La hora de los pequeños
Primera parte: El regreso de...
Para Don Emilio Krieger, que estuvo con los pequeños siempre.
Para los niños de "El Molino" (del Frente Popular Francisco
Villa) que perdieron sus casas en un incendio.
"En el buzón de tiempo hay alegrías
que nadie va a exigir / que nadie nunca
reclamará / y acabarán marchitas
añorando el sabor de la intemperie
y sin embargo / del buzón de tiempo
saldrán de pronto cartas volanderas
dispuestas a afincarse en algún sueño
donde aguarden los sustos del azar".
Llueve apenas una brisa húmeda y fría. Sin embargo, tanto y tan fuerte
ha sido el golpeteo de la lluvia sobre la montaña en los días anteriores, que le ha
dejado no pocas abolladuras y hay cicatrices que le arruinan toda la falda. Pero bueno,
después de tormenta tanta, esta llovizna se agradece. Es tiempo de lluvia. Tiempo de los
pequeños.
Un hombre bueno ha muerto. ¿Qué se dice cuando un hombre bueno ha
muerto? Unos niños, que sin miedo ayer abrieron sus casas para recibir a mil ciento once
sin rostros, han perdido su casa. ¿Qué se dice cuando un niño pierde su casa? Nada se
dice, sólo se calla. Porque muchas veces los dolores son para callarse. Sin embargo,
intentando un alivio, los pequeños de este lado del cerco tienden sus puentes como manos
hasta donde falta el hombre bueno y hasta donde faltan puertas y ventanas para abrirse al
otro olvidado y pequeño, al otro digno y rebelde. Para acompañar se tienden, para estar
cerca, para no olvidar. Tal vez por eso, sin prisa, la sombra afila con ternura el primer
dos de la cuarta epístola, buscando que arranque una sonrisa entre tanto dolor como allá
se duele.
Allá abajo la vela reitera su vocación de faro para ese marinero en la
montaña que, extraviado, navega las sombras de la madrugada. Sí, vayamos, pero tenga
usted cuidado con el lodo y esos charcos. ¿Va usted despacio? Bueno, me adelanto y desde
allá dentro le voy avisando. Bien, aquí estoy. Sí. Está de nuevo la sombra sola. No...
Un momento... Parece que hay alguien más... ¡Esa vela que no deja de agitarse! No, no
alcanzo a ver quién más está, pero es evidente que hay alguien porque la sombra le
habla. No, más bien le niega, porque no hace sino repetir "no, no y no". Deje y
me voy a aquella esquina para ver mejor. Ya está. Mmhh. Creo que nuestra sombra
predilecta ha enloquecido. ¡No se ve nadie alrededor! Y él con su "no, no y
no". En fin, era de esperarse, tanta lluvia y tanta madrugada acaban por enloquecer a
cualquiera. ¿Qué? ¡Pero si ya le dije que no hay nadie! ¿Que me acerque? ¿Y si me ve?
Bueno, sí, despacio y con discreción. No, le insisto, no hay nadie. ¡Un momento!
¡Espere! Sí, ya distingo algo... ¡Ahí, en un rincón! ¡Sí! ¡Que alivio! No se ha
vuelto loco, no. Lo que pasa es que era tan pequeño que no lo notaba... ¿Qué? ¿Que con
quién habla? Bueno, pues... verá usted... ¿de veras quiere saberlo? ¿Si? Pues...
pues... ¡con un escarabajo!
¡Durito!
Carta 4a.
-¡No, no y no! -le digo a Durito por enésima vez.
Sí, Durito ha regresado. Pero antes de explicarles mi "no"
reiterado, debo contaros la historia completa.
Cuando la otra madrugada la lluvia formó un arroyo que se metió justo
en medio de la champa, llegó Durito a bordo de una lata de sardinas que tenía un
lapicero en medio y, en él, un pañuelo o algo así, que después lo sabría, era una
vela. En la parte más alta del palo mayor, perdón, del lapicero, ondeaba una bandera
negra con un cráneo feroz reposando sobre un par de tibias cruzadas. No era propiamente
un barco pirata, pero sí, al menos, una lata de sardinas pirata. El caso es que el barco,
o sea la lata, fue a dar justo al pie de la mesa, y lo hizo con tal estrépito que Durito
salió volando y fue a aterrizar justo en mi bota. Como pudo se recompuso Durito y
exclamó:
-El día hoy... el día de hoy... -voltea a verme y me dice: -¡Eh
tú, nariz de zanahoria! ¡Decidme presto la fecha!
Yo titubeo, un poco por las ganas de darle un abrazo a Durito pues ha
regresado, otro poco por las ganas de darle una patada por lo de "nariz de
zanahoria", y otro más por... por... ¿la fecha?...
-¡Sí! La fecha. Es decir, día, mes y año en curso. ¡Despierta
mentecato, que parece que estás en el debate de los presidenciables! ¡Dadme la fecha!.
