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propuesta Socialista Por un gobierno de la clase obrera y el pueblo |
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Oriente Medio y Asia Central La barbarie galopa desenfrenadamente..., pero no logra derrotar a las masas. |
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Escribe: Jorge A. Camacho C. |
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En los inicios del mes de noviembre del 2002, nuestra organización publicó en su circunstancial "Cuadernos Socialistas", y bajo el título Derrotar la Guerra Imperialista, un documento fijando nuestra posición en torno a la guerra ya de hecho de los EEUU contra el Gobierno y Pueblo de Irak. Se trataba de provocar "la discusión fraterna, respetuosa, a veces dura pero necesaria para llegar a construir la herramienta política que la realidad reclama". Por ello la necesidad inexcusable de abordar con seriedad el hecho político de la asonada guerrerista con que el gobierno imperialista de Bush y su camarilla belicista, amenazan las libertades de los pueblos, y la vida del planeta. Ello con el apoyo de sus socios inmediatos, el imperialismo inglés, y el Estado sionista de Israel, con la adscripción rastrera de Aznar, su gobierno español y los presidentes y gobiernos centroamericanos entre otros. Todos los "argumentos" esgrimidos por Bush y repetidos marionetescamente por sus cómplices, en el sentido de satanizar a Saddan Hussein y su partido Baas, acusándolos de ser un peligro para la humanidad por poseer armas de destrucción masiva y constituir una amenaza para la paz mundial, han rodado por el suelo día con día, una y otra vez, minuto a minuto. Para nosotros está claro quién es o cuál el régimen que amenaza y actúa en dirección y carácter destructivo de las libertades democráticas alcanzadas por los pueblos, incluso en la propia sociedad norteamericana, y que arrasa en forma brutal, inmisericorde, con los recursos del planeta, arrancando y contaminando todo a su paso, tal su desesperación: se trata del sistema capitalista que en su fase terminal y en la actual coyuntura histórica por la que atraviesa la humanidad, trata de flotar en el mar tempestuoso de su agotamiento. Por ello, acude brutalmente a las instancias belicistas y políticas destructivas, para intentar frenar o retardar al menos, su proceso final de destrucción. Y, de paso, impedir la recuperación y la posible reactivación del proceso hacia la instalación del socialismo. Por ello, la barbarie campea "urbi et orbi", y ha emergido como un monstruo de fuerza incontenible y provoca respuestas tibias y sumisas, amén de pesimistas de parte de numerosos sectores de intelectuales y políticos en general, y particularmente de la izquierda en recesión (estalinista). Pero, ¿qué está pasando en Oriente Medio? El Dr. Roberto Marín Guzmán, en la presentación de su ensayo "La ocupación militar Israelí de Cisjordania y Gaza. De la Guerra de los seis días a la Declaración de Principios (1967-1993), afirma: "Los abusos de poder del Gobierno Militar Israelí contra la población palestina de Cisjordania y Gaza se han dado en una amplia gama de aspectos: confiscación de propiedades, encarcelamientos, detenciones, violaciones a los derechos individuales, expulsiones, restricciones a las libertades individuales (movimiento, pensamiento, acción, publicación), torturas a los detenidos en las cárceles (golpes, choques eléctricos, quemaduras con cigarrillos, etc.), castigos colectivos, demolición de viviendas, tala de los árboles palestinos, control del agua, de la agricultura, de la educación, del comercio, de las municipalidades, de los sindicatos, etc., hasta casos extremos como asesinatos y la detención de niños." El estado palestino se vio sometido, al mediar noviembre 02, a invasiones masivas y ocupación militar y posteriormente civil por parte del ejército sionista de Israel; toda la franja de Gaza y Cisjordania, así