A Don Fernando Benítez, por sus 85 abrazos.
A Adelfo Regino, por el tierno dolor que lo abraza.
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"- ¿Y a quién llaman Don Sancho
Panza? - preguntó Sancho.
- A vuesaseñoría - respondió el Mayordomo -;
que en esta insula no ha entrado otro Panza sino el que está sentado
en esa silla.
- Pues advertid, hermano - dijo Sancho -, que yo
no tengo don, ni en todo mi linaje le ha habido;
Sancho Panza me llaman a secas, y Sancho se llamó mi padre, y Sancho
mi agüelo, y todos fueron Panzas sin añadiduras de dones
o donas; y yo imagino que en esta insula debe de
haber más dones que piedras; pero basta; Dios me
entiende, y podrá ser que si el gobierno me dura cuatro días, yo
escardaré estos dones, que, por la muchedumbre, deben de enfadar como
los mosquitos. Pase adelante con su pregunta el señor Mayordomo, que
yo responderé lo mejor que supiere, ora se entristezca o no se
entristezca el pueblo."
Miguel de Cervantes Saavedra.
"El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha".
Parte II. Cap. XLV.
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México es todavía un país. Esto no debería sorprenderlo a usted sino a
los que lo gobiernan, porque han hecho todo lo posible por destruirlo. No, no
es que se trate de un afán apocalítico o de un destino irremediable. Este país
es gobernado según un nuevo modelo social que se conoce como
"neoliberalismo". Puede usted leer libros y artículos donde esto se
analiza detalladamente. Aquí sólo queremos que vea unas cuantas imágenes y
que responda algunas preguntas.
Claro que las más importantes de estas cuestiones no están planteadas
siquiera, pero éstas que le proponemos servirán para ir armando el
rompecabezas que es el vivir y morir en el México de fines del siglo XX. ¿"Morir"?
¿Muy dramático? Tal vez, pero hay aquí unos niños que viven en las
coladeras de una ciudad militarizada, hay un proceso electoral que bien podría
anunciarse en una sección periodística de "ofertas de temporada",
hay unos barrenderos que se desvisten el cuerpo y el estómago, hay un
presidente lector furibundo y consecuente de Og Mandino, hay una región de México
en donde las preguntas se responden en prisión o en la tumba, hay una
calavera que cuestiona a un sistema político, y hay también un pequeño ejército
rebelde que se niega a rendirse.
Si usted ve todo esto y no se pregunta ¿qué?, ¿por qué?, ¿cuándo?,
¿cuánto?, ¿dónde?, ¿cómo?, y ¿quién?, entonces venga con
nosotros y aprenda a mirar hacia arriba y hacia abajo. Así aprenderemos a
preguntar y, tal vez, a responder preguntas. Por ejemplo, a responder a esa...
PRIMERA PREGUNTA PRIMERA:
¿HASTA DÓNDE HAY QUE BAJAR PARA LLEGAR HASTA ARRIBA?
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"- ¿Quién está allá abajo? ¿Quién
se queja?
-¿Quién puede estar aquí, o quien se ha de
quejar- respondieron-, sino el asendereado de Sancho Panza,
gobernador, por sus pecados y por su mala andanza, de la insula
Barataria, escudero que fue del famoso caballero Don Quijote de la
Mancha"?
Parte II. Cap. LV.
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Soldados y policías arriba, niños y jóvenes abajo.
Ciudad de México. Finales del siglo XX. La síntesis mounstrosa del
neoliberalismo urbano, el Distrito Federal, se presenta hoy como el adelanto
de una pesadilla futura. Casi 20 millones de seres humanos viven y mueren la
violencia y la exclusión como razones de Estado.
Dos imágenes se sobreponen en todos los sentidos:
Bajo tierra, en las alcantarillas que tratan en vano de desalojar la
inmundicia de esta metrópoli, viven niños y jóvenes. Una banda, la de
"Los Ponis", malvive en las coladeras cercanas a la Central
Camionera del Norte. Los "valientes" policías judiciales de la zona
persiguen a "Los Ponis" para extorsionarlos, los golpean y les
exigen cuotas para "dejarlos en paz" (ver reportajes de Karina Avilés."La
Jornada" Diciembre 96 y Enero 97). Además de la cárcel, el drenaje es
el único lugar para vivir que esta ciudad otorga a la niñez y la juventud
pobres.
Arriba, en las calles, el ejército y la policía gobiernan con la ley del
pistolero: el más rápido para desenfundar sobrevive y tiene la razón; el más
lento no tiene ya derecho a la réplica. La razón y la justicia están en los
calibres de las armas, en los chalecos antibalas, en el empleo masivo y veloz
de contingentes policíacos. ¿Policíacos? La policía de la Ciudad de México
está completamente bajo el mando de militares. La lógica castrense trata de
comprender la ciudad más ilógica de finales del siglo XX. Los militares
pretenden remediar una situación que el mismo sistema mantiene y fortifica.
Llevados a labores extraconstitucionales, los oficiales y soldados se exponen
a la corrupción que invade a los cuerpos policíacos en México. Transformar
la ciudad en un gigantesco cuartel no es tarea fácil, se necesita mano dura y
despotismo. El militarismo agrega humillación a la "formación" de
la nueva policía de la capital.
En esta misma ciudad, en el Campo Militar #1, el General José Francisco
Gallardo, lleva ya más de 3 años prisionero por proponer la creación de un
ombudsman militar. Quienes lloriquean en contra de las aspiraciones indígenas
a una legislación que reconozca su diferencia, "olvidan" que los
militares en México tienen leyes de excepción.
La televisión nacional no tiene espacio para los "niños
coladera", pero en cambio dedica horas enteras y comentarios a la actuación
de la policía militarizada en la persecución y ejecución de
"delincuentes". El amarillo pinta los programas con más
teleaudiencia. El defeño confirma en la pantalla lo que vive día y noche, la
ventaja está en que aquí hay anuncios comerciales y uno siempre puede apagar
el televisor. La realidad virtual de los monopolios televisivos promete lo que
la realidad confirma: a la creciente delincuencia no se le responde con
programas sociales. Armas contra armas, las mejores, las más rápidas y las
mejor pagadas son las que ganan. No hay ya sanción social, jurídica o ética,
todo se vale y, en medio de la guerra real, el ciudadano ensaya a sobrevivir y
apuesta a no ser el protagonista del siguiente programa de nota roja.
¿Qué mejor síntesis de lo que esta ciudad representa que la instantánea
de una tanqueta militar rodando sobre una alcantarilla? Bajo ellas, bajo esa
tanqueta y esa alcantarilla, niños y jóvenes se drogan y sueñan que pueden
vivir arriba...
Pero no. Arriba todo se compra y se vende. Quien nada compra y nada vende,
nada es. A golpes de mano y de dinero se pelea un lugar en la calle. La lucha
por la sobrevivencia es eso, una lucha. Para asegurarse que esa lucha sea a
muerte es que la policía y el ejército se hacen una sola fuerza y sintetizan
y potencian sus desventajas. La policía aporta corrupción y complicidad
criminal, el ejército suma intolerancia y prepotencia. Los
"enemigos" contra los que se lanza esta máquina represiva son
perfectamente identificables: niños de la calle, jóvenes desempleados,
vendedores ambulantes, pequeños comerciantes, colonos pobres, mujeres
indefensas, homosexuales y lesbianas, maestros disidentes, estudiantes
rechazados, indígenas, en fin, todos los improductivos. La identificación
con fotografía no basta ya para salvarse de sus garras, ahora se necesita, lo
menos, una tarjeta de crédito. Mujeres, niños y jóvenes urbanos comparten
pesadillas que parecían exclusivas de los indígenas mexicanos. La exclusión
y la intolerancia que enfrentan son un puente con las comunidades indias de México.
