Ejército
Zapatista de Liberación Nacional.
México.
2 de febrero del 2000.
A la prensa nacional e internacional:
Damas y caballeros:
Aquí les mando dos comunicados sobre dos
asuntos dos: el ataque a la Prepa 3 y el ataque a la
Escuela Normal de El Mexe, Hidalgo. En ambos hechos se hizo
presente la "nueva" policía especializada en
estudiantes: la federal preventiva. Ahí ustedes disculparán
si el nombre está como "Wilfredo" y debiera ser
"Wilfrido" (sí, me refiero al señor Robledo, jefe
de la PFP). El caso es que con la Mar consultamos varios
periódicos y en unos le ponen "Wilfrido" y en
otros "Wilfredo". En fin, si es
"Wilfrido" o "Wilfredo" eso sólo lo sabe
bien su madre (si es que la tiene).
Por otra parte, estamos conmovidos con la
imagen de Zedillo en bicicleta, tanto que hasta se nos
olvidó lo de que sólo somos un "incidente más en la
historia". Ya estábamos por cambiar los caballos por
bicicletas cuando nos entró una duda: ¿el
"sombrerito" ése es para simular que uno tiene
cerebro?
Vale. Salud y no sean globalifóbicos, ya
lo dijo el maestro Efraín Huerta: "Fuera del metro todo
es Cuautitlán" (¿así era?).
Desde las incidentales
montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, febrero del
2000.
PD. Para Diódoro. Eso de que
"no tiene ninguna importancia dialogar con el EZLN"
(Zedillo dixit), ¿es la posdata a aquello de "Un
paso más"? ¿O la posdata la va a traer personalmente
"Wilfrido"? (¿o era "Wilfredo"?)
PD. Que se explica por sí misma: "¡Globalifóbicos
del Mundo, Suicidaos!" (o sea: "¡Uníos!").
PD. Para el Estado español. No se
dejen engañar: no todos los mexicanos son como Zedillo, o
sea, patéticos (aunque Aznar no le pide nada).
PD. Que también hace su aportación a
la renovación del lenguaje. ¡Unete al Club de los
Zedillofóbicos! ¡Somos ya casi 100 millones!
(Próximamente: Clubes nada exclusivos de PRIfóbicos,
Labastifóbicos. De La Fuentefóbicos, y el muy exclusivo de
Fobiafóbicos (¿!)
Comunicado
del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-
Comandancia General del EZLN.
México.
Febrero del 2000.
Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:
Hermanos y hermanas:
En días pasados, como muestra de que la
persecución de jóvenes estudiantes es ya una política de
gobierno del señor Ernesto Zedillo Ponce de León, fueron
detenidos con lujo de violencia 64 estudiantes de la Escuela
Normal Rural, Luis Villarreal, de El Mexe, en el municipio
Francisco I. Madero, estado de Hidalgo.
Las demandas de los estudiantes normalistas
rurales son racionales: que su escuela no desaparezca y que
sus egresados obtengan las plazas de maestros a las que
tienen derecho.
Sin intentar siquiera un acercamiento, el
gobierno del estado de Hidalgo y el gobierno federal atacaron
a los normalistas, los golpearon, los mantuvieron
desaparecidos y luego los presentaron acusados de
"robo". En la acción participó la inefable
"Policía Federal Preventiva", que se especializa
en perseguir, golpear y detener a jóvenes estudiantes, para
compensar su ineptitud en el combate contra el crimen
organizado.
Los hombres, mujeres, niños y ancianos del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional manifestamos
nuestro repudio a este ataque, nos solidarizamos con los
normalistas de El Mexe, Hidalgo, y llamamos a los
hidalguenses en particular y a los mexicanos en general a
exigir la liberación de los normalistas presos y el
cumplimiento de sus justas demandas.
¡Democracia! ¡Libertad! ¡Justicia!
Por el Comité
Clandestino Revolucionario Indígena-
Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional.
Subcomandante Insurgente
Marcos.
México, febrero del 2000
Comunicado
del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-
Comandancia General del EZLN.
México.
2 de febrero del 2000.
Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:
Hermanos y hermanas:
El día de hoy, 2 de febrero del 2000, en
horas de la madrugada y por medio de una trasmisión radial,
nos hemos enterado de un nuevo ataque de las fuerzas armadas
paramilitares del gobierno federal en contra de los
universitarios, esta vez en la Escuela Nacional Preparatoria
3, ciudad de México.
Sobre este acontecimiento, el EZLN dice su
palabra:
Primero. Desde su llegada a la
rectoría de la UNAM, el señor Ramón de la Fuente ha
cumplido con la misión que le encargó el gobierno del
señor Ernesto Zedillo: simular una apertura al diálogo
mientras se preparaba el golpe represivo en contra del
movimiento estudiantil que, en demanda de educación pública
y gratuita, mantiene en huelga la máxima casa de estudios.