Yo miro el reloj y digo: -12 de octubre de 1999
-¿12 de octubre? ¡A fe mía que la naturaleza imita al arte! Bien.
El día de hoy, 12 de octubre de 1999, declaro descubierta, conquistada y liberada esta
hermosa isla caribeña que responde al nombre de... de... ¡Rápido, el nombre de la isla!
-¿Qué isla? -pregunto yo aún desconcertado.
-¿Cómo que qué isla, so mentecato? ¡Pues ésta! ¿Y cuál va a
ser? No hay pirata que se precie de serlo sin una isla para esconder el tesoro y las
penas...
-¿Isla? Yo siempre pensé que era un árbol, una ceiba para ser más
preciso -digo mientras me asomo a la orilla del tupido copete.
-Pues te engañas, es una isla. ¿Dónde se ha oído que un pirata
desembarque en una ceiba? Así que decidme el nombre de esta isla o tu destino será
servir de almuerzo a los tiburones -dice Durito amenazando.
-¿Tiburones? -digo yo, tragando saliva. Y alego tartamudeando:
No tiene nombre...
-"No tiene nombre". Mmh. A fe mía que es un nombre harto
digno para una isla pirata. Bueno, el día de hoy, 12 de octubre de 1999, declaro
descubierta, conquistada y liberada la isla de "No tiene nombre" y nombro a este
individuo de obvia nariz mi contramaestre, primer oficial, grumete y vigía.
Yo trato de obviar tanto el insulto como la multitud de cargos
conferidos, y digo:
-De modo que... ¡ahora eres un pirata!
-"Un pirata". ¡Que no! ¡Soy EL PIRATA!
Hasta ahora reparo en la figura de Durito. Un parche negro le adorna el
ojo diestro, una pañoleta roja le cubre la cabeza, en uno de sus múltiples brazos un
alambrito retorcido la hace de garfio, y en otro reluce la varita que hace tiempo era
Excalibur, ahora no estoy seguro, pero debe ser una especie de espada, sable, o lo que sea
que usen los piratas. Además, amarrado a una de las varias patitas lleva un pedacito de
rama como si fuera... como si fuera... mmh... ¡una pata de palo!
-Y bien, ¿qué te parece? -dice Durito mientras se da media
vuelta para que se aprecien todas las galanuras que se ha confeccionado para su traje de
pirata.
Con cuidado le pregunto: -¿Así que ahora te llamas...?
-¡Black shield! -dice Durito pomposo, y agrega:- Pero
puedes poner Escudo negro, para los que no están globalizados.
-¿Escudo negro?, pero...
-¡Claro! ¿No hubo un Barbarroja y un Barbanegra?
-Bueno, sí, pero...
-¡No hay pero que valga! ¡Yo soy Escudo Negro! ¡Comparado
conmigo Barbanegra con trabajos llega al gris, y el tal Barbarroja queda
más desteñido que tu viejo paliacate"
Durito ha dicho esto blandiendo espada y garfio al mismo tiempo. Parado
ahora en la proa de su lata de sardi..., perdón, de su embarcación, empieza a declamar
la canción del pirata...
-"Con diez cañones por banda..."
-Durito.... -trato de llamarlo a la cordura.
-"Viento en popa en toda vela..."
-Durito...
-"No corta el mar sino vuela..."
-¡Durito!
-¿Qué? ¿Algún galeón real se encuentra a nuestro alcance?
¡Pronto! ¡Desplegad velas!
¡Preparad el abordaje!
-¡Durito! -grito ya desesperado.
-Calma, no grites que pareces bucanero desempleado. ¿Qué te pasa?
-¿Podrías decirme en dónde has estado, de dónde vienes, y qué te
trae por estas tierras, perdón, islas? -pregunto ya más tranquilo.
-He estado en Italia, en Inglaterra, en Dinamarca, en Alemania, en
Francia, en Ginebra, en Holanda, en Bélgica, en Suecia, en la península ibérica, en
Islas Canarias, en la Europa toda -Durito ha dicho todo repartiendo ademanes a diestra
y siniestra.
-En Venecia comí con Dario una de esas pastas que tanto entusiasman
a los italianos y que a mí me dejan i-n-a-m-o-v-i-b-l-e.
-¡Un momento! ¿Qué Dario? ¿No querrás decir que estuviste
comiendo con Dario...?
-Sí, Dario Fo. Bueno, comiendo, comiendo, no. El comía, yo lo
miraba comer. Porque mira, esos espaguetis a mí me dan dolor de estómago, y más cuando
les ponen "pasto".
-Pesto -le corrijo.
-"Pasto" o "pesto", pero sabe a zacate. Como te
decía, llegué a Venecia procedente de Roma, después de escaparme de uno de los
"Centri di Detenzione Temporanea (per Immigrati)", que son una especie de campos
de concentración, donde las autoridades italianas aíslan, antes de expulsarlos del
país, a todos los que provienen de otros países y, por lo tanto, son "otros
diferentes". Salir no fue fácil, hube de encabezar un motín. Claro que fue
fundamental el apoyo de esos hombres y mujeres que en Italia están en contra de este
racismo institucionalizado. Bueno el caso es que Dario quería que le ayudara con algunas
ideas para una obra de teatro y no tuve corazón para decirle que no.
