A la sociedad civil nacional e
internacional
A los estudiantes
El día 24 de enero, el impuesto rector de la UNAM, encabezó una de las
provocaciones más indignantes en contra del movimiento estudiantil, presentándose
frente a la rectoría de CU con el pretexto de entregar al CGH los resultados de
su plebiscito marca PRI. Su intención real es crear un tenso ambiente de
confrontación, en el que sea la propia comunidad universitaria la que desaloje
a los huelguistas de las instalaciones, sin reflexionar a fondo sobre el
conflicto universitario y sin haber respetado los acuerdos firmados con el CGH
el 10 de diciembre de 19999.
Con su plebiscito (en el que en realidad participó la mitad de la comunidad
universitaria, y dentro de esta mitad muchos fueron obligados por las presiones
laborales, académicas, etc) busca legitimar una salida. Primero fue levantarse
de la mesa del diálogo y romper así con los acuerdos
firmados el 10 de diciembre, en los que se establecía, entre otras cosas, que
la única forma de solucionar el conflicto era precisamente mediante el diálogo
entre las partes. Después vino la propuesta unilateral de la rectoría, una vez
más sin tomar en cuenta lo que se había firmado en la
mesa de diálogo y la propuesta del plebiscito. Un plebiscito concebido
exclusivamente como parte de un plan de acción cuyo fin es acabar con la
huelga, derrotándola, no solucionándola, para de ahí lanzarse sobre lo que
queda de educación superior pública y gratuita según lo establece la
Constitución. Un plebiscito excluyente, para el cual se echó a andar todo el
poder del estado mexicano en general y de la institución UNAM en particular. Un
plebiscito con el cual se presionó a los trabajadores, académicos,
investigadores y estudiantes para que participaran en él y sin
embargo no logró la participación de la mayoría, según sus propias cifras,
de la comunidad universitaria y mucho menos de los estudiantes en particular.
Pero no importaba, la idea era hacerlo y poner a todos los medios de comunicación
a repetir, hasta el cansancio, que el 90% de la comunidad universitaria,
mediante su participación, exigía ya el fin de la huelga. Después vino la última
provocación: el rector mismo iría al campus universitario dar el ultimátum:
entregar ya las instalaciones, punto. Y desde ahí, arreciar la campaña en los
medios para hacerle creer a la opinión pública que el conflicto ya no es entre
autoridades y estudiantes, sino entre los mismos estudiantes, mientras se sigue
con la paranoia de la derecha, avalada por gran parte de los partidos políticos,
por prácticamente todos los medios de comunicación y, lamentablemente, por
varios intelectuales, académicos e investigadores de la propia UNAM que uno
podría pensar de este lado, que clama por la intervención de la fuerza pública.
Fue así que dentro de toda esta estrategia, maquinada en el gobierno y puesta
en marcha por el dizque rector, como se llamó a realizar supuestas asambleas de
estudiantes, no para dialogar con los huelguistas, sino para exigir el fin de la
huelga. Una vez más, poco les importa si estas asambleas se dan o no, si
quienes acuden al llamado de rectoría son verdaderos estudiantes o simplemente
porros y provocadores, lo importante es que tienen a todos los medios repitiendo
que estas asambleas son las verdaderas y legítimas, que son los propios
estudiantes los que ya quieren clases, calentando así el ambiente para
justificar la intervención de la fuerza pública.
Así pues, el día de ayer, 26 de enero, comenzó la ofensiva. Al campus de
Ciudad Universitaria asistieron, como mucho, 500 estudiantes de diversas
facultades: medicina, química, veterinaria, derecho, ingeniería y algunos de
arquitectura. En las demás escuelas de afuera del campus, también hubo
asistencia de pequeños grupos que acudieron al llamado de las rectorías. En
todos los casos hay que dividir a estos grupos en dos. Por un lado, los
verdaderos estudiantes que, manipulados o no, efectivamente piensan que ya se
debe de levantar la huelga. Con estos realmente no hubo enfrentamientos reales,
a excepción de con los de medicina, y en su mayoría, después de dialogar con
ellos, se logró llegar al acuerdo no de levantar la huelga, pero sí de seguir
con el diálogo y organizar las asambleas y foros de discusión. En la prepa 8,
la uno, la dos, en vallejo y la nueve, la facultad de ingeniería, derecho, química,
hubo inclusive asambleas entre
huelguistas y no huelguistas y se decidió que todavía no era el momento de
levantar, sino que se tenía que seguir dialogando, que se tenían que cumplir
los acuerdos firmados por rectoría, que la propuesta de Congreso del rector es
excluyente, etc.