Segundo. Después de fingir que
dialogaba con el Consejo General de Huelga y de llegar a
acuerdos con sus representantes, el señor De la Fuente
desconoció lo acordado y llamó a la realización de un
plebiscito que había sido preparado en la Secretaría de
Gobernación como punta de lanza para justificar, ante la
opinión pública, el empleo de la fuerza en la solución de
la huelga estudiantil (como fue exhibido por el semanario Proceso).
Tercero. Aprovechando la buena fe de
muchos universitarios que desean el fin del conflicto y la
solución a las justas demandas del movimiento estudiantil,
el señor De la Fuente trucó el plebiscito para que,
manifestándose por la satisfacción de las exigencias y, por
ende, del fin del conflicto, se avalara el uso de la fuerza
pública en contra de los estudiantes.
Cuarto. A pesar de la gigantesca y
costosa campaña en medios electrónicos, la mayoría de la
comunidad universitaria no acudió al plebiscito de
rectoría. Como fue advertido a tiempo por algunos
universitarios de filiación perredista, el plebiscito del
rector sería usado como argumento para la represión (si era
rechazado por el CGH). Según destacados miembros de la
comunidad universitaria (que no sólo no pueden ser acusados
de ultras, sino que han sido firmes en sus críticas
al CGH), el plebiscito fue realizado con un padrón inflado
artificialmente y trucado en los resultados que se dieron a
conocer en la prensa y que no son, de ninguna manera,
veraces.
Quinto. A pesar que apenas poco más
de la tercera parte de la comunidad universitaria se
manifestó por la propuesta de rectoría, los medios
electrónicos manejaron que "la gran mayoría de los
universitarios" exigían el fin incondicional del
movimiento.
Sexto. Con el maquillaje de los
grandes medios de comunicación y sin la legitimidad
universitaria, el señor De la Fuente puso un ultimátum a
los estudiantes en huelga: la entrega incondicional de las
instalaciones. El CGH rechazó esta posición.
Séptimo. Logrado lo anterior, las
autoridades llamaron a los universitarios que no estaban de
acuerdo con la huelga a que retomaran las instalaciones. En
los días subsiguientes a la realización del plebiscito
fueron frecuentes los actos de provocación flagrante
montados por las autoridades, particularmente los de la
Facultad de Derecho, el CCH Naucalpan y la Preparatoria 6
(como fue informado por los periódicos La Jornada y Milenio
Diario). El objetivo era y es claro: enfrentar a
universitarios contra universitarios.
Octavo. Pero, en contra de los
planes de las autoridades, la mayoría de la comunidad
universitaria no está a favor de las soluciones de fuerza y
sí por el diálogo y los acuerdos. En la mayoría de las
escuelas y facultades donde fue posible la realización de
asambleas, los paristas y antiparistas dialogaron con respeto
y tolerancia y fueron llegando a acuerdos. La estrategia del
rector se enfrentaba a un nuevo fracaso: los universitarios
en encuentro y diálogo se reconocían como tales,
reconocían la justeza de las demandas del movimiento, y
buscaban soluciones creativas e inteligentes para terminar
con la huelga.
Las asambleas por escuelas y facultades le
estaban dando oxígeno al movimiento y, lo más importante,
le estaban dando nuevo rumbo. La solución estaba a la vista.
Aun en contra de posiciones sectarias, la base del movimiento
estudiantil universitario entendió que las asambleas no
significaban derrota, sino la oportunidad de que el diálogo
supliera al intercambio de calificativos.
Noveno. El fracaso del señor De la
Fuente motivó al gobierno federal a precipitar el golpe
preparado: mediante la publicación de un desplegado firmado
por algunos de los hombres más poderosos del dinero, los
medios de comunicación y el alto clero, la derecha fascista
se otorgó la legitimidad falsa del orden impuesto por la
fuerza. Ahí, los poderosos anunciaron que se renunciaba a la
política (y por ende al diálogo) y dejaban como único
expediente el de la fuerza bruta.
Décimo. El trabajo sucio fue
encomendado a quien comanda a un grupo paramilitar formado
por el hoy candidato del PRI a la Presidencia de la
República, el señor Francisco Labastida Ochoa. Se trata del
militar de nombre Wilfredo Robledo, jefe de la autodenominada
"Policía Federal Preventiva". Deseoso de ocultar
sus complicidades y fracasos frente al crimen organizado
(particularmente frente al narcotráfico), el señor Robledo
planeó con lujo de detalle el ataque a las instalaciones
universitarias.
Décimo primero. Nuevamente fueron
las voces críticas de algunos militantes perredistas y de
los candidatos del PRD a la Presidencia de la República y al
gobierno del DF (en contraste con las posiciones de algunos
dirigentes nacionales y locales del partido) los que
advirtieron que el gobierno federal, respondiendo al llamado
de la derecha, había optado por despojarse de toda vestidura
política y se había quedado con el garrote como argumento
de gobierno. A falta de legitimidad, el gobierno federal, y
quienes lo acompañan en su campaña militar (medios de
comunicación electrónica, alto clero, los señores del
dinero e intelectuales de derecha) por "la recuperación
de las instalaciones universitarias", se esconden
detrás de esa falacia jurídica llamada "estado de
derecho". "Estado de derecho" es la forma como
se revisten los crímenes de Estado.
