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Solidaridad Socialista Por un gobierno de la clase obrera y el pueblo |
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(ediciones anteriores) (edición actual) Editorial: Una vez más, ¡¡Abstención!!. El Marxismo está vivo: El destino de los pequeños campesinos. Fisgoneando por el techo de vidrio: El imperialismo transforma las fábricas en cárceles. Un fiasco que se repite cada año. Crónica de la lucha contra los 200 días en el LICEO del SUR. Primera y segunda ronda electoral: ¿Qué ganan los trabajadores y el pueblo?.
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El delirio guerrerista de Bush, provocado por el fantasma de la revolución |
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Escribe: Pablo Hernández A. |
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En
el discurso sobre el Estado de la Unión del presidente George
W.Bush, a finales de enero pasado, el mandatario insistió en que
“... Nuestra guerra contra el terror recién está comenzando”,
agregando que Irak, Irán y Corea del Norte eran integrantes del “eje
del mal”. De esta manera Bush marcaba una nueva fase de la continuación
de la “guerra global” en la que el imperialismo norteamericano está
empeñado. El imperialismo europeo ha saltado, “sorprendido” ante
tales declaraciones tratando
de desmarcarse, con distintos matices según las relaciones que cada
gobierno de la Unión Europea tiene con EEUU. Pero todos reclaman que no
se les ha consultado sobre los nuevos objetivos de esta guerra y
manifiestan que no
acompañarían a su aliado en tal campaña militar.
El
capitalismo imperialista, afirma su política guerrerista, en medio de una
profunda crisis recesiva y con un desenfrenado proceso de concentración
del capital, que lo obliga a avanzar en una nueva distribución
del mercado mundial. La realidad de los acontecimientos, sin
embargo, es la muralla contra la cual se estrella el conflicto entre la
“democracia” y el “terrorismo” que pregona Bush.
Pulverizados los Talibanes y la Red Al Qaeda el pretexto del la
lucha “antiterrorista” se ha agotado y solo representa un puente para
orillar a un concepto más amplio que es presentado como una amenaza para
los Estados Unidos y para la “democracia” mundial: El “Eje del
Mal” ya se había esbozado cuando se lanzó la campaña antiterrorista
pero hoy se presenta de una manera más precisa. Irán, Irak y Corea del
Norte fueron los mencionados en tal discurso pero gravitan en el “Eje”
Yemen, Libia, Cuba y un buen número de organizaciones fundamentalistas
islámicas y la guerrilla de las FARC colombiana.
En la lucha por los mercados, el capitalismo imperialista
busca conquistar zonas estratégicas como el Medio Oriente en las
que no solo gobiernan algunos regímenes que no son de su confianza, sino también
en donde prevalece un profundo ascenso en las luchas de la población árabe
y musulmana. Y entre ellas las masas palestinas que ocupan la vanguardia
de esta lucha.
Para el imperialismo es fundamental
propinarle una derrota al ascenso en esa región particularmente,
lo mismo que en América Latina donde tiene encima el ALCA para el
2005, en medio de una mayor inestabilidad política y social con
Argentina a la cabeza y con un fuerte peso de la guerrilla en Colombia y
un gobierno como el de Venezuela, con características nacionalistas-
populistas. Pero también el imperialismo quiere romper cualquier
posibilidad de que se constituya un eje defensivo ante
la e imponencia norteamericana, por parte de Irán, Irak, Corea del
Norte, con posibilidad de que se amplíe con China, Libia, Yemen. La política
satanizante del imperialismo norteamericano tiende a agrupar a tan
dispares elementos y coloca al imperialismo europeo en una incomodísima
situación.
El conflicto palestino-israelí sigue siendo el centro de la
confrontación mundial. Resonando a las arengas de Bus y alentado por la
guerra contra el terrorismo, los sionistas han buscado ganar terreno y
aplastar de una vez por todas la segunda intifada . Ariel Sharón
empezó su limpieza golpeando a las organizaciones fundamentalistas
palestinas, dirigentes de esa rebelión y se le complicó al grado de
tener que ponerle precio también al conciliador y figura para la
“pacificación” ordenada, Yasser Arafat. Con ello, lejos de provocar
la división en Palestina para derrotar al sector más radical (Hamas,
Yihad Islámica y otras), ha terminado unificando a todos en la defensa de
la Autoridad Palestina y contra el enemigo común.
