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propuesta Socialista Por un gobierno de la clase obrera y el pueblo |
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¿Por qué los socialistas estamos en contra del ALCA? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Escribe: Salomón Matarrita |
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Tardíamente se instauró en la sociedad costarricense la discusión referida al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Tratado de Libre Comercio (TLC) y Plan Puebla Panamá (PPP). Que ello ocurriera así tiene que ver con el desinterés que hubo al principio. Luego, a medida que las rondas de negociación del TLC avanzaban, cada sector empezó a ocupar su lugar. Es así que Otto Guevara y Rigoberto Stewart no perdieron oportunidad para exigir la ruptura de los monopolios (los llamados monopolios públicos, se entiende, por cuanto los monopolios privados –cada día más grandes, más careros y más monopolistas-¡jamás!. Oscar Arias Sánchez, por su lado, predica –con ese tono propio de arzobispo que emplea cuando habla- que es necesario cambiar (aunque receta para la sociedad tica lo mismo que hizo durante su presidencia) y postula la "inocente" apertura. El presidente Pacheco se conduele de los que pueden perder el trabajo si no hay TLC y –enfáticamente enojado- "se lamenta de que haya costarricenses que no están con el desarrollo de la Patria" (sic). Los medios están en franca competencia para ver quien sonríe mejor a la esmirriada figura del ojijunto (según Alberto Cañas) Bob Zoellick. Las cámaras patronales (del rubro que sea) dan a entender que se arrepienten (cristianamente, judaicamente o de la religión que sea) de la vida que le dieron y le dan a sus trabajadores y empujan a dos manos (las otras dos las tienen ocupadas contando los billetes que esperan ganar) la carreta del prometido (¡qué aire de purgatorio tiene todo esto!) crecimiento económico, generador de la riqueza y, entonces, recién en ese entonces, y sólo así, de los beneficios resultantes para los asalariados. Es decir, del lado de la burguesía, cada uno juega su papel pero todos son fervientes partidarios del TLC, especialmente después que Oscar Arias Sánchez se quitó la careta de la paz (¿alguno de Uds. escucharon o leyeron alguna declaración de él o de sus ayudantes, repudiando la agresión-invasión de los yanquis y sus acólitos a Afganistán y a Irak o el genocidio de Sharon para con los palestinos?), y habló y encolumnó a todos -los que no, se llamaron a obligado y clasista silencio- y estableció las reglas del juego de la burguesía tica para los próximos años. Por el lado de los opositores al TLC también hubo movimiento. Albino Vargas, de ANEP pone como condición necesaria para el TLC que respete un modelo de inclusión productiva y social. Gilberth Brown de la Confederación Rerum Novarum afirma que debemos luchar por un TLC con la mayor cantidad de cláusulas favorables porque -de lo contrario- saldrá a pedir de boca de los gringos; en consecuencia hay que hacer una inteligente política de aliados en la que lo sustantivo es la unidad en la diversidad. Fabio Chávez y Jorge Arguedas del FIT del ICE opinan que este momento se debe emplear para unir fuerzas para lograr una moratoria en la firma del tratado; reconocen, por lo tanto que un TLC "con rostro humano" es posible. Podemos seguir con los ejemplos. Pero tanto los que están a favor como los que se manifiestan en contra tienen un rasgo común: dejan de lado dos preguntas fundamentales y que pasamos a hacer. Ellas son:
Responder estas dos preguntas es el primer paso para abordar científicamente el tema que nos ocupa. Primer pregunta. El ALCA surgió como propuesta en 1994. Después que EEUU, Canadá y México firmaron el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCNA conocido por la sigla NAFTA en inglés), que comenzó a regir el 1 de enero de 1995, el entonces presidente gringo, George Bush padre, en una reunión cumbre de los mandatarios americanos (con la obvia ausencia de Cuba), propuso la idea de transformar el continente americano en un mercado de 800 millones de habitantes en el que debería existir libre circulación de bienes, servicios y capitales (no mencionó la libre circulación de personas). Dado que algo de tal magnitud exige contemplar muchas situaciones particulares, sometió a consideración de su audiencia que en muy corto tiempo