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Las bases hacen su experiencia con una izquierda componedora al frente de la APSE

Escribe: Pablo Hernández A.

En agosto pasado se realizó el XLVII Congreso de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE). El mismo tenía como eje la elección de los principales puestos de dirección de esta asociación. La corriente que ha dirigido la APSE en los últimos cuatro años, el grupo Honestidad, volvió a ganar con una votación abrumadora de más de 400 delegados que le dieron el apoyo y reconocimiento.

Honestidad agrupa a sectores que provienen de la "izquierda", al menos en su dirigencia. Venidos del Partido Vanguardia Popular (Partido Comunista de Costa Rica) y del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) sus dirigentes han articulado diversas alianzas con sectores de la burocracia magisterial, tradicionales en la conducción de la APSE. Esta izquierda reformista y más "light" que la de sus orígenes perpetúa su control de la APSE montada sobre la ola de la recién terminada huelga del magisterio, donde las bases la obligaron a estar al frente, aunque fuera nominalmente.

Esta dirigencia, con Gilda González, Rosibel Castro, Danilo Rojas, Beatriz Ferreto, Jesús Vásquez y Alexander Bustamante al frente, fueron corresponsables de la política del MEP, en los tiempos de Astrid Fischel, con la que se aliaron para eliminar los 200 días de clase y en consecuencia el salario extraordinario de septiembre por ampliación del curso lectivo y toleraron las graves consecuencias de la implementación del mecanismo de pago por quincena que provocaría la recién pasada huelga en el Magisterio.

En efecto, obligada por las bases a lanzar la huelga, las dirigencias del Magisterio, incluyendo desde luego a la de la APSE, fue muchas veces sobrepasada. Sin embargo, las bases nunca llegaron a la conclusión del carácter conciliador de sus mandos (recordemos sus intentos por sabotear la huelga dividiendo, desmovilizando y reduciendo al mínimo el perfil de lucha y demandas) ante un MEP y Gobierno que mantuvo una postura intransigente ante las demandas del Magisterio.

Ladina y escurridiza, la dirigencia del grupo Honestidad, al frente de la APSE, camuflaba su incapacidad y debilidad en la manipulación del mecanismo de consulta a las bases, a las que convocaba para medir el termómetro de la disposición pero sin planteos políticos, sin propuestas, ni planes de acción que no fueran las ocurrencias, disolviéndose y protegiéndose en el órgano de consulta, llamado Asamblea de Presidentes de Base y responsabilizando a la dirigencia de la ANDE de los hierros y flaquezas que, sin embargo, eran compartidos.

Le robaron el partido a las bases

Sin mérito alguno, pero con todo el aparato a su haber, esta dirigencia se echó encima el prestigio de haber estado al frente de una huelga no masacrada como en el 95, donde el Magisterio, más que logros reivindicativos, afirmaba su condición de sector social que había vuelto a la lucha y a la confianza en sus propias fuerzas (en sus bases). Sin mérito alguno, repetimos, y escamoteándole a las bases el protagonismo en esta huelga, la dirigencia del grupo Honestidad apareció como la gestora de lo que es apreciado por las bases como un triunfo. Era un sentimiento legítimo, después de la apaleada que recibió el magisterio en el 95. Es lo que le agradecen a esta dirigencia, no importa quién sea ella, aunque por dirigencia los educadores hubiesen tenido un palo de escoba con etiqueta de dirigencia al frente.

Por otra parte, los educadores esperan que el Gobierno cambie a partir de lo que el Magisterio demostró podía realizar como movimiento social y recuperar la capacidad como grupo de presión social y político para que con la sola amenaza de volver a salir a la calle, se le escuchen sus demandas y se les cumpla. Esto es lo que capitalizaron los Beatriz Ferreto y Danilo Rojas reelegidos como dirigentes de la APSE.

Los límites de la conciliación

La realidad, sin embargo, no da mucho espacio para ese tipo de dirigencia conciliadora con ropaje y disfraz contestatario en su discurso y denunciante a veces, pero al fin de cuentas concertadora. Discursiva mientras no tengan que posicionarse ante la confrontación, pero acuerdista y conciliadora. Porque esta dirigencia no tiene otro proyecto que el disfrute de las mieles del poder y de los privilegios que el sistema, el Gobierno y el MEP les ofrece para ablandarlos y para que le hagan la masaguada a las políticas antilaborales y contra la educación pública que impulsan esas fuerzas.