Décimo segundo. Cada vez es más
claro, dentro de la comunidad universitaria y en las fuerzas
progresistas, que el dilema de "universidad cerrada o
abierta" es falso. Todos los universitarios y todos los
mexicanos queremos a la UNAM haciendo su trabajo de docencia,
investigación y cultura. El movimiento estudiantil
universitario ha sido claro en su deseo de que el conflicto
termine y la universidad vuelva a trabajar con normalidad de
acuerdo a su espíritu. Es falso el dilema que plantea que el
problema se resuelve con la universidad cerrada o abierta.
Esa no es ahora la cuestión fundamental, y menos cuando hay
251 presos políticos. Ahora el dilema está en si las justas
demandas estudiantiles se resuelven con el uso del diálogo o
con el recurso de la violencia.
Décimo tercero. Frente al conflicto
en la UNAM la derecha ha mostrado estupidez, ceguera
histórica y autoritarismo, se ha organizado y lo ha
enfrentado con su único argumento: la violencia. Lo más
retrógrada del país se ha pronunciado por el no al diálogo
y por la violencia en contra de quienes disientan con su
proyecto político, económico y social. Según está
concepción, todo intento democratizador, toda demanda de
justicia, toda lucha por la libertad, son "incidentes
menores de la historia" cuyos destinos deben ser la
cárcel, la tumba o el olvido. En el país de la derecha,
todo ejercito político, incluso aquel que se da de acuerdo
con sus reglas, se convierte en un teatro de sombras.
Décimo cuarto. Frente a las
acciones fascistas de la derecha, las fuerzas de izquierda y
progresistas del país debemos encontrar los puntos de
coincidencia frente a la justa demanda de educación pública
y gratuita. Por encima de la falsa disyuntiva de que
"apoyar las demandas del movimiento equivale a apoyar a
la llamada ultra y criticar los métodos del CGH es
ponerse del lado del proyecto neoliberal de educación
superior", está el oponerse al quehacer político que
no tiene más argumentos que la violencia, la persecución y
el encarcelamiento.
Décimo quinto. El gobierno federal
y la derecha, con su posición frente al conflicto de la
UNAM, han conseguido definir el problema en su justa
dimensión: la represión como único y supremo ejercicio de
la política. Hoy, como ayer, los luchadores sociales son
catalogados por el "estado de derecho" como
"terroristas". Al igual que indígenas, campesinos,
deudores, maestros, colonos, religiosos honestos y militantes
de partidos de oposición, todos luchadores por los derechos
sociales, los jóvenes estudiantes de la UNAM son tratados
como criminales de la peor calaña.
Décimo sexto. La alevosa agresión
del gobierno federal en contra de los estudiantes no debe
dejarse pasar impunemente. Hoy lo importante no es si se
está o no de acuerdo con las demandas de los estudiantes, si
se está o no de acuerdo con sus métodos, si se está o no
de acuerdo con el Consejo General de Huelga, si se está de
acuerdo o no con la huelga. Hoy lo importante es que no
podemos permitir que sea el uso de la fuerza el método para
enfrentar las demandas sociales.
Las fuerzas progresistas y de izquierda
están por el diálogo, sin importar sus diferentes
concepciones frente al poder o frente a los métodos de
lucha.
El fin de la política que anuncia el hoy
de Zedillo es la promesa de una pesadilla para todos los
mexicanos en el mañana de Francisco Labastida.
El periodo electoral, supuesta panacea de
la democracia, se inicia con 251 presos políticos, jóvenes
estudiantes, muchos de ellos menores de edad.
Décimo séptimo. Por todo esto, el
EZLN hace un llamado a todas las fuerzas de izquierda y
progresistas, a los partidos políticos de oposición
honestos, a todos los mexicanos y mexicanas para que,
independien- temente de nuestra posición frente al conflicto
de la UNAM, nos manifestemos por el alto al fascismo, por la
libertad de los 251 estudiantes presos políticos, por el
diálogo que llegue a acuerdos, y por el cumplimiento de esos
acuerdos.
Décimo octavo. Hoy no está en
juego sólo el futuro de la UNAM y del movimiento
estudiantil. Lo que está en juego es el futuro de un país
que está en disputa entre quienes lo quieren manejar a punta
de bayonetas y quienes lo quieren libre, democrático y
justo.
¡Democracia! ¡Libertad!
¡Justicia!
Por el Comité Clandestino
Revolucionario Indígena-
Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional.
Subcomandante Insurgente
Marcos.
México, Febrero del
2000.