como las estratégicas ciudades de Nablus y Hebron. En efecto, después de la invasión-destrucción se establecieron colonias judías por doquier, de modo que el territorio "cedido" a los palestinos se encuentra salpicado por dichas colonias, que pronto convierten los sionistas y su agresiva política de expansión en otros tantos enclaves. En la edición correspondiente a julio del 2003, "Le Monde Diplomatique" y bajo el título "Un muro para encerrar a Palestina", se nos ofrece una puntual y bien documentada crónica y análisis del proyecto ya en ejecución avanzada, de construcción de un muro gigantesco que rodea al territorio palestino. Gadi Algazi, su autor es Docente en la Universidad de Tel Aviv Israel. En una de sus opiniones dice que "no se está construyendo una separación sino todo un sistema de arcos, muros y enclaves que destruyen a "Cisjordania". Según el gobierno sionista-fascista de Ariel Sharon, dicha medida obedece exclusivamente al propósito de proteger a los civiles israelíes de los ataques terroristas de los fundamentalistas árabes. Pero esta cínica mentira no resiste el menor examen ni confrontación con los hechos y la realidad. Algazi, en el mismo artículo en mención afirma que el futuro que el muro reserva a los palestinos se concreta en que: "... quedarán prisioneros en su propio país, completamente dependientes de la buena voluntad de las fuerzas de ocupación, encerrados con alambradas de púas en sus enclaves, el menor movimiento requerirá un salvoconducto". Pero este muro, al que le queda pequeñito el tan mal afamado Muro de la Vergüenza que dividía Berlín Oriental del Occidental, tan propagandizado por la gran prensa internacional y la nacional, no le merece casi ninguna atención a la prensa cipaya de nuestros países. Ni La Nación y demás tabloides, ni Repretel, ni Teletica, ni Radioperiódicos Reloj, Rolando Angulo, Estéreo Azul, Eco News y al conjunto de plañideros de todos los desmanes de las burguesías imperialistas o nacionales, abordan el tema. Salvo, claro está, para respaldar con creces pedigüeñas la gran mentira de Sharon, el Estado sionista fascista de Israel y Bush. El muro, ejecutado en gran parte y en acelerado proceso de construcción lo que falta, ha sido levantado dentro de la línea verde – frontera del 4 de junio de 1967, que demarcaba el territorio palestino- Como consecuencia inmediata y directa, los campesinos han perdido el acceso a sus tierras labrantías y a las fuentes de agua, las mejores y casi las únicas del territorio. Paladinamente, el Estado sionista y sus colonos se van apropiando mucho a mucho, condenando al hambre y sed a toda la población. A mediados de junio del 2003, tuvo lugar la cumbre de Akaba. Bush y su lugarteniete Tony Blair (Inglaterra) declararon que sus países se oponían a la continuación de la construcción del muro por haberse modificado su trazado original; exigieron entonces a Sharon desistir de la tarea, pero no les hizo caso, El primer Ministro sionista continuó en la infame tarea, lo que provocó la aprobación tácita de Bush y su muchacho, Una mascarada más, una acción política cosmética pero con un maquillaje de baja calidad. La Intifada actual cuenta ya con 2 años y 10 meses de duración. La guerra de David contra Goliat enfrenta a un pueblo desarmado y a uno de los ejércitos más poderosos del planeta, a pesar del pequeño territorio con que cuenta Israel, pero apuntalado por las potencias capitalistas-imperialistas económica y militarmente hablando. El Gobierno yanqui invierte en Israel sumas multimillonarias, que exceden casi al infinito las necesidades de muchos de los países más pobres. Esto es una vergüenza que afrontamos millones de personas. La política de tierra arrasada con que responde el ejército sionista a las acciones aisladas de jóvenes que se inmolan para responder así a la escalada que hace víctima al pueblo palestino, ha destruido la infraestructura productiva, de servicios y