se iniciaran las negociaciones y que se ponga en práctica en el año 2005. Dicha negociación ha sido tan dura que estamos en el mes de diciembre del 2003 y lo único que se pudo lograr -con el acuerdo a regañadientes de algunos de los representantes de los 34 países reunidos- fue la última declaración negociada entre Bob Zoellick (representante del gobierno gringo) y Celso Amorím (representante del gobierno brasileño) en la reunión que tuvo lugar en Miami, EEUU, los días 19 y 20 de noviembre y que fue caracterizada por el editorialista del diario costarricense La Nación como "peor es nada". Otros le llamaron ALCA "light" por cuanto pospone el sustancioso mercado total y propicia diluidos acuerdos bilaterales. Estas dificultades, conocidas desde siempre, dieron lugar a la aparición de algunas tácticas destinadas a ganar tiempo; esa es la razón de que se estimulan los TLC; también nos da a entender lo desesperados que están los gringos. El TLC que se pretende firmar entre EEUU y los países centroamericanos es consecuencia y ejemplo de ello. Segunda pregunta. Cuando el ahora ex presidente Bush hizo su propuesta, la hizo en el nombre de su país (lo cual, desde el punto de vista formal es correcto y no puede ser criticable); usó el mismo eufemismo que empleó Kennedy cuando propuso la Alianza para el Progreso (AP) o cuando el entonces presidente Reagan ofreció la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICI). En las tres circunstancias se habló de la necesidad existente en los países involucrados y que no fueran considerados desarrollados (para nosotros son países atrasados) de salir de tal situación. Las circunstancias políticas, económicas e históricas fueron diferentes pero el trasfondo es el mismo. Veremos. Cuando se resolvió en una reunión de la OEA realizada en Montevideo, Uruguay, lanzar la Alianza para el Progreso, casi todos los países miembro votaron afirmativamente; la excepción fue Cuba, representada por el Che Guevara que hizo una brillante denuncia de la maniobra que se escondía detrás de tal medida: cercar a la joven Revolución Cubana, con el propósito de ahogarla dado el fracaso militar que significó la invasión a Bahía Cochinos en 1961. Cuando se acordó la Iniciativa para la Cuenca del Caribe, estaba en pleno desarrollo el enfrentamiento entre el gobierno sandinista y la contra; el objetivo de Reagan fue pagar a los serviles gobiernos centroamericanos de entonces su "democrática colaboración contra el comunismo sandinista" al facilitar los territorios de dichos países como bases de operaciones contrarrevolucionarias. El ALCA tiene un carácter más dramático y más grave. Es la confesión de los EEUU de que su crisis es mayúscula. Se plantea 40 años después de la Alianza y 20 años después de la Iniciativa; los países pobres involucrados no tuvieron mejoras significativas en tanto que países y, si de sus poblaciones se trata, los pobres son muchos más pobres que entonces y en mayor proporción en tanto que los ricos son menos pero mucho más ricos. Es decir, se dio lo que en economía se llama concentración del capital por un lado y aumento de la brecha en la distribución de la riqueza, por el otro. Si se trata de EEUU la situación es muchísimo peor, aunque parezca paradójico. Quedó como primer potencia en el mundo luego de la segunda guerra mundial; potencia en todo sentido: económica, política, militar, cultural, tecnológica. Pero quedar en esa condición, cuando el capitalismo -desde decenas de años atrás- perdió su carácter progresivo dado que dio el obligado paso a su fase imperialista (de acuerdo con la definición que de la misma hizo Lenin) y en tanto que se despliega –por lo mismo- como capitalismo agotado incapaz de desarrollar las fuerzas productivas al mismo tiempo que desarrolla al máximo su potencial destructor, no es ninguna ventaja: su tarea política –para la humanidad en su conjunto-se transforma en una empresa improbable e imposible. Por lo tanto, no puede hacer otra cosa que delinear una sociedad para el 30% de la población (poseedora del 40-50% del ingreso nacional de los países) dejando a la suerte del excluido al 70% restante. Preso de las contradicciones propias del capitalismo en este momento del presente estadio de su desarrollo, lanza la idea del ALCA. ¿Qué es el ALCA? Podemos hacer una primera definición del ALCA (y, por extensión, del TLC o del PPP) en los siguientes términos: es