Asignatura:
(Der 245b)
Profesor:
Tema:
Violencia
doméstica a la luz de
la ley 38 de 10 de julio de
2001.
(El maltrato contra la mujer)
Presentado
por:
Brin, Madeline
Céd. 8-743-1236
Coronado,
Elvis
Céd. 8-439-220
INDICE
I.
PARTE
A. Planteamiento de la
Investigación
B. Marco Teórico
C. Análisis Criminológico de la Ley 38 sobre la
Violencia Doméstica
c.1. ¿Qué se entiende por
Violencia?
c.2. ¿Cuáles son los Tipos de
Violencia Doméstica?
c.3. ¿Qué es la Violencia Física?
c.4. ¿Qué es la Violencia Psicológica?
c.4.1. Manifestaciones de la Violencia Psicológica.
c.5. ¿Qué es la Violencia Sexual?
c.6. ¿Qué es la Violencia Doméstica?
c.7. ¿Qué es la Violencia Patrimonial?
c.8. ¿Qué se entiende por Maltrato?
c.9. ¿Quiénes son los Sujetos de
Violencia Intra Familiar o
Doméstica?
c.10. ¿Cuáles son las Medidas de Protección con las cuales
se puede proteger a una Víctima
de
Violencia
Doméstica?
E. Mitos
de la Violencia Doméstica
e.1. Hombres y mujeres han peleado siempre
e.2. La Violencia Intra Familiar es un Problema de
las Clases Sociales Bajas
y de las
Poblaciones Marginales
e.3. El Maltrato generalmente se produce una sola
vez
Debería ser un Asunto Familiar Privado,
no un Crimen
e.4. Si la Mujer Maltratada realmente quisiera,
podría dejar a su Abusador
e.5. No existe la Violación Conyugal.
e.6. El Embarazo detendrá la Violencia
e.7. Los varones tienen más posibilidades de
convertirse en violentos
cuando crecen
e.8. Las Mujeres
Maltratadas son Masoquistas
y
Locas, provocan y disfrutan del Maltrato
e.9. Los Hombres que maltratan a sus Mujeres están Enfermos y no
son
Responsables por
sus Acciones
e.10. La Violencia Familiar es provocada por el Alcohol y las
Drogas
e.11. Los Violentos no
cambian
e.12. Una vez que se
detienen los Golpes, todo va a estar bien
e.13. La Violencia Doméstica sólo es un Problema
Familiar
e.14.
Prevención e Intervención en la Dinámica de la Violencia
Doméstica
o Intra Familia.
e.15. Es
posible observar Algunos Signos en determinadas Etapas de
Nuestra
Relación de Pareja
e.16.
¿Conociste bien a su Familia de Origen?
H. Consideraciones Finales
Bibliografía
I PARTE.
¿Cuáles son los
factores sociales que inciden en la violencia doméstica y como es protegido la
integridad y dignidad de la mujer en la ley 38 de 10 de julio de 2001?
Objetivo General:
Determinar los factores que inciden en
las diversas manifestaciones de la violencia doméstica y del maltrato a la
mujer
Objetivos Específicos:
1. Enumerar los tipos de violencias que se suscitan a nivel de los hogares,
para ser considerados violencia doméstica.
2. Describir los conceptos comprendidos dentro de la violencia doméstica.
4.
Cuáles son las medidas de protección para evitar que los sobrevivientes
del hecho sean nuevamente agredidos.
4. Determinar la eficacia que puede tener esta
ley.
5. Analizar los mitos que existen socialmente en relación a la violencia Intra Familiar.
Justificación:
Lo relevante de la ley 38 de 10 de
julio de 2001 es frenar el maltrato contra la mujer, su influencia en la
sociedad se basa en proteger a las mujeres maltratadas y garantizar los
derechos que esta ley concede en disminuir los casos ocurridos y darle solución
viable al problema.
B. MARCO TEÓRICO
La violencia dirigida específicamente contra la mujer fue
reconocida por las Naciones Unidas como un problema de especial gravedad hace
casi diez años. Fue en diciembre de 1993 cuando la Asamblea General aprobó la Declaración
sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que desde entonces se
ha convertido en el texto de referencia sobre el tema. De acuerdo con dicha declaración, dentro de
este concepto se deben incluir tres grandes ámbitos. En primer lugar “la violencia física, sexual y psicológica en la familia,
incluidos los golpes, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia
relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital y
otras prácticas tradicionales que atentan contra la mujer, la violencia
ejercida por personas distintas del marido y la violencia relacionada con la
explotación”. En segundo lugar “la violencia física, sexual y psicológica al nivel de la
comunidad en general, incluidas las violaciones, los abusos sexuales, el
hostigamiento y la intimidación sexual en el trabajo, en instituciones
educativas y en otros ámbitos, el tráfico de mujeres y la prostitución forzada”. Y en tercer lugar “la violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada
por el Estado, dondequiera que ocurra”.
De estos tres ámbitos de la
violencia contra la mujer, el de la familia, el de la sociedad y el del Estado,
este trabajo abordará solamente el primero, el de la llamada violencia doméstica,
que tradicionalmente quedaba al margen de la preocupación pública, por
entenderse que lo que ocurría en el seno de la familia era una cuestión
privada, pero que se ha convertido en Panamá durante los últimos años en un
problema que genera auténtica alarma social.
A continuación nos plantearemos su
interpretación teórica y finalmente examinaremos qué posibilidades hay de
llegar a reducir significativamente la dimensión de esta lacra social, que
afecta hoy a un número considerable de mujeres.
Por motivos que se irán exponiendo a lo largo de este trabajo,
parece razonable suponer que lo que está ocurriendo lo segundo, es decir que
cada vez más mujeres se atreven a romper el muro de silencio tras el que
padecían la violencia doméstica.
El Instituto de la Mujer permite también diferenciar el nivel de
maltrato según el tamaño de los municipios.
El resultado es que el maltrato técnico es muy similar en todos los
casos, mientras que el maltrato declarado crece en función del número de
habitantes de los municipios. Dicho de
otra manera, las mujeres que viven en ámbitos rurales parecen aceptar como
normales conductas de sus parejas que las mujeres del ámbito urbano consideran
intolerables. En el ámbito rural, en el
que pervive una mentalidad tradicional, el maltrato se denuncia menos, o
incluso no se considera maltrato, mientras que en el ámbito urbano, en el que
la nueva mentalidad, favorable a la igualdad de derechos entre ambos géneros
está más extendida, ocurre lo contrario.
Y de ello sólo cabe esperar que la tasa de denuncias vaya aumentando,
como es lo deseable.
De las múltiples formas de la violencia doméstica, la más
dramática es la que conduce a la muerte de la víctima. De acuerdo con una estudiosa del tema: “a mayor parte de los homicidios que tienen lugar entre parejas
son el último episodio de una historia anterior de malos tratos domésticos”. Como en el caso de los
malos tratos, entre las víctimas de los homicidios perpetrados en el ámbito
familiar hay también varones. Ello se
debe a que la mayoría de las víctimas femeninas lo son a manos de sus parejas,
mientras que en el caso de los varones el agresor suele ser con más frecuencia
otro miembro del grupo familiar.
Hasta aquí hemos expuesto los datos del problema. Ahora se trata de interpretarlos. Ello supone plantearse si la violencia del
varón contra la mujer en el ámbito familiar representa simplemente un aspecto
de la violencia en general o si por el contrario tiene rasgos específicos, lo
que a su vez implica abordar la cuestión de la diferente propensión a la
violencia del varón y la mujer. Por
último debemos plantearnos si todo ello es específico de determinadas
sociedades o responde a una pauta universal.
La respuesta a tales cuestiones es lo suficientemente compleja
como para no poderla abordar adecuadamente en el limitado espacio de que disponemos
aquí. Existe sin embargo una teoría que
permite entender las raíces del problema y que sin embargo no suele ser
mencionada en la bibliografía sobre el tema, por lo que vale la pena que le
prestemos cierta atención. Se trata de
la teoría, inspirada en las ideas de Darwin y desarrollada en los últimos
veinte años por un conjunto de biólogos, antropólogos y psicólogos, según la
cual ciertos rasgos psicológicos básicos de la especie humana son innatos y
constituyen el resultado del proceso de selección natural que nos ha moldeado a
lo largo de nuestra historia evolutiva, como a cualquier otra especie animal.
Esto supone la selección los rasgos psicológicos que contribuían a la
perpetuación de los genes, sin que su vinculación con la lógica reproductiva se
ponga necesariamente de manifiesto a nivel consciente.
Un elemento básico de esta teoría es la constatación de que el
recurso escaso para la perpetuación de los genes es la capacidad reproductiva
femenina. Un hombre puede tener literalmente cientos de hijos, si tiene acceso
sexual al suficiente número de mujeres y dispone de recursos propios o ajenos
para su mantenimiento, mientras que una mujer no podría sobrepasar un límite
bastante reducido, como mucho una veintena de hijos, aunque tuviera acceso sexual
a todos los varones del planeta. El resultado de ello es una fuerte competencia
entre los varones jóvenes, que probablemente explique su mayor propensión a la
violencia y en general a las conductas de riesgo. Esto a su vez se traduce en
que la tasa de mortalidad por causas violentas sea significativamente más alta
en los varones que en las mujeres.
