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El delirio guerrerista de Bush, provocado por el fantasma de la revolución

Escribe: Pablo Hernández A.

En el discurso sobre el Estado de la Unión del presidente George  W.Bush, a finales de enero pasado, el mandatario insistió en que “... Nuestra guerra contra el terror recién está comenzando”, agregando que Irak, Irán y Corea del Norte eran integrantes del “eje del mal”. De esta manera Bush marcaba una nueva fase de la continuación de la “guerra global” en la que el imperialismo norteamericano está empeñado. El imperialismo europeo ha saltado, “sorprendido” ante tales declaraciones  tratando de desmarcarse, con distintos matices según las relaciones que cada gobierno de la Unión Europea tiene con EEUU. Pero todos reclaman que no se les ha consultado sobre los nuevos objetivos de esta guerra y manifiestan  que no  acompañarían a su aliado en tal campaña militar.

                El capitalismo imperialista, afirma su política guerrerista, en medio de una profunda crisis recesiva y con un desenfrenado proceso de concentración del capital, que lo obliga a avanzar en una nueva distribución  del mercado mundial. La realidad de los acontecimientos, sin embargo, es la muralla contra la cual se estrella el conflicto entre la “democracia” y el “terrorismo” que pregona Bush.

                Pulverizados los Talibanes y la Red Al Qaeda el pretexto del la lucha “antiterrorista” se ha agotado y solo representa un puente para orillar a un concepto más amplio que es presentado como una amenaza para los Estados Unidos y para la “democracia” mundial: El “Eje del Mal” ya se había esbozado cuando se lanzó la campaña antiterrorista pero hoy se presenta de una manera más precisa. Irán, Irak y Corea del Norte fueron los mencionados en tal discurso pero gravitan en el “Eje” Yemen, Libia, Cuba y un buen número de organizaciones fundamentalistas islámicas y la guerrilla de las FARC colombiana.

                En la lucha por los mercados, el capitalismo imperialista  busca conquistar zonas estratégicas como el Medio Oriente en las que  no solo gobiernan  algunos regímenes que no son de su confianza, sino también en donde prevalece un profundo ascenso en las luchas de la población árabe y musulmana. Y entre ellas las masas palestinas que ocupan la vanguardia de esta lucha.

                Para el imperialismo es fundamental  propinarle una derrota al ascenso en esa región particularmente, lo mismo que en América Latina donde tiene encima el ALCA para el  2005, en medio de una mayor inestabilidad política y social con Argentina a la cabeza y con un fuerte peso de la guerrilla en Colombia y un gobierno como el de Venezuela, con características nacionalistas- populistas. Pero también el imperialismo quiere romper cualquier posibilidad de que se constituya un eje defensivo ante  la e imponencia norteamericana, por parte de Irán, Irak, Corea del Norte, con posibilidad de que se amplíe con China, Libia, Yemen. La política satanizante del imperialismo norteamericano tiende a agrupar a tan dispares elementos y coloca al imperialismo europeo en una incomodísima situación.

                El conflicto palestino-israelí sigue siendo el centro de la confrontación mundial. Resonando a las arengas de Bus y alentado por la guerra contra el terrorismo, los sionistas han buscado ganar terreno y aplastar de una vez por todas la segunda intifada . Ariel Sharón empezó su limpieza golpeando a las organizaciones fundamentalistas palestinas, dirigentes de esa rebelión y se le complicó al grado de tener que ponerle precio también al conciliador y figura para la “pacificación” ordenada, Yasser Arafat. Con ello, lejos de provocar la división en Palestina para derrotar al sector más radical (Hamas, Yihad Islámica y otras), ha terminado unificando a todos en la defensa de la Autoridad Palestina y contra el enemigo común.