Su rebelión y su esperanza también lo serán.
Con los problemas de toda la Nación encima, la Ciudad de México se
administra como el país entero: con represión e improvisando. No hay
estrategias de mediano o largo alcance para resolver sus problemas, se parcha
y se maquilla para agradar al televidente. Después de todo, el Distrito
Federal es también una mercancía... invendible si no se le enmascara
adecuadamente. La política neoliberal encuentra aquí su paradigma más
definitivo: destruir para prevalecer. Este desordenado y caótico espacio
urbano es el mejor libro sobre el neoliberalismo. Basta recorrer sus calles
para entender que se está perpetrando un crimen contra la humanidad.
La ciudad vive un presente vertiginoso, no hay respiro para reflexionar el
pasado, no hay aliento para imaginar el futuro. Todo se repite peor y más
grande, la calamidad se vuelve cotidiana. La única sorpresa es descubrir,
cada mañana, que la ciudad sigue ahí, ofreciéndose a quien quiera
comprarla.
Esta es la capital mexicana. Un megamercado. Todo en venta. Hasta las
propuestas políticas. Para comprar una, habrá que responder a la...
SEGUNDA PREGUNTA SEGUNDA:
¿QUÉ COLOR DE DEMOCRACIA LE GUSTA?
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"- ¿Quién te mete a ti en esto,
Sancho? - dijo Don Quijote.
- ¿Quién, señor? -respondió Sancho -. Yo me
meto, que puedo meterme, como escudero que ha aprendido los términos
de la cortesía en la escuela de vuesa merced, que es el más cortés
y bien criado caballero que hayen toda la cortesanía; y en estas
cosas, según he oído decir a vuesa merced, tanto se pierde por carta
de más como por carta de menos; y al buen entendedor, pocas
palabras."
Parte II. Cap.XXXVII.
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La política como mercancía: todas son caras.
Alguien ha tenido la ocurrencia de hacer una encuesta mezclando nombres de
conocidos políticos de derecha, centro y de izquierda. Entre los nombres de
los probables aspirantes a la gubernatura de la Ciudad de México, cuela el
nombre de un inexistente: Juan Pérez. Los ciudadanos consultados no dudan, el
improbable "Juan Pérez" tiene el más alto índice de preferencia
para ser gobierno, ninguno de los conocidos es esperanza de cambio o de
mejora.
Sin embargo, la democracia de las encuestas consuela a los partidos políticos
con registro y a quienes aspiran a obtenerlo. Los porcentajes de preferencias
son índices de ventas y los mercados son susceptibles de ser conquistados.
Como empresas en expansión que usan la promoción y venta de puerta en puerta
para colocar sus productos "en la preferencia del público", los
partidos políticos hacen lo mismo y sus militantes se dedican a recorrer casa
por casa para obtener, no una alternativa de país, sino un voto más que se
pueda canjear por cuotas de Poder en lo más alto.
El agotamiento del sistema de partidos no parece ser percibido por las
direcciones políticas. Unos y otros apuestan a que su producto tendrá
aceptación en el reducido mercado electoral. Los ciudadanos no son vistos
como personas políticas sino como clientes potenciales o seguros. El sistema
político mexicano crea, periódicamente, un poder adquisitivo. Acorde con el
modelo neoliberal, el ciudadano existe mientras mantiene su poder de compra
"política". El voto, individual o corporativo, es la moneda fugaz
que se pelean los mercaderes partidarios. Pero el tianguis sólo dura un día.
Previo a ese día, las campañas publicitarias, grandes, medianas y chicas, se
despliegan para obtener ese voto, para hacerlo número y capital en la bolsa
de los partidos políticos.
Pocas novedades en cambios profundos han traido los recientes tianguis en
provincia; el abstencionismo sigue siendo la mercancía con mayor número de
clientes. Pero la crisis en la demanda no contrae la oferta, se reajusta el
mercado para que el Poder se pelee y se reparta entre los políticos
profesionales. La ciudadanía ha sido excluida explícitamente de la política.
Después de todo, el comercio es para profesionales y no para aficionados.
Ahora se acercan dos grandes ventas de ocasión:
La una es federal y recompone el Congreso de la Unión. Poco o nada
importan las leyes que se lleven adelante, que se modifiquen o se eliminen.
Todos los mercaderes están de acuerdo en que es sólo un aperitivo para la
venta mayor, la grande, el 2000 como el mercado soñado. Falta fabricar la
mercancía que mejor compita.
La otra es local y reconoce el derecho de los capitalinos a elegir a su
gobernante. Los candidatos son aquí las mercancías, poco o nada importan sus
programas de gobierno, sus propuestas de solución a los problemas de una
ciudad que crece destruyendo y destruyéndose.
En el mercado político las ofertas se reiteran y banalizan. Los proyectos
políticos e ideológicos, los programas de lucha, las plataformas
electorales, los candidatos, todos los principios se subordinan a las leyes
del mercado electoral. Curiosa economía política en donde la demanda
electoral está a la baja y los clientes escasean, mientras que la oferta raya
los límites de una venta de garage.
Mientras la derecha afirma su identidad, la vocación de indefinición y el
mínimo riesgo atiborran un centro político que desdibuja intenciones y
vocaciones. Una izquierda pone como máxima meta la cantidad de votos y, para
obtenerla, se debate entre abrazar la tibieza del centro o hermanarse con la
derecha.
Estos "empresarios" de la política olvidan que la democracia
electoral está en su peor crisis de los últimos años. La crisis del sistema
de partidos en México invade ya al sistema político en su conjunto y,
resignados ya a conquistar a una mayoría cada vez más escéptica de la política
moderna, los partidos políticos se pelean el magro botín de un voto que,
razonado, se resiste a la especulación y demanda verdades a un mundo, el del
sistema político mexicano, que hace de la mentira su único sostén.
Pero este mercado "vive" y crece. El sistema político mexicano
recibe golpes por todos lados y se alimenta de ellos. Su quehacer deglute
hasta a algunos de sus opositores institucionales. Ex-críticos y ex-rebeldes
arrepentidos se acomodan para prevalecer. Las convicciones y los principios se
mudan como empaques viejos y pasados de moda. Los colores cambian y el Poder,
el detentarlo, se vuelve meta y obsesión.
"El estómago más sano del continente", así define la mar esta
maravillosa capacidad digestiva del sistema político mexicano. Lo que no es
digerido es vomitado y, de crisis en crisis, el sistema de partido de Estado
sobrevive a sus propios excesos y a las apocalípticas profecías que prometen
su muerte.
Pero ahora, el sistema político mexicano presenta una novedad. No es ésta
la pugna interna de los grupos de Poder o la lucha entre intereses que,
finalmente, se adecuan.
Lo nuevo está en que la única manera de "modernizar" la política
como lo exige el neoliberalismo es destruyendo a la clase política que lo
hizo posible en México. Los políticos-políticos no sólo ya no son
necesarios, ahora son un estorbo y hay que deshacerse de ellos. Los políticos-tecnócratas,
esta forma elegante de llamar a los profesionales de la mercadotecnia que
detentan puestos gubernamentales, deben destruir el sistema que los llevó al
Poder. No hay otra forma de sobrevivir, "modernizar" es destruir
para prevalecer.