el resultado político inevitable de la lógica del desarrollo histórico del capitalismo en su fase imperialista y en situación de agotamiento. Es, en este terreno, donde partidarios y críticos no quieren entrar. Reducen toda la discusión a juegos más o menos inteligentes (aunque burdos) de argumentos técnicos, políticos e ideológicos. Puestos en ese plano, los propagandistas del ALCA, pegan un salto (virtual) al futuro y nos ofrecen un paraíso lleno de Evas y de Adanes (no seamos discriminadores) sin el árbol del bien y del mal y con la garantía de que la serpiente figura entre las especies extinguidas; los detractores, por su parte, pegan un salto (también virtual) hacia el pasado y tratan de reconstruir el Estado Social de Derecho. Ambos, sin analizar la realidad y la evolución de la sociedad a lo largo de los años, nos ofrecen, concientemente, o una mentira o una ilusión. ¿Cuál es la explicación que damos para sostener tan rotunda afirmación?; ¿cuáles son esos hechos que mencionamos?. Para responder a tono con nuestro discurso, por un problema metodológico, comenzaremos por aclarar que no emplearemos adjetivos descalificadores ni afirmaciones que no se puedan demostrar; la descalificación la hará –estamos seguros de ello- cada uno de nuestros lectores, en tanto seamos consecuentes con el método científico. Habíamos quedado en que EEUU quedó como primer potencia mundial una vez finalizada la segunda gran guerra. Además de ese hecho incontrastable, ¿con qué más se encontró?. Concomitantemente, ¿qué respuesta dio a ese panorama mundial?. Comencemos por decir que, una vez terminada la segunda guerra y firmado el acuerdo entre Roosevelt (por los gringos), Stalin (por la URSS) y Churchill (por el Reino Unido), que garantizó que no se alentarían revoluciones por parte de la URSS y de los Partidos Comunistas y, en consecuencia, se establecían áreas de influencia, se hace posible la reconstrucción de las sociedades destruidas por el conflicto bélico, especialmente Europa y Japón, y se incorporan al mercado mundial las antiguas colonias que los europeos tenían en África y en Asia en tanto que los países latinoamericanos llevan adelante algunos y a la vez tímidos intentos de independencia económica y política. Ello permite dos décadas (1950-1960 y 1960-1970) de gran crecimiento económico en los países del G7(1) especialmente Alemania y Japón, perdedores en la mencionada guerra. Pero alrededor del año 1970 empieza una muy larga etapa (que llega hasta nuestros días) en la que el crecimiento de la producción pierde dinamismo y el ahorro y la inversión en los países de la OCDE(2) es, cada década, menor(3). ¿Cómo puede entenderse semejante situación?. Ley de la baja tendencial de la tasa de ganancia. Carlos Marx denomina así la sección tercera del volumen VI del libro tercero de El Capital (Siglo XXI editores, México, 1980). En el capítulo XIII de dicho volumen, explica que la tasa de ganancia de cualquier empresa capitalista es la relación entre la tasa del plusvalor [pv’] y el capital global [C] es decir, en términos matemáticos, pv’/C. Recordemos que el valor en el mercado de toda mercancía [M] producida en el sistema capitalista es igual a c+v+pv (suma de capital constante [c], capital variable [v] y plusvalor [pv]); se entiende por capital constante el valor de los materiales de producción: edificios, maquinarias, materias primas, servicios, otros insumos, depreciación de los medios de producción, etc.; v, capital variable, significa valor de la fuerza de trabajo. La suma del capital constante y el capital variable da C. El precio del costo unitario de M para el capitalista es c’+v’=pc’; también se denomina el valor de reposición del capital invertido en la producción de la mercancía M. El plusvalor, entonces, es la parte de la riqueza generada por el trabajador que se apropia el burgués. A su vez, la relación entre pv y v se llama tasa de plusvalor [pv’]; cuando su valor es 1, significa que la riqueza que se apropió el burgués es igual al valor de la fuerza de trabajo, es el 100% de ella; en términos prácticos podemos decir que es la mitad de la jornada de trabajo. Por otra parte, la relación entre pv y C, pv/C, es la ganancia (g) del capitalista. Cuando, en lugar de pv empleamos pv’ tenemos la tasa de ganancia (g’). Con estas pequeñas consideraciones podemos adentrarnos en el tema. Para ello, analicemos el siguiente cuadro.
