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propuesta Socialista Por un gobierno de la clase obrera y el pueblo |
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¡Fracasó la reunión de la OMC! Pero no fue un triunfo de los pueblos de los países atrasados. |
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En un debate sobre las perspectivas económicas y que tuvo lugar a principios de 1986, Nahuel Moreno (fundador de la LITci) decía: "...para mí el crack va a ser financiero..., pero desde el punto de vista económico social, la crisis más importante es la agraria (el subrayado es nuestro, n. de la r.) que hace parte de la caída general de las materias primas...¿Y porqué digo que estamos al borde de algo tremendo?. Por que si explota esto, o lo tratan de arreglar (eliminando los subsidios a los granjeros, por ejemplo, n. de la r.), se produce la crisis política más grande del imperialismo europeo y mundial, porque pierden su apoyo de masas, su base social...Cuando esto explote también va a estallar el sistema financiero europeo y de Estados Unidos" (publicado en el Nº 18 de Correo Internacional del mes de abril de 1986). Desde que se publicó este comentario de Moreno hasta ahora, la crisis del campo gringo se gravó; lo mismo podemos decir de Europa. La parte de la población yanqui que se dedicaba a tareas agrarias en 1986, era el 2.2 %. Actualmente no sobrepasa el 2.0 %; es decir que disminuyó en un 10%, cuando menos. Ello supone un gran descenso en el mercado interno comprador de productos finales de alto valor agregado (automóviles, tractores, acero, maquinaria y herramientas relacionadas con su actividad, artículos varios para otros usos) o de insumos necesarios para la producción agrícola: fertilizantes, semillas mejoradas o genéticamente modificadas, agroquímicos, etc. Pero no es sólo un fenómeno que se da en los EEUU; los países de la Comunidad Económica Europea, también lo sufren. Con aquel comentario y estos últimos datos en nuestro conocimiento, preguntamos: ¿se podía esperar la eliminación de los subsidios agrícolas en la reciente reunión ministerial convocada por la OMC?. Creemos que no hay bases objetivas para esperar que el resultado fuera otro. Entonces, ¿por qué los globalifóbicos, las ONGs que estuvieron en Cancún y el presidente Lula, festejaron tanto? La respuesta es compleja y la abordaremos con mayor profundidad en el próximo número de nuestra revista pero, dada la importancia política del mencionado fracaso, nos vemos en la obligación de avanzar parte de ella. Podemos resumir nuestra posición en los siguientes términos: la historia de los países imperialista es muy clara: nunca fueron justos ni democráticos en su relación con los países atrasados. Siempre explotaron salvajemente a sus pueblos. Siempre estimularon golpes de estado que sumieron a esos pueblos en el dolor y la opresión. Siempre fueron amigos de los tiranos y usurpadores del poder. En consecuencia, por la historia, no se puede esperar nada bueno de parte de ningún país imperialista. Pero si vamos al presente, lo que vemos es que la crisis que vienen desarrollando desde los inicios de 1970, les corta cualquier posible, ilusa o fantasiosa intención de ser -como diría el Papa- exponentes del capitalismo con rostro humano. Es más, la globalización, los planes de ajuste, la posición que asumen ante la deuda externa de nuestros países, la política de propiedad intelectual, las políticas migratorias con relación a los pobres del mundo que van para allá con la ilusión (y mentira) de vivir mejor, constituyen una inmensa cachetada a quienes creen (verbo excelentemente bien empleado en este caso) que otro mundo es posible sin tocar las raíces estructurales del sistema capitalista: el régimen de propiedad de los medios de producción e intercambio. Lula, las ONGs, los globalifóbicos, la izquierda reciclada (estalinista, trotskista, socialdemócrata, etc.) los gobiernos de nuestros atrasados países, pueden festejar el fracaso de la reunión cumbre de la OMC (recordemos que el rango de los representantes era de ministros plenipotenciarios y que ese tipo de reunión se lleva a cabo cada dos años) pero ello no es otra cosa que un alegrón de burro. Es más: no será tal si es posible la reconstrucción del estado de bienestar que se viene desmantelando desde hace veinte años con resultados cada vez más catastróficos. Pero, ¿existe alguien medianamente serio que crea en esa perspectiva dentro del sistema capitalista?. Nosotros, decididamente, no. Lo que no quiere decir que no valoramos el fracaso de la reunión de Cancún como una seria derrota de los países imperialistas (G7 o G8, como se los considere); pero afirmamos, al mismo tiempo que no es un triunfo de los pueblos de los países atrasados. Es, en el mejor de los casos, una mejor posición desde la cual negociar con el patrón (la burguesía imperialista) por parte de sus socios menores (las burguesías nacionales, que no nacionalistas). |
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