CANTOS Y POESÍAS
Jola
Que lo profundo es el aire, nos lo enseñó el poeta.
Pero el aire aquí es además reconocible y
nuevo, como recién estrenado para los ojos que
contemplan el silencio alto de los pinos. No es
un juego de luz, es una magia admirable, plural,
donde convergen la raiz y la rama, el espejado
enigma de los pájaros, la nitidez del cielo. Y
ahora también la del agua. El agua es una fiesta, un brote nuevo,
que empapa la tierra hasta el barro: el agua necesaria celebra el
nacimiento de la estación primera en este lugar solo y único,
abandonado por las cosas de los hombres que apenas saben mirar
lo que aquí dejan. Es este un mundo sumido en el misterio, una
aventura que se teje en el hondo espesor de la hojarasca, en el olor
de la resina, en la festiva multiplicidad de los colores: la flor de la
retama, de la jara abierta, el aroma intenso del espliego, la hierba
menuda a cada paso.... La mirada se hunde en el paisaje con la
conciencia clara de quien busca en él la transparencia, la visión
sumergida, remota de las cosas que fueron, el puro testimonio del
aire en lo profundo, la forma vegetal de los latidos como un
temblor, un estremecimiento que baja hasta los párpados.
Angel Campos Pámpano.
LA RIVERA DE JOLA
La rivera de Jola
es el llanto profundo
de una tierra partida,
de un quebrar en la pizarra,
del dolor de las barrancas.
Y hay tanta vida, tanta fuerza,
tanta alegría,
en este llanto largo que más parece
que la tierra inmensa
se emociona con su fuerza ingente,
con su belleza absoluta,
con su lucha de agudos con el cielo,
con sus preñadas umbrías
y floridas solanas de soledad.
Que la sierra se emociona
con su estampa en la distancia,
con sus flores de pureza,
y en fín, con su adivinada eternidad
la sierra llora.
La Rivera de Jola
lleva en sí la música de los hondones,
el frescor de los filones,
el olor de tanto paso,
el dolor del llanto,
el dolor del llanto.
Mané.
CANCIÓN A SANTA MARÍA DEL PINAR (Patrona de Jola)
Santa
María del Pinar
Que
en nuestra hermita tienes
tu altar,
De
nuestros campos la flor más bella
De
nuestras casas la dulce paz.
Cuando
llegaste a nuestro pueblo
A
nuestros hijos diste amor
Te
lo pedían todas las madres,
Te
lo pedían de corazón.
Eres
la reina de nuestros campos
A
nuestros hombres dale ilusión
Para
que sigan en nuestra tierra
Sembrando
paz, recogiendo amor.
Y
de los fuegos de nuestros montes
Santa
María protégenos
Que
desde Jola todos tus hijos
Te
lo pedimos de corazón.
Santa
María del Pinar
Desde
el cielo danos la luz
No
olvides madre ser nuestra reina
Que así lo quiere tu hijo Jesús.
Faustina Morato.
A UNA ANCIANA DE JOLA
He visto en tus ojos
tu niñez escondida
de veredas y caminos.
Las estrellas cantadas
en el cielo de las eras.
Niña de flores y juncos.
Los chivos, el gato,
los cuentos, los años
los juegos, la risa.
En tus ojos
la luna con halo,
la novia con velo,
la noche cansada,
la honda cañada,
de la vida.
Los viajes, los meses
tu ser derramado
En tus ojos
la tarde de la siega
el fruto, el verano.
En tus ojos
he visto la sierra
la rivera
Jola
Manuel Viola.
O RIO XOLA VAI A O SUL
Numa noite de luar,
a Davida que estava aflita
por causa da Serra Fria,
foi pasear pela Raia
e nas encostas do Curral das Ovelhas
encontrou-se com o Maion Alto
que a consolou contando-lhe as
historias das sete cabrinhas.
Pela madrugada Deus benzeo o châo
com o orvahlo e ao fazer-de-dia
a Terra Parda, namorada, deu un saluço,
a agua correu pela Barroca das Lagrimas:
o Rio Xola nasceu.
E desde entâo as coisas estâo assím.
Anónimo.
JOLA EN LA DISTANCIA
Jola en la Distancia
se adivina móvil
y a la vez escueta
escondida en su caja de sierra,
acostada en una siesta
de dientes adivinados
en la distancia.
Jola juega a cambiar,
el cielo, la era,
la huerta, la siembra,
el arar, la batida,
la ribera,
y la gente que queda
en un alma de pizarra
escritos sus años de andar
por las veredas.
Un juego de primavera,
humilde ropaje para cubrir
un corpachón de sierra,
de barrancos desnudos,
y de inocencia.
Y así cada vez que vuelvo
me sorprende
con un nuevo ser
y una misma esencia.
Manuel viola.