El período 1870-1913, corresponde al de capitalismo de libre concurrencia; finaliza cuando está por comenzar la primer guerra mundial. No es una casualidad que Lenin escribiera, en 1913, que comienza la crisis del capitalismo; para entonces existen manifestaciones muy concretas del imperialismo (siempre de acuerdo con Lenin). Observemos el orden en que se encuentran los países; las alianzas militares que se enfrentarán en las dos guerras mundiales, aparecen prefiguradas: EEUU, Inglaterra y Francia por un lado y Alemania, e Italia (Japón juega un rol importante en la segunda guerra) por el otro. Significa el traslado del protagonismo principal en el desarrollo del capitalismo, desde Europa a América del Norte. Además, para 1900, la población mundial era de 1000 millones de habitantes de los cuales 50 millones (1 cada 20, 5%) eran asalariados. El período que va de 1913 a 1950 comprende las dos guerras mundiales (1914-1918 y 1939-1945) y los años de entre-guerra. Es de enorme destrucción (los datos de crecimiento del PNB son muy inferiores a los del período anterior), de preparación para el ajuste de cuentas entre los imperialismos (crack de 1929, gran depresión y preparación para la guerra) y realización del ajuste para dejar definido el reparto del mundo. El gran vencedor es EEUU; Inglaterra deja de ser primer potencia; Alemania y Japón aceptan (como resultado de la guerra) posponer su disputa con los gringos. Las dos décadas que van de 1950 a 1970, conocidas como período de expansión económica de la segunda posguerra, reflejan la reconstrucción. Recordemos que, en toda guerra, los capitalistas valorizan su capital al participar en las actividades relacionadas con la destrucción (preparación para y realización de la misma) y lo valorizan nuevamente con las actividades reconstructivas. A ello se debe sumar la masiva incorporación de los africanos y los asiáticos al mercado y al nuevo orden mundial y una mayor presencia latinoamericana. Japón y Alemania, grandes perdedores de la guerra, encabezan el crecimiento. Factores geopolíticos lo explican. A partir de 1970, viene la declinación. Analicemos los datos en el promedio del G7; es el derrumbe (pero no la desaparición) del sistema capitalista. ¿Porqué no es la desaparición?. Primero, por que no hay ningún sistema social que se caiga solo; alguien –el llamado a sustituirlo- debe abatirlo. Segundo, por que los capitalistas, en condiciones de normalidad valorizan su capital a través de lo que se llama el circuito largo, D-M-D’, Ello significa que tiene lugar cuando el dinero [D] invertido para producir la mercancía [M], por medio de la venta de esta en el mercado, incrementa el capital inicial (D es menor que D’). Se dice que realiza la plusvalía que es la diferencia entre D’ y D. En condiciones de no normalidad (y ello ocurre a partir de la fase imperialista) pasan a valorizar el capital por medio del llamado circuito corto, D-D’, empleando el capital no en la producción sino en el ámbito financiero, comprando bonos de deuda, haciendo préstamos, etc., y ganando vía los intereses sin correr los riesgos propios de cualquier sistema productor. Sin embargo, esto último tiene un límite y él está dado por la masa de trabajadores ocupados que pueden sostener el sistema transfiriendo plusvalor. Como la masa de trabajadores ocupados disminuye porque disminuye la producción, se entra en una espiral viciosa dado que cada vez hay menos trabajadores ocupados. A su vez, esos pocos trabajadores ocupados son sometidos a la flexibilización laboral, pasan a mayor superexplotación, para disminuir la participación de la fuerza de trabajo en la obtención de plusvalor e intentar, así, los burgueses, mantener la tasa de ganancia. No necesitamos ser muy ducho para darnos cuenta que eso es lo que ocurrió con la deuda externa y la deuda interna de nuestros países y con los planes de ajuste. Paralelamente a lo descripto, se producía un cambio significativo en las empresas productoras. Ante el achicamiento de la demanda, se desarrolló a velocidad antes nunca vista la monopolización privada; por tres vías: 1) mediante acuerdos estratégicos, compra de una empresa