EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL
MEXICO.
Marzo de 1997.
A: Los Dirigentes de los Pueblos Indios en los Estados Unidos de Norteamérica
De: Subcomandante Marcos, CCRI-CG del EZLN
Hermanos y hermanas:
Les escribo estas palabras a nombre de los niños, ancianos hombres y
mujeres indígenas mexicanos todos ellos de las comunidades zapatistas en el
sureste mexicano. Queremos que todos ustedes reciban nuestro reconocimiento a
su estatura como indígenas y como seres humanos, y queremos que acepten el
saludo que por mis manos les mandan todos los indígenas rebeldes del Ejercito
Zapatista de Liberación Nacional.
Nosotros estamos alzados en armas contra el mal gobierno mexicano porque
las demandas de los pueblos indios no han sido resueltas. Los pueblos indios,
para el gobierno mexicano y el gran Poder que lo sustenta no son más que
objeto turístico, productores de artesanías e incómoda molestia para la
modernización neoliberal. Para los poderosos de México los indígenas no son
seres humanos con derechos y aspiraciones legitimas, solo son objeto de museo
y de leyendas e historias pasadas. Pero nuestros pueblos indios quieren una
vida justa y digna, una vida donde puedan seguir siendo indígenas sin que
esto .signifique la miseria y la muerte una vida donde se mantengan su cultura
y sus formas justas de gobierno, en fin, una vida con respeto. Por esto nos
declaramos rebeldes y por eso hemos dicho "¡Ya Basta!" al olvido
con el que pretenden aniquilarnos.
Hoy estamos esperando del gobierno de México una respuesta de paz que no
llega. Ni respeto, ni vida digna, ni paz nueva está dispuesto a reconocer el
gobierno mexicano a los indígenas de estas tierras. Los poderosos nos ven
pequeños y débiles, y piensan que pueden vencernos y rendirnos con sus
grandes máquinas de guerra. El gran gobierno norteamericano apoya al gobierno
de México con dinero, máquinas de guerra y asesoría militar, el gobierno de
USA apoya la persecución y el asesinato de la sangre indígena mexicana. El
dinero, los equipos y las armas, la asesoría militar no son usados por el
gobierno de México para mejorar la vida de sus habitantes para combatir el
narcotráfico y para llevar la paz a las tierras mexicanas. No, ese dinero,
esas personas y esas armas son usadas para asfixiar, perseguir, encarcelar y
asesinar un intento de dignidad indígena.
Pero nuestra lucha no es sólo de los zapatistas del EZLN, la nuestra es la
lucha de todos los pueblos indios de América, la lucha por el reconocimiento
de nuestra diferencia y de nuestro derecho a una autonomía incluyente que nos
haga parte, con plenos derechos, del gran concierto humano.
Por eso estamos dirigiendo a ustedes nuestras pequeñas palabras. Ustedes,
los jefes de los dignos pueblos indios de Norteamérica, tienen la palabra
verdadera y el paso digno. Sus grandes sabios les han mostrado el camino para
comprender la justicia en los reclamos de los habitantes primeros de las
tierras mexicanas. Ustedes sabrán entender nuestros reclamos y, estamos
seguros, sabrán tendernos el corazón y las manos para conseguir la paz que
anhelamos y merecemos.
Su palabra de ustedes es escuchada con atención y respeto por el gran
gobierno de los Estados Unidos de América, por eso les pedimos a ustedes que
nos apoyen con su intermediación. Nosotros no queremos la guerra, ni la
conquista de los que no nos pertenece, tampoco la destrucción o la
esclavitud. Nosotros queremos la paz, queremos conquistar nuestro derecho a
ser mejores seres humanos, queremos construir nuestro mundo y ser respetados
en él, queremos la libertad. Nosotros les pedimos a ustedes, grandes jefes de
los pueblos indios de Norteamérica, que interceden ante el poderoso que
gobierna los Estados Unidos de América y que le digan que ya no apoye la
guerra en contra de nuestra taza ni la persecución en contra de nuestro
ideales. Nosotros no servimos a nadie extranjero, solo a nuestra historia y a
nuestras ganas de dignidad, de democracia, de libertad, de justicia.
Esto les pedimos, grandes jefes indios. Les pedimos su apoyo y su acompañamiento
en una lucha que es la de todos seres humanos en cualquier parte del mundo, la
lucha por la libertad.
Vale. Salud y que la tierra que es madre y raíz alimente el mañana.
Desde las montañas del Sureste Mexicano,

México, Marzo de 1997