El imperialismo norteamericano y el europeo han salido al cruce
para defender a Arafat en su condición de interlocutor válido delas
masas palestinas. A esta escalada de Sharón le sucederá probablemente
una salida negociada a cambio de la cual, los sionistas y el imperialismo
ayudarán a fortalecer la figura de Arafat y habrán golpeado fuertemente
a las direcciones y activistas más radicales, así como
desgastado y terminado con la intifada. Sin embargo, las cosas se
pueden salir del cálculo al apretar demasiado la cuerda a Arafat. Los
sectores más a la derecha de la coalición que encabeza el terrorista
Sharón exigen que éste reocupe los territorios de Gaza y Cisjordania
y la férrea resistencia palestina puede reeditar la derrota que
Israel y su ejército tuvieron en el Líbano, saliendo más mal parados de
lo que estaban antes de provocar esta ofensiva.
Corea del Norte sigue siendo una piedra en el zapato del
imperialismo en el Oriente. A pesar de su fragilidad y aislamiento, se
sostiene con el apoyo de China, potencia esta que es la verdadera
preocupación del imperialismo. Ni China, ni Corea del Norte tienen regímenes
de confianza para el imperialismo. En la perspectiva de la guerra de
mercados China tiene un estratégico valor. El imperialismo no está por
sobrellevar alguna forma de “coexistencia pacífica” con los regímenes
estalinistas de apertura capitalista. Por lo demás tampoco se puede
obviar que China también tiene una importante provincia musulmana,
Xinjiang, donde tiene eco la problemática musulmana y las
reivindicaciones de esta nacionalidad
así como importantes recursos energéticos en el corredor de las fuentes
de gas, por las mismas que Afganistán tiene importantísimo valor económico
y político.
Latinoamérica no es la excepción en la guerra global que ha
perfilado Bush. América del Sur está que arde en la víspera de
constituir para el imperialismo norteamericano su gran área de posesión
de mercado, lo que llaman “libre mercado”. “el pan se puede quemar a
las puertas del horno”, como dice el dicho popular. Explotó Argentina y
las masas suramericanas continúan en ascenso y lucha. Venezuela, segundo
proveedor de petróleo de los Estados Unidos, profundiza su crisis política
y tiende a polarizarse más. Su frontera con Colombia precisamente hacia
las zonas de control de la guerrilla de las FARC, es estratégica para el
plan de aniquilar a las fuerzas calificadas por Bush como
“terroristas”.
Colombia avizora un nuevo Vietnam con la presencia de tropas
norteamericanas y la ayuda militar directa, como lo anunciara el
Subsecretario de Estado norteamericano para Asuntos Políticos, Marc
Grossman al señalar ,como lo registra el diario Clarín de Argentina, que
“... el gobierno del presidente George W. Bus avalará que los
millonarios fondos que envían
como ayuda militar en el marco del Plan Colombia sean utilizados contra
las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)...” Hasta ahora
los fondos estaban exclusivamente destinados para el combate al narcotráfico.
Hasta donde el “bombero loco”, que espera apagar el fuego
echando gasolina, lo que provoque sea una mayor conflagración? Las masas
palestinas siguen su resistencia. América Latina ha despertado y las
luchas lejos de disminuir van expandiéndose por todo el continente. Pero
el dilema no se resolverá solo con los pueblos que luchan. En el país
del “bien” el proceso de polarización social no para. La clase media
norteamericana no obtiene beneficios de la ampliación de los mercados y
la clase obrera es presa del flagelo de la desocupación. La escandalosa
quiebra de la principal empresa eléctrica, NERÓN, solo es la punta del
iceberg. Las contradicciones del capitalismo en su fase imperialista, bajo
la dictadura del capital financiero y especulativo son parte de estos
acontecimientos de la realidad que van quitándole la careta del
“bien” y a la guerra santa contra el “mal”. La alternativa está más
clara que nunca, o es la guerra contra las masas y por la repartición del
mercado, por tanto reaccionaria y que significa el advenimiento de la
barbarie, o se impone la razón, contra la decadente propiedad privada de
las multinacionales especuladoras, o sea la revolución socialista, la
cual de manera inconsciente está detrás de las luchas que actualmente
protagonizan las masas en todo el planeta.
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