De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud,
las tres principales causas de muerte por violencia intencionada son, por este
orden, el suicidio, el homicidio y la guerra, y en los tres casos es mayor la
tasa masculina, aunque la diferencia mayor se da precisamente en el caso del
homicidio. En el año 2000, por ejemplo,
la tasa de muerte por homicidio en el mundo fue de 4 por cien mil para las
mujeres y de 13 por cien mil para los varones. Ello se
debe a que el tipo de homicidio más común en todas las sociedades conocidas es
aquel en que un varón mata a otro varón. Martin Daly y Margo Wilson, un matrimonio de psicólogos que ha
contribuido de manera destacada a la interpretación darwinista
de la violencia, han recogido datos de diversas sociedades a lo largo del
tiempo y el espacio acerca de los homicidios en que agresor y víctima son del
mismo sexo . En
casi todas esas sociedades, ya sea en la Inglaterra del siglo XIII o en la
actual, en una gran urbe americana o en una tribu remota de la India, entre el
95 % y el 100 % de tales homicidios se produce entre varones.
Se puede pues afirmar con seguridad
que la mayor propensión de los varones a la violencia es una constante
universal. Y lo mismo parece ocurrir con
la propensión al delito. Un investigador
que ha revisado los estudios sobre el tema ha constatado que existe una
relación directa entre la conducta delictiva y la dimensión feminidad-masculinidad
(entendida como un continuo y medida según la respectiva presencia de hormonas
masculinas y femeninas). Es decir que a
mayor masculinidad mayor propensión al delito.
Ahora bien, asesinar a la propia
pareja no representa ciertamente una conducta que contribuya al éxito
reproductivo, menos aún si, como a veces ocurre, va acompañada del suicidio del
agresor. De hecho es un acto extremadamente raro, que se produce en España con
una frecuencia aproximada de un caso anual por millón de habitantes, pero que,
como hemos visto, constituye una manifestación extrema de un tipo de conducta
mucho más extendida, los malos tratos a la mujer. Y estos pueden ser
interpretados como un instrumento del varón para imponer su control a la mujer,
algo que sí pudo tener un sentido en nuestra historia evolutiva. Aquellos
machos, humanos o prehumanos, que lograran establecer un monopolio sexual
efectivo sobre la capacidad reproductiva de su pareja tuvieron sin duda mayores
posibilidades de perpetuar sus genes. En ese sentido los celos son funcionales,
pero conviene recordar que la perpetuación de los genes no constituye en sí un
valor moral. Suponer que lo anterior podría servir de justificación para
aquellos varones que se creen propietarios de sus mujeres supondría caer en la
falacia naturalista de que lo natural es siempre bueno.
Si todo esto es así, el maltrato de
la mujer por su cónyuge ha debido ser bastante frecuente en el pasado, algo que
parecen probar muchos testimonios históricos. Y los
episodios más violentos, incluso el homicidio, deben aparecer cuando los celos
del varón se inflaman ante la sospecha de adulterio por parte de la mujer o
cuando ésta pretende separarse de él, algo que confirman numerosos estudios.
Dos psicólogos especializados en el tema, Enrique Echeburúa
y Paz de Corral, han escrito que buena parte de la violencia doméstica tiene
lugar “en el contexto de unos celos exagerados e incontrolados”, por lo que encabezan su lista de señales de alerta que indican
el perfil del hombre potencialmente violento en el hogar con los rasgos de ser “excesivamente celoso” y
posesivo”. Y en un estudio sobre el
homicidio de pareja en Málaga, Ana Isabel Cerezo comprobó que el año siguiente
a la separación era el de mayor riesgo para la mujer.
Debemos añadir que la interpretación
darwinista es también plenamente consistente con el
hecho de que el maltrato a la mujer se da con mayor frecuencia en los estratos
sociales más bajos. Según los psicólogos antes citados, ello se debe a que la
carencia de recursos genera una mayor frustración que hace más probable la
aparición de conductas violentas. Y de
acuerdo con la interpretación que estamos defendiendo, el sustrato evolutivo de
esa frustración se hallaría en que la carencia de recursos pone en cuestión la
posibilidad de perpetuación de los genes.
Un antropólogo británico
ha escrito recientemente que "hoy todos somos darwinistas").
Quizá esa afirmación
sea válida respecto a los antropólogos británicos, pero desafortunadamente no
lo es en otros ámbitos. Si todos lo fueramos, entenderíamos
mejor las raíces de problemas como el de la violencia contra la mujer y estaríamos
por tanto en mejores condiciones para solucionarlos.
C. ANÁLISIS CRIMINOLÓGICO DE LA
LEY 38 SOBRE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA.
c.1. ¿Que se entiende por Violencia?
Según
el artículo 2, Numeral 7 de nuestra Constitución Política: “Violencia es toda acción,
omisión o trato negligente cometido por una persona que perjudique la
integridad física, sicológica, sexual, patrimonial o la libertad de las
personas que son sujetos de esta Ley”.
Cuando
hablamos de Violencia, asociamos la palabra con acciones o eventos grandes o
notorios – guerra, disturbios, asesinatos.
Sin
embargo, la violencia tiene una amplia gama de formas que van desde las más
atroces y notorias, por lo que se considera conveniente, para su conocimiento,
los distintos tipos de clasificación según cómo se manifiesta.
c.2. ¿Cuáles son los tipos de Violencia Doméstica?
De
acuerdo con el Artículo 2 de la Ley 38, tenemos que son fundamentalmente 5 los
tipos de violencia, tales como:
§ Violencia Física
§ Violencia
Psicológica
§ Violencia Sexual
§ Violencia
Intrafamiliar o doméstica
§ Violencia
Patrimonial
§ Maltrato
Pasaremos
a definir de acuerdo con la Ley, las concepciones de los diferentes tipos de
violencia.
c.3. ¿Que es Violencia Física?
Fuerza
física usada para obligar a otras u otros a realizar acciones concretas,
aceptar imposiciones, seguir directrices; para conseguir fines
determinados. La Ley en su Artículo 2,
Numeral 9, la describe como el uso de la fuerza o la coerción, por parte del
agresor o de la agresora, contra la víctima sobreviviente para lograr que ésta
haga algo que no desea o deje de hacer algo que desee, por encima de sus
derechos.
c.4. ¿Qué es violencia psicológica?
Toda
acción u omisión que realiza una persona contra otra, destinada a coaccionar,
degradar o controlar las acciones, comportamientos, creencias, sentimientos o
decisiones de las personas a quienes es aplicable esta Ley. Se manifiesta por medio de intimidación,
manipulación, amenaza directa o indirecta, vigilancia permanente,
hostigamiento, acoso o menosprecio del valor personal, destrucción de objetos
apreciados por la persona, privación del acceso a la alimentación, humillación,
aislamiento o cualquier otra conducta que implique un perjuicio en la salud
sicológica, la autodeterminación o el desarrollo personal.
c.4.1. Manifestaciones De
Violencia Psicológica
· Abuso verbal: Rebajar, insultar, ridiculizar, humillar, utilizar juegos mentales
e ironías para confundir, etc.
· Intimidación: Asustar con miradas, gestos o gritos. Arrojar objetos o
destrozar la propiedad.
· Amenazas: De herir, matar, suicidarse, llevarse a los niños.
· Abuso económico: Control abusivo de finanzas, recompensas o
castigos monetarios, impedirle trabajar aunque sea necesario para el sostén de
la familia, etc.
· Abuso sexual: Imposición del uso de anticonceptivos, presiones para
abortar, menosprecio sexual, imposición de relaciones sexuales contra la propia
voluntad o contrarias a la naturaleza.
· Aislamiento: Control abusivo de la vida del otro, mediante vigilancia de
sus actos y movimientos, escucha de sus conversaciones, impedimento de cultivar
amistades, etc.
· Desprecio: Tratar al otro como inferior, tomar las
decisiones importantes sin consultar al otro.
c.5. ¿Qué es Violencia Sexual?
Acción
que obliga a una persona, mediante el uso de la fuerza, intimidación, coerción,
chantaje, soborno, manipulación, amenaza, uso de sustancias o drogas o
cualquier otro mecanismo que afecte su voluntad, a participar en interacciones
sexuales que por sí mismas no constituyen necesariamente delitos contra el
pudor y la libertad sexual. Igualmente,
se considera Violencia Sexual que la persona agresora obligue a la persona
agredida a realizar algunos de estos actos con terceras personas o a
presenciarlos.
c.6. ¿Qué es Violencia Doméstica?
Patrón
de conducta en el cual se emplea la fuerza física o la violencia sexual o sicológica,
la intimidación o la persecución contra una persona por parte de su cónyuge, ex
cónyuge, familiares o parientes con quien cohabita o haya cohabitado, viva o
haya vivido bajo el mismo techo o sostenga o haya sostenido una relación
igualmente reconocida, o con quien sostiene una relación consensual, o con una
persona con quien se haya procreado un hijo o hija como mínimo, para causarle
daño físico a su persona o a la persona de otro para causarle daño emocional.
c.7. ¿Qué es Violencia Patrimonial?
Acción
o omisión dolosa que implica daños, pérdidas, transformación, sustracción,
destrucción, retención o distracción de objetos, instrumentos de trabajo,
documentos personales, bienes, derechos u otros recursos económicos destinados
a satisfacer las necesidades básicas de las personas comprendidas dentro del
Artículo 3 de la Ley 38 sobre Violencia Doméstica. La limitación injustificada al acceso y
manejo de bienes comunes también será considerada como Violencia Patrimonial.
c.8. ¿Que se entiende por Maltrato? Ofensas de hecho o de
palabra, graves o intolerables, que menoscaban las obligaciones de afecto y
respeto que deben presidir las relaciones entre personas.
c.9. ¿Quiénes son los Sujetos de Violencia Intra
Familiar o Doméstica?
El
Artículo 3 de la Ley 38 nos señala que dentro de los sujetos protegidos
encontramos:
1.