Pero por otro lado, montado en estos estudiantes, había grupos de porros y
provocadores, algunos de ellos inclusive iban armados con armas cortas. Aquí
estaban los conocidos porros de derecho, y no solamente de la UNAM, sino
inclusive del Politécnico Nacional. Estos delincuentes se dedicaron durante
todo el día a intentar que los estudiantes no paristas no dialogaran y llegaran
a cuerdos con los huelguistas, a provocar a estos últimos para que pelearan y
así la prensa pudiera hablar de violencia entre universitarios, a lanzar
piedras y arremeter contra las barricadas, como en
el caso de medicina, lidereados por el porro mayor de esta escuela, su director,
Cravioto, y en presencia de José Narro, de las máximas autoridades de la UNAM,
de esos que declaran sin empacho alguno, a todas horas, sobre la violencia de
los huelguistas.
En casos como el de la prepa 1, se demuestra claramente el plan de acción de la
rectoría: por la mañana, huelguistas y antiparistas llegaron a acuerdos en una
asamblea, retirándose los no paristas. Pero en la tarde, llegaron dos camiones
de porros, disfrazados de estudiantes no paristas, a intentar retomar las
instalaciones por medios violentos.
Mientras tanto, Ciudad Universitaria amaneció con todos los teléfonos
cortados, con sobrevuelos de helicópteros policíacos y militares, y con la
orden a todos los trabajadores de que desalojaran las instalaciones.
Y para que no quede duda, vea los casos de la Escuela Nacional de Enfermería
y Obstetricia (ENEO), el centro Universitario de Estudios Cinematográficos
(CUEC) y la Dirección de Prepas. En estos planteles, desde hace varias semanas,
los paristas habían anunciado que ya tiraban la
toalla, por lo que desde tempranas horas entregaron los planteles a los grupos
de antiparistas que ahí llegaron. Pero saben quien llegó también y ocupó
estas instalaciones, sin salirse hasta la fecha: la Policía Federal Preventiva,
sí, el cuerpo de elite formado en su mayoría por militares recién creado, la
revivida Dirección de Seguridad de los años setentas, la crema y nata de las
fuerzas represivas pues.
¿No está claro pues por donde va la estrategia de las autoridades? Una vez
más buscan, desde las sombras y siguiendo el esquema de grupos paramilitares
implementado en varias zonas rurales del país, hacerle creer a la opinión pública
que se trata de conflictos entre los propios universitarios, cuando en realidad,
mientras entre los estudiantes sí podemos llegar a acuerdos mediante el diálogo,
quienes están ejerciendo la violencia y tratando de romper la huelga son los
policías, soldados disfrazados, porros y toda esta calaña de delincuentes,
apoyados por todo el poder de los medios de comunicación, por los indignos
legisladores que claman por la intervención directa, la mayoría de los
partidos políticos, los dizque intelectuales, la alta jerarquía católica, el
sector empresarial, en fin, por el sistema político y económico en pleno.
Hoy, día 26, la prensa y las autoridades siguen arengando a la toma de las
escuelas y facultades, por lo que se espera de nueva cuenta una jornada llena de
provocaciones e intentos de asalto violento por sus porros y policías. Hacemos
pues el llamado urgente a que se movilicen en sus
lugares, a que se llamen a los medios de comunicación y exijan el fin de la
violencia por parte de las autoridades y el cumplimiento de los acuerdos
firmados con el CGH, a que den a conocer entre la población lo que
verdaderamente está pasando. No nos estamos enfrentando entre estudiantes, nos
estamos enfrentando con las fuerzas represivas del sistema, llámense porros,
Policía Federal Preventiva, Granaderos, etc.
Sí al diálogo verdadero
Sí al cumplimiento de las acuerdos firmados el 10 de diciembre
No a la militarización de la UNAM
Estudiantes del FZLN-UNAM
27 de enero 2000
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