
Nadie se esperaba aquella multitud de gente que apareció para ver a los chicos de Paramount Comedy, incluso se vendió en taquilla un número inverosímil de entradas. Estaba claro que en Avilés era la 1ª actuación que teníamos de monólogos y la gente no iba a perdérselo por nada del mundo. La actuación estaba prevista para las 8:00 de la tarde aunque comenzó un poco tarde porque hubo problemas con los micrófonos. Los silbidos y la expectación de la gente porque empezara el espectáculo no ocasionó más remedio que comenzar de inmediato. La sala estaba repleta, incluso la gente que no entraba en las sillas se colocaba por el suelo cual botellón improvisado. La primera en actuar fue la Vikinga, nueva cómica de Avilés conocida por casi todos los “naturales” de la zona, que sólo había actuado una vez antes en Gijón y que nos demostró que todos los nervios que tenía al principio ante tanto público se convirtió en un juego interactivo con los espectadores. Sus gestos y expresiones ante tanta gente y los problemas técnicos fueron el primer motivo para que la gente se riera y una vez que se fueron los nervios se hizo con la sala en un abrir y cerrar de ojos. Rápida a las contestaciones de la gente, rápida para sosegar las risas y continuar, directa y expresiva, con un monólogo fresco y cotidiano acerca de los motes, que provocó que una espectadora le gritara uno de sus motes a lo que la Vikinga le respondió con el mote de la chica en cuestión. El público aplaudió y ofreció su apoyo como la Vikinga no se esperaba. A continuación le siguió Julio, otro cómico natural de Avilés que nos sorprendió con su monólogo sobre los dibujos animados. Su rapidez al hablar, al gesticular, al intentar explicarnos las estupideces de los dibujos como tantas veces las hemos pensado nosotros, hizo que la sala se tronchara de risa durante un buen rato. El ambiente estaba ya muy preparado y predispuesto para recibir a los cómicos de Paramount Comedy y para responderles con risas como ellos tanto se merecen.
Apareció Dani Mateo con su gran sonrisa, para hablarnos sobre la serie de Un Paso Adelante, haciendo bromas sobre los personajes de la serie y su oscuro futuro una vez terminada la serie. La gente estaba disfrutando al límite y eso se notaba en la cara de Dani Mateo que nos ofrecía con muchas ganas lo que nos tenía preparado. Estuvo brillante, exacto, con su pose seria como siempre que modificaba de vez en cuando para sonreírse con la gente. Finalmente Dani dio paso al gran Ignatius que hizo disfrutar a toda la sala con su humor imprevisible, bruto y sorprendente. Todo hay que decirlo, y si, Ignatius se extendió un poco, porque entre gags interactuaba con la gente y se refería a ella para explicar partes del monólogo, como pasó conmigo a quien utilizó de victima numero uno. Al principio la gente, sobre todo quien no conocía mucho el directo de Ignatius, estuvo acongojada un buen rato, pero al final se reían sin parar de su forma de ser sin par encima del escenario. Después de estos 4 geniales cómicos hubo un descanso y la gente se reunía en grupos para comentar los gags mas tronchantes, y para criticar que cómico había estado mejor o peor. Algunos pensaron estar ya bien servidos y decidieron irse, aunque otra parte pensaba que ya se había acabado. Pero los más fans decidimos quedarnos y seguir disfrutando de la siguiente ronda que Dani e Ignatius nos tenían preparada. El primero en subir fue Ignatius que otra vez volvió a disparar carcajadas por doquier, incluso haciendo burla a quien más se reía y esta vez si que se extendió, supongo que como ya he explicado antes porque le encanta interactuar con la gente y divagar durante un rato, aunque siempre sin perder el hilo de la cuestión. No como Dani Mateo al que tuvimos que decirle por donde iba, porque la gente disfrutó tanto de un inciso sobre Oliver y Benji, en su monólogo de Moisés que acabó perdiéndose y yéndose por los “Cerros de Úbeda”. Como comprenderemos esto es normal, ya que no creo que para un cómico haya algo mejor que un público que disfruta de cada palabra. Incluso Dani en un momento se rascó la oreja y al reírse la gente dijo :“Ignatius, esto hay que repasarlo porque aquí no había gag”. El espectáculo fue excelente, y si hubo algún error, en mi opinión la gente ni lo notó, y si lo notaron no le dieron importancia, ya que los pros en esta ocasión pesaban más. Al finalizar la actuación las gentes se acercaron para hacerse fotos y pedir autógrafos y descubrieron que tanto Dani como Ignatius no tenían nada que ver con el “típico famoso”. Fueron atentos, cariñosos y muy dulces con la gente. Así que opino que lo mejor será hacer una nueva actuación pronto, ya que la gente recordará esa noche en Avilés durante mucho tiempo.