Los matrimonios;
2.
Uniones de hecho;
3.
Relaciones de pareja que no haya cumplido los cinco años,
cuya intención de permanencia pueda acreditarse;
4.
Parentesco por consanguinidad, afinidad o adopción;
5.
Hijos e hijas menores de edad no
comunes que convivan o no dentro de la familia;
6.
Personas que hayan procreado entre si un hijo o una
hija.
c.10 ¿Cuáles
son las medidas de protección con las cuales se puede proteger a una Víctima de
Violencia Doméstica?
En
cuanto a las medidas de protección, se señala en el Artículo 4 de la Ley 38 de
10 de julio de 2001, que sin perjuicio de que se inicie o continúe el proceso
civil, penal, familiar o administrativo respectivo, la autoridad, cuando tenga
conocimiento del hecho, queda inmediatamente facultada, según su competencia,
para aplicar, a favor de las personas que sean víctimas sobrevivientes de
violencia doméstica, algunas de las siguientes medidas de protección, como:
1.
Ordenar el
arresto provisional del agresor o de la agresora, por un término que no
sobrepase las veinticuatro horas.
2.
Ordenar al
presunto agresor o a la presunta agresora que desaloje la casa de habitación
que comparte con la víctima sobreviviente, independientemente de quién sea el
propietario de la vivienda
3.
Ordenar al
presunto agresor o a la presunta agresora que desaloje la casa de habitación
que comparte con la víctima sobreviviente, independientemente de quién sea el
propietario de la vivienda.
Todos
sabemos que siempre es triste y doloroso arrastrar la vida cuando no se recibió
amor, sobre todo de los padres durante la niñez. Todo el que ha estudiado siquiera un poco al
ser humano, le va a decir que los cinco primeros años de la vida dejan una
marca imborrable para toda la vida, para bien o para mal. Por eso, el privar a un niño de amor es como
privar de fertilizante a un árbol que empieza a crecer, pero el golpearlo es
como echarle veneno, lo va a terminar de matar psicológicamente y
emocionalmente, o mejor va a crecer herido de muerte. Pero hay golpes y golpes,
algunos golpes sacan sangre o dejan morados, incluso un mal golpe puede
producir la muerte, pero hay otros mas sutiles que no se ven, pero que se
graban a fuego lento no sólo en mente sino en la identidad de ese niño o de esa
niña. Se graban en su “yo”, y los frutos
de estos golpes emocionales se van a ver después en sus relaciones con personas
significativas y en su relación con el mundo.
Nos
gustaría hablar un poco más detalladamente de esos golpes, que solamente los
ven o los oyen quienes los dan, aunque no piensen en las consecuencias futuras
y terribles que van a traer en sus hijos.
Está
claro, que cuando se repiten los golpes físicos, pero sobre todo los psicológicos
o emocionales, se va agotando el amor.
Nosotros los adultos sabemos como duele el silencio, tal vez más que las
palabras ofensivas. Ese silencio es el
peor de los castigos, ahora imagínese a un niño que no ha hecho nada y no se le
habla, y no se le abraza y acaricia, cómo se va conformando su
identidad...pensemos en eso.
¿Han
pensado en el daño que hacen a sus hijos, posiblemente muchas veces sin darse
cuenta, cuando en lugar de relacionarse con sus hijos pequeños están
preocupados del trabajo, con la limpieza, etc., en forma obsesiva y
perfeccionista la casa? Son golpes lentos que van formando defectuosamente la
escultura de su hijo.
Silencio
y ausencia, cuando se reprocha al hijo los pequeños errores pero cierras tu
corazón y tu boca cuando hace algo bien.
Por, ejemplo, cuando el niño empezó el kinder
e hizo un dibujo, que pudo ser cuatro rayas cruzadas, pero que para él era una
obra de arte, en lugar de abrazarlo o alabarlo, guardaste silencio. Con ello se
produce en el hijo que aprenda a ver sólo los errores, pero no lo bueno que hay
en sus personas.
Todos
estos golpes emocionales y psicológicos, hacen tanto daño en la niñez porque el
niño o la niña no sabe defenderse; su mente apenas
empieza a desarrollar lentamente ciertos mecanismos de defensa para poder
filtrar y analizar lo que ve y oye. Su mente es como una esponja, recibe
todo. No tiene capacidad para decir esto
es verdad o no es verdad, lo que dicen es justo o injusto. Por eso los mensajes-golpes son como olas
gigantescas que llegan sin control a lo más profundo de ese ser indefenso. Pero
que distinta es la niñez y el futuro de sus hijos cuando ellos palpan el amor
entre su padre y su madre, cuando ellos desde pequeños ven que su madre recibe
con un beso, un abrazo al padre que llega del trabajo, o cuando el padre viene
con un ramo de flores para su esposa o le da un beso a su esposa. Son detalles que se van grabando en el alma de
los niños, que van modelando su personalidad, que van llenando de amor ese
tanque-corazón. Créame, esa será la
mejor herencia que podrá dejar a sus hijos.
d.1.1. La Codependencia,
sus Causas.
En
todas las familias existe cierta disfuncionalidad en
mayor o menor grado. A menudo las
personas codependientes han sido objeto de algún tipo
de abuso físico o verbal, o sufrieron el abandono de uno de sus padres o de
ambos, ya sea físico o emocional. El codependiente busca alivio en alguna adicción para “anestesiarse”
ante su dolor. A veces lo hace a través
de relaciones personales disfuncionales y muchas veces dañinas; o mediante
adicciones al dinero, el sexo, la ira, las drogas, la bebida, etc. El codependiente
está atado a lo que le sucedió en su familia de origen y se siente internamente
torturado por ello, aunque la mayoría de las veces no se da cuenta de lo que le
está sucediendo.
Cada
uno de nosotros tenemos una necesidad innata de recibir amor. A esta necesidad la podemos llamar “el tanque
del amor”. Al nacer el niño, ese tanque
está vacío. Si los padres son personas
emocionalmente sanas cuyos tanques de amor están llenos, pueden llenar el
tanque de sus hijos y estos crecerán y se desarrollarán psicológicamente
sanos. Sin embargo, si uno de los padres
o ambos no tenían lleno su propio tanque, lo más probable es que el niño no
reciba suficiente amor porque su padre o su madre no lo tuvieron para
darlo. Esta falta de amor deja
cicatrices en el alma de los niños que llevan a ciertos comportamientos
disfuncionales en la adultez, como la codependencia. El codependiente no
puede dar lo que no recibió, por lo tanto, la codependencia
se convierte en un círculo vicioso que continúa de generación en generación si
no se busca ayuda psicológica.
Los
niños de familias disfuncionales crecieron sin haber escuchado mensajes
importantes de sus padres tales como ; “eres muy
inteligente”, “estás haciendo un buen trabajo” o “gracias mi amor, agradezco
mucho tu ayuda”. Debido a ello al crecer
se sienten abandonados, tienen baja autoestima y buscan la aprobación de otras
personas para sentirse mejor consigo mismos.
A veces su hambre de amor y aprobación son tan grandes al llegar a la
adolescencia o la adultez, que están dispuestos a soportar cualquier cosa, con
tal de recibir aunque solo sean “migajas” de cariño y atención.
d.1.2. Dinámica de la Violencia Intra Familiar o Doméstica.
Al
principio de la mayoría de las relaciones es muy difícil que aparezca la
violencia. Durante este período se
muestra un comportamiento positivo. Cada
miembro de la pareja muestra su mejor faceta.
La posibilidad de que la pareja termine es muy alta si ocurriera algún
episodio de violencia.
La
dinámica de la violencia Intra Familiar o Doméstica existe como un ciclo, que
pasa por tres fases.
·
A medida que la relación continúa, se incrementa la demanda así como el stress.
·
Hay un incremento del comportamiento agresivo, más habitualmente hacia objetos
que hacia la pareja. Por ejemplo, dar portazos, arrojar objetos, romper cosas.
·
El comportamiento violento es reforzado por el alivio de la tensión luego de la
violencia.
·
La violencia se mueve desde las cosas hacia la pareja y puede haber un aumento
del abuso verbal y del abuso físico.
·
La pareja intenta modificar su comportamiento a fin de evitar la
violencia. Por ejemplo: mantener la casa
cada vez más limpia, a los chicos más silenciosos, etc.
·
El abuso físico y verbal continúa.
·
La mujer comienza a sentirse responsable por el abuso.
·
El violento se pone obsesivamente celoso y trata de controlar todo lo que
puede: el tiempo y comportamiento de la mujer (cómo se viste, adónde va, con
quién está, etc.)
·
El violento trata de aislar a la víctima de su familia y amistades. Puede decirle, por ejemplo, que si se aman no
necesitan a nadie más, o que los de afuera son de palo, o que le llenan la
cabeza, o que están locos etc.
Esta
fase difiere según los casos. La duración
puede ser de semanas, días, meses o años.
Se va acortando con el transcurrir del tiempo.
·
Aparece la necesidad de descargar las tensiones acumuladas.
·
El abusador hace una elección acerca de su violencia. Decide tiempo y lugar para el episodio, hace
una elección consciente sobre qué parte del cuerpo golpear y cómo lo va a
hacer.
·
Como resultado del episodio la tensión y el stress desaparecen en el abusador.
Si hay intervención policial él se muestra calmo y relajado, en tanto que la
mujer aparece confundida e histérica debido a la violencia padecida.
·
Se caracteriza por un período de calma, no violento y de muestras de amor y
cariño.
·
En esta fase, puede suceder que el golpeador tome a su cargo una parte de la
responsabilidad por el episodio agudo, dándole a la pareja la esperanza de algún
cambio en la situación a futuro. Actúan
como si nada hubiera sucedido, prometen buscar ayuda, prometen no volver a
hacerlo, etc.
