Un periscopio invertido
(o la memoria, una llave enterrada)
``... de modo que esta teoría de la Tierra hueca viene a materializar,
por decirlo así, la milenaria intuición hermética: ¡lo que está abajo es
igual a lo que está arriba!''
Umberto Eco. ``El péndulo de Foucault''
1.- La Historia: aprender a ver bajo tierra.
En medio de una playa de nubes para que la mar repose su cansancio (llave
cuarta), la luna llena es una nacarada estrella, tan gorda que los filos se
le han limado. Recostados como estamos, le cuento a la mar la historia que el
Viejo Antonio me narró una madrugada como ésta, pero con el humo del tabaco
supliendo las nubes.
Con una última voluta de humo completamos el cerco que, sin decirlo, le
habíamos ido tendiendo a la luna para fijarla en el cielo. Fue inútil, ella
siguió su avance venciendo horas y nubes. Estábamos callados, acechando a un
tepescuintle. El Viejo Antonio se había propuesto demostrarme que también se
puede ``lamparear'' al tepes en luna llena.
-¡Ahí está! ¿Lo ves? -me gritó con un susurro el Viejo Antonio.
-Sí -mentí mientras buscaba inútilmente los ojos esmeralda que
supuestamente dibujaría el haz de luz del focador del Viejo Antonio.
La chimba brilló con un sonido seco que pronto se apagó bajo el tenaz
tambor de los grillos. Corrí hacia el punto al que había señalado la lámpara
del Viejo Antonio. Un tepescuintle de un medio metro de largo se estremecía,
con el canto plano del machete completé la comida iniciada con la chimba del
Viejo Antonio. Lo agarré y lo llevé a donde el Viejo Antonio liaba otro
cigarrillo.
-Ni lo viste siquiera - me dice sin mirarme.
Yo, la verdad, estaba ``pajareando'' esperando que la luna cayera de una
buena vez, pero repetí con firmeza la mentira:
-Sí lo vi-. La luz de un cerillo encendido ilumina la sonrisa y el
cigarro que el Viejo tiene en los labios.
-¿Cómo supiste cuándo encender la lámpara y a dónde iluminar?-, le
pregunto para cambiar el tema.
-Lo vi acá abajo-, responde el Viejo Antonio y señala con el gesto y la
mano hacia el suelo.
-¿Lo viste abajo de la tierra?-, pregunto-digo con burla. El Viejo
Antonio no me responde. Bueno, no directamente. De pronto, recostándose,
empieza a contarme...
LA HISTORIA DE LA LLAVE ENTERRADA.
Cuentan que los más primeros dioses, los que nacieron el mundo, tenían muy
mala memoria y rápido se olvidaban de lo que hacían o decían. Unos dicen que
era porque los más grandes dioses no tenían por qué acordarse de nada, porque
ellos ya eran desde cuando el tiempo no tenía tiempo, o sea que no hubo nada
antes de ellos y si no hubo nada antes entonces no había de qué tener memoria.
Quién sabe, pero el caso era que todo lo olvidaban. Este mal lo heredaron a
todos los gobernantes que en el mundo son y han sido. Pero los dioses más
grandes, los más primeros, supieron que la memoria era la llave del futuro y
que había que cuidarla como se cuida la tierra, la casa y la historia. Así
que, como antídoto para su amnesia, los más primeros dioses, los que nacieron
el mundo, hicieron una copia de todo lo que habían hecho y de todo lo que sabían.
Esa copia la escondieron bajo el suelo de modo que no se confundiera con lo que
había sobre la superficie. Así que debajo del suelo del mundo hay otro mundo
idéntico al de acá arriba, con una historia paralela a la de la superficie. El
mundo primero está bajo la tierra.''
Le pregunté al Viejo Antonio si es que el mundo subterráneo era una copia
idéntica a la del mundo que conocemos.
``Fue'', me respondió el Viejo Antonio, ``ya no''. Y es que -explicó- el
mundo de afuera se fue desordenando y desacomodando al paso del tiempo. ``Cuando
los más primeros dioses se fueron, nadie de los gobiernos se acordó de mirar
abajo para ir arreglando lo que se iba desacomodando. Así que cada nueva
generación de jefes pensó que el mundo que le tocaba así era de por sí y que
no era posible otro mundo. Así que lo que está abajo de la tierra es igual a
lo que está arriba, pero es en forma distinta''.
