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propuesta Socialista Por un gobierno de la clase obrera y el pueblo |
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EDITORIAL |
| Entre nublados y huracanes | |
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Momentos altamente contradictorios en la historia de la humanidad, hubieron muchos. Pero muy pocos como el presente. Tan es así que en el seno de lo que podemos llamar izquierda (aunque reconocemos que el término es muy poco preciso y hasta mueve a confusión) hay un fuerte debate acerca de las características que tiene la situación política mundial. Para algunos, la burguesía propinó una derrota histórica a los trabajadores. Vivimos, por lo tanto, a la defensiva. Según esta concepción, el capitalismo ha demostrado -en especial después de la demolición del muro de Berlín y de la caída del "socialismo real" la supremacía del capitalismo y nos encontramos en medio de una situación reaccionaria casi equivalente a la que atravesó el movimiento de masas durante la noche negra de vigencia política del fascismo y el nazismo. Son los descreídos. Para otros, el capitalismo está desapareciendo de la faz de la tierra. Tan solo se requiere capturar la voluntad política de los trabajadores, elaborar un programa de acción política que permita articular las luchas proletarias con otros sectores sociales, agrupar a la vanguardia política en un partido socialista revolucionarios que es necesario construir y llevar a cabo la revolución; muy poca cosa, como se ve. Son los invariantes.Están los que creen que todo se debe a la existencia de errores teóricos en el marxismo y que, por lo tanto , todo su cuerpo conceptual debe ser revisado y reformado. Ven los fenómenos reales como productos intelectuales. Son los que llamamos globalifóbicos y que comprenden una gama política y social muy amplia. Entendemos que todas esas posturas están años luz de la realidad. Tenemos, y estamos convencidos de ello, una caracterización política del momento histórico que, para poder ser entendida, nos remite a lo que fueron las circunstancias históricas de todo el siglo XX. Reivindicamos los planteos centrales, fundacionales, de Marx y Engels. Reivindicamos la concepción de partido y la estructura que propuso Lenín en los primeros años del siglo pasado, la caracterización de clase del estado y la teoría del imperialismo. Reivindicamos las posiciones de Trotsky en especial la Teoría de la Revolución permanente, la Ley del desarrollo desigual y combinado, el programa de transición y su caracterización y definición de lo que es la burocracia. Es decir, no renunciamos a los principios esenciales del marxismo. Afirmamos que la socialdemocracia, el estalinismo (en sus diferentes variantes), el populismo y el nacionalismo contribuyeron a que el período histórico iniciado con la Revolución Rusa, retrocediera y permitieron que se de el espejismo de un capitalismo fuerte y victorioso en lugar de un capitalismo agotado. Concluimos: la tarea es inmensa, pero no imposible. |
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