·
Si no hay intervención y la relación continúa, hay una gran posibilidad de que
la violencia haga una escalada y su severidad aumente.
·
A menos que el golpeador reciba ayuda para aprender métodos apropiados para
manejar su stress, esta etapa sólo durará un tiempo y se volverá a comenzar el
ciclo, que se retroalimenta a sí mismo.
Luego
de un tiempo se vuelve a la primera fase y todo comienza otra vez.
El
hombre agresor no se cura por sí solo, debe tener un tratamiento. Si la esposa permanece junto a él, el ciclo
va a comenzar una y otra vez, cada vez con más violencia.
Los
agresores suelen venir de hogares violentos, suelen padecer trastornos psicológicos
y muchos de ellos utilizan el alcohol y las drogas lo que produce que se
potencie su agresividad. Tienen un perfil determinado de inmadurez, dependencia afectiva,
inseguridad, emocionalmente inestables, impaciente e impulsivos.
Los
agresores trasladan habitualmente la agresión que han acumulado en otros ámbitos
hacia sus mujeres.
El
Maltratador, frecuentemente es una persona aislada,
no tiene amigos cercanos, celoso (celotipia), baja autoestima que le ocasiona
frustración y debido a eso se genera en actitudes de violencia.
Una investigación de los psicólogos norteamericanos, el Dr. John Gottman y Dr. Neil Jacobson. Señalan que los hombres maltratadores caen en dos categorías: pitbull y cobra, con sus propias características personales:
Pit bull:
Cobra:
· Agresivo
con todo el mundo;
· Propenso
a amenazar con cuchillos o revólveres;
· Se calma internamente, según se vuelve
agresivo;
· Difícil
de tratar en terapia psicológica;
· Uno
depende emocionalmente de otra persona, pero insiste que su pareja haga lo que él
quiere;
· Posiblemente
haya sido acusado de algún crimen;
· Abusa de alcohol y drogas.
El
pitbull espía a su mujer, es celópata,
cae bien a todas las personas, excepto a sus novias o esposas. El cobra es un sociópata, frío, calculador, puede ser cálido. El maltrato no cesa por sí solo.
Después
de que la mujer ha sido físicamente maltratada y tiene miedo, a veces cesa este
tipo de abuso y lo reemplaza con un constante maltrato psicológico, a través
del cual le deja saber a su víctima, que el abuso físico podría continuar en
cualquier momento.
En
ocasiones la violencia del maltratador oculta el
miedo o la inseguridad, que sintió de niño ante un padre abusivo que lo
golpeaba con frecuencia, al llegar a ser un adulto prefiere adoptar la
personalidad del padre abusador a sentirse débil y asustado. En otros casos, los comportamientos ofensivos
son la consecuencia de una niñez demasiado permisiva durante la cual los padres
complacieron al niño en todo. Esto lleva
al niño a creerse superior al llegar a ser un adulto y a pensar que él está por
encima de la Ley; o sea, que puede hacer
lo que quiera y abusar de quien quiera. Piensa que se merece un trato especial,
mejor que el que se les da a los demás.
La
violencia doméstica no siempre resulta fácil de definir o reconocer. En términos generales podríamos designarla
como el uso deliberado de la fuerza para controlar o manipular a la pareja o al
ambiente más cercano.
Se
trata del abuso psicológico, sexual o físico habitual. Sucede entre personas
relacionadas afectivamente, como son marido y mujer o adultos contra los
menores que viven en un mismo hogar.
La
violencia doméstica no es solamente el abuso físico, los golpes, o las heridas.
Son aún más terribles la violencia psicológica y la sexual por el trauma que
causan, que la violencia física, que todo el mundo puede ver. Hay violencia
cuando se ataca la integridad emocional o espiritual de una persona.
La
violencia psicológica se detecta con mayor dificultad. Quien ha sufrido violencia física tiene
huellas visibles y puede lograr ayuda más fácilmente. Sin embargo, a la víctima
que lleva cicatrices de tipo psicológicas le resulta más difícil
comprobarlo. También lo dificulta, por
ejemplo, la habilidad manipuladora de su esposo que presenta a su esposa como
exagerada en sus quejas o simplemente como loca.
A
la violencia física precede, a veces, años de violencia psicológica. La violencia psicológica es, despreciar a la
mujer, insultarla de tal manera, que llega un momento en que esa mujer
maltratada psicológicamente, ya cree que esos golpes se los merece. Y qué difícil es convencer a una mujer de que
vaya a pedir auxilio cuando cree que no lo necesita.
Hay
mujeres que se avergüenzan por lo que les sucede y que hasta se creen
merecedoras de los abusos. Por eso
prefieren mantenerlos en secreto y así esa situación puede prolongarse durante
años. Los que maltratan a sus víctimas
lo hacen de acuerdo a un patrón de abuso psicológico.
Igual
que en el caso del alcohólico, el que golpea a una mujer o la maltrata psicológica
o sexualmente, lo primero que hará es negarlo.
Negación
es decir: “No, es que yo le pego con razón”. No hay ninguna razón para golpear
a una mujer, ni a nadie. Pero lo niegan.
Dicen: “Yo no la he golpeado, yo no le hecho nada, sólo tocarla”.
Otra
forma de abuso psicológico es el aislamiento, en que le hacen el vacío a la
mujer, ni le hablan, ni la miran y entonces ella se va creyendo que se merece
ese trato.
La
intimidación es también un abuso. “Si
dices algo te mato”; muchas mujeres no se atreven a hablar, por las amenazas
que sus maridos o sus compañeros lanzan contra ellas.
Tanto
el adicto a cualquier droga como el abusador, siempre tienen excusas y le echan
la culpa a alguien.
También
dentro de ese hábito de abuso psicológico está el abuso económico. “Si dices
algo no te voy a dar la mensualidad”.
Dentro
de ese abuso psicológico de los maridos que golpean (lo que se llama en sicología
la triangulación), hay otro tipo de abuso: utilizar a los hijos para hacerles
sentir culpables a las esposas. En este caso los hijos sirven de mensajeros: “dile
a tu madre que...”.
Las
amenazas a través de los hijos, las amenazas de que le van a quitar al hijo,
todos estos son abusos psicológicos que preceden al abuso físico.
Todos
estos abusos impiden que la mujer deje el hogar, ese hogar violento. Es que esa violencia psicológica a que están
sometidas muchas mujeres, es más horrorosa que el abuso físico. Pregúntele a cualquier mujer a la cual han
maltratado físicamente, qué es lo que le duele más; si las palabras hirientes,
los desprecios o los golpes. Los golpes se pasan, los abusos psicológicos, los
insultos, los desprecios se clavan en el corazón.
d.3. ¿Por qué se mantiene la
Mujer en esta Relación?
La
persona abusada se vuelve codependiente de su marido
(el agresor), aún después de ser golpeada.
Es frecuente escuchar esta frase: “Es que yo lo quiero tanto”. Personas que llevan años soportando golpes
dicen: “Yo no me separo porque lo quiero”.
Es imposible querer a una persona que te está tratando como si fueras un
animal, eso es depender de esa persona.
Otro
motivo por el cual algunas mujeres no se separan de este problema de codependencia, es que las anima la familia y lamentablemente
la Iglesia, a permanecer con el abusador.
Sobre todo la familia les aconseja que mantengan esa relación por “el
bien de tus hijos”. “¿Cómo vas a dejar a
tus hijos sin padre?”, les dicen.
¿Qué
es mejor, tener un padre que golpea a su madre y que luego golpeará a sus
hijos, o no tener padre? Se les hace
mucho más daño a los hijos cuando ven que su padre golpea a su madre. Para los niños pequeños la madre es la base
de toda su vida, la base de su afectividad, la base de su seguridad. Si una
madre es golpeada, sus hijos se derrumban afectivamente. Es mucho mejor
separase. Yo no estoy a favor del divorcio, pero la separación es, a veces,
menos dañina.
A
veces las mujeres no se separan y sufren en silencio por miedo a perder su
seguridad económica y la de sus hijos. Esto sucede sobre todo en la mujer que
no tiene educación.
Otras
veces no se separan debido a las amenazas de más violencia o de muerte, si
intentan separarse. “Si le dices algo a
la policía te mato”.
Cuando
se pregunta a algunas mujeres por qué aguantaron maltrato durante años, la
respuesta más común es ésta:
“Por mis hijos; no quería que se criaran sin un padre”. Parece una respuesta válida, pero si la
analizamos profundamente descubrimos su inconsistencia. Sucede que en una situación de violencia los
hijos también sufren. El crecimiento en
una atmósfera de miedo, tensión y terror influirá negativamente en su
desarrollo emocional y más tarde se manifestará en el abandono escolar, en el
uso de drogas, en desórdenes psicológicos y en violencia y delincuencia.
En
muchos casos influye el factor económico. Soportan cuanta vejación venga con
tal de no perder la seguridad económica para sí y sus hijos. Se trata
generalmente de mujeres con poca preparación académica, conscientes de que sin
el marido no podrían vivir cómodamente.
Lo
peor es que la mujer repetidamente abusada se destruye psicológicamente. Su yo, su identidad individual. Eso la incapacita para tomar las decisiones
correctas. Cae en la ambivalencia
efectiva (“¡Qué bueno es él cuando no me golpea!”); su autoestima queda por los
suelos hasta creer ella misma que merece tales insultos y golpes.