habitacional de casi toda Cisjordania y Gaza; impotentes, jóvenes y niños lanzan piedras y palos a los ocupantes, y se radicalizan y acrecientan las respuestas suicidas de los fundamentalistas. La última gran acción política del gobierno sionista frente al fracaso de posibles acuerdos de paz, - pero, ¿acaso quieren la paz realmente los sionistas? - , fue decretar el exilio o el exterminio físico del Presidente Constitucional de la Autoridad Palestina. Decretado su exilio, provocó una rápida reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, recientemente reinstalado. Este acordó, por mayoría de 11 votos a favor, tres abstenciones y uno en contra, que "...Israel, potencia ocupante, desista de cualquier medida de deportación y deje de amenazar la integridad física del Presidente elegido de la Autoridad Palestina" (Yasser Arafat). Como el voto en contra fue el de Estados Unidos, miembro permanente del Consejo, pues fue vetado. Por supuesto que no nos sorprende. Si algo no se le puede dejar de reconocer al régimen burgués imperialista de los EEUU, es su absoluto y consecuente apoyo con todas y cada una de las acciones emprendidas por sus aliados y socios estratégicos. Con más razón ahora, que el Gobierno del Imperio en su aguda fase decadente y de agotamiento está en manos de un paranoico prepotente, de un fascista contemporáneo, que se ha rodeado de una corte pandillesca; todos nada lúcidos por cierto, pero poseedores de un olfato instintivo y un accionar felino (pobres gatos) y avaricioso, prestos a lanzarse sobre los pueblos y territorios para arrebatarles sus riquezas, su cultura y su vida. Son los "abárcalo todo, agárralo todo" (tomado en préstamo a Alfonso Arau, cineasta mexicano, de su filme "El Águila Descalza", 1976.) La situación actual en Iraq Después de la invasión, derrota de Sadam Hussein y ocupación del territorio iraquí, quedan expuestas ante la opinión pública mundial, varias verdades ya denunciadas por nuestra organización y por sectores lúcidos de la intelectualidad mundial, no confundidos con caracterizaciones vanales y esquemáticas en el menos grave de los casos, o comprometidas vía el concubinato escandaloso de los Blair, Aznar, Pacheco, Paco Flores y demás presidentillos centroamericanos. Pero más importante que esto queda claro que el dominio absoluto, omnipotente y omnipresente de la agresión imperialista al Estado Soberano de Iraq, hace aguas por más de una rendija. En la misma edición de Le Monde Diplomatique antes citada, se publican dos artículos de connotada calidad por la información manejada y por su estilo y claridad (entre otros). Nos referimos en primer lugar a "Mentiras de Estado", de Ignacio Ramonet, Director del mensuario y al intitulado "El fantasma de Jomeini en Irak", suscrito por Juan Cole, destacado profesor de Historia en la Universidad de Michigan, EEUU. En el primer artículo el autor hilvana cuidadosamente todas y cada una de las mentiras orquestadas por la administración Bush, –"acompañado sin chistar por Anthony Blair, primer ministro de Gran Bretaña y José María Aznar, Presidente de España". Acota el autor en el resumen que, "Difundidas a escala planetaria por los medios masivos de comunicación y repetidas por intelectuales, analistas y gobernantes, esas falacias para inducir y justificar la invasión a Iraq, constituyen una herida severa a la democracia y al derecho humano a la información en todo el mundo". No cabe duda que el Gobierno de Bush tejió una gigantesca telaraña de informaciones falsas. En tan innoble tarea desempeñó un papel central una dependencia secreta del Pentágono, la Oficina de Planes Especiales (O.S.P.). Publicado en New York (6-05-03), Seymaour M Hersh denuncia que la OSP fue creada inmediatamente después de los atentados del 11 de setiembre del 2001 ...(¿estaría prevista?)