Bonsai Oracular
LA FUNDACION ECOARTE Y
La Asociaci�n Sudamericana

de
Tanseki-Koo

Organiza la antigua pr�ctica del Arte original del Bons�i, que es  la b�squeda de las raras manifestaciones de Bons�i Naturales Silvestres, y que son la expresi�n pura de la naturaleza miniaturizada. 

Antiguamente, los monjes Zen en China eran los que practicaban la disciplina de explorar las monta�as para encontrar los tan apreciados ejemplares arb�reos miniaturizados naturalmente sin intervenci�n del hombre.

Una vez que se produc�a el hallazgo, proced�an a trasplantarlo a una maceta, de all� su nombre de Bons�i, que significa
�rbol en maceta. Luego se los llevaban a los palacios donde eran exhibidos y atesorados por la aristocracia china.

Esta recolecci�n practicada durante siglos, extingui� los ejemplares silvestres.

Los Maestros en el cultivo del bons�i, a lo largo y ancho del mundo, ejercen  la compleja forma del arte que es  perpetuar mediante el cultivo, las formas y estilos originales de los Bons�i Naturales Silvestres Orientales, ya extinguidos hace m�s de dos mil a�os.   
   
La Asociaci�n Sudamericana de Tanseki-Koo desarrolla la disciplina de la exploraci�n, hallazgo y clasificaci�n de los raros Bons�i Naturales Silvestres en diferentes �mbitos geogr�ficos, habiendo logrado encontrar en algunos Desiertos de Altura de Argentina, valles con � bosques con miles de Bons�i Silvestres de diversas especies; antiguos y bell�simos, configurando verdaderas maravillas del Arte Bons�i, que har�an empalidecer de envidia a cualquier horticultor que cultive bons�i !

A partir de estos hallazgos, en 1993, los maestros comenzaron  a incluir en la disciplina de la exploraci�n y clasificaci�n estil�stica, las estrategias de proteger estos lugares de la depredaci�n, fruto del impulso de muchas personas de poseer estos ejemplares, retir�ndolos del Bosque Miniatura, recreando las causas de la extinci�n de los Bons�i Silvestres chinos.

Los bosques americanos de Bons�i Silvestres son patrimonio del Arte Universal del Bons�i, configurando en su seno millares de micro escenas, incluyendo la natural complementaci�n de las Piedras Paisajes.  All� cada Bons�i exhibe sus a�osas cortezas, con una magn�fica miniaturizaci�n de hojas y frutos, siendo verdaderas joyas de la Naturaleza.
TRATADO DEL BONSAI ORACULAR
- PRIMERA PARTE -

La antigua historia de Nakihiro Sure, se desarrolla en el Jap�n Medieval, donde en una aldea en la regi�n monta�osa, transcurre la vida de un pastor japon�s cuyo padre practicaba una ancestral forma de comprender oracularmente a los bons�i silvestres, presentes en aquellas regiones en admirables cantidades. 
...Cuando Nakihiro Sure acompa�aba a su padre en las actividades pastoriles, �ste le ense�aba c�mo todas las formas que muestra un bons�i silvestre, como la manifestaci�n del esp�ritu de la Naturaleza, pudi�ndose leer como ideogramas, mediante  claves de interpretaci�n aprendida hace siglos.
El esp�ritu natural presente en los bons�i silvestres, pod�a asistir al hombre que lo convocase, respondi�ndole  sus preguntas.

Quien consultara deb�a, para entablar ese di�logo, aprender a interpretar esas formas, desentra�ando as� el significado que �stas conten�an, mediante el estudio de las claves de interpretaci�n ancestrales.
La manera de hacerlo consist�a en recorrer las zonas donde se manifestaban los bons�i silvestres, deteni�ndose en un punto del camino donde su intuici�n le indicara, sent�ndose con los ojos cerrados y aquietando los pensamientos.  Era entonces el momento oportuno de pedir, desde el  coraz�n, la respuesta a su inquietud.   Al abrir los ojos, su atenci�n lo llevar�a a distinguir un bons�i silvestre en particular  - como sobresaliendo de los de su entorno -  y en ese ejemplar, podr�a interpretar sus formas,
ley�ndolas ordenadamente de arriba hacia abajo.
Esta lectura deb�a  hacerse en cuatro partes;   primero  la copa, luego el punto donde las ramas se encuentran con el  tronco, posteriormente c�mo el tronco se desarrolla hacia la tierra y finalmente la manera en que se entiende con la tierra.