Cuando
una persona cae a ese nivel, su capacidad de decisión queda prácticamente
anulada, porque el principio vital está herido de muerte. Si a una persona así aplastada se le amenaza
con un “Si me denuncias, te mato”, se sentirá paralizada. Quizás en un último intento de supervivencia
reaccione, pero usando las mismas armas que a ella la han destruido.
El
amor no debe doler. El amor implica
confianza, protección, respeto a los gustos del otro, comunicación, caricias,
ayudas al crecimiento emocional y espiritual.
Consiste en compartir la vida con alegría, dialogar sobre las
diferencias y preferencias, y respetar la integridad física, moral y espiritual
de la persona amada.
Las
mujeres que aguantan una relación abusiva indefinidamente acaban perdiendo su
salud física y menta, se enferman, toda la familia termina enferma. Las mujeres en situaciones abusivas pierden
su autoestima. No saben protegerse, ni
se dan cuenta del peligro que corren.
Las víctimas del maltrato verbal muchas veces
piensan que éste no es lo suficientemente grave como para tratar de hacer algo
para impedirlo. Algunas temen que no les creerán si denuncian al abusador, pues
a menudo éste goza de una buena imagen pública.
Las que están siendo golpeadas tienen miedo a las represalias por parte
del agresor ya que a menudo éste amenaza con matarla. Otras temen enfrentar la
vida solas o simplemente no tienen los medios para hacerlo. A veces alguien que la víctima respeta le
dice que debe permanecer en esa relación abusiva “por el bien de sus hijos”. En el caso de la mujer del alcohólico o
drogadicto, ella es una codependiente de su esposo o “compañero”
y la codependencia es una enfermedad emocional que
requiere tratamiento de un psicólogo o psiquiatra. Todas estas mujeres tienen en común una baja
autoestima y una incapacidad para poner límites porque vienen arrastrando
problemas emocionales desde su niñez. A
menudo la raíz de la violencia doméstica tanto para las víctimas como para sus
victimarios, es el vacío afectivo. O
sea, la falta de amor y atención en su niñez.
En
los hogares disfuncionales en los cuales un cónyuge maltrata al otro, es común
el maltrato a los niños. Constituye
violencia no sólo el darles fuertes golpes, sino también gritarles,
menospreciarlos, castigarlos excesivamente o negarles la atención, la aceptación
y el amor que son tan imprescindibles para su desarrollo emocional y
social. También es un acto de violencia
en el caso de los padres divorciados, el hablar mal del ex-cónyuge delante de
los hijos o utilizarlos para hacerle daño al otro.
Lamentablemente,
cuando una mujer está siendo víctima de cualquier tipo de violencia por parte
de su esposo o “compañero”, está tan enfrascada en defenderse que a menudo no
puede darse cuenta del daño que también están sufriendo sus hijos. A veces permite hasta los maltratos físicos o
verbales a éstos por parte del padre o padrastro, porque se siente incapaz de
detenerlos ni siquiera en lo que respecta a sí misma.
Los
casos de violencia doméstica o intra familiar abundan. Es algo que puede sucederle y en verdad a
veces les sucede a personas que se consideran religiosas, porque se trata de
una enfermedad psicológica que debe ser tratada.
Todos
los que están involucrados en la violencia están enfermos y necesitan ayuda
Hasta
que no se conozcan los hechos, ninguno de ellos la recibirá. No se les hace ningún favor a los miembros de
una familia que está en estas circunstancias al ayudarle a mantener este
horrible secreto. Se les debe motivar a obtener ayuda de un sacerdote o pastor
y /o un psicólogo.
El
continuar permitiendo este tipo de abuso tiene graves consecuencias sobre todo
para los niños, muchas de las cuales sólo se manifestarán pasados muchos años.
A veces los niños se convierten en victimarios y las niñas en víctimas igual
que su mamá. Los niños que crecen en
hogares violentos tienen una gran probabilidad de ser criminales en el futuro.
Muchas
mujeres han intentado de diversas maneras evitar las situaciones de violencia,
ya sea modificando conductas propias, a través de separaciones temporales,
recurriendo a distintos profesionales e inclusive a los sistemas de seguridad y
justicia, sin lograr cambios. Sumemos la
presión social fundada en mitos como “algo habrá hecho”, “la mujer buena tiene
que sacrificarse por la familia”, “los celos son una manifestación de amor” y
tendremos a una mujer muy confundida, convencida de que nada de lo que haga
podrá modificar la situación.
Recuerde
que la violencia familiar es un proceso cíclico y que, a medida que pasa el
tiempo, los ciclos de tranquilidad se reducen en duración, en tanto los
episodios van aumentando en intensidad y frecuencia. La duración de este ciclo, que pocas veces es
percibido por la víctima, es un indicador valioso.
También
es importante tener en cuenta factores circunstanciales o permanentes, que
tiendan a aumentar los niveles de stress del abusador
y /o a reducir sus umbrales de inhibición (falta
de trabajo, problemas de adicción, salud, etc.)
Primero
hay una raíz cultural histórica. Durante
mucho tiempo nuestra sociedad ha sido muy machista, el hombre ha creído que
tiene el derecho primario a controlar, a disciplinar con severidad, incluso a
abusar de la vida de la mujer y de los hijos.
Eso ha sucedido bajo la apariencia del rol económico del hombre,
proveedor de la alimentación.
Otra
causa es la cultura actual. La gente se
tira de los pelos. ¿Por qué pasa
esto? El modelo presente de nuestra
sociedad está reforzando el uso de la fuerza para resolver los problemas. Por eso el abusador usa la fuerza física,
para mantener el poder y el control sobre la mujer, porque ha aprendido que la
violencia es efectiva para obtener ese fin de control y como ellos no han
sufrido las consecuencias, las mujeres se han callado.
La
violencia doméstica ocurre en todos los niveles de la sociedad, no solamente en
las familias pobres. En las familias
ricas sucede lo mismo. Lo que pasa es que una mujer a quien le dieron una
paliza, si tiene dinero, se va tranquilamente a una clínica privada y aquí no
ha pasado nada. Las que son pobres
tienen que ir al hospital y allí los médicos dicen: “A esta mujer la han golpeado” y la
policía se encarga de eso.
Entre
blancos, negros, amarillos, católicos, judíos, protestantes y evangélicos;
entre todos, existe la violencia doméstica.
Pero no por ser protestantes o católicos, sino, por no ser como deben
ser.
Otra causa de este problema son los medios de
comunicación. En la televisión la
violencia es glorificada, los estereotipos que nos presentan son de violencia
sexual. Cuando un marido por la fuerza
tiene relaciones sexuales con su esposa, eso se llama violencia sexual, porque
la mujer también tiene derecho a decir que no.
Si a una mujer, como yo oigo todos los días, se le insulta, se le veja,
se le dice barbaridades, no se le habla y solamente se la utiliza para tener
relaciones sexuales con ella; ¿Cómo va a
querer estar con su marido? Tiene el
derecho a decir que no, todo el derecho del mundo.
En
muchos casos, también la violencia doméstica está íntimamente relacionada con
el alcohol y las drogas. ¿Qué sucede
cuando una persona consume drogas o se emborracha? En esta parte del cerebro tenemos los centros
vitales, comunes con los animales y allí está el centro de la agresividad o del
instinto agresivo. Todos los hombres y
las mujeres lo tenemos. Pero en la
persona normal, esos centros se comunican con la parte consciente del hombre,
lo cual diferencia al hombre del animal.
Cuando
uno toma alcohol o usa cualquier droga, estos centros quedan como un barco sin
timón. Y, ¿Qué le pasa a un barco sin
timón? Pues se estrella contra las
rocas. Sobre todo la agresividad, el instinto sexual, quedan sin control. Entonces viene el golpear a la mujer y a los
hijos bajo el efecto del alcohol y el abusar de la mujer sexualmente. El 50 % de los casos (que se conocen) de
abuso sexual entre los hijos, es entre personas alcohólicas o adictas, porque
surge el animal que hay dentro de nosotros mismo, en España.
Los
recuerdos, los valores, los consejos, cuando uno usa o abusa del alcohol o
drogas, no funcionan y viene la violencia doméstica.
A
pesar de la llamada “liberación femenina” (que en realidad muchas veces ha
llevado a la mujer a mayor esclavitud), todavía hay hombres que consideran a
esposa e hijos como objetos de su propiedad.
Por eso se creen con el derecho a descargar sobre ellos su frustración o
malhumor maltratándolos a su antojo.
Como
los hijos imitan a padres, se da con frecuencia que quienes en la niñez fueron
testigos de abusos físicos entre sus padres, repiten la misma conducta cuando
llegan al estado adulto. Aprendieron que
los problemas y conflictos se afrontan con la fuerza bruta.
Ese
aprendizaje negativo se arraiga tanto que muchas veces pasa de generación en
generación. Si a esto se añade la “glorificación”
de la violencia en los medios de comunicación, podemos entender el por qué
muchos seres humanos recurren a la violencia, a veces con una frialdad que
asusta más que el mismo acto violento.
La
experiencia enseña que muchos de los abusadores familiares parecen “mosquitas
muertas”; pasan por personas educadas y suaves, pero en el fondo son individuos
celosos con una pobre imagen de sí mismos y que viven en un mundo irreal. Si a esas personas les da por tomarse unos
tragos de más, cosa frecuente, la explosión violenta será mucho mayor.
d.5. ¿Qué pasa
con las Víctimas de la Violencia Familiar?
Muchas
siguen sufriendo hasta quedar completamente destruidas física, psicológica y
moralmente. Otras acusan a sus agresores
ante la policía, que muchas veces no toma debidas cartas en el asunto. Y ocurre, además, lo que no quisiéramos que
ocurriera: La víctima
también se vuelve violenta.