..., misión dada a Paul Wolfowiz número 2 del Departamento de Defensa. A la cabeza de tal dependencia se nombró a Abraham Shulky, un halcón connotado; su encargo principal, ni más ni menos, que conocer, analizar y sintetizar los datos que recogen las agencias de información (CIA, DIA, NSA), para luego entregar los resultados al gobierno. La acusación contra Iraq de poseer armas de destrucción masiva y la vinculación de Hussein con Al-Qaeda, difundidas personalmente por Bush en todos los foros y cadenas de radio, televisión y periódicos nacionales e internacionales, e incluso por su cómplice Tony Brair ante el Congreso de Londres, fue puesta en evidencia como mentiras de Estado por el propio Paul Wolfowiz, quien declaró en una entrevista a la revista Vanity Fair del 30-V-03, que la decisión de agitar la amenaza de las armas de destrucción masiva para justificar una guerra preventiva contra Iraq, había sido planeada por "motivos burocráticos", pues "...coincidimos en un punto, el de las armas de destrucción masiva, porque era el único sobre el que todos estábamos de acuerdo". O sea que George W. Bush, el paranoico presidente gringo – "con menos luces que una babosa" opina Fasano Mertens – mintió pues buscaba desesperadamente "un casus belli" para sortear a la ONU y unir a algunos cómplices tan mentirosos como él, en su proyecto de conquista de Iraq. Entonces, ni más ni menos, urdió una de las mayores mentiras de Estado cometidas en toda la historia de la Humanidad. Y detrás de ellos sus cómplices y acólitos, como el "yo no fui" de Abel Pacheco, quien hace mucho tiempo perdió la vergüenza – si es que la tuvo alguna vez. Del artículo en cuestión, consideramos pertinente resumir y hacer una minuta de la fastuosa colección de mentiras: En su intervención ante el Consejo de Seguridad de la ONU (5-II-03), Powel declaró: "Saddam Hussein inició investigaciones sobre docenas de agentes biológicos, provocando enfermedades como la gangrena gaseosa, la peste, el tifus, el cólera, la viruela y la fiebre hemorrágica". El vicepresidente Chenney, marzo del 03, vísperas de la guerra contra Iraq: "Creemos que S. Hussein logró reconstruir armas nucleares" (Times"). En un discurso difundido a toda la nación (III-03), el Presidente Bush, llegó a dar los siguientes detalles: "Iraq envió a trabajar con Al-Qaeda expertos en explosivos y en falsificación de documentos. Y además brindó a Al-Qaeda entrenamientos en el manejo de armas biológicas y químicas. Un agente de Al-Qaeda fue enviado a Iraq en varias ocasiones a fines de la década de 1990 para ayudar a Bagdad a dotarse de venenos y de gases". Estas y muchas otras "denuncias" de calibre similar, fueron difundidas por los canales de T.V. Fox News, CNN, MSNC, por la cadena radial Clear Channel (1.225 estaciones en los EEUU), y hasta por diarios prestigiosos como "The Washington Post" o "The Wall Street Journal". Pero hoy día, el fantasma de Jomeini se corporiza en Iraq; pues surgen contradicciones centrales entre los grupos anteriormente reprimidos y sacrificados por el régimen tiránico de Bagdad, vinculados estrechamente con Irán en unos casos y con los EEUU y Gran Bretaña en otros. Los Chiitas, que representan casi un 65% de la población Iraquí, muestran un mosaico de adscripciones con grupos laicos y otros tantos religiosos. Asilados en Irán principalmente y en Gran Bretaña y los EEUU, habían entrado en acuerdos políticos y negociaciones con el gobierno yanqui. Pero una vez derrotado Hussein e impuesto al administrador civil estadounidense Paul Bremer en la Dirección de Irak, el Consejo Supremo de la Revolución Islámica de Iraq (CSRII) dirigido por Mohamed Baquer Al-Hakim (presumiblemente aliados de los invasores-dominadores), rechazó la participación en el equipo de 30 personas que se encargarían de la reorganización política del país. El gobierno imperialista-dominador resienten la proximidad de los Chiítas con sectores islámicos radicalizados de Irán, y los utiliza con un grado más de desconfianza que otra cosa. En los inicios de Abril arribaron a