Breve reseña histórica:
Los primeros hallazgos.
Podría
asegurase que, en gran parte, la paleontología en sus inicios
científicos se desarrolló gracias a los hallazgos
e interpretaciones que los primeros paleontológos icieros
de los restos fósiles de Dinosaurios.
Durante el año de 1770,
en Maastrich (Holanda), fue descubierta una mandíbula fósil
que medía unos dos metros de ancho y se hallaba recubierta
de conchillas marinas. Los primeros anatomistas que estudiaron
el fósil lo identificaron erróneamente como perteneciente
a restos de una ballena, pero tiempo mas tarde uno de ello se
retractó y destacó la similitud entre la mandíbula
fósil y aquellas de las lagartijas vivientes
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Excavación
del célebre cráneo del Mosasaurus descuierto
en el 1770 en Maastrich (Holanda).
Ilustración de St. Fond, 1798 o 1799. |
Con la conquista de la Holanda por parte de la Francia
Napoleónica el fósil fue llevado a París
y estudiado por el célebre anatomista George Cuvier,
quien sentenció la naturaleza del fósil como perteneciente
a un reptil marino que bautizó como Mosasaurus. Era la
primera y correcta identificación por parte del mundo científico
de un nuevo grupo de animales extintos antes no identificados.
Recién en el 1825 se describe al primer dinosaurio:
La señora Mantell halla fragmentos de hueso y dientes al
borde de un camino mientras esperaba que su marido terminara de
visitar a un paciente en el sur de Inglaterra, incapaz de identificar
los restos consultó a Charles Lyell quien envió
un diente a Cuvier en Paris. Cuvier identifica los restos como
pertenecientes a un rinoceronte extinto. Esta respuesta no convence
a Mantell quien va en busca de otros restos hallando huesos y
dientes que envía nuevamente a Cuvier quien nuevamente
identifica erroneamente los restos como pertenecientes esta vez
a alguna especie de hipopotamo. Mantell revisa la colección
de cráneos del Royal College of Surgeons sin poder hallar
estructuras símiles a los restos, hasta que el encargado
de la colección le muestra el cráneo recién
llegado de una lagartija llamada Iguana.
Confrontando los dientes con los del cráneo se convence
que pertenecían a un reptil gigantesco que sucesivamente
será bautizado como Iguanodon.
El primer coleccionista sistemático de
restos fósiles de fué sin dudas Mary Anning de Lyme
Regis, Dorset, Inglaterra, quien vivía recogiendo los restos
fósiles de las playas acantiladas que luego vendía.
Fue quien halló el primer reptil marino Ichthyosaurus.
Con el pasar del tiempo Mary Anning se convierte en una experta
y hábil recolectora, excavó y preparó muchos
interesantes y importantes esqueletos que hoy día se hallan
expuestos en el Museo Británico de Historia
Natural.
Finalmente Richard Owen (1804-1892)
bautiza al grupo: “Dinosauria” del griego Sauròs
(lagarto); Deinos (terrible) en 1841. Este imaginaba a los dinosaurios
como a animales de gran porte, con un corazón tetracameral
como el de los cocodrilos pero se sangre caliente.
En 1851 se construye el primer modelo del iguanodon,
con la uña del dedo pulgar apoyada sobre la punta de los
que sería la nariz, error interpretativo que pasó
desapercibido por muchos años.
Las universidades y los estados comenzaron una verdadera
caza de fósiles de dinosaurios, llagando al punto de competir
celosamente en los resultados. Nacen así los hallazgos
de: Trochodon, Deinodon, Hadrosaurus, Allosaurus,
T. Rex, Braquiosaurus, Brontosaurus, Triceratops. Las
interpretaciones preliminares de estos animales eran por lo general
erróneas que con el correr de los años fueron reidentificados
con éxito por los paleontólogos.
La evolución de la biología moderna
ha ayudado incrementando los números de especies fósiles
identificadas y gracias a la genética hoy se logra "mapear"
en cierto grado la evolución de las especies. El
resultado de la busqueda de dinosaurios, comenzada ya hace un
siglo y medio, deja unas aproximadamente 1.000 especies de dinosaurios
identificadas en todo el mundo desde que Joseph Leidy, paleontólogo
norteamericano hallaba el primer esqueleto de un dinosaurio completo
en New Jersey, un Hadrosaurus, hasta los hallazgos del 1986 en
la Antartida, último continente donde se han hallado restos
de dinosaurios.
Los dinosaurios no se extinguieron del todo, una pequeña
parte de ellos sobrevive hoy en sus descendientes: las aves.