Claro que este proceso de "modernización" de la clase política
mexicana encuentra resistencias, fuertes resistencias. Algunas veces llegan
hasta el magnicidio. Las imágenes de Luis Donaldo Colosio y Francisco Ruiz
Massieu, asesinados, testimonian el método y la meta de la nueva clase política
en el Poder. Hay quienes sólo leen una crisis mortal para el sistema de
partido de Estado en estos crímenes, pero, casi tres años después, el
muerto goza de buena salud. Faltan todavía algunas cosas para consumar el
entierro...
Sin embargo, construir una alternativa a este cadáver rozagante no sólo
es una tarea grande, es también algo que no brilla en las encuestas de opinión.
No hay en México un programa nacional de lucha, consensado, que vaya más allá
de la crítica a lo evidente: el sistema de partido de Estado apesta. La
alternativa política, social, económica y cultural está por hacerse.
Pero lo urgente lo deja tiempo para lo importante, y ya vienen las
elecciones. Y es aquí donde las propuestas políticas se diluyen en las
opciones electorales. La diferencia entre los partidos políticos no se marca
en sus principios y programa, sino en la cantidad de Poder que detentan. ¿En
dónde está la diferencia entre el PRI, el PAN, el PRD y el PT? La lógica de
venta electoral responde: en el número de alcaldías, gubernaturas, lugares
en el parlamento, puestos en el gabinete. Organizaciones políticas y
ciudadanas suman, restan, multiplican, dividen. En la política coyuntural los
números mandan y las concepciones ideológicas diferentes lo son por la
cantidad que contienen, no por la calidad de lo que pretenden.
Pero aún así, cuando menos hay que pretender que algo diferente se está
ofreciendo. Y entonces el espectro político se responde a sí mismo...
La derecha sueña con que una buena administración y una moral austera
permitirán mantener el rumbo. Así llaman a este doloroso y continuo
tropezarse y dar tumbos agónicos. La derecha no ofrece una alternativa política,
ofrece un cambio en la gerencia política. Su sueño de volver al pasado de
orden y progreso implica mano dura en la política, en la economía, y en la
conciencia. La derecha se cree con posibilidades, supone tener a su favor un
proyecto definido y el desprestigio de un partido en el Poder que se deshace
de la poca inteligencia que le quedaba y se llena de mediocridades. "Los
clientes de la competencia pasarán a este lado" dicen y se dicen, y
afinan sus mercancías, las embellecen mientras esconden el terror
guarda-conciencias de una moralina que, el consumidor no lo sabe, viene
incluida con este producto que "será del agrado de usted".
El centro apuesta a que su inexistencia pueda ser negada por el pavor a los
extremos. El tránsito a ningún lado, pero eso sí, sin dolor ni cambios
bruscos. El centro sabe que su posibilidad es tan breve como las coyunturas
electorales. No apuesta a constituirse como referente de uno u otro extremo,
sino a conseguir, con la alquimia de su ser y de su estar en medio, un lugar
en donde sea. La tibieza no perdura, o se calienta o se enfría.
La izquierda, ¡qué novedad!, está dividida.
Una parte de ella padece amnesia súbita y se reacomoda. Pero no para
construir la alternativa. La lógica de su acomodo es la lógica del mercado.
Hay que aliarse con quien garantice mejores ventas, con quien ofrezca mejores
mercados. ¿Qué importan los ideales? Lo que importa es ganar el primer lugar
en ventas. Eso, vender. Aunque el producto tenga que parecerse en mucho o en
todo al de los competidores.
Un momento, ¿qué es esto? ¿Otra crítica a la izquierda partidaria? ¿A
la vía electoral? ¿A ambas? No, no solamente.
La izquierda partidaria ha obtenido no pocos ni pequeños logros en la
lucha electoral. A su quehacer político, no sólo electoral pero también
electoral, se le debe la apertura de nuevos espacios y puentes solidarios
entre luchas de otro modo dispersas y solitarias. La historia de la izquierda
partidaria está llena de heroismo, abundan las cárceles y las tumbas, pero
también hay triunfos legítimos, autenticidad de banderas y vida consecuente.
Gente grande, deveras grande se encuentra y lucha dentro de todo el
espectro en que, a su vez, se divide la izquierda mexicana. Dentro de
cualquier parte, estos hombres y mujeres son parte de esa otra izquierda que
lucha siempre, con o sin elecciones, en ellas o a pesar de ellas.
Esa otra parte de la izquierda reacomoda su memoria y se ajusta cuentas.
Sabe que, si hay alternativa mejor a esta pesadilla, saldrá de sus pasos.
Reconoce que el tratar de imponer la hegemonía es también parte de la lógica
mercantil. El reconocimiento de las diferencias, de la riqueza de luchas
distintas, no es para competir o para apropiarse de ellas, sino para
multiplicar sumando.
Romper con la lógica mercantil en el proceso electoral no es romper con
una vía de lucha, es buscarle y proponerle otro sentido a esa oportunidad de
encuentro entre políticos y ciudadanos, entre propuestas y problemas, entre
sueños y pesadillas. ¿Es posible convertir el grotesco intercambio comercial
entre candidato y posible votante, en un desafío que los una frente al
sistema que deforma a ambos, que se transforme en opción y alternativa, en
camino y paso nuevos para todos? ¿Para TODOS?
Si es, este desafío será producto de esta izquierda. Ella puede
repensarse en todo sentido y volver entonces el rostro hacia abajo. Por
ejemplo, hacia esa...
TERCERA PREGUNTA TERCERA:
¿POR QUÉ SE DESVISTEN ESOS DESNUDOS?
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" -"Esas no comerá el señor
Gobernador en tanto que yo tuviere vida.
- Pues ¿por qué? - dijo Sancho.
Y el médico respondió:
- Porque nuestro maestro Hipócrates, norte y luz
de la Medicina, en un aforismo suyo, dice: Omnis saturatio mala,
perdicis autem pessima. Quiere decir: "Toda hartazga es mala;
pero la de las perdices, malísima."
- Si eso es así - dijo Sancho -, vea el señor
Doctor de cuántos manjares hay en esta mesa cuál me hará más
provecho y cuál menos daño, y déjeme comer dél sin que me la
apalee, porque, por vida del Gobernador, y así me le deje gozar, que
me muero de hambre, y el negarme la comida, aunque le pese al señor
Doctor y él más me diga, antes será quitarme la vida que aumentármela."
Parte II. Cap. XLVII.
|
En un sistema de porquería, la limpieza está desocupada.
En el siempre doloroso sureste mexicano, en Tabasco, un delincuente se ha
hecho de la gubernatura a fuerza de crímenes y de dinero: Roberto Madrazo
Pintado. Una y otra vez su culpabilidad ha sido exhibida y demostrada. El
sistema jurídico mexicano alarga tiempo y acorta vistas para no tocar a los
intocables. No es un delincuente el que sería juzgado y condenado, es el
sistema político en su conjunto.
Hoy dos imágenes de Tabasco en el DF demuestran al mundo lo que es el México
"moderno":
Una es la imagen de los desnudos de los trabajadores de limpia de Tabasco
frente a los legisladores federales. De espaldas y de frente, estos hombres se
despojan de toda la ropa para afirmar lo único que los cubre. No tienen ya
nada, más que la dignidad.
Quitándose la ropa, ellos desnudaron la mentira de un país que se vende
como próspero y en paz. Mostrándose, ellos mostraron que el autoritarismo
local sostiene y se sostiene en el Poder federal. Los traficantes de engaños
se escandalizan frente a varones desnudos y bostezan con aburrimiento frente a
las pruebas que exhiben a un gobernador llegado al Poder por la ruta del
crimen.
