EL TIPO IDIOSINCRÁSICO
‘EL DISTINTO’
Los hombres y mujeres idiosincrásicos no se parecen a nadie. Son soñadores, buscadores del espíritu, místicos. Marchan a un ritmo propio, distinto de los ritmos convencionales que sigue la mayoría de la gente. Son realmente originales y sobresalen, a veces como excéntricos, otras como genios.


LAS SEIS CARACTERÍSTICAS
Las seis conductas y rasgos siguientes denotan la presencia del tipo idiosincrásico de personalidad. El individuo con una marcada tendencia idiosincrásica exhibirá más conductas de las que se mencionan a continuación, más intensamente, que alguien que posea menos rasgos de este estilo en su perfil de la personalidad.

VIDA INTERIOR. Se alimentan de sus propios sentimientos y creencias, al margen de que los demás comprendan su particular visión del mundo o modo de afrontar la vida.

SU PROPIO MUNDO. Son independientes, todo lo centran en sí mismos y requieren muy pocas relaciones íntimas.

LO PERSONAL. Indiferentes a los convencionalismos, los idiosincrásicos logran que su vida sea interesante, insólita y a menudo excéntrica.

LA REALIDAD EXTENDIDA. Como están abiertos a todo, se interesan por lo oculto, lo extrasensorial y lo sobrenatural.

LA METAFÍSICA. Les atrae el pensamiento abstracto y especulativo.

VISIÓN DEL MUNDO QUE LOS RODEA. Pese a que están pendientes del mundo interior y siguen los dictados de su propia mente y su corazón, son también agudos observadores de los demás, particularmente sensibles a la forma en que los otros reaccionan frente a ellos.


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LOS SEIS DOMINIOS DE LA PERSONALIDAD IDIOSINCRÁSICA
Es el único tipo de personalidad cuyo territorio central es el del mundo exterior, unido al del yo.


EL MUNDO EXTERIOR: LAS COSAS NO SIEMPRE SON LO QUE PARECEN
MENTES ABIERTAS

Los idiosincrásicos no están locos, pero a menudo lo parecen porque perciben el mundo exterior de una manera muy distinta a la de los demás. No es que todos crean en fantasmas, tengan percepciones extrasensoriales u oigan música de las esferas celestiales, pero lo cierto es que no se sienten obligados a aceptar las explicaciones habituales de lo que sucede en el mundo. Así, en algunos ambientes se los considera raros o excéntricos (o sea, medio locos) o incluso herejes.

La mente y la imaginación del idiosincrásico son sumamente amplias. Se trata de personas dispuestas a considerar cualquier cosa como real, rasgo que es una bendición para la exploración creativa e intelectual. Así, la personalidad idiosincrásica suele ir acompañada del genio creador. Personas como Albert Einstein, Isaac Newton, Salvador Dalí y Lewis Carroll, por mencionar unos pocos, percibieron algo distinto porque no se encerraron en las explicaciones e interpretaciones aceptadas que parecen verdades inequívocas para la mayoría de la gente.

Genios o no, los idiosincrásicos son curiosos y creativos. Viven planteándose: ¿Y si...? ¿Y si represento la realidad con un solo trazo negro en medio de la tela? ¿Y si toco las piezas de Bach a un compás más rápido? ¿Y si realmente existiera Santa Claus? ‘No existe Santa Claus, Enrique. YO puse en el arbolito de Navidad los regalos, y te los compré YO. Te muestro la factura, por si no me crees’. Pero si Enrique posee una personalidad relativamente idiosincrásica quizá perciba cierto espíritu navideño que uno ni siquiera puede llegar a imaginar.

No es que desconozcan lo que piensan los demás, pero no les importa mucho la opinión de los otros. Las ideas que tienen provienen siempre de su propia interioridad, no de otros individuos, libros o revistas. Suelen vivir su vida según los sentimientos, ideas y sensaciones que surgen en su interior. Son verdaderos inconformistas.


EL YO: MI MUNDO ES REAL
La mayor realidad para los idiosincrásicos proviene de su mundo interior, del territorio del yo. Si creen en algo, o si su experiencia personal les sugiere, por ejemplo, que poseen percepción extrasensorial, eso les confirma su existencia y por ende no necesitan una prueba científica. Prestan atención a sus voces interiores, no a las de los demás. A diferencia de los concienzudos o los sensibles, no obtienen la autoestima cumpliendo cierto protocolo o siendo correctos desde el punto de vista de algún otro. Así, el pintor idiosincrásico se atreve a violar los cánones sin preocuparse por lo que piense el público, los vendedores de obras de arte o la crítica. Esta visión artística, si está respaldada por una gran dosis de talento, puede llegar a abrir rumbos. O quizá nunca sea apreciada, pero no importa, pues el artista idiosincrásico siempre seguirá sus propias inclinaciones.


Y ALLÍ VOY A VIVIR COMO ME PLAZCA
Los idiosincrásicos tienen hábitos extraños y suelen llevar una vida extravagante que a los ojos de los demás hombres, más convencionales, parece levemente –o muy- insólita.
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