-Durito...
-Después me fui a la marcha contra la ONU por la guerra en Kosovo.
-Será contra la OTAN...
-Es lo mismo. El caso es que, luego de una serie de peripecias, me
embarqué rumbo a la Isla de Lanzarote.
-¡Un momento! ¿La Isla de Lanzarote? ¿No es donde vive José
Saramago?
-Sí, bueno, yo le digo Pepe. El caso es que Pepe me
invitó un café para que le comentara sobre mis experiencias en la Europa del Euro. Fue
magnífico...
-Sí, me imagino que habrá sido magnífico platicar con Saramago...
-No, me refiero al café que nos preparó la Pilarica.
Realmente hace un café magnífico.
-¿Te refieres a Pilar del Río?
-La misma.
-De modo que un día comes con Dario Fo y otro día tomas café con
José Saramago.
-Sí, en esos días me codeaba con puros premios Nobel. Pero te
decía que con Pepe tuve una fuerte discusión.
-¿Y el motivo?
-Pues el prólogo ese que escribió para mi libro. Me pareció de muy
mal gusto que a mí, el grande y ecuánime Don Durito de La Lacandona, me redujera al
mundo de los coleópteros lamelicórneos". (Durito se refiere al prólogo de
José Saramago al libro Don Durito de La Lacandona. Ed. CIACH A.C.)
-¿Y en qué quedó la discusión?
-Bueno, pues lo reté a duelo, tal y como mandan las leyes de la
andante caballería.
-¿Y...?
-Y nada, que vi que a la Pilarica se le rompía el alma, pues
era obvio que yo habría de vencer, y lo perdoné...
-¿Tú perdonaste a José Saramago?
-Bueno, no totalmente. Para que olvide yo la afrenta, deberá él
venir a estas tierras y declarar a voz en cuello el siguiente parlamento: "Escuchad
todos. Temblad tiranos. Suspirad doncellas. Alegraos infantes. Regocijaos los tristes y
menesterosos. Escuchad todos. Que anda de nuevo sobre estos suelos el siempre grande, el
portentoso, el inigualable, el bien amado, el esperado, el onomatopéyico, el más mejor
de los andantes caballeros, Don Durito de La Lacandona".
-¿Tú obligaste a José Saramago a venir a México a decir esas...
esas... esas cosas?
-Sí, a mí también me parece un castigo ligero. Pero después de
todo es un premio Nobel, y tal vez necesite alguien que haga el prólogo de mi próximo
libro.
-¡Durito! -lo reconvengo, y agrego: -Bueno, pero cómo fue
que te convertiste en pirata, perdón en EL PIRATA.
-La culpa la tuvo el Sabina... -dice Durito como si hablara de un
compañero de juerga.
-¿O sea que también viste a Joaquín Sabina?
-¡Y claro! Quería que le ayudara con los arreglos musicales para su
próximo disco. Pero no me interrumpas. El caso es que estábamos el Sabina y yo
correteando bares y féminas en Madrid, cuando llegamos a Las Ramblas.
-¡Pero eso está en Barcelona!
-Sí, ahí está el misterio. Porque unos momentos antes estábamos
en una Tasca en Madrid, embobados con una hembra de piel de aceituna, andaluza de Jaén
para más señas, y entonces tuve que ir a satisfacer una de las necesidades biológicas
que llaman "primarias". He aquí que me equivoco de puerta y, en lugar de la del
water, abrí la de la calle. Y resulta que estaba en Las Ramblas. Sí, ya no había
ni Madrid, ni Sabina, ni tasca, ni piel aceitunada, pero yo seguía necesitando un
"water", porque un caballero no puede andar haciendo esas cosas en cualquier
rincón. Ergo, busqué un bar, tratando de acordarme de cuando anduve callejeando con
Manolo...
-Imagino que te refieres a Manuel Vázquez Montalbán -pregunto
ya dispuesto a no asombrarme de nada.
-Sí, pero es un nombre demasiado largo, así que yo le digo sólo Manolo.
Entonces buscaba yo angustiado, inquieto y afanoso, un lugar con un water, cuando
aparecen frente mío, en una oscura callejuela, tres sombras gigantescas...
-¡Bandidos -interrumpí sobresaltado.
-Negativo. Eran tres botes de basura, a cuya sombra yo calculé que
podía hacer, con intimidad y discreción, lo que pensaba hacer en el water. Y así
lo hice. Ya con la satisfacción del deber cumplido, encendí la pipa y escuché con toda
claridad las 12 campanadas del Big Ben.
-Pero Durito, eso está en Londres, Inglaterra...