Un campaña "electoral" para un gobierno estatal, que es más
cara que la campaña electoral para la presidencia del país más poderoso de
la tierra, deja mudos a los funcionarios judiciales. No sólo porque son cómplices,
también porque la corrupción es tan común en los que gobiernan que su
exhibición no representa escándalo o novedad. En lugar de justicia,
legisladores de los 4 partidos prodigan indignaciones y aspavientos por la
afrenta al "sacrosanto" recinto legislativo. Pocos son los que los
apoyan y comprenden. Los medios de comunicación se divierten con el espectáculo
y, con buen humor, subrayan que ésta es una prueba más de que vivimos
"en una democracia".
La otra imagen es la de los trabajadores, tabasqueños también, en huelga
de hambre y aferrados a la vida y a la esperanza por su lado más filoso: el
de la resistencia digna. Jorge Luis Magaña Alamilla y Venancio Jiménez Martínez
son dos trabajadores de limpia de Tabasco. Ahora se acercan a los 100 días de
no probar alimentos. Sus demandas sencillas de justicia se pintan de
dramatismo por la decisión tomada. Cerca del estado de coma, sólo alcanzan a
balbucear: "no nos rendimos".
Ellos dicen "éstos somos, así adelantamos el futuro que para
nosotros y nuestras familias nos ofrecen los poderosos". Y en su imagen
se repite la de muchos mexicanos. "Ni para comer, ni para vestir"
nos dice su lucha y nos repiten las imágenes que, dirá el señor Zedillo,
son "estereotipos de los que hablan mal de México".
Mire usted ahora la foto de los desnudos en "la más alta tribuna de
la república", voltée ahora a mirar la postración de Jorge Luis y de
Venancio, piense que éste es el mejor y más verdadero informe de gobierno
que se haya dado en los últimos sexenios. "Este es el estado del país:
trabajadores desnudos y gobiernos corruptos, trabajadores agonizantes y
delincuentes impunes", dice el informe de gobierno que el pueblo devuelve
al gobierno.
En la madrugada del 19 de enero de 1997, el gobierno desaloja con la fuerza
policíaca a los trabajadores de limpia de Tabasco. Tomados prisioneros, 3 de
los huelguistas de hambre, son secuestrados y "atendidos" a la
fuerza en un hospital. El boletín de la Secretaría de Gobernación rebosa
soberbia y cinismo: el desalojo es para atender "la demanda de la
sociedad" y por razones "humanitarias". El gobierno vuelve a
cerrar un camino de resistencia civil y pacífica. Si estos recursos de lucha
no resultan, ¿qué harán los mexicanos que no vean cumplidas sus justas
demandas? En la Secretaría de Gobernación, el corrector de estilo y neopolicía,
Emilio Chuayffet, sonríe y olvida que la intolerancia y la prepotencia se
pagan. Un ex-presidente serviría para recordarlo, pero la memoria no es
virtud del equipo de Zedillo.
El trato recibido por los trabajadores tabasqueños es el mismo que reciben
los indígenas zapatistas rebeldes. Pero no es éste el único lazo, el hambre
y la desnudez tienden puentes entre trabajadores e indígenas, y la dignidad
los convierte en uno. Sin ropa y hambrienta, la esperanza dibuja el mañana.
¿Y el gobierno federal? Ssshh. No interrumpa usted. Él está tratando de
responder a esa...
CUARTA PREGUNTA CUARTA.
¿CUÁNTO CUESTA ESE PAÍS CON TODO INCLUIDO?
|
"- Decidme, Sancho - preguntó el Duque -: ¿vistes
allá entre esa cabras algún cabrón?
- No, señor -respondió Sancho -; pero oi decir
que ninguno pasaba de los cuernos de la luna."
Parte II. Cap. XLI.
|
El vendedor más grande del mundo.
Og Mandino, autor de célebres libros (por sus ventas), ha muerto. Pero en
cambio, vive y gobierna México uno de sus más fieles lectores: Ernesto
Zedillo Ponce de León. Aquel a quien todos dudan en llamar "el
presidente", no duda en cumplir con su misión de mercadotecnia. Buen
vendedor y buen cliente, Zedillo es aplaudido en círculos financieros de
Norteamérica. Acaba de liquidar un préstamo del gobierno norteamericano.
$ 5,000 millones de dólares ($3,500 al Departamento del Tesoro
norteamericano y $1,500 para el Fondo Monetario Internacional),
"liberan" la facturación de las exportaciones petroleras mexicanas
y convierten la pesadilla microeconómica en fugaz éxito macroeconómico.
La resaca del préstamo norteamericano es miseria y desempleo para millones
de mexicanos. Además de que se permitió usar como garantía el 80% de los
ingresos petroleros, se contrató con una fuerte sobretasa de interés. Pero
eso no es todo, el verdadero "pago" del préstamo fue la aplicación
de severas políticas económicas de ajuste recesivo, acordadas con el FMI.
Resultado: un millón de trabajadores despedidos en 1995, millones de familias
empobrecidas, y miles de empresas hundidas en la insolvencia.
Este es el futuro de la macroeconomía que hoy es bandera de éxito del
gobierno de Zedillo: en 1997 el PIB será 4.9% menor al de 1994, el salario mínimo
21.5% inferior, la economía interior que involucra al 90% de los mexicanos
(agricultura, industria y servicios nacionales) será, referida per cápita,
19.6% menor a la de hace 3 años. (José Luis Calva. "El Universal"
17 de Enero 1997).
Las cúpulas empresariales aplauden el pago, pero la "liberación"
de las facturas petroleras es eso, una liberación que las vuelve a poner en
el mercado para renegociarlas. La soberanía nacional sobre el petróleo no se
ha recuperado, busca ahora un nuevo cliente y un mejor precio. En el mercado
neoliberal la prostitución de la riqueza tiene algunas ventajas a su venta
total. Por ejemplo, permiten al gobierno federal llegar a las próximas
elecciones con el apoyo de los que mandan realmente, es decir, los financieros
norteamericanos.
En el entretanto, Bill Clinton anuncia que vendrá a México en marzo de
este año, el gobierno norteamericano advierte que tomará severas medidas
antiinmigrantes, y llegan más helicópteros militares que, lo confirma en
junio de 1996 la Oficina General Contable del Congreso de USA, son usados
contra la guerrilla zapatista y no contra el narcotráfico.
Nadie menciona que el gobierno ha endeudado más al país para cumplir con
este pago al Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Algunos murmuran que
hubo que pagar porque no era préstamo, sino la recompensa por la cabeza de
los zapatistas. Como el EZLN sigue con la cabeza sobre los hombros, ni modos,
a devolver la recompensa.
La miseria que se sienta a la mesa de millones de mexicanos no cuenta para
Zedillo. Las críticas a su autoritarismo es, para él, sólo incomprensión
popular a su gran visión de hombre de Estado. Cualquier referencia a la
crisis económica que padece el ciudadano mexicano común y corriente, es
vista por el seguidor de Og Mandino como muestra de autodenigración.
Cualquier señalamiento sobre la falta de democracia en la vida política de México
es reiteración de una vocación pesimista.
En la primera semana de Enero de 1997, Zedillo regaña a... "algunos
mexicanos que han tomado como modus vivendi el reproducir, el generar, el
alimentar una mala imagen de México en el extranjero". Y sigue
arremetiendo en contra de "algunas voces minoritarias que no reconocen el
esfuerzo popular con que México está saliendo adelante. Se trata de voces
pesimistas que quieren hacernos creer que estamos sumidos en el abismo; que
buscan fomentar la autodenigración y la desesperanza. Se trata de voces cuyo
único eco es la desconfianza."
