Carlos Villagrán "Kiko"

 

El regreso del niño que viajó con su personaje

En 1970, fue creado uno de los programas más exitosos en la historia de la televisión mexicana, El Chavo del 8, que pese al tiempo y las críticas sigue cosechando éxitos en América Latina, y ha inmortalizado a gran parte de su elenco como la "Chilindrina", Don Ramón, Doña Florinda, el profesor "Jirafales", la "Bruja del 71", "Kiko" y el propio "Chavo del 8".

En los primeros años de transmisión, el programa captó la atención de los televidentes y por las calles se escuchaban las frases o expresiones utilizadas por cada personaje, incluso algunas de ellas llegaron a ser parte del lenguaje cotidiano de los mexicanos. En el transcurso de cada emisión, los enfrentamientos entre los actores se hacían más frecuentes, originados porque algunos empezaban a sobresalir más que otros. Los roces más continuos eran entre Roberto Gómez Bolaños "Chespirito" y Carlos Villagrán "Kiko" que durante las grabaciones hacían públicas sus diferencias personales. Hasta que en 1978 estalló la bomba y repentinamente las apariciones de "Kiko" no se vieron más por televisión.

Debido al éxito del programa en Sudamérica, Carlos Villagrán recibió ofertas de trabajo en Venezuela. Ante esto, decidió cambiar de residencia, lo cual lo llevó a viajar por Argentina, Colombia, Chile y otros lugares que pedían la presencia de su famoso personaje.

Pero los problemas continuaban, al no poder utilizar el nombre de "Kiko" en sus giras, porque los derechos pertenecían a Roberto Gómez; tuvo que cambiar algunas letras del nombre, quedando como "Kiko".

Ahora, este niño con los cachetes más famosos llega a Guadalajara para presentarse en un circo que lleva su nombre, del cual no es el propietario sino un artista contratado. Lo interesante de su presentación, no es el espectáculo en sí, sino el constatar el carisma e impacto que provoca en chicos y "chicos grandes".

Quién diría que después de 21 años de ausencia, tres generaciones recuerden el "chusma, chusma", el llorar haciendo gárgaras, el "ándale, ándale que me desesperas", su canción favorita "Huesito, huesito de chabacano" y estén tan vigentes en el gusto de la gente. Además, sus chistes ingenuos, frases trilladas y movimientos repetidos todavía causan risa.

Federico Bardón de la Regueira, "Kiko", de "nueve años de edad", vestido con su característico traje de marinero, gorra de colores, calcetas amarillas y tenis blancos, regresa como un ídolo que provoca sollozos, gritos, recuerdos, expectación, euforia y aplausos de sus fieles seguidores, quienes se apasionan y agotan las localidades para ver de cerca a un niño malcriado que los ha divertido por más de treinta años y que, por primera vez, se presenta en vivo frente a su público.

El "chusma, chusma", el llorar haciendo gárgaras, el "ándale, ándale que me desesperas", están vigentes en el gusto de la gente

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FUENTE: http://www.publi.com

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