-Sí, a mí también me pareció extraño, pero ¿qué no lo era en
esa noche? Caminé hasta que llegué frente a un letrero que decía: "Piratas. Se
necesitan. No se requiere experiencia previa. Preferencia a Escarabajos y Caballeros
andantes. Informes en el bar de "La Mota Negra" -Durito enciende su pipa y
continúa:
-Seguí caminando, buscando el letrero de "La Mota Negra".
Caminé a tientas, apenas adivinando esquinas y muros, tan cerrada era así la niebla que
caía esa madrugada sobre los callejones de Copenhague...
-¿Copenhague? ¿Pero no estabas en Londres?
-Mira, como me vuelvas a interrumpir con obviedades, te mando a la
plancha y de ahí a los tiburones. Ya te dije que todo era muy extraño, y si el letrero
solicitando piratas lo leí en Londres, ya estaba buscando el bar "La Mota
Negra" en Copenhague, Dinamarca. Me perdí unos momentos en los jardines del Tívoli,
pero seguí buscando. De pronto, en una esquina, lo encontré. Una luz mortecina destilada
de un solitario farol, apenas rasguñaba la niebla e iluminaba un letrero que anunciaba:
"La Mota Negra. Bar & Table Dance. Descuento Especial para Escarabajos y
Caballeros Andantes". No sin antes apreciar la alta estima y simpatía que tienen en
Europa por los escarabajos y los caballeros andantes...
-Será porque no los padecen... -murmuré apenas.
-No creas que se me escapa la ironía de tus murmuraciones -dice
Durito-. Pero en bien de tus lectores, continuaré con mi narración. Ya habrá tiempo
de ajustar cuentas con vos.
Decía que, después de apreciar la grande inteligencia de los
europeos para reconocer y admirar la grandeza que algunas seres poseemos, entré en este
bar del barrio de Montmartre, cerca del Sacré-Coeur...
Durito guarda silencio un momento, esperando a que yo lo interrumpa
diciendo que eso está en el París francés, pero nada digo. Durito asiente con
satisfacción y continúa:
-Ya dentro una neblina morada invadía el ambiente, me senté
en una mesa en el rincón más oscuro. No pasó ni un segundo para que un mesero, en
perfecto alemán, me dijera: "Bienvenido a Berlín Oriental" y, sin decir más,
me dejó lo que supuse era la carta o menú, lo abrí y una sola sentencia lo componía:
"Piratas en ciernes, segundo piso". Subí por una escalera que estaba justo a
mis espaldas. Llegué a un largo pasillo flanqueado por algunas ventanas. Por una de ellas
se podían apreciar los canales y los 400 puentes que levantan Amsterdam sobre las 90
islas. A lo lejos se apreciaba la Torre Blanca, que les recuerda a los griegos de
Salónica los extremos de la intolerancia. Siempre por el pasillo, más adelante,
otra ventana daba vista al curvado copete del Matterhorn suizo. Más allá, se adivinaban
las piedras milagrosas del irlandés Castillo de Blarney, que dan a quien las besa el don
de la palabra. A mano izquierda, se alzaba el campanario de la Plaza Mayor de Brujas, en
Bélgica. Siguiendo el pasillo, antes de llegar a una puerta desvencijada, una ventana
miraba hacia a la Piazza dei Miracoli, y alargando un poco la mano se podía tocar el
desfallecido inclinarse de la Torre de Pisa.
Sí, ese pasillo se asomaba a media Europa, y no me hubiera
sorprendido que en la puerta hubiera un letrero que rezara "Bienvenidos al Tratado de
Maastricht". Pero no, la puerta no tenía ni un letrero. Es más, no tenía ni
picaporte. Toqué y nada. Empujé la pesada hoja de madera y ésta cedió sin problema. Un
lúgubre rechinido acompañó el abrirse de la puerta...
Entré así a un cuarto que se encontraba parcialmente a oscuras. Al
fondo, sobre una mesa llena de papeles, un quinqué mal alumbraba la cara de un hombre de
edad indefinida, un parche le cubría el ojo diestro y un garfio hacía de mano que le
mesaba las lenguas barbas. La mirada del hombre estaba fija en la mesa. No se oía nada y
el silencio era tan denso, que se pegaba como polvo en la piel..." -Durito se
sacude el polvo de su traje de Pirata.
-He ahí un pirata, me dije, y avancé hacia la mesa. El hombre ni se
inmutó. Yo tosí un poco, que es como los caballeros educados hacemos para llamar la
atención. El pirata no levantó la vista. En lugar de eso, un lorito (que hasta
entonces noté sobre su hombro izquierdo) empezó a declamar, con tan notable entonación
que hasta Don José de Espronceda aplaudiría, esa que dice: "Con diez cañones por
banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar sino vuela, un velero bergantín".
