros.

 Debió de ser la época de mayor esplendor del rabel pastoril, ya que los pastores eran muchos. En esta época y siglos posteriores se cita mucho al rabel  siempre en manos pastoriles y relacionándolo con lo bucólico de dicha profesión. En el siglo XVIII decae la industria de la lana, pero el rabel sigue empleándose como instrumento principal en ambientes rurales.

He citado el uso del rabel en centros Urbanos, quizás sea la faceta menos conocida de éste instrumento pues la visión 'decimonónica' imperante sobre el mundo del folclore lo asocia exclusivamente  a los ámbitos rurales, sin embargo no debemos de olvidar que las ciudades no eran lo que son hoy,  si no el centro 'neurálgico' de las comarcas rurales, allí se celebraban los mercados a los que acudían de todos los lugares, con sus productos, música e instrumentos y en sus plazas y tabernas se desarrollaban las actividades lúdicas de los asistentes, además sus habitantes, aunque de ciudad o burgo estaban muy estrechamente relacionados con el campo, siendo éste su origen primero.

 No es de extrañar pues que también aquí se tocase el rabel, aunque llegó a tener tan mala consideración social que en un momento dado, su uso fue prohibido fuera de  locales de baja categoría, burdeles, tabernas etc.

En el XIX comienza un cierto declive pero comienzan a aparecer otros instrumentos que lo desplazan entre ellos la guitarra, con mas posibilidades melódicas, pero demasiado grande para ser transportada y el acordeón, además se sustituye por el violín, ya más asequible, en los casos de celebraciones  colectivas como las rondas, Un ejemplo es los verdiales  Malageños en que el violín, instrumento principal se toca parecido a como se tocaría un rabel. Pero se mantiene en ambientes familiares como instrumento de Ocio. Aunque ya en muchos lugares desaparece.

El verdadero declive del Rabel comienza hacia la mitad del siglo XX, La industrialización, el éxodo a las ciudades, la radio y la televisión, todo ello unido a un sentimiento generalizado de desprecio hacia lo ‘de pueblo’ hace que se vaya olvidando muchas de nuestras tradiciones e instrumentos, llegando a desaparecer en la mayoría de los sitios donde se tocaba al morir los últimos tañedores. Por suerte aún quedaron algunos músicos y a partir de los años 70 los viejos rabeles olvidados en las cuadras empezaron a ser recuperados por nuevas generaciones y a construirse nuevos ejemplares.

Y en éste punto estamos.
 
 
 
 

Supervivencia del Rabel en la Península Ibérica:


Estoy convencido de que el Rabel hace pocos siglos era conocido e interpretado en todos los lugares e la Península, sin embargo en la actualidad sola se ha mantenido en algunos lugares muy concretos y en algunos casos a duras penas.

Quizás sea la zona sur de Cantabria y Norte de Palencia  el lugar en donde más rabeles y rabelistas han llegado hasta nuestos  días, gracias a lo cual se puede considerar el instrumento como salvado por nuevas generaciones que han aprendido de sus mayores.

Se distinguen dos comarcas que aunque cercanas físicamente están separadas por un inmenso macizo montañoso que las hace inaccesibles una de otra si no es bajando a la costa y volviendo a subir: Campoo y Polaciones. Muchos y muy buenos rebalsas han dado éstos valles en tiempos recientes y lo más curioso e interesante desde un punto de vista etnográfico es que en Campoo se toca sobre el pecho y en Polaciones sobre las piernas, según los dos modelos que hemos comentado.

 En Polaciones se conservaban los rabeles más sencillos  de caja de tapa de piel, mientras que en Campoo predomina la tapa de madera u hojalata y los rabeles en forma de ocho mas planos. Hay quien quiere ver en esta forma reminiscencias de las violas de dos cuerpos que aparecen en esculturas de la edad media y que son asombrosamente parecidas a ciertos modelos de rabel campurriano.
 

Otro núcleo de interés que conserva rabeles es la zona de los montes de Gredos, en sus tres vertientes, Toledo, Avila y Cáceres, numerosos pueblos conservan rabeles, y algún rabelista y constructor, predomina la forma de 'media botella'  con tapa de piel u hojalata, algunos son mas elaborados con dos cuerpos cóncavos. Algo mas alejado, aunque dentro del área referido la zona de Oropesa y Lagartera de Toledo ha conservado también rabeles y rabelistas. En esta zona el rabel se toca sobre el pecho.

La sierra de la Demanda, entre la Rioja, Burgos y Soria, también se han encontrado rabeles y rabelistas recientes y esta en proceso de recuperación, los modelos son sencillos de un solo cuerpo y tapa de piel u hojalata, se tocan sobre el pecho.
 