Dijo el Viejo Antonio que por eso es costumbre de los hombres y mujeres
verdaderos el enterrar el ombligo del recién nacido. Lo hacen para que el nuevo
ser humano eche un vistazo a la historia verdadera del mundo y sepa luchar para
acomodarlo de nuevo como debe ser.
Así que allá abajo no sólo está el mundo, sino que está la posibilidad
de un mundo mejor.
-¿Y estamos también los dos? -pregunta la mar somnolienta.
-Sí, y juntos -le respondo.
-No te creo -dice la mar, pero con discreción gira sobre su costado y se
asoma por un huequito que una piedrita dejó en el suelo.
-Deveras -le insisto- si tuviéramos un periscopio podríamos asomamos.
-¿Un periscopio? -murmura.
-Sí -le digo- un periscopio, un periscopio invertido...
II.- El Caótico Cascarón de la Globalización.
``Después comprendí que la imagen era proyectada por otra pantalla,
situada encima de mi cabeza, en la que aparecía invertida, y que esa segunda
pantalla era el ocular de un rudimentario periscopio, construido, por decirlo así,
con dos cajones ensamblados en ángulo obtuso, el más largo tendido como un
tubo fuera de la garita, encima de mi cabeza y a mis espaldas, hacia una ventana
desde la cual, claramente por un juego interno de lentes que le permitía
abarcar un amplio ángulo de visión, captaba las imágenes del exterior''.
Umberto Eco. Op. Cit.
El proceso mundial de homogeneización/fragmentación operado por el
neoliberalismo ha barrido con las antiguas evidencias del Poder y las ha
reordenado o suplantado por nuevas. Entre las víctimas de esta nueva guerra
mundial están el Estado Nacional y la tríada sobre la que descansó su
supervivencia, esto es: mercado interno, lengua y cultura nacionales, y clase
política local. Para mantener, fortalecer y hacer crecer estos tres aspectos,
los Estados Nacionales se apoyaron en policía y ejército, en gobiernos,
instituciones y leyes, en medios de comunicación e intelectuales, en fin, en
todo lo que fue la esencia del Estado moderno.
Fue, ya no más.
El complejo proceso de globalización visto como lo que es, como una guerra
de destrucción/reordenamiento, hace saltar en pedazos los mercados internos,
tiende a diluir dentro de una homogeneización brutal las lenguas y culturas
nacionales, y se empeña en desplazar y destruir las clases políticas locales.
Con las crisis liquidadoras de los tres fundamentos de los Estados
Nacionales, entran en crisis sus apoyos: ejército, policía, gobierno,
instituciones, legislaciones, medios de comunicación, intelectuales.
Los huecos dejados por estas crisis aniquiladoras no permanecen vacíos. ``La
mundialización financiera ha creado, por otra parte, su propio Estado. Un
Estado supranacional que dispone de sus aparatos, sus redes de influencia y su
medios de acción. Se trata de la constelación formada por el Fondo Monetario
Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE) y la Organización Mundial del Comercio (OMC).'' (Ramonet, Ignacio.
``Desarmar los Mercados''. Le Monde Diplomatique. Dic. 1997 #525.)
Las hiperbombas financieras, detonadas a conveniencia del Poder global, han
devastado la superficie política, cultural y económica de las naciones del
mundo. El recuento de daños suma desempleados por millones, guerras múltiples
en microrregiones, destrozos definitivos en el hábitat natural, explotación de
mano de obra infantil, incontables muertes por miseria, millones de vagabundos
en busca de mejores condiciones de vida, y matanzas como la de Acteal.
Pero también entre los antiguos ``de arriba'' hay bajas. Los agonizantes
Estados Nacionales arrastran consigo a los viejos poderes políticos y económicos.
A las quiebras masivas de empresas se agregan los derrumbes de clases políticas
enteras.
