Te Amo.
Primero pensé en ti, cuando por fin me quedé dormido, soñé contigo,
y al despertar, de nuevo, pensé en ti. Y así un día después de otro,
intentando comprender la historia de tu corazón, intentando sentir
lo que tu has sentido. Imposible de evaluar tanto amor en tus manos,
en tu corazón, en tu mente. Tanto amor ahogado en lágrimas, tantas
lágrimas ahogadas en silencio, tanto silencio ahogado en incomprensión.
Te amo, te amo con toda mi alma, te amo por todo lo que tu amas, te
amo por todo lo que has sentido, te amo por cada una de las lágrimas
que se han escapado de tus ojos, te amo por todos y cada uno de los
silencios, y por todas y cada una de tus palabras. Te amo, no por lo
que hayas sido, por lo que seas ni por lo que serás, sino por la
sensibilidad de tu alma, por el valor de tu espíritu, por el dolor
de tu corazón. Te amo vayas a donde vayas. Seguramente, es más fácil
para mí decirlo ahora que hace unos días. Quizás una palabra haya
borrado mil tabúes. Te amo, aún mas, por el dolor que, a tu corazón,
ha de llegar, por las lágrimas que tus ojos aún deberán derramar, y
por toda la incomprensión que tus oídos habrán de escuchar. Un
corazón que sufre, siempre reconoce y comprende con más facilidad
a otro corazón que sufre. Esto me lo has demostrado tú a mí en
muchas ocasiones, y quizás ahora te lo puedo mostrar yo a ti.
Soy muy lento para quitarme la ropa, pero cuando el Mar merece
la pena, en absoluto me importa lanzarme al agua y mojarme.