En Asturias, en el concejo de Caso, conserva unos rabeles muy elaborados con tapa de piel y exquisitamente tallado, de tres cuerdas y que se tocan sentados sobre las piernas. Lo que más llama la atención es que están mucho más trabajados que otros del mismo género, fabricados por artesanos muy hábiles. Una gran tapa de resonancia de piel le confiere una gran sonoridad.

En cierta ocasión, un asturiano me entregó para restaurar un rabel que dijo haber encontrado en un pueblo de la costa de Asturias, no me pudo especificar en cual mucho más rústico y en malas condiciones, con tapa de hojalata.

En la montaña de León han aparecido varios ejemplares de rabel, de muchas formas, debió de existir una gran variedad hasta no hace mucho tiempo, el ejemplar de la exposición es una copia de uno restaurado que apareció en un anticuario de León y que procede de la montaña
 

El rabel  en Porto de Sanabria, también tocado sobre las piernas, muy sencillo y gran caja cuadrada u cóncava y tapa de piel, cuerdas de crin de caballo, lo que le da un sonido profundo y grave.

He hablado sobre el tema con algunos anticuarios de avanzada edad, alguno me comentó que en su juventud, ya dedicado al negocio, envió en sacos multitud de rabeles y otras cosas pare enviarlas a país europeos.
 

Por último comentar el caso del rabel aparecido en Ruguilla, Guadalajara, que es mas un violín rústico, parece ser un caso aislado.

Hay referencias de rabeles en otros lugares pero faltan los trabajos de investigación serios que los confirmen y cataloguen, Seguramente si buscamos encontraremos muchos mas rabeles en lugares que ni nos imaginamos.
 

Construcción y materiales:


Refiriéndonos ya  al rabel pastoril que conocemos hoy, En la mayoría de los casos, era el propio rabelista el constructor de su instrumento, en especial los pastores que por su trabajo estaban en continuo contacto con la naturaleza y disponían de tiempo mientras vigilaban los rebaños.

 Las herramientas eran sencillas, hacha, navaja, lezna.......las que normalmente usaba en su vida cotidiana.  Cada cual en función de sus medios y habilidades, no todos eran buenos talladores de madera y cada cual ponía en ello sus propias cualidades.

 Muchos rabeles pasaban de padres a hijos y en ocasiones alguien especialmente hábil los fabricaba por encargo de otros instrumentistas, pero no es lo normal, ni era una dedicación profesional

Hemos de hacer un inciso sobre el concepto de 'calidad' del sonido. Probablemente sea muy distinto del que hoy tenemos,  Hoy buscamos instrumentos que tengan una calidad de sonido en función de un uso más profesional o predefinido por el concepto de instrumentos de Orquesta. Antes no era tan importante, el rabel era un accesorio para acompañar al canto o al baile o para tocar en ratos libres. Por lo que he podido apreciar la bondad de un instrumento estaba mas relacionada con el volumen y con ideas predefinidas y tradicionales de  cada zona que con lo que hoy entendemos por calidad acústica. En una zona de rabeles de curda de tripa una cuerda metálica sonará mal, y si `siempre ' se han hecho de  tapa de piel, la hojalata no gustará.

Con algunas excepciones la materia básica para la fabricación de los rabeles es la madera, que se emplea para fabricar la caja de resonancia clavijas arco puente y tapas.

Parece que los rabeles más primitivos son de una sola pieza de madera caja y mástil, la caja de resonancia ahuecada y tallada sobre la misma pieza, aunque existen muchos casos de rabeles en varias piezas y con dos tapas.

 La madera empleada, como es natural se elige entre las habituales de la zona, en general no muy duras el pino o su raíz es muy utilizado, el arce, el aliso, el sauce o fresno, que por su vetado, son además de ser maderas que se trabajan fácil y ligeras de transportar. En ocasiones se emplean maderas mas duras, cerezo o roble, en especial para casos de tapas de piel sobada u hojalata, ya que en estos casos son éstas las que más contribuyen a la amplificación del sonido.

Para las clavijas y puente la madera debe de ser mas dura, roble, brezo y para el arco más flexible, una vara de avellano o sauce.

Para que no se abra la madera debe de ser cortada en invierno, es normal la savia en esa época no circula y por tanto el secado de la madera no será tan brusco.

Lo que no está tan claro es la fase menguante  de la Luna, He buscado la explicación y no la he encontrado en el ámbito físico, por mas consultas que he hecho. Si la encuentro en el ámbito mítico-religioso. Comparando muchas creencias sobre la influencia de la Luna en la vida cotidiana y refiriéndome a Historiadores de las religiones como Mircea Elíade que cita la deidad lunar como influyente sobre la vegetación y la humedad.