Muestra de lo anterior es que en el Congreso, en ningún discurso del Grupo Honestidad, hubo denuncia o crítica a la nueva Administración del MEP, ni al nuevo Ministro Manuel A. Bolaños que está gozando de un periodo de gracia por parte de la dirigencia magisterial, mientras articulan nuevas plataformas de acuerdo, como siempre han hecho con los Ministros de turno. Los compromisos colaboracionistas y de componenda con el MEP son un hecho aunque, como es característico en ese tipo de dirigencia no faltarán discursos y literatura contra el Gobierno y el MEP, más como ejercicio distractor, de apariencia, para "exportación" que como parte de una política independiente y luchadora.

Pero la dirigencia de la APSE está en un dilema. La APSE puede matricularse con ANDE y SEC en el proyecto de "Tercera República" y el Pacto Fiscal y Pacto Social, las "Comisionitis" de Altísimo Nivel, la desmovilización y cuidado si no en la defensa directa del Patriarca Abel (el pobre no quiere hacer lo que hace contra el pueblo, pero lo obligan y presionan los neoliberales, que se lo quieren "apear", por lo que hay que quedarse quietos y no hacerle más problemas de los que tiene a don Abel, a cambio de que "se nos tome en cuenta" y se tome un cafecito con nosotros). O a lo sumo la dirigencia de la APSE se moverá como ala izquierda de ese movimiento de conciliación y concertación, no participando de la "tercera" pero colocándose detrás de los que quieren negociar una parte del pastel o la preservación de sus intereses. Este es el caso de los Carazo, los Merino y demás fauna que solo quieren una mejor negociación en el ALCA o en el TLC, que alientan a mantener las pasadas relaciones donde a la dirigencia sindical se le asignaban cuotas de poder y se les participaba (añoran las Comisiones de Salarios, las Convenciones Colectivas y una transición con un capitalismo más humanizado).

Pareciera que es esta última postura la que les queda más cómoda a la actual dirigencia de la APSE Es lo que aprendieron de los partidos reformistas de la izquierda de donde provienen. Hoy, sin embargo, son más desteñidos, más rosa, más "light". Los educadores seguirán escuchando los discursos, foros y publicidad sobre el ALCA, TLC, Escuela Militar, el mal Gobierno etc., etc., la queja y algo de denuncia, pero sin organizar una respuesta de lucha ante los embates concretos del Plan Fiscal y el Plan Económico del Gobierno contra los educadores y la educación y contra los intereses del pueblo y sin escuchar de ellos ninguna propuesta de salida seria.

Aparece en escena, desde las bases, una alternativa nueva y antiburocrática

Del lado opuesto en el Congreso se expresó una nueva corriente que como "Base Apsina en Lucha" obtuvo 90 votos de delegados por encima del candidato del viejo mondolismo que sacó 70 votos. Este grupo hizo un planteo firme ante el Gobierno y el MEP y sus políticas, crítico respecto de las dirigencias que tenemos en el Magisterio y que tuvimos en la huelga, serio en sus principios. Este grupo hizo eje de la necesidad de golpear en el punto de inflexión de la actual situación del movimiento de masas: la independencia como trabajadores que debemos tener ante el Gobierno, sus partidos y el patrono MEP, para defender y luchar por los derechos de los educadores contra el plan antilaboral y antipopular del Gobierno y por la defensa y lucha de la educación pública, como derecho democrático al conocimiento, la cultura y la formación.

La tarea continúa. La lucha sigue por construir una tendencia dentro del magisterio y el movimiento de los trabajadores, por construir una alternativa de dirección en la APSE y en el Magisterio en general que realmente represente los derechos, los intereses de los educadores y barra del poder a esa costra burocrática, entreguista, componedora y oportunista que domina las organizaciones de los trabajadores, sindicatos y asociaciones, para ponerlas al servicio de las luchas.

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