"Siéntese", dijo, no sé si el hombre o el lorito, pero el
pirata o el que yo suponía pirata me extendió un papel sin mediar palabra alguna. Lo
leí. No aburriré a tus lectores ni a ti, así que en resumen te digo que se trataba de
una solicitud de ingreso a la "Gran Confraternidad de Piratas, Bucaneros y Terrores
Marinos, A.C. de C.V. de R.O.". La llené sin dilación, no sin antes subrayar mi
condición de escarabajo y caballero andante. Entregué la hoja al hombre y éste la leyó
en silencio.
Al terminar, despacio me miró con su único ojo y me dijo: "Lo
esperaba Don Durito. Sepa usted que soy el último de los piratas verdaderos que vive en
el mundo. Y digo lo de "verdaderos" porque ahora hay infinidad de
"piratas" que roban, matan, destruyen y saquean desde los centros financieros y
los grandes palacios gubernamentales, sin tocar más agua que la de la tina. Aquí está
su misión (me entrega un legajo de pergaminos viejos). Encuentre usted el tesoro y
póngalo a buen recaudo. Ahora discúlpeme, pero tengo que morirme". Y al decir esto
último, dejó caer la cabeza sobre la mesa. Sí, estaba muerto. El lorito levantó vuelo
y se salió por una ventana diciendo: "Paso al exiliado de Mitilene, paso al hijo
bastardo de Lesbos, paso al orgullo del mar Egeo. Abrid vuestras 9 puertas temido
infierno, que allá va a descansar el grande Barbarroja. Ha encontrado quien le
siga los pasos y duerme ahora quien hizo del océano apenas una lágrima. Con Escudo Negro
navegará ahora el orgullo de los Piratas verdaderos". Bajo la ventana se extendía
el puerto sueco de Göteborg y a lo lejos un nyckelharpa lloraba...
-¿Y tú qué hiciste? -pregunté, ya metido de lleno en la
historia (aunque un poco mareado por tantos nombres de sitios y localidades).
-Sin abrir siquiera el legajo de pergaminos, volví sobre mis pasos.
Recorrí de vuelta el pasillo y bajé al bar-table dance, abrí la puerta y salí a la
noche, justo en el paseo de Pereda, en Santander, en el Mar Cantábrico. Enderecé hacia
Bilbao, entrando a Euskal Herria. Vi a jóvenes bailar Eurresku y Ezpatadantza al compás
del txistu y el tamboril, cerca de Donostia-San Sebastián. Monté sobre los Pirineos y
retomé el río Ebro entre Huesca y Zaragoza. Ahí me las ingenié para hacerme de una
embarcación y seguí hasta la delta en la que el Mediterráneo recibe al Ebro, en medio
del rugido del Vent de Dalt. A pie remonté a Tarragona y de ahí a Barcelona, pasando por
donde se dio la famosa Battla de Montjoïc. -Durito hace una pausa como para tomar
impulso.
-En Barcelona embarqué en un carguero que me llevó a Palma de
Mallorca. Enrumbamos al sureste, bordeando Valencia y, más al sur, Alicante. Avistamos
Almería y, lejos, Granada. En la Andalucía toda, un cante flamenco rodaba palmas,
guitarras y tacones. Una zambra gigantesca nos acompañó hasta que, después de doblar
por Algeciras, cruzamos Cádiz y en la desembocadura del Guadalquivir, "voces de
muerte sonaron" viniendo de Córdoba y Sevilla. Un cante jondo llamaba
"Duérmete ya, Durito, hijo dilecto del mundo, deja tu andar sin rumbo, y para tu
paso bonito". Todavía alcanzamos a avistar Huelva, y después nos dirigimos a las 7
islas mayores de las Canarias. Ahí recalamos y junté un poco de sabia del árbol que
llaman Drago, buena, dicen, para males de cuerpo y alma. Así fue como me llegué a
la Isla de Lanzarote y tuve con don Pepe el altercado que ya te referí.
-¡Uff! Largo has andado -digo, cansado por el solo relato del
periplo de Durito.
-¡Y lo que me falta! -dice él, ufano.
-Yo pregunté: Entonces, ¿ya no eres caballero andante?
-¡Claro que sí! Lo de pirata es pasajero. Sólo mientras cumplo la
misión que me encomendó el difunto Barbarroja.
Durito se me queda viendo.
Yo pienso: "siempre que Durito se me queda viendo así es porque...
porque...".
-¡No! -le digo.
-¿No qué?, si no te he dicho nada -dice Durito fingiendo
sorpresa.
-No, no me has dicho nada, pero nada bueno significa esa mirada. Lo
que sea que me vayas a decir, mi respuesta es "no". Bastante problemas tengo
como guerrillero, como para que ahora me meta de bucanero. ¡Y no estoy tan loco como para
embarcarme en una lata de sardinas!
-"Pirata", y no "bucanero". No es lo mismo, mi
querido y narizón grumete. Y no es una lata de sardinas, es una fragata y se llama
"Pon tus barbas a remojar"
Yo obvio el insulto y replico:
-¿Pon tus barbas a remojar? Mmh, extraño nombre. Pero en fin,
"Bucanero" o "Pirata", lo que sea significa problemas.