La lógica de la globalización neoliberal no es sólo económica, también
es política. La imposición de una economía transfronteriza no es sólo una
apertura forzada de la capilaridad de los mercados nacionales, es también (y
sobre todo) un combate contra el responsable del surgimiento y protección de
estos mercados, el Estado Nacional. La homogeneización de la economía corre
paralelo a la fragmentación y pulverización de la política ``vieja'', y a su
relevo por una clase política ``moderna''.
De los antiguos poderes dominantes quedan restos desordenados del complicado
rompecabezas que los mantuvo arriba por décadas. Un caos de intereses, y de
personajes que representan esos intereses, deambula por los cada vez más
estrechos pasillos de los Poderes nacionales. Los políticos de antes son
remplazados por nuevos modelos: políticos con mil caras...
III.- La Nueva Política y sus Detentadores. Las 7 caras de los políticos
profesionales.
``When I use a word'', Humpty Dumpty said, in rather a scornful tone, ``it
means just what I choose it to mean -neither more nor less''.
``The question is'', said Alice, ``whether you can make words mean so many
different things''.
``The question is'', said Humpty Dumpty, ``wich is to be master -that's
all.''
``Trough the looking-glass. And what Alice found there''.
Lewis Carroll.
Al mismo tiempo que los Estados nacionales son destruidos, el Estado Mundial
se consolida. Pero éste no necesita a sociedad alguna, puede prescindir de ella
porque el Poder del que es depositario es el otorgado por los mercados
financieros y las hiperempresas. En lugar de ciudadanos electores, las bolsas de
valores conceden la legitimidad necesaria y única: la del poder económico.
Así las cosas, el Estado Mundial necesita, y produce, políticos nuevos para
conducirlo. Políticos no-políticos (puesto que el fundamento social de la política,
el ciudadano, ha sido eliminado) que son una especie de mutantes cibernéticos
capaces de varias funciones (previa programación según el software neoliberal,
of course). Estos no-políticos se ``producen'' en los centros de ``alta''
educación tecnócrata (Oxford, Harvard, Yale), y se exportan a los diferentes
países para completar la destrucción de los Estados Nacionales. Para esto,
deben tener...
La cara Uno: El Político-Empresario.- En el Estado ``Nacional''
moderno la política es fundamentalmente economía de mercado. El país debe ser
concebido como una empresa más o menos grande y debe manejarse como tal. Los
planes políticos se asemejan a presupuestos de inversiones y cálculos de
costos y ganancias. La llamada ``administración pública'' cada vez es más
administración y menos pública.
Como en una empresa, lo más importante es la productividad, la máxima
ganancia al mínimo costo. A este criterio se subordinan programas sociales,
aperturas y cerrazones políticas, relaciones internacionales, alianzas y pactos
nacionales, ascenso o descenso del ``éxito'' político, planes gubernamentales
y procesos electorales.
Para el Político-Empresario los ciudadanos no son más que empleados y los
funcionarios públicos son capataces con mayor o menor poder de decisión. La
Nación y sus prioridades son valoradas con criterios de ``mercadotecnia
moderna'': vale el que vale como productor/consumidor. Y el que no vale, puede y
debe ser desechado, eliminado.
La cara Dos: El Político-Abogado.- Para la globalización económica,
la estructura legislativa del antiguo Estado Nacional se convierte en camisa de
fuerza y obstáculo a vencer.
Por lo regular, las legislaciones nacionales responden a una triple
vertiente. Por un lado la histórica, que recoge el pasado de la Nación y que
consiste en una asimilación jurídica de ese pasado. Por otro lado la que
incorpora las luchas populares y sus exigencias, y regula, a través de normas
jurídicas, la satisfacción de esas demandas y/o su redefinición. En un tercer
nivel, se refiere a las formas jurídicas con que las clases políticas
dominantes ``legalizan'' su poder y legitimidad.