 Pero no vayan a creer que por no ser algo 'científico' carece de importancia, pues el respeto a los distintos elementos de la naturaleza carga de sentido espiritual a las actividades en una sociedad en que no hay separación entre vida mito y religión.

La  madera se suele secar en ambientes muy húmedos, para que sea secado lento y no abra la madera, en ocasiones bajo estiércol o en cuadras.

Hay casos en que se emplean otros materiales para fabricar la caja de resonancia, en especial objetos cóncavos o ya huecos, es una forma práctica de ahorra trabajo. Por ejemplo y aunque es un caso del sur de Francia el arrabec de zueco que emplea éste calzado. Aprovecha la forma de media una calabaza vinatera sobre la que se tensa la piel y se añade el mástil, es caso de algún ejemplar de Toledo o el curioso Rabel procedente de Puerto de Castilla en Avila cuya caja es un trozo de cuerno de vaca. Que conocemos gracias al fabricante de rebeles Julio Arribas.   Javier Asenso  cita en un magnífico articulo sobre el rabel en Rioja el empleo de cráneos de animales.

Estos casos suelen ser raros y responden a la inventiva puntual de personas concretas y no de la tradición general.

Son eso sí muy curiosos y llamativos.

Las tapas más primitivas y más fáciles de obtener y colocar, así como reponer son las de piel seca con sal y sobada para romper los ligamentos. Esta al humedecerla se vuelve muy maleable y puede tensarse sobre la caja, que al secar alcanza gran tensión.

 En ocasiones se tensaban pieles curtidas con taninos, que no se pueden tesar tanto, en estos casos se impregna con algún tipo de cola como cola de pescado o de conejo lo que la hace más rígida.

 La tapa de madera es mas complicada de elaborar y requiere una cierta habilidad, por eso creo que no se generaliza hasta que no aparecen herramientas mas sofisticadas. La aparición de la hojalata en envases por ejemplo de aceite o arenques a finales del siglo pasado es aprovechada por los rabelistas para confeccionar tapas resistentes que no tendrían que cambiar a menudo como la piel ni tan afectadas por la humedad del ambiente.

Por ello se empleo tanto, además de dar un sonido fuerte aunque un poco metálico. Como dije antes, a veces priva la cuestión práctica sobre la calidad, además el sonido de la hojalata se asume pronto como adecuado para rabel.

Las cuerdas suelen ser de tripa o  crin de caballo, que no de yegua pues al estar orinadas son más frágiles, lo mismo ocurre con las del arco (yo no se que componente e realidad hay en esta explicación, quizás sea de índole más mitológica), en muchos lugares prefieren la tripa de gato, a lo mejor porque es más fina o porque las de otros animales se comen y en el gato se desperdicia, con la cabeza (el resto se come).  Que se fabrica salando tensando y retorciendo dicha víscera. Mas modernamente se introduce las cuerdas metálicas, de acero.

Siempre se habla del número de cuerdas, en mi opinión, creo que en la mayoría de los casos es de una dos o tres, pero en muchos casos las dos graves o al menos una de ellas se usa como bordón.

Por intento de imitar a los violines a veces se añaden cuatro, que no creo que se usen.

Si ciertos ejemplares poseen mas agujeros para clavijas en el clavijero me parece que responde mas a que se han agrandando por el uso y se hacen nuevos para aprovechar las clavijas existentes. Siempre es más fácil hacer un agujero que una nueva clavija.

Las crines del arco deben de ser impregnadas en resina, o pez, para conferir la fricción adecuada, en ciertos lugares se emplea serrín de pino, que contiene dicho producto.

Me han referido casos en que el arco es un simple palo de madera muy dura  muy pulido sin crines impregnado en resina, pero yo no lo he visto nunca.

Otros complementos del rabel son los cordales de cuero o un simple clavo, en algunos rabeles de Avila se coloca una tira de cuero a lo largo del diapasón con objeto de suavizar la dignación.

    Existen modelos de Rabel, y así llamados, en Chile y Argentina, de tapas de madera de origen evidentemente Ibérico que poseen puente-alma, es decir, al igual que determinadas vielas del renacimiento o las trompas marinas, y seguramente por influencia de éstas,  llevadas por los colonizadores españoles, que intentaban  posees un puente una de cuyas patas se apoya en la tapa superior, y la otra, mas larga, en la tapa inferior transmitiendo pues el sonido en ambos lados, haciendo que ambas vibren por transmisión directa y no por simple resonancia. Es por supuesto un instrumento èvolucionado' que posiblemente tenga mas que ver con una popularización de los instrumentos cultos llevados por virreyes y gobernadores que con los instrumentos pastoriles.
 

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Fin









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