Te escribo desde Washington, para saber si los dolarillos que te promet� llegaron sin novedad el mes pasado.
Lo cierto es que �se ser� el �ltimo env�o, porque me he enterado que te est�s portando mal, Albertito, no solamente haciendo caso omiso a los tuyos, sino burl�ndote inclusive de los que desde fuera nos preocupamos por ti.
Eso no se hace, y en castigo olv�date de m� por un tiempo, pero sobre todo olvida los d�lares que tu t�o Bill te remit�a en premio a tu buen comportamiento.
Encima, me han contado, Albertito, que en tu casa est�s peleado con todos y no quieres entrar en raz�n. �De cu�ndo ac� tanta rebeld�a?
En fin, si los castigos de tu casa te son indiferentes prueba ahora sin la plata que te regalaba yo.
Recapacita, Albertito.
Tu t�o que te quiere, Bill