Entendemos
que las personas que sufren hambre endémica se subleven y hasta se alcen en
armas. ¿Por qué no entendemos que una
mujer pisoteada, escarnecida, degradada en lo más íntimo de su ser pueda
explotar y volverse violenta? Eso,
aunque no se justifique, se explica.
d.6. ¿Qué constituye Violencia?
¿Es simplemente darle golpes a una persona? También la violencia sicología nos ha dado
una nueva visión del ser humano y de sus necesidades psicológicas. Ahora sabemos que hay otro tipo de violencia
que también hace daño a las personas: la violencia psicológica o verbal.
Destruir
la autoestima de una persona sistemáticamente mediante críticas, desprecios,
abandono o insultos; también son formas de violencia. No cabe duda de que a veces los golpes al espíritu
son mucho más dañinos que los golpes al cuerpo y dejan heridas más
profundas. Las víctimas de este tipo de
violencia por lo general continúan sufriendo calladamente y por eso no reciben
la ayuda que tanto necesitan. Una persona
golpeada en su cuerpo puede mostrar las heridas y recibir ayuda. Sin embargo, la que es golpeada sistemáticamente
en su psiquis, en su espíritu, no tiene heridas físicas que mostrar al mundo
para poder pedir ayuda. Como este tipo
de abuso o violencia doméstica ocurre mayormente en la privacidad del hogar,
generalmente pasa desapercibido, a veces durante muchos años. Por añadidura,
generalmente la violencia verbal o psicológica precede a la física.
Cuando
a la mujer se le coacciona para que aborte (lo cual constituye violencia también
contra una criatura inocente que no ha nacido), utilice peligrosos
anticonceptivos y abortivos o se practique la dañina esterilización; todos
estos también constituyen actos de violencia.
E. Mitos acerca de la Violencia Doméstica.
El problema de la violencia familiar
está muy exagerado.
El
maltrato es la causa más común de lesiones o daño en la mujer, más aún que los
accidentes automovilísticos, violaciones o robos combinados. Las secuelas de la violencia doméstica
producen altísimos costos al estado y a la sociedad en general. La violencia física es la causa de un cuarto
de todos los intentos de suicidio realizados por la mujer. El 50% de los hogares padece de alguna forma
de violencia. Debido a la proyección estadística
de la violencia intra familiar se irá incrementando con el paso del tiempo si
no hacemos algo para detenerla.
e.1. Hombres y mujeres han peleado siempre; es
natural.
En cada
familia o relación existen conflictos ocasionales o más o menos permanentes,
pero no hay necesidad de resolverlos mediante la violencia. El maltrato
es un crimen de abuso, poder y control.
El golpeador habitualmente piensa que tiene el derecho de controlar a su
pareja y/o niños por cualquier medio, aún a través de los golpes. La violencia no es una manera aceptable ni
justificable para solucionar problemas, aún cuando sólo sea ocasionalmente.
e.2. La Violencia
Intra Familiar es un Problema de las Clases Sociales Bajas y de las Poblaciones
Marginales.
La violencia
intra familiar se produce en todas las clases sociales, sin distinción de
factores sociales, raciales, económicos, educativos o religiosos. Las mujeres maltratadas de menores recursos
económicos son más visibles debido a que buscan ayuda en las entidades
estatales y figuran en las estadísticas.
Suelen tener menores inhibiciones para hablar de este problema, al que
consideran “normal”. Las mujeres con
mayores recursos buscan apoyo en el ámbito privado y no figuran en las estadísticas. Cuanto mayor es el nivel social y educativo
de la víctima, sus dificultades para develar el problema son mayores, por
diversas razones. Sin embargo, debemos tener en cuenta que la carencia de
recursos económicos y educativos son un factor de
riesgo, ya que implican un mayor aislamiento social.
e.3. El Maltrato
generalmente se produce una sola vez.
Debería ser un Asunto Familiar Privado, no un Crimen.
El
incidente de maltrato rara vez es un hecho aislado. En realidad el maltrato generalmente se
produce como una escalada en frecuencia e intensidad, con el agravante de tener
un comienzo insidioso (la víctima no lo nota al principio). La incidencia posterior de la violencia es
menor cuando el golpeador es denunciado o arrestado, que cuando la policía
separa a las partes o actúa como mediadora.
Las mujeres maltratadas se merecen la protección que, además, es su
derecho, del sistema judicial y policial y necesitan de los recursos que la
comunidad puede brindar. La mayor parte de las mujeres que consulta lo hace
después de haber padecido un promedio de 7 años de violencia doméstica.
e.4. Si la Mujer
Maltratada realmente quisiera, podría dejar a su Abusador.
Muchas
mujeres dejan a sus parejas. Muchas mujeres que se divorcian por abuso eligen
no hablar de la violencia. Sin embargo existen razones sociales, económicas,
culturales, religiosas, legales y/o financieras que mantienen a las mujeres
dentro de la relación. El miedo es
otra de las razones que las hace permanecer en sus hogares. Los peores episodios de violencia suceden
cuando intentan abandonar a su pareja. Los golpeadores tratan de evitar que las
mujeres se vayan a través de amenazas de lastimarlas o matarlas, de lastimar o
matar a sus hijos, de matarse ellos o de quedarse con la tenencia de los
chicos.
Las
actitudes sociales, tales como la creencia de que el éxito del matrimonio es
responsabilidad de la mujer y que las mujeres lastiman a sus hijos si los
privan de su padre, sin importar cómo actúe él, mantienen a muchas mujeres
dentro de la relación violenta. Además, las mujeres con chicos que abandonan el
hogar tienen el 50% de posibilidades de verse económicamente perjudicadas y
terminar viviendo por debajo de niveles de pobreza.
e.5. No existe la
Violación Conyugal.
Por lo
menos una quinta parte de las mujeres maltratadas son forzadas a mantener
relaciones sexuales durante el episodio de violencia o inmediatamente después. De la misma manera son forzadas a realizar
actos sexuales indeseados.
e.6. El Embarazo detendrá la Violencia.
Frecuentemente
hay un aumento de la violencia durante el embarazo y muchas veces el primer
episodio de violencia física se produce durante el embarazo. Generalmente los
golpes se dirigen especialmente al vientre de la mujer, produciéndole un aborto
o complicaciones en el embarazo.
Muchas
jóvenes inician una relación con un hombre violento al quedar embarazadas.
Los chicos no se dan cuenta de que su madre es
golpeada, por lo cual no son afectados.
Al
menos en la mitad de los hogares en los que la madre es maltratada, también lo
son los niños. También pueden ser
lastimados por la violencia en contra de su madre, a través de objetos
voladores, o mientras están en sus brazos.
Aún cuando los niños sólo sean testigos de la violencia contra la madre,
las consecuencias para su salud y su supervivencia son graves. Frecuentemente son ellos quienes instan a la
madre a abandonar la relación violenta o quienes se interponen entre los padres
para proteger a la madre.
e.7. Los varones
tienen más posibilidades de convertirse en violentos cuando crecen.
Las niñas aprenden que la sociedad
acepta la violencia hacia las mujeres.
Los niños
que viven en hogares violentos se sienten asustados y confundidos. Están en un alto riesgo de experimentar
problemas de conducta, aprendizaje, problemas físicos relacionados con el
stress y problemas de adicción. Los niños
aprenden mientras observan y ven que la violencia funciona (se consigue lo que
se busca) especialmente si se utiliza contra alguien menos poderoso. Aprenden que está bien solucionar problemas y
controlar a los demás mediante la violencia, especialmente cuando no hay
ninguna intervención que frene la violencia.
e.8. Las Mujeres
Maltratadas son Masoquistas y Locas, provocan y disfrutan del Maltrato.
Las
mujeres no provocan ni merecen el maltrato.
Merecen una vida libre de violencia.
De la misma manera que sucede con la violación, se hace el intento de
acusar a la víctima del comportamiento del atacante. Los golpeadores comúnmente
echan la culpa de su comportamiento a frustraciones menores, al abuso de
alcohol o drogas o a lo que su pareja pudo haber dicho o hecho. La violencia, sin embargo, es su propia
elección. No conocen maneras no
violentas de manejar su enojo.
Las
reacciones de la mujer maltratada frente a la violencia son normales y
necesarias para sobrevivir, dadas las circunstancias. Ella no está loca ni disfruta del
maltrato. Generalmente lo que siente es
miedo, impotencia, debilidad y vergüenza.
Sigue ilusionada en que su pareja va a cambiar. El muestra remordimientos o promete que va a
cambiar.
e.9. Los Hombres
que maltratan a sus Mujeres están Enfermos y no son Responsables por sus
Acciones.
El
maltrato es un comportamiento aprendido de las experiencias de la infancia y de
los mensajes sociales justificando la violencia contra las mujeres. Los hombres
que maltratan a sus mujeres o a sus hijos son, por lo general, sumamente
seductores y agradables. También son
excelentes vecinos y cumplidores en el trabajo.
Si realmente estuvieran enfermos serían violentos no sólo dentro del
hogar, sino también fuera de él. Pocos
de ellos presentan alguna patología, sólo un 10% de los casos. Los golpeadores no están fuera de control y
acusan a sus parejas de provocarla. Este
mito permite justificar la violencia, evitando que la sociedad sancione el
maltrato.
e.10. La Violencia
Familiar es provocada por el Alcohol y las Drogas.
El
alcohol y las drogas son factores de riesgo, ya que reducen los umbrales de
inhibición, pero no producen la violencia.