Pero esta estructura jurídica, cohesionadora primaria del Estado Nacional,
es un obstáculo legal para poder operar la disolución de las naciones que la
globalización supone y necesita. Así que el neoliberalismo rompe con ese
corpus legal y se confecciona uno a la medida. En nombre de la ``libertad de
comercio'' se abrogan las legislaciones ``nacionales'' en educación, derecho
laboral, medio ambiente, salud pública, tenencia de la tierra, uso de los
recursos naturales, migración, etcétera. Para esto se crean instrumentos jurídicos
supranacionales. ¿Un ejemplo? En la OCDE se negocia a escondidas, desde mayo de
1995, el Acuerdo Multilateral Sobre las Inversiones (AMI), para ser firmado en
1998 por los países miembros. Este Acuerdo da a los inversionistas poderes
grandes frente a los gobiernos en materia de inversión, contratación y manejo
de las ganancias.
Por esto, el político ``moderno'' deber ser, también, un abogado de los
dineros internacionales, un abogado del diablo.
La cara Tres: El Político-Publicista.- La ``explosión de los
mercados'' no va sola. Es acompañada por la ``revolución tecnológica'' y por
la consiguiente creación de las superautopistas de la comunicación. Por medio
de la una y a través de las otras, el espacio público es invadido por el
mercado y sus referentes: compra, vende. Así que la política moderna se ejerce
como ``publicidad global''.
El líder político es fabricado por la publicidad. Hombres grises y
mediocres simulan estaturas de estadistas (como Emesto Zedillo en México)
gracias a técnicas publicitarias y teatrales. La ``legalidad'' (que no la
legitimidad) del gobernante depende cada vez más de la máquina publicitaria,
tan caprichosa como el mercado al que sirve. Un escándalo bien manejado puede
destrozar una carrera política o encumbrarla, incluso en tiempos alternantes (véase
Clinton y el remis de ``Deep Throath'' montado en la Sala Oval de la Casa
Blanca). Reducida la política a una cuestión de mercado, es decir, de
intercambio de mercancías, el político debe manejar las técnicas
publicitarias.
La cara Cuatro: El Político-General.- La Política, como desde su
inicio en la historia de la humanidad, es sobre todo el ejercicio de la
violencia organizada. Por eso el político moderno es también un General. Si
ayer la ``Nación'' era el argumento para las guerras, ahora es la ``ORDENADA
libertad'' (con el aclarativo ``de mercado'' cuidadosamente simulado). El
asesinato en masa y la destrucción son también ``medios publicitarios'' de
mercadotecnia. Estados Unidos es ejemplar en esto. En México, Acteal y la
guerra que contra los pueblos indios lleva adelante Zedillo, le han ganado el
aplauso de comentaristas de televisión, revistas de intelectuales, cúpulas
empresariales, el alto clero y juristas decadentes.
Los monstruos que provocan estos ``generales'' poco o nada tienen que ver con
``EL ORDEN''. El desorden es la norma, y el caos es cuidadosamente administrado
por una economía mundial que sigue teniendo en el mercado bélico un importante
soporte. Después del fin de la tercera guerra mundial (o ``guerra Fría''), los
gastos en armamento se reducen en todo el mundo. Pero a partir de 1994 vuelven a
repuntar: En Medio Oriente pasa de 11,9 miles de millones de dólares a 15,3 en
1996. En el Oriente Asiático de 7,0 a 8,9. En América Latina de 0,8 a 1,6. En
el Sudeste Asiático de 0,9 a 1,4. En la ex URSS de 0, 1 a 0,3. Sólo en Europa
Occidental-OTAN decrecen de 9,3 a 8,5.
El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) declaró que en
1996 el mercado mundial de material militar aumentó en 8%, y llegó a 39,9
miles de millones de dólares. En 1994 ya había crecido en 13%. Todo esto después
de haber caído, de 1987 a 1994, en menos 61,5% (Courier International #366. Nov
de 1997). En lo que se refiere a los principales vendedores de armamento en
1996: EU tiene el 42,6% del mercado mundial, el Reino Unido el 22,1%, Francia el
14,1%, Rusia el 8,6%, Israel el 3,3%, y China el 1,5%. A partir de 1990 suben
EU, Reino Unido y Francia. Cae la ex URSS y se mantienen China e Israel (Ian
Black y David Fairhall en ``The Guardian'', Londres, UK, 1997).
La cara Quinta: El Político-Embajador.- Rotas las fronteras para los
capitales y redefinido el mercado como amo supremo, la internacionalización del
quehacer político obliga a los políticos modernos a desempeñarse más como
agentes viajeros, duchos en idiomas extranjeros y diplomacias de salón. El político
moderno no tiene nacionalidad definida ni más idiosincrasia que la del mercado.
