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propuesta Socialista Por un gobierno de la clase obrera y el pueblo |
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Aniversario Nº 86 de la Revolución Rusa |
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En el recién pasado mes de noviembre se cumplió un aniversario más de la Revolución Rusa. En la noche del 6 al 7 de noviembre de 1917 del calendario entonces vigente en la Rusia zarista, los bolcheviques se adueñaron de los principales lugares de la capital y el día 7 se apoderaron del Palacio de Invierno. Conocida también como Revolución de Octubre -por cuanto los mencionados 6 y 7 de noviembre corresponden al 24 y 25 de octubre de nuestro calendario- tiene para la historia (y por lo tanto para la humanidad) dos significados de enorme importancia: 1) señala el comienzo del ocaso político del capitalismo como período histórico y, 2) fue el primer ensayo por construir el socialismo, organización social llamada a reemplazarlo. Definir el socialismo en términos científicos, es (será) tarea ligada a su construcción. Toda definición previa, responde a concepciones asentadas en el voluntarismo, conducta emparentada con el empirismo y el idealismo filosófico. Tan solo podemos afirmar que es (será) el resultado de un movimiento social (conocido en términos generales como marxismo) que tiene dos objetivos centrales sobre los cuales se hará dicha construcción: a) la desaparición de la apropiación individual de la producción de bienes y servicios así como su correspondiente intercambio y, b) mientras avanza en tal objetivo, crear y re-crear formas de organización social que sientan las bases de una verdadera democracia con grados de libertad antes nunca conocidos en la que las propuestas para dicha construcción, su discusión y la toma de decisiones, dejará de estar en mano de "repre-sentantes" para ser ejercidas de forma directa por la sociedad de trabajadores en asambleas de libre asistencia y por voto directo de sus miembros presentes. Esa Revolución y el futuro de la humanidad tienen tres fuentes: Marx, Lenin y Trotsky. La producción intelectual de Carlos Marx (por cierto, muy bien complementado por Federico Engels) permitió analizar, comprender y señalar los límites del sistema capitalista por medio del estudio –fundamentalmente– de la mercancía, personaje central del capitalismo, hijo directo de la burguesía y el proletariado. A la par de El Capital, debemos mencionar como obra de primer importancia el Manifiesto Comunista, escrito con Federico Engels. El trabajo intelectual y político de Vladimir Ilich Ulianov, más conocido como Lenin, hizo posible la construcción del partido socialista revolucionario necesario para la toma del poder y llevar ésta a cabo. Demostró su papel de organizador político con el ¿Qué hacer?, su papel de teórico con El estado y la Revolución y –especialmente– El imperialismo, fase superior del capitalismo. Su condición de líder político se demostró en los actos de masas en los que participó en medio de las jornadas revolucionarias. La incansable actividad intelectual, política y militar de Lev Davídovich Bronstein, conocido como León Trotsky, permitió comprender la Revolución (cualquiera ella sea) como un eslabón más en el proceso evolutivo histórico-social bajo el nombre de Teoría de la Revolución Permanente. Complementó a Lenin en las tareas necesarias para la toma del poder y afianzó la misma al organizar el Ejército Rojo y dirigirlo en la guerra civil que enfrentó a la Rusia Soviética con la coalición formada por los partidarios del zarismo, la burguesía rusa y los ejércitos capitalistas de otras naciones (EEUU, Inglaterra, Francia, y otros). Su papel más importante, creemos, radica en que supo visualizar el destino de la URSS en manos de Josif Vissarionovich (Stalin) y su pandilla. La comprensión y consiguiente definición de la burocracia es, tal vez, su mayor aporte sociológico y político. La fundación de la Cuarta Internacional en 1938, es el resultado político-organizativo de tal comprensión. Estas tres figuras resumen en sus vidas el futuro de la humanidad. El capitalismo quiso creer -y trató de generalizar tal autoengaño– que la caída del Muro de Berlín significó el triunfo del capitalismo sobre el socialismo. Quince años después, el desmadre capitalista (barbarie capitalista nos gusta más) hace que quede muy atrás el triste muro berlinés-sta-linista y sea reemplazado por el super muro bushniano-sharonista-israelí contra los desamparados palestinos. Marx, Lenin y Trotsky, están más vigentes que nunca. Sólo hay que corporizarlos. |
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