La combinación de modos violentos para la resolución de conflictos con
adicciones o alcoholismo suele aumentar el grado de violencia y su
frecuencia. Muchos golpeadores no abusan
ni de las drogas ni del alcohol y muchos abusadores de drogas o alcohol no son
violentos. Son dos problemas separados
que deben ser tratados por separado.
e.11. Los Violentos
no cambian.
Los
hombres que golpean pueden aprender a ser responsables de su propio
comportamiento y pueden aprender modos no violentos de actuar o
comunicarse. Obviamente, los cambios sólo
se producirán si el violento toma conciencia de su
problema y desea solucionarlo.
e.12. Una vez que se
detienen los Golpes, todo va a estar bien.
El
abuso psíquico, emocional y sexual generalmente son
anteriores a los golpes y continúan aún cuando éstos se hayan detenido. Estos
comportamientos también deben cesar para poder comenzar el proceso de reparación. Las mujeres maltratadas sienten miedo,
ansiedad, indefensión, ira y vergüenza.
Se desarrolla una muy pobre autoestima debido a los constantes insultos
y desvalorización de su pareja.
Habitualmente es aislada por su pareja y ha perdido contacto con amigos
y familia. Suele estar asustada de ser
culpabilizada por ellos de la violencia.
El soporte de amigos, familiares y la comunidad son necesarios para
reconocer sus fuerzas y para creer que ella es una buena persona que merece una
vida libre de violencia. La recuperación
de la violencia es un proceso que puede llevar un tiempo muy largo.
La
violencia emocional produce secuelas tan severas que muchas veces se
diagnostican psicopatologías graves como consecuencia del maltrato.
e.13. La Violencia
Doméstica sólo es un Problema Familiar.
Es un
crimen contra la sociedad agravado por el vínculo, de la misma manera que lo es
la violencia entre extraños. Problemas
sociales como el alcoholismo, las adicciones, la delincuencia juvenil, el
suicidio y la fuga de hogar aumentan cuando hay violencia en el hogar. Las empresas pierden billones de dólares al año
debido al ausentismo y la baja productividad resultante de la violencia intra
familiar. Los costos médicos producidos
por violencia intra familiar ascienden a millones de pesos. Las comunidades gastan millones de pesos al año
en intervenciones a través de los programas de asistencia y prevención de la
violencia.
e.14.
Prevención e Intervención en la Dinámica
de la Violencia Doméstica o Intra Familiar.
La
amenaza de ejercer violencia y su ejercicio al interior de la familia son
conductas aprendidas y reforzadas por la violencia en los medios y en la
sociedad y por la estructura tradicional de dominación en la familia. Con frecuencia aquellos que ejercen la
violencia fueron víctimas u observadores de ella en sus familias de origen.
Desde
un punto de vista sistémico las complejas conductas disfuncionales que hay tras
la denominada “violencia intra familiar” son manifestaciones de desordenes o
implicaciones sistémicas que tienen su origen en dos tipos de eventos en la
historia familiar de los perpetradores y de las victimas: eventos acaecidos en
la familia de origen de uno o de ambos miembros de la pareja que han quedado
inconclusos. Ellos pueden haber tenido
como protagonistas de injusticias, actos de violencia y /o culpabilidad no
asumida, a personas de otras generaciones. Sus consecuencias se vienen
repitiendo y seguirán repitiéndose a lo largo de muchas generaciones si los
hechos acaecidos no son reconocidos y concluidos apropiadamente en el contexto
del alma familiar.
eventos que han
afectado el equilibrio en la relación de pareja o actos graves en los que se ha
implicado uno o ambos y no han asumido responsablemente sus consecuencias o sus
culpas. En estos casos la violencia
intra familiar es una manifestación de desordenes asociados a otras conductas
disfuncionales, como por ejemplo el incesto, los celos, el alcoholismo,
destinos familiares difíciles tales como la discapacidad de un hijo, la
homosexualidad no asumida..
Un
nuevo método psicoterapéutico, creado por el alemán Bert
Hellinger, nos ha permitido observar estos eventos
cargados de altos niveles de energía afectiva que han sido bloqueados y cómo se
expresan a través de sentimientos o emociones sustitutas que resultan
incomprensibles incluso para quién las manifiesta, y no se pueden resolver sin
una mirada al sistema completo en que se ejercieron.
Así,
por ejemplo, si el dolor por actos de violencia perpetrados contra uno por un
ser querido no es reconocido y sentido, éste nos lleva paradójicamente a la
ceguera ante las propias conductas violentas; por el mismo mecanismo, la negación
de una culpa no reconocida de otros miembros del sistema familiar y que no ha
sido compensada apropiadamente, se expresa a través de actuar un papel de
victima o de victimario de un descendiente a pesar de que éste no tuvo ninguna
responsabilidad en los hechos negados o silenciados.
En
el enfoque ante la violencia se considera que las causas de esta conducta se
hallan en el ámbito de la historia de los afectados y que su curación depende
del reconocimiento de la necesidad de poner en orden algo en la psiquis o alma
de la familia de origen y /o actual de uno o de ambos integrantes de la pareja.
También
es preciso dar herramientas para el manejo de conflictos a quienes ejercen la
violencia, proveer a las victimas de habilidades para confrontar en forma
apropiada a quienes los hacen objeto de su violencia y fijar límites y aprender
a mantener el delicado equilibrio entre dar y recibir de lo bueno y lo malo en
el intercambio conyugal.
El
trabajo con grupos en que participan miembros de familias, afectadas en
diversos grados por el fenómeno de la violencia intra familiar, debe estar
libre de juicios morales o éticos. Es
necesario mirar a los individuos, incluidos a los perpetradores de la
violencia, como a niños que obedecen los estándares válidos en su familia de
origen. Si se desviaran de ellos, se
sentirían culpables y no aceptados ya en su familia de origen. Es aún más difícil cuando esos estándares
operan no sólo en la propia familia sino en otras del grupo de referencia de
los concernidos. Entonces la presión por
seguir esos estándares es aún mayor. Con
este trasfondo se puede mirar a las familias de las victimas y los
perpetradores de una manera más relajada y con el ánimo de comprenderlas. Así ambos pueden tener un lugar en el corazón
del terapeuta y del grupo.
También
es preciso estar consciente de que la gente está identificada con
perpetradores, entre sus antecesores, que fueron condenados sin reconocer que
estaban implicados sistemáticamente. Aquí
cabe realizar ejercicios en que los perpetradores ya fallecidos y sus victimas
encuentran paz al unirse en un pesar común, lo que facilita la ocurrencia de
cambios significativos en las familias.
e.15. Es
posible observar Algunos Signos en Determinadas Etapas de Nuestra Relación de
Pareja.
Últimamente
son frecuentes las noticias de mujeres heridas o golpeadas, inclusive muertas,
por sus esposos. Las que han buscado
ayuda han reconocido que desde la época de sus noviazgos aparecían detalles que
al pasarlos por alto no les permitieron darse cuenta de lo que vendría después.
Cuando
uno se enamora suele ver todo “color de rosa”.
La figura de la otra persona aparece ante nuestros ojos como
perfecta. Si le vemos algún pequeño
defecto, corremos inmediatamente a buscar una justificación o lo vemos como un
asunto pasajero.
El Excesivo Control de Nuestros Actos:
Si
él, por ejemplo, llama constantemente al trabajo o a la casa para saber qué está
haciendo ella, se toma como un signo de amor y de preocupación hacia la mujer
amada. Si se enoja porque llegamos 10
minutos tarde a la cita, lo atribuimos a un exceso de responsabilidad y
puntualidad.
Muchas
veces no es hasta que se ha establecido el matrimonio que comenzamos a darnos
cuenta quién es realmente la persona que tenemos al lado y nuestra primera
sensación es la de habernos casado con un extraño al que hay que dar cuenta de
todo, cumplir horarios severamente estrictos y que socava poco a poco nuestra
capacidad de decidir y autoestima.
Algunas
frases comunes a las que generalmente no prestamos atención son: ¿a dónde vas?,
¿con quién?, ¿por qué?, ¿vas con esa ropa tan provocativa?, ¿a qué hora
regresas?, ¿lo saben tus padres? ¿esa amiga yo la
conozco?, ¿dónde vive? Y otras que nos
parecen puro interés amatorio pero que luego se convierten en motivos de gran
ansiedad por si casualidad la hora que dijimos se va a extender o si hubo
improvisaciones de último momento que luego él no va a comprender y les va a otorgar
otros significados.
El Afecto para Ellos no es Compartible:
La
primera etapa pudiera decirse que transcurre fundamentalmente en ese tipo de
control posesivo. Es importante observar
cómo reaccionan ante el amor que podemos sentir hacia otras personas. A ellos les molesta en demasía el cariño
hacia familiares, amigos e hijos. Los
celos de este tipo prácticamente aparecen en todos los hombres violentos. Es por eso que el nacimiento de los hijos
desemboca muchas veces en episodios violentos.
Ellos sienten que ya no tienen todo el cariño, que el bebé se lleva la
mayor parte, que están desatendidos y por lo general, son incapaces de manejar
adecuadamente la situación.
Desean
todo nuestro tiempo, pensamientos y devociones para estar seguros de nuestro
afecto. Por lo general son personas con
baja autoestima que necesitan constantemente una reafirmación de nuestros
sentimientos.
e.16. ¿Conociste
bien a su Familia de Origen?
Es
muy importante conocer a la familia del futuro esposo y cómo transcurrió su
infancia. Los hombres violentos en su
mayoría proceden de hogares donde eran comunes las discusiones, insultos,
desvalorizaciones, roturas de objetos, golpes, etc. No todas las personas que tuvieron un hogar
así son violentas, pero existen muchas posibilidades de que repitan el modelo
familiar cuando establezcan sus propias familias.