-Como quiera, antes de cualquier cosa, debes cumplir con tu deber
-dice Durito solemne.
-¿Mi deber? -pregunto bajando la guardia.
-Sí, debes comunicar a todo el mundo la buena nueva.
-¿Cuál "buena nueva"?
-Pues que he regresado. Y no ha de ser uno de esos largos, densos y
aburrido comunicados con los que torturas a tus lectores. Es más, para no correr riesgos,
aquí traigo redactado el texto -dicho esto, Durito saca de una de sus bolsas, un
papel.
Yo leo y vuelvo a leer. Volteo a ver a Durito y empiezo con el "no,
no y no" que inicia este relato.
Para no aburrirlos demasiado, les diré que Durito pretendía que yo
sacara una carta o comunicado, con la sociedad civil nacional e internacional como
destinatarios, anunciándoles que Durito estaba ya de regreso.
Por supuesto que me negué, pues tenía yo que responder la carta que
nos mandan quienes participan en la Comisión Civil Internacional de Observación por los
Derechos Humanos (Ccidoldh), solicitando que les otorguemos la misma confianza que les
dimos en 1998, que los recibamos y que les demos nuestra palabra, pues vendrán a una
nueva visita en fecha próxima. Va pues:
Ejército Zapatista de Liberación
Nacional
México, octubre de 1999.
A la Comunidad Civil Internacional de Observación por los Derechos
Humanos.
Hermanos y hermanas:
A nombre de los niños, mujeres, hombres y ancianos del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional y de las comunidades indígenas en resistencia, les
comunicó que será un honor para nosotros que visiten estas tierras. Tienen nuestra
confianza, serán tratados con el respeto que merecen como observadores internacionales y
no tendrán, de nuestra parte, ningún impedimento para su labor humanitaria. Tendremos
también mucho gusto en platicar con ustedes. Los esperamos.
Vale. Salud y os recuerdo que acá, además de la dignidad, abunda el
lodo.
Desde la isla "No tiene nombre", perdón. Desde
las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Marcos
México, Fragata "Pon tus barbas a remojar".
Octubre de 1999.
Ojo: siguen posdatas.
P.D. Que da su mano a torcer. Resulta que, después de mi
reiterada negativa, Durito me convenció ofreciéndome una parte del tesoro. Sí, hemos
revisado los pergaminos y viene un mapa del tesoro. Por supuesto que falta que los
descifremos, pero la perspectiva de aventura es irresistible.
¿Y el texto de Durito? Después de una ardua negociación, acordamos
que vaya como posdata. Ergo, sigue la...
P.D. Para la sociedad civil nacional e internacional.
"Señora:
"Es para mí un honor comunicarle la super-duper (así dice el
texto de Durito) buena nueva, el regalo que hará el regocijo de chicos y grandes. ¡Que
tiemblen los grandes centros financieros! ¡Que llegue el pánico a los palacios de los
grandes y falsos señores! ¡Que festejen los de abajo! ¡Que las más bellas doncellas
preparen sus mejores galas y suspiren las primaveras de sus vientres! ¡Que se descubran
la cabeza los buenos hombres! ¡Que bailen alegres los infantes! ¡Ha regresado el más
grande y mejor de los piratas (tachado en el original), perdón, de los
andantes caballeros que en el mundo han sido! ¡Don Durito de La Lacandona! (copyrights
reserved) (así dice el texto de Durito). ¡Albricias para la humanidad! Nuestro más
sincero pésame para el neoliberalismo. Está aquí, ha regresado el grande, que digo
'grande', el gigante, el maravilloso, el superlativo, el hiper-mega-plus, el
supercalifragilísticoespialidoso (así dice el texto de Durito), el único, el
inigualable, él. EL, ¡Don Durito de La Lancandona! ¡Sííííí! (así dice el texto de
Durito)".
Fin del texto de Durito (del cual me deslindo totalmente).
Bueno pues. Ya regresó Durito. (Suspiro). No sé por qué me empezó a
doler la cabeza.
Vale. Salud y ¿alguien tiene una aspirina?
El Subpirata (guapísimo con su parche en el ojo derecho)
(albureros, abstenerse).
Segunda Parte: Los otros de abajo
Para todos los pequeños y diferentes.
"pronto vendrán los locos del poder
refinados / desleales / un poquito caníbales
dueños de las montañas y los valles
de las inundaciones y los sismos
esos abanderados sin bandera
caritativos y roñosos
traje cartas favores exigencias
para envainar en el buzón de tiempo"
Ahora afloja un poco la tormenta. Los grillos aprovechan que escampa y
vuelven a aserrar la madrugada. Una gran capucha negra cubre el cielo. Otra lluvia se
prepara, aunque abajo los charcos se anuncian ya llenos. La noche anda ahora sus propias
palabras y de su costado saca historias aparentemente olvidadas. Esta es la hora de la
historia de los de abajo, la hora de los pequeños.
