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propuesta Socialista Por un gobierno de la clase obrera y el pueblo |
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2003, año de reacomodos preparando el 2004 |
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Ya debemos despedirnos del año 2003; por lo tanto, debemos prepararnos para recibir el 2004. Esta perogrullada no es tal si se refiere a dos aspectos que consideramos de la mayor importancia: uno es al balance del 2003; el otro tiene que ver con las perspectivas para el 2004. Si queremos resumir ambos términos de la ecuación podemos afirmar: salir de guate-mala para caer en guate-peor. El elemento de enlace entre ambos momentos tiene nombre y apellido: TLC; tiene padres conocidos: la burguesía imperialista de los EEUU y las burguesías nacionales centroamericanas; tiene padrinos también conocidos: los gobiernos de nuestros países y tiene tíos interesados: la prensa oral, escrita y televisiva. También tiene hermanastros: la mayoría de la dirigencia sindical. El 2003 transcurrió en medio del despliegue de todas esas fuerzas; el 2004 será el resultado del juego de intereses en la puja entre las mismas. Al comienzo del año, todos sabíamos lo del TLC; sabíamos que de este año no podía pasar; sabíamos, por lo tanto, que se venían grandes cambios y que se iba a desplegar una guerra –solapada, pero guerra, en fin- entre los diferentes actores sociales. Por lo tanto, el gobierno debía reflejar tal despliegue y consiguiente enfrentamiento de fuerzas. Comenzó con otra guerra (si así podemos llamarla), la agresión-invasión-ocupación de Irak por parte de la coalición integrada por yanquis, ingleses y garrapatas menores. Dio lugar a una clara división de aguas entre agresores, vergonzantes agresores tácticos y opositores. Entre los primeros se ubicó el gobierno tico que rompió de esa forma la imagen (cosa que no ha sido cierta) de país amante de la paz. Entre los segundos están Francia, Alemania y los países latinoamericanos levemente cuestionadores del ALCA como Brasil y Argentina. En el campo de los opositores está el fantástico movimiento de masas mundial que, no casualmente, es globalifóbico, no acepta el bipolar mundo actual (burguesía imperialista, burguesías nacionales, y la cohorte de aduladores que viven a la sombra y con las migajas de esas burguesías, por un lado y asalariados, con empleo, asalariados sin empleo, campesinos, pequeños productores, pequeños comerciantes, etc. por otro) y rechaza ALCAs, TLCs y demás parecidos. En Costa Rica, la demostración opositora fue pequeña, pero existió; el rechazo pasivo a "la guerra de Irak" fue mucho más grande. Se perfilaron así dos grandes campos sociales que se desplegaron y fueron acomodándose y reacomodándose en uno u otro sector a lo largo del año. Toda la burguesía nacional, fuera del color político que fuere, se alineó con mayor o menor ostentación con el gobierno gringo. Podemos decir lo mismo de los medios de comunicación. Las direcciones sindicales miraron para otro lado y, en el mejor de los casos, hicieron declaraciones de oposición a la mal llamada guerra de Irak. En realidad, todos se preparaban para lo que vendría. Los primeras evidencias de ello se dieron con la marcha de los educadores contra la municipalización de la enseñanza y otros servicios estatales (agua, salud, etc.), hubo un pequeño espacio de tiempo en calma en la superficie y siguió con las primeras manifestaciones de los trabajadores del ICE reclamando presupuesto para el ejercicio de las funciones de la empresa. Ese fue el primer round, el de los escarceos. Todos los sectores fueron tomando posición. El segundo round fue mucho más movido. En él tuvieron lugar la huelga de los trabajadores del ICE, que generó la renuncia del ministro de hacienda, Jorge Walter Bolaños, primero y de la ministra de la presidencia, Rina Contreras, después; en lugar de ésta se dio el nombramiento del diputado Ricardo Toledo, importantísimo integrante del entorno del presidente. Durante el desarrollo de esta huelga, salieron a la suya los docentes de todo el país por dos motivos centrales: el no pago o pagos incorrectos a muchos de ellos y la negativa del gobierno a reconocer los derechos adquiridos de muchos docentes que estaban a las puertas de la jubilación. En ese momento se firma un documento a favor de la "Tercera República" entre un importante grupo de sindicalistas (Albino Vargas de ANEP (Asociación Nacional de Empleados Públicos y privados), Gilbert Brown de SITRAPEQUIA (Sindicato de Trabajadores Petroleros, la industria Química y Afines), Fabio Chavez del FIT del ICE (Frente Interno de Trabajadores del Instituto Costarricense de Electricidad) y otros que representaban a diferentes burocracias sindicales; también firmó, en nombre de las máximas autoridades del gobierno, el Sr. Ricardo Toledo. El alboroto que ello generó entre los sectores burgueses fue de tal magnitud que llegaron a decir que el sindicalismo había copado el poder. Todas las cámaras patronales pedían mano dura, sugerían la renuncia o destitución del presidente Pacheco y exigían la marcha atrás del gobierno; este se desdijo, tranquilizó al campo burgués y se da el primer intento