                El imperialismo norteamericano y el europeo han salido al cruce para defender a Arafat en su condición de interlocutor válido delas masas palestinas. A esta escalada de Sharón le sucederá probablemente una salida negociada a cambio de la cual, los sionistas y el imperialismo ayudarán a fortalecer la figura de Arafat y habrán golpeado fuertemente a las direcciones y activistas más radicales, así como  desgastado y terminado con la intifada. Sin embargo, las cosas se pueden salir del cálculo al apretar demasiado la cuerda a Arafat. Los sectores más a la derecha de la coalición que encabeza el terrorista Sharón exigen que éste reocupe los territorios de Gaza y Cisjordania  y la férrea resistencia palestina puede reeditar la derrota que Israel y su ejército tuvieron en el Líbano, saliendo más mal parados de lo que estaban antes de provocar esta ofensiva.

                Corea del Norte sigue siendo una piedra en el zapato del imperialismo en el Oriente. A pesar de su fragilidad y aislamiento, se sostiene con el apoyo de China, potencia esta que es la verdadera preocupación del imperialismo. Ni China, ni Corea del Norte tienen regímenes de confianza para el imperialismo. En la perspectiva de la guerra de mercados China tiene un estratégico valor. El imperialismo no está por sobrellevar alguna forma de “coexistencia pacífica” con los regímenes estalinistas de apertura capitalista. Por lo demás tampoco se puede obviar que China también tiene una importante provincia musulmana, Xinjiang, donde tiene eco la problemática musulmana y las reivindicaciones de esta  nacionalidad así como importantes recursos energéticos en el corredor de las fuentes de gas, por las mismas que Afganistán tiene importantísimo valor económico y político.

                Latinoamérica no es la excepción en la guerra global que ha perfilado Bush. América del Sur está que arde en la víspera de constituir para el imperialismo norteamericano su gran área de posesión de mercado, lo que llaman “libre mercado”. “el pan se puede quemar a las puertas del horno”, como dice el dicho popular. Explotó Argentina y las masas suramericanas continúan en ascenso y lucha. Venezuela, segundo proveedor de petróleo de los Estados Unidos, profundiza su crisis política y tiende a polarizarse más. Su frontera con Colombia precisamente hacia las zonas de control de la guerrilla de las FARC, es estratégica para el plan de aniquilar a las fuerzas calificadas por Bush como “terroristas”.

                Colombia avizora un nuevo Vietnam con la presencia de tropas norteamericanas y la ayuda militar directa, como lo anunciara el Subsecretario de Estado norteamericano para Asuntos Políticos, Marc Grossman al señalar ,como lo registra el diario Clarín de Argentina, que “... el gobierno del presidente George W. Bus avalará que los millonarios  fondos que envían como ayuda militar en el marco del Plan Colombia sean utilizados contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)...” Hasta ahora los fondos estaban exclusivamente destinados para el combate al narcotráfico.

                Hasta donde el “bombero loco”, que espera apagar el fuego echando gasolina, lo que provoque sea una mayor conflagración? Las masas palestinas siguen su resistencia. América Latina ha despertado y las luchas lejos de disminuir van expandiéndose por todo el continente. Pero el dilema no se resolverá solo con los pueblos que luchan. En el país del “bien” el proceso de polarización social no para. La clase media norteamericana no obtiene beneficios de la ampliación de los mercados y la clase obrera es presa del flagelo de la desocupación. La escandalosa quiebra de la principal empresa eléctrica, NERÓN, solo es la punta del iceberg. Las contradicciones del capitalismo en su fase imperialista, bajo la dictadura del capital financiero y especulativo son parte de estos acontecimientos de la realidad que van quitándole la careta del “bien” y a la guerra santa contra el “mal”. La alternativa está más clara que nunca, o es la guerra contra las masas y por la repartición del mercado, por tanto reaccionaria y que significa el advenimiento de la barbarie, o se impone la razón, contra la decadente propiedad privada de las multinacionales especuladoras, o sea la revolución socialista, la cual de manera inconsciente está detrás de las luchas que actualmente  protagonizan las masas en todo el planeta.   

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