la ciudad de Baquiva (280.000 habitantes) situada al Norte de Bagdad, las brigadas Badr, procedentes de Irán y entrenados por los Guardianes de la Revolución Iraní. Esta brigada, compuesta de unos 15.000 combatientes, llegó a establecerse en las ciudades con mayor presencia chiíta. A pesar de la decidida participación del CSRII en las acciones previas a la guerra para derrocar a Hussein, el Estado Mayor de la invasión yanqui rechazó ser participación, lo que provocó gran indisposición en las filas del Consejo Supremo de la Revolución Iraní al que pertenecen las brigadas. El Consejo exige a las fuerzas de ocupación estadounidenses y británicas, la convocatoria para integrar una junta civil integrada por todas las fracciones políticas y religiosas iraquíes; así mismo exige la inmediata salida del territorio de todas las tropas de ocupación. Día con día, iraquíes salidos de la sombra sorprenden a la soldadesca invasora. El 9 de mayo un capitán se lamenta: "todas las noches somos blanco de disparos", mientras que un combatiente de la Brigada Badr expresaba que: "yo quiero que la gente viva bajo un régimen islámico y voy a utilizar los medios y las posibilidades de expresarme para convencerlos" (Arab Times, 4 de mayo del 2003). Las mentiras de Bush, la profundización de la crisis mundial del capitalismo y en particular de los EEUU, que ostenta el dudoso trofeo de tener la deuda interna mayor del mundo; cuyos índices de desocupación producto de quiebras fraudulentas y el consabido despojo de los ahorros de toda una vida de los obreros y trabajadores de los consorcios quebrados; el descontento de sectores civiles en crecimiento, las críticas aún de la prensa e intelectuales que apoyaron inicialmente la aventura en Iraq, han llevado al Gobierno de USA a acudir a la ONU, a insuflarle aire y pedirle se haga cargo de la pacificación e instalación de un gobierno en el convulsionado país entre dos ríos, en la Mesopotamia, cuna de la cultura occidental y hoy despojada de sus riquezas y quebrantada su moral islámica (los cines exhiben películas de guerras y sexo gringas, ambas expresiones de la pornografía). Eso sí, bajo el mandato de un General yanqui. Pero en sus grandes contradicciones y desvaríos provocados por su desesperante situación económica (capitalismo agotado) y sus avariciosos planes bélicos y políticos para apoderarse de las riquezas y los recursos del mundo (guerras e invasiones anunciadas, Plan Colombia, ALCA, TLC, y muchos otros), quebranta una decisión trascendental del recién reactivado Consejo de Seguridad de la ONU ordenando, como ya apuntamos antes "que la potencia ocupante desista de cualquier medida de deportación... –o exterminio de Arafat". Hoy, en medio del Huracán Isabel que azota vastos poblados y ciudades de ese país, aparece Bush en todas las cadenas radiales y televisivas nacionales e internacionales, cual novel Nabucodonosor, sentenciando que Arafat debe abandonar el poder de la Autoridad Palestina pues sólo ha mostrado incapacidad para lograr la paz... vaya ironía; el nuevo Hitler, tan guerrerista y paranoico como el alemán, aunque nada ilustrado, sentenciando sobre la vida y muerte de sus súbditos (involuntarios, claro). ¡Qué horrores, cuántos nuevos incendios de Roma y cuántas invasiones nos deparará este nuevo Nerón?. Los socialistas en todo el mundo tenemos el deber ineludible de unirnos en la lucha contra esta barbarie establecida; aunar esfuerzos mediante unidades de acción política con sectores lúcidos de la intelectualidad, sindicales, estudiantiles, de pobladores e incluso con los partidos o sectores de la burguesía que se decidan a dar la lucha por la defensa de las civilizaciones contemporáneas. Por un sí a la vida y un rotundo no a la muerte a que nos quiere condenar el imperialismo y todos sus secuaces, aquí y en todo el mundo. ¡Eros frente a Tánatos!, ¡Socialismo o Barbarie! |
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