Allá abajo el largo ulular de un caracol llama, sombras le responden en
silencio, apretado el hierro y apresurado el negro que les cubre el rostro. Las guardias
intercambian santo y seña, y al "¿Quién vive?" la esperanza invariablemente
responde "¡La Patria!" Vela la noche el mundo de los olvidados. Para ello ha
hecho soldados sus recuerdos y los ha armado de memoria, para que se alivie el dolor de
los más pequeños.
Llueva o no, allá abajo sigue la vela de la sombra sin rostro. De
seguro sigue escribiendo, o leyendo, pero como quiera fumando esa pipa cada vez más
rabona. Bueno, nada hay que hacer acá arriba, así que visitemos de nuevo la casita.
Así, si de nuevo llueve, bajo techo estaremos. Aquí llegamos. ¡Vaya! Ahora el desorden
está más extendido. Papeles, libros, lapiceros, encendedores viejos. Se afana en
escribir la sombra. Llena cuartillas y cuartillas. Vuelve a ellas. Algo les quita, les
agrega algo. En la grabadorita un sonido muy otro, como la música de una tierra muy
lejana, en una lengua igualmente distante.
"Muy otro", dije. Sí, en la hora de los pequeños tiene
también su lugar lo otro, lo diferente. Y en eso debe estar pensando nuestra sombra
visitada, porque he alcanzado a leer que "Lo Otro" encabezaba una de las
cuartillas.
Pero démosle tiempo que termine o a que defina más el puente entre lo
que piensa y siente y esa coqueta escurridiza que es la palabra. Bien, parece que ha
acabado. Despacio se levanta y despacio va al rincón que le sirve de lecho. Tenemos
suerte, ha dejado la vela en vela. Sí, sobre la mesa han quedado acomodadas algunas
hojas. Es en la primera, donde se lee...
Otra carta.
Otro silencio roto.
Carta 4b.
Para las víctimas de sismos
e inundaciones.
La carta que ahora sigue no la escribí yo, la recibí. Dando tumbos en
un barquito de papel, un arrollo de agua de lluvia trajo hasta mi champa las hojas mojadas
y las húmedas letras.
"8 de octubre de 1999, 04.45 am.
Sup:
Ahí le va para distribuirlo por sus redes. Aparte de la tragedia
natural, lo que más duele es la violencia criminal que, desde las alturas del Poder,
llueve sobre una población desesperanzada, mutilada, ignorante, fatigada y llena de
dolor. Hagamos algo por los más de 500 mil damnificados. Estas torrenciales lluvias han
dejado SIN NADA a niños, ancianos, hombres y mujeres, sobre todo indígenas y campesinos,
los condenados de este sistema despiadado y genocida, inmisericorde y demagógico. Les
comparto un escrito que me mandó una joven con la que estuve platicando por la mañana de
ayer; en él se palpa la cruda realidad que nos golpea:
O, como sucedió en el Pueblo llamado .............. (ponga usted
cualquier nombre de cualquier comunidad afectada, la historia es la misma), a donde
llegó Zedillo y el Gobernador .............. (ponga el nombre de cualquier
gobernador, son iguales) y todo su aparato informativo con muchos camiones de despensas
y ayuda, y en cuanto los helicópteros que los transportaban despegaron, también
arrancaron llevándose los camiones con despensas, dejando unas cuantas de ellas, lo que
nos mueve a algo más que la indignación. A cada Pueblo nos informan que no nos dan ayuda
porque están ayudando y atendiendo a otros que están más necesitados, no sabiendo que
existe comunicación entre todos los Pueblos (la comunicación que funciona eficazmente
por lo menos para conocer la situación que viven las Comunidades es la Banda Civil), y es
así como nos enteramos que no hay ayuda eficaz para ningún pueblo (solamente algunos
reportan una mínima y escasa ayuda que se consume en cuanto se recibe). En el caso
particular de .............. (nombre de comunidad indígena) (y parece que es el
caso de todos lados), lo único que se necesita es que rehabiliten la carretera, ya las
organizaciones civiles se encargarán de que se subsanen desde las necesidades de
alimentación hasta las necesidades de vivienda. La concentración del mejor y único
medio de comunicación (helicópteros) hace que el Gobierno se vuelva soberbio y que
piensen que son los únicos que conocen y manejan la situación. Pero la maquinaria
gubernamental es insuficiente en la apertura y rehabilitación de caminos; sin embargo,
los funcionarios encargados de esa área tampoco recurren a Pueblos y Organizaciones que
tienen la capacidad y la disposición para ayudar.
.............. (nombre del estado) necesita dejar de ser el
último estado en la injusta e inequitativa distribución de los recursos federales.