por otra, fusiones, etc., 2) vía la liquidación del competidor en el mercado con prácticas de dumping o, 3) por el agregado al proceso productivo de nuevas formas de producción tales como la automatización, la robotización o la aplicación de tecnologías asentadas en la informática. Las tres vías se pusieron en práctica pero la última fue determinante por cuanto realimentó, al mismo tiempo, la investigación y el desarrollo de la llamada nueva economía. En todos los casos –pero muy especialmente en el último- hubo un sensible aumento del capital global sin paralelo aumento o nivelación de la tasa de plusvalor por medio de la disminución del capital variable. El resultado neto fue que no se pudo detener la baja de la tasa de ganancia que es el factor fundamental para describir la situación general de los últimos treinta años. Tan es así que la diversificación de las cuentas de capital comprando las empresas públicas que se privatizaron, no permitió detener dicha baja. De paso, si alguien quiere saber el motivo real de las privatizaciones o aperturas de las empresas públicas, aquí lo tienen. Por lo tanto, la burguesía imperialista pensó en ampliar el mercado en el cual realizar sus negocios a la vez que transformarlo en mercado cautivo. Estamos ahora en condiciones de hacer una segunda definición del ALCA: es el resultado político inevitable de la lógica del desarrollo histórico del capitalismo en su fase imperialista y en situación de agotamiento que se ve forzado a construir un mercado cautivo en el cual llevar adelante sus negocios. Llegado a este punto, quedan pendientes dos puntos:
La recomposición de la tasa de ganancia. Si, de acuerdo a lo que explicamos en párrafos anteriores, la tasa de ganancia es igual a tasa de plusvalor entre capital global, hay dos formas de recomponerla: a) aumentando la tasa de plusvalor y, b) disminuyendo el capital global. Marx, en el capítulo XIV del volumen anteriormente mencionado de El Capital, aborda lo que llama causas contrarrestantes de la tendencia a la baja de la tasa de ganancia. Aclaremos, de una vez, que todo es aplicable (y se aplica) a los países atrasados como a los países imperialistas. Segunda aclaración: cuando Marx escribió todo esto, el imperialismo no tenía existencia; lo que había era colonialismo. Por lo tanto , las variables que maneja Marx tienen la limitación que le imponía la realidad de ese entonces. Menciona las siguientes: 1) elevación del grado de explotación del trabajo. En nuestra época se llama y se manifiesta en la flexibilización laboral; 2) reducción del salario por debajo del valor de la fuerza de trabajo. Esta política es de aplicación sistemática desde hace años y que todo asalariado conoce muy bien; 3) abaratamiento de los elementos del capital constante. Por ejemplo, facilidades arancelarias para importar equipos o materias primas, precios diferenciados de los servicios que requiere (agua, electricidad, comunicaciones), estímulos tributarios tipo CATs; 4) la sobrepoblación relativa. Si bien es cierto que desde mediados de los años 60 (no es casualidad) se aplican políticas demográficas que tienden a bajar la tasa de nacimientos, la sobrepoblación –en tanto que fuerza de trabajo- existe con el aumento de los desempleados, la incorporación masiva de la mujer al mercado de trabajo, el empleo creciente de niños, los inmigrantes, la deserción escolar, etc. Todos estos factores al aumentar la oferta de fuerza de trabajo hacen posible la reducción del salario que se enuncia como punto 2 de las causas contrarrestantes; 5) el comercio exterior. Por la relación directa que este tema tiene con el ALCA, transcribiremos parte de lo que dice Marx. " En la medida en que el comercio exterior abarata en parte los elementos del capital constante, en parte los medios de subsistencia necesarios en los que se transforma el capital variable, actúa haciendo aumentar la tasa de ganancia al elevar la tasa del plusvalor y haciendo descender el capital constante. En general opera en ese sentido al permitir la ampliación de la escala de producción. Con ello acelera, por una parte, la acumulación, pero por la otra parte también la