Este vendedor suple la falta de cariño y respeto de parte de quienes dice
gobernar, con las caricias engañosas del jinete rubio que habrá de
montarlo... o de desecharlo cuando ya no lo necesite. La cúpula empresarial
mexicana lo alaba sí, pero más por ceguera y desmemoria que por
entendimiento o convicción.
Pero los aplausos que recibe en los centros financieros se convierten, para
Zedillo, en muestras de reclamo e indignación en las comunidades indígenas
de México. El vendedor más grande del mundo ha escogido cumplir con quienes
liquidan al país, e incumplir con quienes lo fundaron. Horas antes de pagar
millones de dólares al gobierno de EU, Zedillo ha formalizado el
incumplimiento de los acuerdos que firmó su gobierno, en San Andrés Sacamch´en
de Los Pobres, con las comunidades indígenas de México.
Mientras suenan las palmas de los financieros extranjeros, el aplauso tonto
de los empresarios mexicanos y los "regaños" virtuales del señor
Zedillo, el eco de un "NO" venido desde las montañas del sureste
mexicano inquieta el éxito del gerente de ventas de México Sociedad Anónima
de Capital Muy Variable.
Tan variable como la "tranquilidad" que se vive en los estados
del sur mexicano. Ahí se puede responder la...
QUINTA PREGUNTA QUINTA:
¿CÓMO SE MUEREN ESTAS VIDAS?
|
"- ¿Por qué huías, hombre? -
preguntó Sancho.
A lo que el mozo respondió:
- Señor, por excusar de responder a las muchas
preguntas que las justicias hacen.
- ¿Qué oficio tienes?
- Tejedor.
- Y ¿qué tejes?
- Hierros de lanzas, con licencia buena de vuesa
merced.
- ¿Graciosico me sois? ¿De chocarrero os picáis?
¡Está bien! Y ¿adónde íbades ahora?
- Señor, a tomar el aire.
- Y ¿dónde se toma el aire en esta insula?
-A donde sopla."
Parte II. Cap. XLIX.
|
La vida como delito.
Guerrero y Oaxaca tienen varias cosas en común. Algunas de ellas: ambos
son estados sureños de la federación mexicana; los dos tienen alto
porcentaje de población indígena; los dos son parte de la región más pobre
de México; en los dos el turismo enriquece a los poderosos y empobrece a los
campesinos, en los dos reinan caciques y reyezuelos; en los dos hay
guerrillas; en los dos el ejército federal manda y gobierna; en los dos la
vida es un delito... para los pobres; en los dos estados son muchos los
"mal nacidos"...
En tierra zapotecas, en Oaxaca, Ernesto Zedillo Ponce de León, el veloz y
cumplidor deudor del rubio gobierno norteamericano, sentencia a los morenos y
empobrecidos indígenas: "No hay ningún mexicano bien nacido que crea
que los problemas se pueden resolver con violencia". Miles de soldados y
policías, tanques de guerra, helicópteros artillados, cañones y morteros
están ahí para dar a Zedillo el argumento que la historia le niega y para
asegurarse de eliminar a los mal nacidos
Con la violencia institucional, es decir, con el ejército y la policía,
es como el gobierno mexicano pretende resolver la miseria extrema de la que,
paradoja recurrente en América Latina, se nutren las guerrillas.
Esta es la Sierra Sur de Oaxaca, en esta región miles de indígenas
emigran a EU en busca de trabajo y de destino. Con ellos van sus dos fuerzas
principales: su fuerza de trabajo y su historia. La tierra no la pueden
llevar, pero cargan consigo su sangre que, saben los que saben, es otra forma
de llamar a la tierra.
En esta zona, considerada por el gobierno como una de las mayor influencia
del Ejército Popular Revolucionario, fue detenido y desaparecido el
combatiente eperrista Rafael. La organización armada ha denunciado la guerra
sucia que enfrenta, además de la recurrente represión a maestros y
dirigentes populares. Todo lo que es moreno y bajito es sospechoso y sujeto a
investigación. Y como aquí todos son bajitos y morenos, pues todos están
bajo investigación policíaca. Aquí el delito es vivir.
En el vecino estado de Guerrero la historia se repite, en los últimos días
abundan las incursiones militares en las comunidades de La Montaña y la Costa
Chica. Hay retenes militares, cercos y detenciones arbitrarias en los
municipios de Alcozauaca, Cuautepec, Tlacoachistlahuaca, Ahuacuotzingo,
Copanatoyac y Olinalá, todos en Guerrero.
Y mientras el gobernador interino y la secretaria de Turismo se
enorgullecen de que, pese a disturbios atmosféricos, telúricos y sociales,
los turistas siguen fluyendo, con sus dólares en la mano, a las tierras
guerrerenses, las vías pacíficas y civiles de lucha se van angostando para
indígenas, campesinos, maestros, estudiantes, colonos, trabajadores. Aquí el
gobierno y la iniciativa privada se precian de ser los principales promotores
de "la industria sin chimeneas", el turismo. También son, y el
pueblo de Guerrero lo sabe y sufre, los principales promotores de la
violencia.
Oaxaca y Guerrero. Sangre india nutre los suelos de estos dos estados del
sur de México. En estas montañas, los miembros de las mejores organizaciones
indígenas del país han dado ejemplos brillantes de lucha civil y pacífica,
su resistencia y heroísmo es ya leyenda, su sabiduría para gobernar y
gobernarse es libro en la historia que no aparece en el índice general de
precios de la Bolsa de Valores.
Sin más armas que las palabras y las enseñanzas de su propia historia,
los pueblos indios que ya habitaban estas tierras mucho antes de que fueran
llamadas "Guerrero" y "Oaxaca", resisten la violenta noche
que les ofrecen e imponen los poderosos y violentos que se dicen "bien
nacidos" y "gobernantes". "Los verdaderos bien nacidos son
los que la tierra ha parido para que la cuiden y la hagan de modo que quepan
los todos que viven y hablan lo que piensan", dicen los sabedores que
viven estas montañas.
"En estas tierras - dice Adelfo viendo dentro - más que la vida, lo
que es delito es la inteligencia". A falta de ella, el gobierno prodiga
cuarteles militares y tanques de guerra.
Pero por momentos, entre tanto militar y policía, entre tanta profesión
de vela por la "seguridad interna", entre tanta declaración de
gobernabilidad simulada, sigue pendienta la...
SEXTA PREGUNTA SEXTA:
¿QUIÉN VIVIÓ ESA MUERTE?
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"- ¡Jesús!¿Qué es lo que veo?
Y con el sobresalto se le cayó la vela de las
manos; y viéndose a escuras, volvió las espaladas para irse, y con
el miedo tropezó en sus faldas y dio consigo una gran caída. Don
Quijote, temeroso, comenzó a decir:
- Conjúrote, fantasma o lo que eres, que me
digas quién eres, y que me digas qué es lo que de mí quieres. Si
eres alma en pena, dímelo; que yo haré por ti todo cuanto mis
fuerzas alcanzaren, porque soy católico cristiano y amigo de hacer el
bien a todo el mundo; que para esto tomé la orden de la caballería
andante que profeso, cuyo ejercicio aun hasta hacer bien a las ánimas
de purgatorio se extiende."
Parte II. Cap. XLVIII.
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El quehacer político como crimen de Estado.
En Octubre de 1996, una gran mujer de pequeña estatura, enferma y digna,
sale de la selva Lacandona para llevar la voz de los indígenas rebeldes del
EZLN hasta el corazón de la Ciudad de México. El supremo gobierno ha hecho
todo por detenerla. Amenazó, pataleó, prometió, chilló, dijo y contradijo.