La
violencia no siempre tiene que ver con los golpes. Las descalificaciones,
desvalorizaciones e insultos son síntomas que indican la presencia del fenómeno. Frases comunes son: “Así no se hace eso”, “Déjame a mí que
tú no sabes”, “Eres muy lenta”, “Cállate, no seas tarada”, “¡qué dices!, si de
esto tú no sabes”, etc.
Otras
formas de violencia tienen que ver con lo económico. En estos casos, el hombre
mantiene el control del dinero, supervisa en qué cosa se gastó algo por mínimo
que sea y la mujer tiene que pedir, a veces, hasta para compras muy pequeñas,
como leche, bizcochos, etc.
Cualquier
tipo de manifestación de violencia puede convertirse en otra. A medida que
avanza la relación, de los insultos se puede pasar a romper objetos, de eso a
los golpes y si no hay una detención del problema se puede llegar hasta la
muerte.
F. Cuadro
Demostrativo sobre los Tipos de Violencia contra la Mujer
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Violencia Contra la Mujer |
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Intimidación Provocar miedo a través
de sus miradas, acciones y gestos. Destrozar objetos Intimidarla rompiéndole
sus cosas personales. Mostrando armas. |
Amenazas Asustarla con amenazas de
hacerle mal. Amenazas con dejarla, con
el suicidio o con denunciarla falsamente a la autoridad. Obligarla a retirar los
cargos presentados contra él. Obligarla a cometer actos
ilegales. |
Abuso Emocional Hacerla sentir inferior. Insultarla con nombres
ofensivos Hacerla pensar que está
loca. Hacerla sentir culpable. |
|
|
Privilegio Masculino Tratarla como a una
sirvienta. No dejarla tomar
decisiones importantes. Actuar como el rey de la
casa. Definir los roles del
hombre y de la mujer. |
Aislamiento Controlar lo que hace. A quién puede ver, con
quien puede hablar, lo que puede leer, y a donde y con quién va. Limitarle su vida social
utilizando los celos para justificar sus actos |
||
|
Poder y Control |
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Abuso Económico No dejarla trabajar o
impedirle que mantenga su empleo. Obligarla a que le pida
dinero. Darle una mensualidad. Quitarle el dinero No informarle acerca de
los ingresos familiares o no permitirle disponer de los ingresos |
Manipulación de los Niños
(as) Hacerla sentir culpable
por el comportamiento de los niños como intermediarios y mantener así el
control. Usar las visitas con los
niños para molestarla o amenazarla. Amenazarla con quitarle a los niños. |
Desvalorizar, Negar,
Culpa. No tomar seriamente la
preocupación que ella tiene sobre el abuso. Negar que hubo abuso. Hacerla sentir
responsable de la conducta abusiva. Decirle que ella lo
provocó. |
|
Fuente: Cristo para todas las Naciones. Violencia en la Familia, Panamá 1999.
G. “Entrevista Realizada al Personal
Administrativo del Centro de Apoyo a La Mujer Maltratada (C.A.M.M.)”
A: Rosa Elena Arosemena
Secretaria
de Archivo
(Encargada
de hacer los expedientes de todas las mujeres)
Preguntas:
¿Cuáles son las Principales Causas del Maltrato?
La
mayoría viene por maltrato ya sea psicológico o verbal, pero más es verbal que
físico.
¿Por qué las Mujeres soportan el Maltrato?
La
mayoría lo soportan porque tienen niños y porque no trabajan, y como están
pequeños, ellas se sienten obligadas a aguantar el maltrato y no debe ser así
porque por mucho que uno necesite, no debe aguantar que las estén agrediendo o
maltratando. La mayoría de las veces es
el cónyuge el que maltrata a la mujer.
¿En los Últimos Años, han asistido más Mujeres por Maltrato
Emocional o Maltrato Físico?
Siento
que han venido por igual, tanto físico como emocionales.
¿Cuál es la Edad Promedio de las Mujeres que asisten
frecuentemente a este Centro?
La
edad promedio es de 30 a 40 años, y niñas de uno a dos casos.
Las
personas vienen solas con miedo o a escondidas porque son amenazadas de muerte,
vienen con amigas, su padre o madre.
¿Cuáles es el Comportamiento de las Mujeres?
Vienen
sin deseos de vivir; piensan en quitarse la vida. Ha habido casos donde el padre es el que
viene a denunciarlas pero la persona agredida es la que debe venir. Hay mujeres que han atentado contra el esposo
y que en cualquier momento se encargan de él.
CONSIDERACIONES
RELEVANTES
Después
de analizar los resultados del estudio, hemos llegado a las siguientes
consideraciones importantes.
La
violencia doméstica es un fenómeno presente en todos los estratos sociales
independientemente del contexto económico, edad, educación, cultura y estado
civil. Sin embargo, este estudio refleja
que se da una alta incidencia de casos de violencia Intra familiar sobre todo
en los estratos mas bajos.
En
la mayoría de los casos de violencia intra familiar hacia la mujer, en las
relaciones de pareja, el victimario al momento de agredir a su víctima se
encontraba sobrio, contrario a la creencia establecida socialmente, que el
hombre que realiza actos violentos contra la pareja está bajo los efectos del
alcohol, drogas o sufre de alguna enfermedad mental.
La
violencia intra familiar hacia las mujeres en las relaciones de pareja debilita
a esta física, psicológica y sexualmente, esto trae como consecuencia que tenga
una autoestima baja, impidiendo que logre desarrollarse como ser humano.
Al
hablar de violencia intra familiar hacia la mujer en las relaciones de pareja
nos sitúa en una problemática que tiene que ver con los patrones y formas de
socialización que de generación en generación se transmiten asignándose valores
y responsabilidades diferentes a la mujer y al hombre.
El
victimario utiliza el factor económico como un medio para subordinar a la víctima,
sometiéndola a una humillante condición de vida que le imposibilita la salida
del vínculo que los une.
El
hogar por su carácter privado se convierte en el lugar mas
peligroso para la mujer, pues allí es víctima de abusos físicos, psicológicos y
sexuales por parte de su compañero.
El
problema de la violencia intra familiar hacia la mujer en las relaciones de
pareja es un problema que necesita mas atención por
parte de las autoridades.
Los
actos de violencia intra familiar hacia la mujer y su aceptación en la sociedad
son consecuencia de la posición de inferioridad que se le ha otorgado a la
mujer, ya que por se considerado débil y de menor valor la convierten en víctima
de estos.
Entre
las limitaciones que tuvimos fueran el escaso tiempo que tuvimos para realizar
la investigación, dado que cada semana se nos asignaba un trabajo lo que
disminuía el tiempo para dedicarle a este trabajo, por otro lado no tuvimos
oportunidad de entrevistar a mujeres maltratadas directamente.
Entre los logros están el hecho que pudimos entrevistar al personal administración del Centro de Apoyo a la Mujer del Distrito de San Miguelito. A su vez el Centro nos proporcionó mayor información con respecto al tema, brindándonos cuadros estadísticos con respecto a los casos atención atendidos en el mismo.
La interpretación que acabamos de exponer sugiere que la
reducción de la violencia que se ejerce contra la mujer en el ámbito familiar
no es una tarea fácil, ya que dicha violencia responde a instintos que hemos
desarrollado en nuestra historia evolutiva. Conviene sin embargo recordar que
nuestras tendencias innatas se ven modificadas por el entorno en que se
desarrollan, de manera que cuanto más violento sea el entorno en que vive un
individuo más fácil es que recurra él mismo a la violencia. Esto explica la
gran variabilidad que presentan las tasas de homicidio en el tiempo y en el
espacio. Los ya citados Daly y Wilson han recogido
algunos datos sobre las tasas de homicidio general y de uxoricidio en distintos
lugares, cuya comparación con las actuales tasas españolas puede servirnos de
base para una reflexión final
La tendencia general es que la tasa de muertes de mujeres a manos
de sus cónyuges o análogos sea mayor cuanto mayor sea la tasa general de
homicidios, desde las tasas muy bajas de Islandia hasta las elevadísimas de algunas
ciudades norteamericanas. Pero también se observa que el porcentaje de
uxoricidios respecto al total de homicidios es más alto precisamente en las
sociedades menos violentos. Esto significa que se
trata de un tipo de homicidios poco frecuente en general, pero también menos
variable en función del entorno social que otros tipos más comunes.
En todo caso, hay motivos para
la esperanza. La identificación de un problema social y el acuerdo en la
necesidad de ponerle remedio representan los pasos más importantes en el camino
de su solución. Y en la lucha por erradicar la violencia contra la mujer esos
pasos los ha dado ya la sociedad panameña.
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1.
BOLAÑOS, Andrés. La
Discriminación de la Mujer en Panamá.
Análisis Preliminar
2.
Diagnóstico. Panamá,
1987.
3.
CAMACHO, Rosalía y
FACIO, ALDA. Sobre Patriarcas,
Jerarcas, Patrones y otros Varones: Una mirada Género
Sensitiva del Derecho. Primera
Edición.
4.
San José, Costa Rica.
ILANUD. Proyecto Mujer y Justicia
Penal. 1993.
5.
CHAVARRÍA, Alfonsina de.
Mujer y Democracia.
Primera Edición. San José, Costa
Rica. Litografía e Imprenta. LIL. S. A. 1993.
6.
Ley 27 del
16 de junio de 1995.
7. Ley
# 38 del 10 de julio de 2001.
8. Boletín
de la Red Nacional Contra la Violencia Dirigida a la Mujer y la Familia. Marzo 2000, N° 6.
http://www.gees.org/publicaciones/mat/an13.html