| PERSONAS DIF�CILES El DSM-III-R establece una diferencia entre los trastornos de la personalidad (que llamaremos trastornos del Eje II) y los estados sintom�ticos agudos tales como la depresi�n, la esquizofrenia, los trastornos de la comida, los trastornos sexuales y los del p�nico. Estos �ltimos (que llamaremos trastornos del Eje 1) son considerados �s�ndromes sintom�ticos cl�nicos�. Sus tr�gicos s�ntomas suelen aparecer peri�dicamente. A menudo poseen un poderoso componente biol�gico, y se los puede tratar con medicaci�n. Los trastornos de la personalidad, por otra parte, son esquemas continuados de conducta inflexible o inadaptada, que se manifiesta desde la adolescencia. Si no se los trata, duran toda la vida, tienden a disminuir de intensidad en la edad adulta media y en la avanzada. Esto no significa que las personas con problemas derivados de su personalidad no se depriman tambi�n o no tengan problemas sexuales, no sufran ataques de p�nico, no se hagan adictas a las drogas o padezcan de graves angustias mentales. A menudo, ciertos trastornos de la personalidad crean una propensi�n a manifestar ciertos s�ndromes sintom�ticos cl�nicos concretos. El estado agudo se presenta bajo ciertas clases particulares de tensi�n; por ejemplo, cuando se rompe una pareja. Seg�n los escasos estudios realizados, un diez por ciento de la poblaci�n padece trastornos de la personalidad; futuros estudios que se practicar�n con una metodolog�a perfeccionada, seguramente dar�n como resultado cifras considerablemente m�s altas. La frecuencia es mayor en las zonas urbanas que en las rurales, dentro de los grupos socioecon�micos m�s bajos. Afectan por igual a hombres y mujeres aunque, como se ver�, ciertos trastornos en particular son m�s frecuentes en un sexo que en el otro. Cuando se puso a prueba el DSM-III-R antes de su publicaci�n, se comprob� que m�s del 50% de los pacientes psiqui�tricos sufr�an claros trastornos de personalidad. La mayor�a de las personas que consultan a los profesionales de la salud mental tienen dificultades cuyo origen se debe, al menos en parte, a ciertos aspectos de sus patrones de personalidad. Muchos de los que padecen trastornos de la personalidad no se dan cuenta de que algo les est� pasando. Otros s� lo advierten. Quienes sufren estos trastornos suelen tener problemas con miembros de la familia, con sus empleadores, colegas y subordinados. Tales problemas son muy dif�ciles de resolver porque, por lo general, esos individuos no reconocen que la repetici�n de sus esquemas de conducta en gran medida empeora su situaci�n. UN EXCESO DE ALGO BUENO El DSM-III-R sigue la tradici�n m�dica al distinguir entre lo normal y lo anormal, y reconoce distintas categor�as de trastornos que los profesionales de la salud mental podr�n luego diagnosticar, estudiar y tratar. Sin embargo, la diferencia entre un buen y un mal funcionamiento �entre estilo y trastorno- es s�lo una cuesti�n de grado. �Cuando los RASGOS DE LA PERSONALIDAD (o estilos) son inflexibles, no se adaptan adecuadamente y provocan importantes deterioros funcionales o un sufrimiento subjetivo, s�lo entonces constituyen TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD, sostiene el DSM-III-R. Los trece trastornos son exageraciones de los trece estilos que coexisten, en mayor o menor medida, dentro de cada individuo. O sea, lo que acarrea problemas en la vida es la CANTIDAD de cada estilo de personalidad y el hecho de su continuidad, no la calidad de dicho estilo. LA SECUENCIA ESTILO DE PERSONALIDAD-TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD ESTILO TRASTORNO Concienzudo Obsesivo-compulsivo Seguro de s� mismo Narcisista Teatral Histri�nico Vigilante Paranoide Vivaz Borderline o Fronterizo Fiel Dependiente Solitario Esquizoide C�modo Pasivo-Agresivo Sensible Evasivo Idiosincr�sico Esquizot�pico Audaz Antisocial Sacrificado Derrotista Agresivo S�dico |
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