Amontonó tanquetas, aviones militares y helicópteros artillados frente a
ella. Fue inútil, con un ramo de flores de papel en una mano y una bandera
nacional en la otra, la Comandanta Ramona, del CCRI-CG del EZLN, sale de la
realidad chiapaneca para dirigirse a la realidad del Distrito Federal.
Desesperado, el Poder recurre a la magia negra y encuentra, dentro de su
historia criminal escondida, una calavera...
El mismo día que la Comandanta zapatista parte rumbo a la capital
mexicana, los medios de comunicación se atropellan para dar al país una
noticia: en uno de los ranchos de Raúl Salinas de Gortari se encontró el cráneo
de, dijo la PGR, Muñoz Rocha, supuesto autor intelectual del asesinato de
Francisco Ruiz Massieu. El "descubrimiento" revela también los
"científicos" métodos utilizados por el llamado "fiscal
especial": una "vidente" señala el lugar donde se encuentra el
cadáver de Muñoz Rocha, se dice que asesinado de un golpe de bat beisbolero
por Raúl Salinas de Gortari. El revuelo causado por el hallazgo de la
calavera logra mandar, en las noticias nacionales, a segunda o tercera categoría
el desafío de la pequeña Ramona.
Pero este cráneo traerá algo más que respiro para un gobierno derrotado
por un pequeña mujer indígena, comandanta del EZLN. Pronto, la enmudecida
osamenta pone al día el tema que marcó el fin todo el sexenio de Carlos
Salinas de Gortari y llevó a la presidencia a Ernesto Zedillo: los crímenes
de Estado. Durante todo el período gubernamental de Salinas de Gortari (período
que se alarga hasta nuestros días), el crimen fue práctica política
constante. Los casos del Cardenal Posadas, Luis Donaldo Colossio y Francisco
Ruiz Massieu fueron los más sonados pero no los únicos.
Estos asesinatos, junto a los de cientos de luchadores sociales, no sólo
tienen en común el tener un "asesino solitario", el Estado
mexicano. También los une el que todos están sin esclarecer y los
responsables siguen impunes. Suena lógico, los investiga el mismo Poder que
los mandó liquidar.
Es convicción generalizada que el autor o autores de estos crímenes está
en el grupo político en el Poder. La ausencia de pruebas concluyentes no
supone inocencia de los sospechosos (la familia Salinas y Córdoba Montoya),
sino complicidad del aparato judicial. Quiénes fueron capaces de traicionar a
un país entero, bien pueden hacerlo con los que se suponen más cercanos.
Inútil ya para distraer a la opinión pública, y peligrosa en su silencio
acusatorio, la supuesta calavera de Muñoz Rocha regresa al anonimato. En días
recientes, y previo cambio de Procurador General de la República, se
"descubre" que el cráneo no es de Muñoz Rocha. A la prensa deja de
interesarle el investigar las respuestas a las preguntas que hace el esqueleto
antes de ser deshechado: ¿Quién fui? ¿Qué hacía en "El
Encanto"? ¿Quién me mató? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo me
mataron? ¿Cuánto costó mi muerte? La gran pregunta, ¿quién vivió esa
muerte?, es sepultada en los archivos del poder judicial en México.
La tendencia salinista de construir realidades virtuales se reitera, ahora
con la ayuda de uno de sus beneficiados: el empresario Salinas Pliego. La
autodenominada "Televisión Azteca" desarrolla una gran campaña
para conmover a la opinión pública con la "horrible" situación en
la que vive preso el señor Raúl Salinas de Gortari. El dueño de TV Azteca
no sólo defiende a un cómplice y socio, también hace apología de una forma
de hacer política, ésa que se sostiene en el crimen y se hermana con su
moderno promotor: el narcotráfico.
El narcotráfico y el Estado mexicano se encuentran cada vez más
enlazados. La violencia institucional en manos del gobierno no se enfrenta a
la violencia del narco, se alía a ella y en ella se complementa. La justicia
mexicana es asombrosamente rápida y eficaz cuando se trata de juzgar, y dejar
libres, a narcotraficantes (como en el caso de Héctor Luis Palma Salazar,
"el Güero Palma"). La policía no sólo no persigue al poder de la
droga, además de la protege y ayuda. Fervientemente "religiosa", la
policía mexicana encubre al "señor de los cielos", más conocido
como Amado Carrillo.
Del narcotráfico, el sistema político mexicano no sólo recibe recursos.
También, y sobre todo, adquiere formas de hacer política, métodos de
"eliminar al adversario o al incómodo". Así, crimen y corrupción
se convierten en eslabón vital entre gobierno y narcotrafico. La administración
de justicia pasa, de ser una caricatura, a convertirse en una red protectora.
No sólo para esconder a quienes habitan este maridaje criminal, también para
proteger la caída de quienes resbalen.
Frente al cráneo, ahora anónimo, el sistema mexicano reflexiona sobre lo
perdurable del Poder y la estabilidad de quien lo detenta. Se pospone así la
respuesta a la pregunta que todos repiten para todos, y para sí mismos, la...
SÉPTIMA PREGUNTA SÉPTIMA.
¿CUÁNDO TERMINA?
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"- ¡Armese luego vueseñoría,
si no quiere perderse y que toda esta insula se pierda!
- ¿Qué me tengo de armar - respondió Sancho -,
ni qué sé yo de armas ni de socorros? Estas cosas mejor será
dejarlas para mi amo Don Quijote, que en dos pataletas las despachará
y pondrá en cobro; que yo, pecador fui de Dios, no se me entiende
nada destas priesas.
- ¡Ah señor Gobernador! - dijo otro -. ¿Qué
relente es ese? Armese vuesa merced; que aquí le traemos armas
ofensivas y defensivas, y salga a esa plaza, y sea nuestra guía y
nuestro capitán, pues de derecho le toca el serlo, siendo nuestro
gobernador.
- Armeme norabuena - replicó Sancho."
Parte II. Cap. LIII.
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La historia es muy sencilla y, desgraciadamente, recurrente en la historia
mexicana: el gobierno federal de México se vio obligado a negociar una salida
política con los indígenas rebeldes del EZLN. Fracasado el operativo policíaco-militar
de febrero de 1995, el gobierno apostó a una negociación de largo plazo que
le permitiera recomponerse. Esperar un momento propicio y construir argumentos
creíbles para un golpe militar rápido y definitivo, éste sigue siendo el
objetivo.
De entre la nutridas filas de sus mediocres, el gobierno elige a un grupo
que lo represente en las pláticas de paz. Como todos los mediocres, éstos se
saben muuuy inteligentes y diseñan la estrategia de "achicamiento"
que consiste, grosso modo, en demostrar que esa guerrilla sólo tiene fuerza
en una parte de 4 municipios del suroriental estado mexicano de Chiapas.
Conseguido esto, sigue exigir a la guerrilla la rendición incondicional.
El "éxito" de esta estrategia se palpa apenas a 3 meses de su
inicio: los rebeldes convocan a una consulta nacional e internacional y,
cercados, perseguidos y "achicados", logran obtener la opinión
razonada de más de un millón de mexicanos y más de 200 mil extranjeros. Los
"logros" gubernamentales se suceden vertiginosamente: los rebeldes
consiguen imponer un modelo de negociación abierto e incluyente y, en el
primer tema sobre Derechos y Cultura Indígena, consiguen la participación de
lo mejor y más representativo del movimiento indígena nacional
independiente. La mayoría de los dirigentes indígenas y lo mejor de los
especialistas en el tema se sienta a la mesa que los zapatistas abren a la
Nación. Los delegados gubernamentales consiguen a unos cuantos incautos y
reiteran el ridículo, ahora a nivel nacional.
