Estimado Absalón:
Me estoy tomando un tiempo en este viaje personal para meditar si mi papel ha sido bien interpretado, sobre todo después de que mi mujer y mis hijos me rogaran que nunca más baile en público.
A ti normal nomás, pues bailar con Rossy War es lo que en cada pollada seguramente has hecho, pero para mis amigos del Regatas semejante exhibición puede ser motivo de una suspensión en mis derechos como socio o que me quiten el habla indefinidamente.
Estoy enojado contigo, Absalón, porque tus clases de technocumbia no surtieron efecto.
¿Cómo se te ocurre enseñarme a bailar un día antes del mitin central?
¿O querías que haga el ridículo?
No creo que me odies tanto, ¿no?.
Espero me respondas.
Un abrazo.
Tudelita