Es norteamericano en Estados Unidos, y en América Latina, y en Europa, y en
Asia, y en Africa, y en Oceanía. Su patria única es Wall Street, su color el
verde dólar, piensa en inglés y vive al ritmo de los índices Dow Jones y
Nikkei.
La cara Sexta: El Político-Historiador.- En el neoliberalismo la
Historia se recicla para negarse y provocar arrepentimiento. En el globalizado
sacrificio de las utopías se incluye la quema de banderas de rebeldía y se
abrazan las del cinismo y el conformismo. El Saber se recicla y recicla sus
``sacerdotes''. La nueva verdad, la de los mercados financieros, necesita nuevos
profetas. El nuevo político es también un historiador, pero en sentido
inverso. Para él sólo el presente tiene valor y el pasado debe ser visto como
el responsable de todo lo malo que ocurra. ``La verdadera historia'', nos dice y
se dice el neo-político, ``empieza conmigo''.
La cara Séptima: El Político-Todólogo.- Invadido el todo social por
la lógica del mercado, y convertido el político en el ``conductor'' de esa
invasión, sus ``conocimientos'' deben abarcar todo, por eso se sienten con
capacidad para opinar de todo. Y si una parte de ese ``todo'' no es traducible
en términos de mercadotecnia, entonces esa parte no merece atención
siquiera...
Estas son pues las 7 caras del político moderno. ¿Le interesa el puesto? No
se requiere inteligencia alguna (Menem en Argentina, Fujimori en Perú, y
Zedillo en México lo demuestran). Basta con obedecer a los mercados...
IV.- La Vieja Política y sus cadáveres vivientes.
``Miremos a donde miremos han desaparecido buena parte de las siluetas de
lo que sabíamos y en lo que creíamos, como si el ``sky line'' memorizado de
ideas y proyectos sociales se hubiera esfumado y nos hubiéramos quedado sin
imaginarios fundamentales de una cultura que no hace mucho tiempo llamábamos
progresista por oposición a la cultura reaccionaria''.
Manuel Vázquez Montalbán. ``Panfleto desde el planeta de los simios''.
La política antigua, la de principios y programas, se autoinmola en el altar
del mercado global. Ahora es el libre juego de la oferta y la demanda el que
determina la orientación ideológica de los ``modernos'' partidos políticos.
Tener una buena mercancía para competir frente a otras en la ``preferencia del
consumidor'' es lo que importa. La propuesta política pasa a ser una trivia
consumible, digerible y desechable. Cada vez menos ciudadanos conocen la
historia, principios y programas de las organizaciones políticas. Cada vez más
las diferentes ofertas lo son en tanto que son distintos los personajes (muchas
veces ni eso, como lo demuestra el PRD mexicano). Las propuestas políticas no
son tales, son opiniones y posturas respecto a situaciones coyunturales. Tienen,
por tanto, la constancia de una veleta de viento en medio de una tormenta. Como
en un tiovivo de una feria pueblerina, la derecha se hace centro e izquierda, la
izquierda se derechiza y centra. Montado en la figura de su gusto, el ciudadano
pasa por todo el espectro ideológico.
La política moderna se hace, cada vez más, asunto de elite. Y su ejercicio
supremo en quehacer de una elite de elites. La sociedad pasa de actor eventual a
espectador constante.
Pronto la ``política'' ciudadana se ejercerá por telecomunicación. Frente
a una computadora el ciudadano manifestará su ``voto'', es decir, su aval. Nada
de calles cerradas, nada de movilizaciones, nada de mítines, nada de tomas de
edificios, nada de disturbios que, como su nombre lo indica, sólo disturban los
mercados, es decir, la ``Nación''. El ciudadano escogerá una opción política
como escoge una mercancía en un supermercado, pero desde su domicilio.
Lo existente abruma y derrota a lo necesario. Las encuestas y estadísticas
conducen los planteamientos políticos, tal y como antes lo hacían los análisis
históricos y las convicciones ideológicas. Ya no más la transformación de la
reflexión histórica en teoría política y de ésta en principios y programa
de lucha. Ahora lo ``moderno'' es la traducción del estudio de mercado en
programa de mercadotecnia, y de éste en campaña publicitaria.