Dirigentes indígenas, especialistas, organizaciones sociales, no
gubernamentales, y los zapatistas, logran construir (a pesar del gobierno
federal y sus asesores) una propuesta incluyente y respetuosa para redefinir
la relación entre los indígenas y la Nación. El acuerdo se firma por
representantes del gobierno federal y del EZLN el 16 de febrero de 1996. El
verdadero interés de los delegados gubernamentales se revela el mismo día de
la firma: la foto ansiada por el Poder y negada por los rebeldes. La firma
como espectáculo y no como compromiso...
11 meses después, el acuerdo no sólo no se cumple, sino que pretende ser
desconocido por el gobierno federal. En diciembre de 1996, la Comisión de
Concordia y Pacificación elabora una propuesta de reforma constitucional que
cumpla con lo acordado en San Andrés 10 meses antes. "No se renegocia lo
ya acordado", dicen los legisladores, y la Cocopa advierte al gobierno
federal y al EZLN que sólo acepta un "no" o un "sí" a su
documento. El EZLN responde "sí". Unas horas después la Secretaría
de Gobernación hace lo mismo, pero se desdice más tarde. El señor Zedillo
pide tiempo para dar su respuesta y el 19 de ese último mes de 1996 envía un
documento que no sólo responde "no" a la iniciativa de Cocopa, sino
que además propone dar marcha atrás a lo firmado por sus representantes en
el diálogo de San Andrés. Los rebeldes zapatistas hacen lo lógico en
personas dignas, es decir, mantienen su palabra y su compromiso: el 11 de
enero de 1997, el EZLN responde "NO" al incumplimiento gubernamental
y ratifica su decisión de aceptar la iniciativa de los legiladores de la
Cocopa.
El trabajo Ernesto Zedillo no es gobernar, sino vender. Y para vender, en
esta época moderna, sirven mucho los medios de comunicación electrónica y
la prensa escrita. Heredero de la consigna de su antecesor ("Aparenta que
gobiernas"), Zedillo usa a los medios para operar la alquimia que
necesita: presentar su falta de palabra como "intransigencia de los
zapatistas".
Nada nuevo...
Hace algunos años, en 1509, Fernando V sentaba las bases de lo que sería
la conquista de las tierras indias de América: "Luego que se haya hecho
la pacificación y sean los naturales reducidos a nuestra obediencia, el
adelantado, gobernador o pacificador, reparta los indios entre los pobladores
para que los tengan y gocen de sus tributos".
En 1546, un 16 de Enero, Felipe, heredero de la colonia española expidió
un decreto que cambiaba las Leyes Nuevas, expedidas por Carlos V el 20 de
noviembre de 1542 gracias a la terquedad de fray Bartolomé de Las Casas. La
Leyes Nuevas prohibieron esclavizar a los indios; establecían que no se podía
hacerlos trabajar contra su voluntad y sin retribución pecunaria; impedían
que nadie los tuviera en encomienda; mandaba que se respetaran o restituyeran
las tierras de pueblos y comunidades de indios; y que se respetara la
conservación y gobierno de los indios. Pero la encomienda se restituyó el 16
de enero de 1546.
Como a principios del siglo XVI, a finales del siglo XX el Poder reitera su
vocación de intolerancia y exclusión. Pero ahora cuenta con los medios de
comunicación y con "hablantes" que le den lo que no tiene, es
decir, argumentos.
Entre los apologistas del incumplimiento gubernamental hay juristas e
intelectuales. Su común denominador, además del alarde de ignorancia sobre
el tema y de la mentira argumentada, es el haber disfrutado de los favores de
Carlos Salinas de Gortari. El ex-cantador de tangos en honor de Salinas,
Burgoa Orihuela, y los anexos que lo acompañan, aducen fantasmas y catástrofes
si el gobierno federal cumple su palabra y reconoce en la constitución los
derechos y la cultura indígenas. Conocen historia: en 1523 Hernán Cortés
alegaba que los españoles no se quedarían en México si se dejaba en
libertad a los indios, además agregaba una larga lista de prejuicios económicos
y políticos que, advertía como sus pares de finales del siglo XX, sobrevendrían
si no se mantenía el sojuzgamiento sobre los indígenas. (Las referencias a
hechos históricos del siglo XVI son tomadas de Edmundo Jardón Arzate.
"El Universal". 17 de enero de 1997).
La ignorancia sobre lo que está en juego no es patrimonio exclusivo de
estos señores. Politólogos como Federico Reyes Heroles recomiendan volver a
contemplar la posibilidad del exterminio militar de los rebeldes zapatistas.
El señor Reyes Heroles se pregunta y propone respuesta: "¿Quién diría
que incluso la paz, frente a ciertos planteamientos, debe ser puesta en duda?
Hace 36 meses cualquiera hubiera apostado que era prioridad nacional el
establecimiento de la paz y, por lo tanto, las negociaciones con el EZLN. Sin
embargo, durante estos 36 meses hemos visto que, el núcleo del planteamiento
zapatista es, en buena medida, irreconciliable con una mínima aceptación de
los planteamientos republicanos." (Reforma. 18 de enero de 1997). Semanas
antes, el mismo politólogo escribía exigiendo que aniquilaran a los
zapatistas porque siempre serían unos "violentos". Indignado por el
"¡JA!" con el que los zapatistas respondieron a las amenazas del
gobierno federal, Don Federico demandaba que los mataran, ¡ah! pero eso sí,
con pleno respeto de los derechos humanos.
Tres cosas fundamentales están en juego en la crisis actual del diálogo
entre el EZLN y el gobierno federal.
La una es que, sin cumplimiento de acuerdos, el diálogo y la negociación
pierden sentido y proyección. Cuando un aspecto esencial es la reinserción
de los rebeldes en la vida civil y pacífica, el acuerdo mínimo de respeto a
su vida, libertad y bienes se torna en una mentira de consecuencias mortales.
La segunda es que la Nación debe reconocer que está formada por
diferentes y que puede sobrevivir y crecer reconociendo esas diferencias. La
cuestión indígena es nacional. No sólo porque hay indígenas en todo el
territorio mexicano o porque forman parte esencial de la historia de este país.
También porque su diferencia aspira a hacerse unidad con los otros que hacen
el México de hoy. Reconocer en la máxima ley de la república esta
diferencia e incluirla en un proyecto de Nación libre, independiente y
soberana, es hacer justicia y posibilitar la defensa de la Patria frente a su
liquidación de barata comercial.
La tercera es que en la resolución de esta nueva crisis se juega la
disyuntiva de si el camino del diálogo y la negociación es vía válida y
eficaz para resolver las demandas de los ciudadanos. La aspiración de cambios
pacíficos y civiles se vuelve ceguera tonta si sólo se pierde tiempo en la
solución de los problemas fundamentales de la Nación.
No son, pues, sólo la paz o la guerra las que se están jugando en estos
momentos.
La una, la paz, será débil y mentirosa si no se construye sobre bases
firmes de seriedad en los compromisos y en su cumplimiento, de reconocimiento
incluyente de la diferencia, de viabilidad y eficacia en el uso de la razón y
el entendimiento.
La otra, la guerra, no sólo desencadenará fuerzas incontrolables, también
pospondrá, sin resolver, un estallido que volverá en cualquier momento y en
cualquier parte. En América Latina existen ejemplos aleccionadores: en el Perú,
el señor Fujimori respondió con una guerra a las demandas sociales y políticas
de los grupos armados, supuso entonces que los aniquiló y ahora los ve
aparecer de nuevo y en dónde menos lo esperaba.