Las  respuestas contenidas en las formas del bons�i, deb�an ser interpretadas a partir de la asociaci�n de pensamientos que �stas evocaran, siendo requisito fundamental que quien consultara sea honesto para hacer la pregunta e igualmente honesto para leer la respuesta. Puesto que el s�lo deseo de enmascarar una respuesta temida o no deseada, transformar�a en ilegible el mensaje del bons�i.
Nakihiro Sure dedic� los a�os que siguieron a la muerte de su padre, a la continuaci�n del cultivo de la aptitud para leer oracularmente  las formas del bons�i, descubriendo que esta capacidad se fortalece y optimiza con su pr�ctica.

El pueblo comenz� a consultar a Nakihiro Sure y �ste respond�a a las solicitudes ense�ando solamente las claves de interpretaci�n y difundiendo estos conocimientos, puesto que sosten�a que nadie pod�a interpretar una respuesta  dada a otro consultante. Nadie pod�a interpretar por otro.
Al cabo de los a�os, en las regiones donde ense�aba Nakihiro Sure, se populariz� la lectura oracular de los bons�i silvestres. Siendo �sta la raz�n de una creciente prosperidad, paz social y anhelo de independencia del yugo feudal.

La aristocracia feudal, aconsejada por los monjes, tomaron la decisi�n de quitar este poder al pueblo, haciendo desaparecer de la memoria popular, las claves de interpretaci�n oracular, prohibiendo su pr�ctica.  Llegaron  incluso hasta la extracci�n de los bons�i silvestres, traslad�ndolos a los palacios, consider�ndolos �conos m�gicos de poder.  Produci�ndose con los a�os,  su extinci�n.
A partir de las colecciones atesoradas en los palacios, y con la intenci�n de perpetuar estas maravillas naturales, ya pr�cticamente extinguidas, surgi� entonces el Arte del Cultivo de los Bons�i, como un homenaje a su belleza y simbolismo. .
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Compilador: Francisco E. Sola -  1992
Nota del Compilador: Es curioso que este relato japon�s marque una situaci�n  con ciertas reminiscencias hist�ricas chinas, ya que en la antigua China, los monjes recorr�an las monta�as buscando los bons�i silvestres, para transplantarlos a una maceta y luego ofrecerlos a la aristocracia. En los palacios se los coleccionaba como verdaderos tesoros, pero la continua extracci�n de los bons�i silvestres, gener� su lamentable extinci�n. Los cultivadores de los bons�i, recrean en su intrincado y maravilloso arte, las Formas Maestras originales, ya extinguidas,  registradas pict�ricamente por los artistas
Este es un cl�sico arbolito de La Puna (35 cm de altura)
Este Roedor, el Oculto, es uno de los "jardineros" del bosque miniatura. Roe los tallos tiernos y parte de la corteza, contribuyendo a la arquitectura arb�rea miniatura del ejemplar.
Los ejemplares procedentes de La Puna, con una perfecta miniaturizaci�n natural, son fruto de las condiciones clim�ticas imperantes en el lugar.

La arquitectura arb�rea es insinuante de a�osos �rboles, con rugosas cortezas y un desarrollo de tronco y ramas a perfecta escala.

El valor tur�stico de este recurso est� en su extraordinaria belleza y en la singularidad de que solamente se encuentran en ciertos Desiertos de Altura (Atacama y Puna Argentina) y en algunos valles (Valles calchaqu�es)
El maestro Francisco exhibe un antiguo ejemplar de bonsai natural silvestre de la Puna
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