disminución del capital variable con respecto al constante, y por consiguiente la baja en la tasa de ganancia. Del mismo modo, la expansión del comercio exterior, … , se ha convertido en el curso de su evolución, en su propio producto, en virtud de la necesidad intrínseca de ese modo de producción, de su necesidad de un mercado cada vez más extenso, ... Otra interrogante … es la siguiente: ¿resulta acrecentada la tasa general de ganancia en virtud de la tasa de ganancia más elevada que obtiene el capital invertido en el comercio exterior, y especialmente en el comercio colonial? … Los capitales invertidos en el comercio exterior pueden arrojar una tasa de ganancia superior porque, en primer lugar, … se compite con mercancías producidas en otros países con menores facilidades de producción, de modo que el país más avanzado vende sus mercancías por encima de su valor, aunque más baratas que los países competidores. En la medida en que aquí el trabajo del país más adelantado se valoriza como trabajo de mayor peso específico, aumenta la tasa de ganancia al venderse como cualitativamente superior el trabajo que no ha sido pagado como tal." Por último, 6) el aumento del capital accionario. Se compran acciones en lugar de bonos; ya hemos visto esto como expresión del capital parasitario en la compra de las empresas públicas que se privatizaron. ¿Qué papel jugarán las burguesías nacionales?. Hasta ahora hemos venido explicando los elementos involucrados en el tema que concierne, desde la óptica de los intereses de la burguesía imperialista. Pero todo lo escrito es aplicable a las burguesías de nuestros países aunque se impone la aclaración de que la escala es mucho menor y de que entre ambas burguesías (la imperialista y la nacional) existe una relación propia de patrón y subordinado. Ello es así, efectivamente, en los hechos cotidianos pero también en la conciencia de ambas. El capitalismo, inevitablemente, conduce a la monopolización privada de todas las actividades de la sociedad; lleva, en consecuencia, a la concentración del capital y a una mayor centralización política y económica en las burguesías imperialistas. Queda, para las burguesías nacionales, el papel de socios menores. Es así que participan, pero siempre minoritariamente, en la tenencia de bonos de la deuda externa; es así, también, que tienen acciones en las empresas privadas que resultaron de la privatización de las empresas públicas. Es así, como lógico resultado, que están de acuerdo –sin mayores diferencias- con las políticas y las tácticas de las burguesías de los países centrales. Prefieren ser cola de león a ser cabeza de ratón, porque no se animan (en general, históricamente, han sido medrosas y pusilánimes) y porque no hay circunstancias históricas que permitan formar frentes comunes con otros sectores sociales (trabajadores, campesinos, etc.) porque deberían enfrentar al imperialismo y quedarían, cada vez más, supeditadas a los intereses políticos de sus cófrades frentistas. Estamos ahora en condiciones de hacer una definición más o menos acabada del ALCA: es el resultado político inevitable de la lógica del desarrollo histórico del capitalismo en su fase imperialista y en situación de agotamiento. Pretende construir, con las burguesías nacionales como socias menores, un mercado cautivo en el cual llevar adelante sus negocios. Su intención es recuperar la tasa de ganancia en caída libre desde hace treinta años. En Dicho mercado tendrá cabida el 30% de la población quedando el 70% en condiciones de sobreexplotación y miseria extrema. (1) G7; grupo formado por los países de mayor desarrollo: Alemania, Canadá, EEUU, Inglaterra, Italia, Francia y Japón. (2) OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico; está integrada por: los países del G7 más Australia, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Grecia, Holanda, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Suecia, Suiza y Turquía. (3) Chesnais, François. 1998.Actualizar la noción de imperialismo para comprender la crisis en curso. Carré Rouge Nº 9 (octubre-diciembre). París, Francia. |
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