En México, el gobierno federal debe responder si tiene o no palabra, si va
a reconocer la realidad que le da sustento a la Nación, si la razón vale más
que la fuerza. Sus respuestas se adelantan ya en las amenazas explícitas e
implícitas que prodiga hacia el sureste mexicano. Sin honor, la palabra
gubernamental es sólo otra mercancía en venta, pero ahora mucho muy
perecedera. La realidad plural y heterogénea se disfraza al gusto con el
tosco maquillaje de las tanquetas militares. Para el gobierno no hay
alternativa entre la razón o la fuerza, la primera le falta totalmente y, por
ello, la segunda define el fiel de la balanza hacia la violencia. El supremo
gobierno se prepara para hacer uso de la única mayoría que detenta
realmente: la de la fuerza armada.
La Comisión de Concordia y Pacificación, el Poder Legislativo y los
Partidos Políticos deberán enfrentar y resolver las cuestiones que, a su
tiempo, la historia les promete.
Los mexicanos todos, esa "sociedad civil" que tanto molesta a los
acartonados de todo el espectro político, deben responder también: ¿Cuánto
puede durar un gobierno sin palabra? ¿Qué rumbo tiene si no reconoce la
realidad que vive? ¿A dónde va si la única razón que enarbola es la de la
fuerza? ¿Por qué creer en él si no cumple lo que acuerda? ¿Cuándo llegará
la historia a pedirle cuentas? ¿Cómo argumentar que la razón y no la fuerza
es el camino para ser?
Lo mejor del movimiento indígena nacional e independiente, ése que se
encuentra y teje en el Congreso Nacional Indígena Permanente, adelanta ya las
respuestas que su digna sangre le dicta y aconseja. Frente a la confusa y
atropellada campaña gubernamental de medios en la que, a falta de razones y
argumentos, se prodigan mentiras y fantasmas, organizaciones indígenas de
todas partes de México hablan y hacen suyo lo que les pertenece: el derecho a
un lugar digno e incluyente en la Nación.
Lejos de las ocho columnas y de los horarios estelares en radio y televisión,
los pueblos indios se hablan y se encuentran, aún por encima de los cercos
militares que el gobierno les impone. Una frase resume esta inquietud morena:
"Nunca más un México sin nosotros". La pregunta de "¿Quién
habla estas palabras?" tiene respuesta, pero ¿quién las escucha y
comprende?
Dicen los más viejos de los viejos sabedores indios, que hay hombres que
tienen el corazón muy pequeño y que no cabe ahí la palabra verdadera. Dicen
los más grandes sabedores que la tierra castiga a estos de corazón chico dejándolos
sordos y ciegos.
Sordos y ciegos andas los máximos gobiernos, por eso gritan tanto y tantas
mentiras sus pechos huecos. Por eso pega y mata el del corazón pequeño.
Sordo y ciego, el gobierno se alista para pegar y matar a los que no ve ni
escucha.
La campaña pre-militar del gobierno ha iniciado ya. El ejército federal
satura sus cuarteles de tropa y armamentos, las patrullas militares doblan el
número de sus componentes, aviones y helicópteros ensayan una y otra vez el
golpe quirúrgico, los Ministerios Públicos se preparan para dar cuenta de
detenidos y cadáveres. La orden de ataque está ya en las mesas de los
Estados Mayores Divisionales de la llamada "Fuerza de Tarea
Arcoiris" del Ejército Federal Mexicano. Llegó acompañada de una
promesa presidencial: "esta vez no habrá marcha atrás"...
En los medios de comunicación, los francotiradores de tinta de todas las
tendencias se disputan los cheques que fluyen desordenadamente de la Secretaría
de Gobernación. Aunque las balas sean pocas, se van a necesitar muchas
mentiras para que el mundo digiera el plomo y la impotencia que llevan. Se
avecina el tétrico banquete y las ratas de la pluma afilan dientes y cuentas
bancarias.
En las montañas del sureste mexicano los rebeldes zapatistas, indígenas
en su inmensa mayoría, resisten y esperan respuestas. Tienen de su lado la
razón, la historia y la legitimidad. Las fuerzas armadas gubernamentales
despliegan su sombra de muerte sobre la dignidad que anima a quienes viven y
mueren el "para todos todo, nada para nosotros", pero entre sus
planes no aparece el de rendirse. Saben, como dejaron dicho los dioses
primeros que nacieron el mundo, que rendirse es morir de pena, y que luchar
por ser es alegría que saca agudo filo a la esperanza.
Por esta vez los zapatistas no responden, sólo preguntan.
Y en esta vez, como en otras antes, los zapatistas, esos "incómodos"
y tercos diferentes, saben que no están solos.
Esta es, dicen y se dicen, la hora de los todos que son diferentes...
Porque...
ÉSTA NO ES UNA PREGUNTA,
PERO TAMPOCO ES UNA RESPUESTA.
|
"El último preguntante fue
Sancho, y lo que preguntó fue:
- ¿Por ventura, cabeza, tendré otro gobierno?
¿Saldré de la estrecheza de escudero? ¿Volveré a ver a mi mujer y
a mis hijos?
A lo que le respondieron:
-Gobernarás en tu casa; y si vuelves a ella, verás
a tu mujer y a tus hijos; y, dejando de servir, dejarás de ser
escudero.
- ¡Bueno, par Dios! - dijo Sancho Panza -. Esto
yo me lo dijera. ¡No dijera más el profeta Pero Grullo!
- Bestia - dijo Don Quijote-, ¿qué quieres que
te respondan? ¿No basta que las respuestas que esta cabeza ha dado
correspondan a lo que se pregunta?
- Si basta - respondió Sancho -; pero quisiera
yo que se declarara más y dijera más."
Parte II. Cap. LXII.
|
Quedan, sin embargo, algunas preguntas sin respuestas... todavía. ¿Hasta
cuándo puede sostenerse un sistema que se basa en la intolerancia y el
desprecio? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el Poder? ¿Cuántas
guerrillas, cuántas protestas, cuántas huelgas de hambre, cuántos escándalos,
cuántas muertes más se necesitan para que el Poder que gobierna excluyendo e
imponiendo se dé cuenta de que destruye y se destruye? ¿Qué hacer frente a
tanto gris sordo y ciego? ¿Por qué no intentar juntar estos colores? ¿Cómo
no tratar de caminar ese sueño? Otros vientos empezarán a soplar
respuestas... y esperanzas.
Vale. Salud y ¿por qué esa luna parece viva de tan llena?
Es enero (hace frío, llueve y la madrugada se arropa con nubes negras).
Es 1997 (Don Fernando cumple 85 años, Adelfo se alivia luchando y ambos miran
a los indígenas mexicanos escribir su propia historia). Es México y, aunque
usted no lo crea, alguien sonríe...
Desde las montañas del Sureste Mexicano.

México, Enero de 1997.
P.D. QUE REITERA SU NECEDAD.- "Oyó Sancho las
voces, y apretándose con su amo, y ciñéndole con los brazos, le dijo:
- Señor, ¿cómo dicen estos que vamos tan altos si
alcanzan acá sus voces y no parece sino que están aquí hablando, junto a
nosotros?
- No repares en eso, Sancho; que como estas cosas y estas
volaterías van fuera de los cursos ordinarios, de mil leguas verás y oirás
lo que quisieres. Y no me aprietes tanto, que me derribas; y en verdad que no
sé de qué te turbas ni te espantas; que osaré jurar que en todos los días
de mi vida he subido en cabalgadura de paso más llano; no parece sino que no
nos movemos de un lugar. Destierra, amigo, el miedo; que, en efecto, la cosa
va como ha de ir y el viento llevamos en popa."
Parte II. Cap. XLI.