La atrofia es vertiginosa. El aparato partidario se vuelve omnipotente y
arrolla a la filosofía política, la propuesta de transformación/conservación
de las relaciones sociales y las definiciones frente al espectro político. En
este sentido, la política más ``moderna'' se da en tierras mexicanos.
Una amnesia crónica afecta a las organizaciones políticas en todo el mundo.
Si alguien menciona al pasado, debe hacerlo con una mezcla de condena, vergüenza
y arrepentimiento. El ``no lo vuelvo a hacer'' es el máximo y único axioma de
la reflexión histórica moderna.
Pero los ``olvidos'' históricos presentarán, más temprano que tarde, su
factura. Al igual que en la economía, no hay el ``fair play'' de la libre
concurrencia en el mercado político. El Poder ``juega'' a favor de sus afines y
en contra de sus rivales. El código básico cultural contiene elementos fijos
(por ejemplo: izquierda = revolución = violencia = caos = catástrofe). El
``bien de elite'' se metamorfosea en ``bien común''. La conservación del Poder
se iguala a consolidación de avances, seguridad y desarrollo. Otra vez México
demuestra ser el alumno más aventajado de las lecciones neoliberales de ``política''.
La democracia social participativa ha sido arrollada por la democracia política
profesional y privatizada. La Razón de Estado es, al final, la Razón del
Mercado. Esta tolera y alienta la doble moral de un doble discurso: ``digo lo
que no hago/hago lo que no digo''. A falta de realidad que corresponda al
discurso político-social del Poder, los medios de comunicación construyen una
nueva realidad y con ella delinean el ``Mercado Social'' de los Estados
modernos. El poder de los medios de comunicación, señaladamente los electrónicos,
es, por decirlo de alguna manera, todavía más poderoso.
Las tan aducidas (y tan violadas) libertades de las ``democracias modernas'':
expresión, reunión y asociación, se redefinen ahora según la lógica del
mercado mundial. Pero las únicas libertades son las de compra-venta que, como
es obvio, son bastante selectivas, excluyen a la mayoría y conforman el
quehacer político (fuera del propiamente electoral, es decir, la mayor parte
del tiempo) como asunto de unos cuantos, los más poderosos.
V.- Las corrientes subterráneas de la resistencia crítica.
``Ahora teníamos a toda la modernidad recorrida por laboriosos topos que
perforaban el subsuelo espiando el planeta por debajo''.
Umberto Eco. Op. Cit.
Dice el escritor portugués José Saramago que ``al contrario de lo que
generalmente se pretende hacer creer, no hay nada más fácil de comprender que
la historia del mundo, aunque mucha gente ilustrada todavía se empeñe en
afirmar que es demasiado complicada para el rudo entendimiento del pueblo''.
El miedo neoliberal a la Historia no es tanto a su existencia (al fin y al
cabo los pobres también existen y pueden ser ignorados), sino a que se conozca,
a que se aprenda de ella.
Para evitar esto, la Historia es secuestrada por esa ``gente ilustrada'' y
maquillada adecuadamente, de modo de hacerla irreconocible para los de abajo.
El secuestro de la Historia por las elites es para ``remodelar'' su consumo
de modo que se escamotee al ser humano su patrimonio fundamental: la memoria.
En la nueva ``historia mundial'', el presente derrota al pasado y sujeta al
futuro. El hoy es el nuevo tirano, a él se le rinde pleitesía y obediencia.
Pero, en todo el mundo, topos de todos los colores y tamaños hurgan la
Historia oculta y encuentran y entienden. Cada tanto estos topos emergen y abren
boquetes de luz subterránea que iluminan en la superficie los grises del caos
neoliberal.
Además de intentar matarlos, el Poder globalizado adiestra a sus
``pensadores'' para aislar a estos topos de la historia. Los intelectuales
modernos determinan, con oscuros juicios y jurados, la banalización y
descalificación del pensamiento crítico. ``Poesía, utopía, mesianismo'', son
los cargos más recurrentes. ¿La condena? La persecución y la calumnia.