serio de romper los amoríos que se venían dando, a veces solapados y otras a luz pública, entre el presidente de la república y el grueso de los dirigentes sindicales. La etapa de solapamiento de la huelga de los iceístas con la de los educadores, dura poco tiempo; se arregla el conflicto con los trabajadores del ICE (a través de la mediación del Cardenal Primado de la Iglesia Católica, el Defensor de los Habitantes y el máximo dirigente del burgués Partido Acción Ciudadana, eficaz rueda de auxilio de la burguesía). Este arreglo deja solos en la lucha a los educadores y pospone la ruptura del romance aunque el presidente Pacheco empieza a tener ojos para otros amores hasta ese entonces muy celosamente guardados en lo más profundo de su corazón y de su conciencia de clase. La huelga de los docentes finaliza con un arreglo que lleva a una vía muerta el conflicto aunque la ministra de Educación, Astrid Fishel, debe renunciar. Los dirigentes de los sindicatos de los educadores, también perdonan al presidente sus desvaríos amorosos. Mientras tanto la Asamblea Legislativo no toma resoluciones de importancia y se empantana en los proyectos legislativos más importantes: el proyecto fiscal, la ley de creación del Instituto de los Recursos Hídricos, la creación de la Academia Internacional de Policía para la aplicación de la Ley y el reglamento interno de la Asamblea. Posteriormente se suma otro lodazal: la discusión de la ley del Presupuesto general de la República. Las diferentes fracciones burguesas representadas en el Parlamento, no se ponen de acuerdo en cual es la mejor táctica para crear las más convenientes condiciones de integración al TLC. La burocracia sindical que participa en la concertación que se da en ese nivel, tampoco da pie con bola. En el ínterin se da un hecho importante en el movimiento obrero; importante por cuanto demuestra lo falto de claridad que tienen algunos sectores de la izquierda tica: se crea la CGT. Nacida como consecuencia de una propuesta del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) reúne a los dirigentes sindicales de izquierda que, al igual que los partidarios del movimiento "Tercera República" añora el Estado Social de Derecho pero que se diferencia de ellos en que no tiene llegada a los despachos de las más altas autoridades. Su práctica burocrática de izquierda, abrió las puertas a que UNDECA -relativamente independiente de las políticas sindicales de esas corrientes, en las últimas elecciones de su junta directiva- volvió al redil El tercer y último round (para este año) recoge el tema que estaba semioculto: el TLC. La burguesía nacional se identifica con los objetivos que persigue el tratado; el sector dubitativo cedió cuando el ex presidente Oscar Arias S. develizó su posición: sí a la apertura en todo aquello que los gringos pidan. El gobierno se fue desenmascarando y ahora, sin tapujos, también cede a los deseos yanquis. La dirigencia sindical está dividida. La CGT se opone abiertamente al TLC, pero no hace mayor cosa para establecer el debate en la calle (recordemos que dirigen los más importantes sindicatos que podrían ser eficaces multiplicadores de toda política de propaganda y de acción destinada a la población. Pero hace muy, muy poco). Un segundo grupo plantea que es necesario establecer alianzas para que el TLC –que es inevitable, dice- no sea tan pernicioso como puede llegar a serlo. Un tercer y último grupo, reclama una moratoria antes de que el presidente lo firme y lo envíe al Parlamento. Creen que así se puede ganar tiempo para terminar de ganar al grueso de la población. En el fondo cree que es posible un TLC con "rostro humano". Lo interesante es que, ante la ausencia de un sector burgués relativamente importante en el juego de fuerzas que se da entre los burgueses, el papel de burguesía nacionalista (tibia, por cierto) lo juega la mayoría de la burocracia sindical. Los foros, los encuentros, las marchas, los actos que se realizan en contra del TLC, son muy importantes. Hay que apoyarlos, hay que convocar a que se concurra, hay que asistir; en ese sentido nadie se debe negar con el argumento de que los convocantes más importantes son los dirigentes de los sindicatos mencionados, los que tienen esas posiciones. Tampoco es argumento valedero la casi segura victoria de la burguesía en esta cuestión. La lucha que no se da es la que se pierde; aquella que se da y se pierde, forma parte del aprendizaje necesario que debe hacer el movimiento de masas para llegar a crear condiciones probables de cambiar el curso de los acontecimientos, incluida la toma del poder. El 2004 se abrirá sobre los reacomodos políticos y las decisiones gubernamentales enunciados. Tal vez lo que ocurra en Medio Oriente y en Asia Central, lo que pueda ocurrir en Sudamérica, ayuden a construir una perspectiva diferente. Pero lo que si es cierto es que los yanquis están desesperados y que sus socios locales siguen a pie juntillas sus golpes de timón. En el campo de enfrente, en el campo en el que nos reconocemos, deben aparecer cambios; es más, son necesarios. La bipolaridad mundial es cada día más tensa. ¡Hay que tomar decisiones!. |
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