Es de entender, la emergencia constante de estos topos coincide
escandalosamente con la aparición de movilizaciones sociales. Y éstas desafían
el orden establecido porque también desafían el quehacer político moderno.
Los ``intrusos'' de la política acechan detrás de cada rincón de la historia.
Contra la política moderna, y con la Historia como bandera, la sociedad
civil en el mundo se empecina en resurgir una y otra vez. Destella y se sumerge
de nuevo para, otra vez, reaparecer.
La Fénix se rehace en el nido de la Historia...
VI.- La Inconformidad como ruta (llave tercera).
``Que ella gritó : ¡cuán verdadero par
Parece este uno concordante!
Amor tiene razón, razón ninguna,
Si así pueden quedar las partes.''
El Tórtolo y Fénix.
William Shakespeare
(llave sexta).
La Mariya (tojolabal, 4 años y un Coeficiente Intelectual de 180 -que la
descalifica para la política moderna-) ha triunfado en la competencia de tiro
con tiradora. Derrotó a 3 varoncitos (de las 6 personas que estábamos
presentes). Los niños, imagino que por la edad (Húber de 4 años, Andrés de 3
y Andulio de 6), no se sienten heridos en el sentimiento machista del que tanto
nos enorgullecemos los zapatistas. La mar levanta en hombros a la Mariya y
declara solemnemente el triunfo del poder femenino. Yo soy el Sup, así que
salgo en defensa de los machitos y alego que fue caballerosidad y no mala puntería
lo que dejó fuera a ``mis muchachitos''. ``¡El premio!'', gritan al mismo
tiempo la mar y la Mariya. Yo ya no tengo dulces así que, a cambio, ofrezco...
EL CUENTO DEL SAPITO INCONFORME.
``Había una vez un sapito que no estaba conforme con su ser sapito y que
quería ser cocodrilo. Entonces fue al pantano a buscar al cocodrilo y le dijo:
``Yo quiero ser cocodrilo''. El cocodrilo le contestó: ``No puedes ser
cocodrilo porque de por sí eres un sapito''. ``Sí -dijo el sapito-, pero yo
quiero ser cocodrilo. ¿Qué necesito hacer para ser cocodrilo?'' El cocodrilo
le dijo ``No hay que hacer nada, uno nace cocodrilo y así es de por sí, un
cocodrilo es un cocodrilo''. El sapito le dijo: ``Pero yo no quiero ser sapito,
yo quiero ser cocodrilo. ¿Usted sabe en dónde o con quién me puedo
inconformar por ser sapito y que me dejen ser cocodrilo?'' ``No sé, tal vez el
búho sepa'', respondió el cocodrilo. Y entonces el sapito fue a buscar al búho
en el bosque. Ahí se encontró con otro sapito y le preguntó por el búho.
``Ese sólo trabaja de noche -le respondió el otro sapito-, pero ten cuidado
cuando hables con él porque el búho come sapitos''. Entonces el sapito esperó
a que llegara la noche y mientras esperaba se hizo una su fortificación para
protegerse de los ataques del búho. Puso una piedra encima de otra y así hasta
que se hizo una pequeña cuevita y ahí se metió. Cuando llegó la noche también
llegó el búho, y el sapito, desde dentro de su cueva le preguntó: ``Señor búho,
¿usted sabe con quién o dónde me puedo inconformar por ser sapito y exigir
que me dejen ser cocodrilo que es lo que yo quiero ser?''. ``¿Quién me habla y
de dónde?'', preguntó a su vez el búho. ``Yo soy y aquí estoy'', respondió
el sapito, y el búho se abalanzó para cogerlo con sus garras, pero como el
sapito estaba dentro de la cueva, el búho sólo agarró una piedra y se la comió
pensando que era un sapito lo que comía. Entonces el peso de la piedra hizo que
el búho se cayera al suelo y que mucho le doliera la barriga. ``Ay, ay -decía
el búho-, ayúdame a sacarme esta piedra de la panza porque si no no puedo
volar''. El sapito le dijo que le ayudaría sólo si le respondía su pregunta.
``Ayúdame primero y luego te respondo'', le dijo el búho. ``Naranjas -dijo el
sapito-, primero dime, porque si te ayudo a sacar la piedra primero entonces me
vas a comer y ya no me vas a responder''.
``Bueno -dijo el búho-, te voy a responder: con el que tienes que
inconformarte es con el león, él es el rey y sabe por qué cada quién es cada
cual. Ahora ayúdame a sacar la piedra''. ``Never de limón la never -respondió
el sapito-, porque si te saco la piedra te vas a seguir comiendo sapitos''. ``Ahí
está -dijo el búho-, de balde te quieres inconformar, todavía te preocupas de
los sapitos y tú ni siquiera quieres ser sapito''. Pero el sapito no le hizo
caso y se fue a buscar al león.
El león vivía en una cueva y el sapito pensó que no fuera a ser que el león
comiera sapitos y tuvo una idea. Se mojó en un charquito y se revolcó en la
tierra y así quedó disfrazado de piedrita. Cuando el león salió de su cueva,
el sapito le dijo ``Señor Rey León, vengo a inconformarme porque soy un sapito
y yo quiero ser un cocodrilo''. ``¿Quién me habla?'', preguntó el León. Y el
sapito le respondió ``Yo soy''. ``Pero tú eres una piedrita, ¿qué es toda
esa historia de sapitos y cocodrilos?'', le dijo el León. ``Pues vengo a
inconformarme porque uno no es lo que quiere ser sino lo que de por sí es'',
dijo el sapito. ``Así es de por sí -dijo el León-, uno es lo que es y no
puede ser otra cosa. Lo único que se puede ser es ser bien lo que uno es'',
dijo el León bostezando filosóficamente. En eso empezó a llover y el lodo que
cubría al sapito se lavó y se vio claro que era un sapito y no una piedrita.
El sapito no sabía si los leones comen sapitos y mejor se fue saltando de
regreso a su charca.
Muy triste iba el sapito, brinca brincando, porque uno es lo que es y no
puede ser otra cosa y porque lo único que puede ser es ser bien lo que uno es.
Tristeando en eso que pensaba, llegó el sapito a su charca y rápido fue a
buscar al cocodrilo. Cuando llegó al pantano no encontró al cocodrilo. Lo buscó
por todos lados y no lo encontró. Le preguntó a los otros animales y éstos le
respondieron ``¿No sabías? Al cocodrilo lo encontró un cazador y ahora es un
par de zapatos y una bolsa de piel de cocodrilo...'' El sapito quedó pensando
y, cuando todos pensaban que iba a decir que qué bueno que no era cocodrilo y
qué bueno que era sapito, exclamó: ``¡Eso es trascender el ser animal y no
fregaderas!''. Y se puso a estudiar y a practicar para ser un buen cocodrilo.
Parece que lo hizo bastante bien y logró engañar a un cazador.
Dicen que el sapito es ahora un monedero carísimo. ``Es de piel de un
cocodrilo muy especial'', dice la señorona que lo compró.
Moraleja: Del tamaño del sapo es la pedrada. Tan-tan.''
La Mariya se aburrió y se fue cuando el sapito apenas iba a ver al búho. La
mar se ha quedado (no le queda otro remedio) hasta el final del cuento.
-Ya cálmate Esopo-, se burla.
Soy un incomprendido, no cabe duda.
VII.- ¿Un mañana gestándose en la profundidad?
``¡Me parece evidente! El que trama, si trama, lo hace por debajo, no a
la luz del sol. Eso se sabe desde el principio de los tiempos. El dominio del
mundo significa el dominio de lo que hay debajo. De las corrientes subterráneas''.
Umberto Eco. Op. Cit.
Finalmente me parece que el Viejo Antonio tiene razón cuando dice que hay
debajo de nosotros un mundo mejor que el que padecemos, que la memoria es la
llave del futuro, y que (agrego yo) la Historia no es más que un periscopio
invertido...
Desde (debajo de) las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos
Planeta Tierra, Febrero de 1998.
P.D.- Las llaves cuarta, tercera y sexta abren puertas que sólo la
mar conoce. Vendrán más llaves y más puertas...
[ La Jornada 24 de febrero de 1998 ]
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