En los inicios de su sexenio Zedillo dijo que en esta entidad se
pondría a prueba su política social: reprobó, porque no solamente nunca consiguió
otorgarle al estado los recursos necesarios y suficientes para que salgamos de la
marginación y el atraso milenarios al que hemos estado sometidos (no está por demás
mencionar que el problema principal de .............. (nombre del estado) es el
empobrecimiento y que todos los demás son sus efectos) sino además tampoco hizo lo
suficiente por vigilar que lo poco que llega se administre bien y, finalmente, en los
casos de desastre tampoco se constató una respuesta satisfactoria (aunque en los Medios
de Comunicación se hayan adornado y lucido).
La tragedia continúa; al terremoto se agregaron las torrenciales
lluvias. Todavía ayer por la noche nuestra/os promotores/as reportaban a través del
Radio de Banca Civil una gravísima situación de la que aquí les describo unos
pincelazos: En .............. (comunidad indígena), 100 casas destruidas por el
TERREMOTO y 80 arrasadas por el río, un helicóptero les llevó un envío mínimo de
víveres, hay cerca de 250 niños enfermos: en .............. (nombre de municipio)
están deshechas las Comunidades de el .............. y .............. (nombres de
comunidades indígenas), no les han llevado nada, un helicóptero sólo bajó a
saludarlos y se fue; en .............. (comunidad indígena) solamente llevaron un
mínimo apoyo a la comunidad de .............. (comunidad indígena) (que fue
sepultada por un cerro la tercera parte de la Comunidad), mientras que las otras nueve
Comunidades siguen incomunicadas, en .............. (municipio) además de que el
70% de las viviendas quedaron destruidas, el río arrasó milpas, cafetales y cortó
carreteras, ya fueron visitados y les llevaron víveres (25 paquetes de maseca, 3 cajas de
agua y 12 cajas de aceite). La situación es dramática; no solamente no ha sido superada
la emergencia sino que está cada vez peor: hacen falta medicamentos, ropa, cobijas,
alimentos no perecederos, láminas... Por eso nos hemos unido 4 Organizaciones para
acopiar recursos y juntar donativos. No nos vamos a dejar. Ya no".
Ahí termina la carta. Quiero decir, lo que se puede leer. El resto
está emborronado por el agua y con lodo.
Durito, colgado de una mis carrilleras gracias a su garfio, ha seguido
atento la lectura.
¿Qué te parece? le pregunto.
No es la criminal irresponsabilidad del gobierno la que sorprende.
Cierto que no son culpables de terremotos y lluvias, pero es asqueroso cómo han
enfrentado la situación. La desgracia de los de abajo sólo les sirve para aparecer en
las primeras planas y en los encabezados de los noticieros electrónicos. Pero no es eso
lo que llama la atención, era de esperarse. Lo verdaderamente fuerte y grandioso es ese
"No nos vamos a dejar. Ya no".
Sí le digo, como que otro silencio se ha roto.
Habrá más... dice Durito descolgándose hasta mi bota.
Vale. Salud y de acuerdo, "ya no".
El Sup callando con respeto.
Tercera Parte: Los otros indocumentados
Para las y los cafés en Estados Unidos
"somos los emigrantes los pálidos anónimos
con la impía y carnal centuria a cuestas
donde amontonaremos el legado
de las preguntas y perplejidades".
Cuenta Durito que, cruzada la línea fronteriza, una oleada de terror te
golpea y persigue. No es sólo la amenaza de la migra y los kukuxklanes. Es
también el racismo que llena todos y cada uno de los rincones de la realidad del país de
las barras y las turbias estrellas. En las plantaciones, en la calle, en los comercios, en
la escuela, en los centros culturales, en la televisión y las publicaciones, hasta en los
baños, todo te persigue para que reniegues de tu color, que es la mejor forma de renegar
de cultura, tierra, historia, es decir, rendir la dignidad que, siendo otros, andan en el
color café de los latinos en Norteamérica.
"Esos brownies", dicen los que esconden detrás de la
tipificación de seres humanos, de acuerdo al color de su piel, el crimen de un sistema
que tipifica de acuerdo a la capacidad de compra, siempre directamente proporcional al
precio de venta (mientras más te vendas, más podrás comprar). Si los cafecitos
sobreviven a la campaña de blanqueadores y detergentes del Poder en la Unión Americana,
ha sido porque la comunidad latina "café" (no sólo mexicana, pero también
mexicana, y puertorriqueña, y salvadoreña, y hondureña, y nicaragüense, y
guatemalteca, y panameña, y cubana, y dominicana, por mencionar algunas de las
tonalidades en las que el color café latinoamericano pinta Norteamérica) ha sabido
construir una red de resistencia sin nombre y sin organización hegemónica o producto que
la patrocine. Sin dejar de ser "los otros" en una nación blanca, los latinos
levantan una de las historias más heroicas y desconocidas de este agonizante siglo XX: la
de su color dolido y trabajado hasta hacerlo esperanza. Esperanza en que el café sea un
color más en el arcoiris de las razas del mundo, y ya no sea más el color de la
humillación, el desprecio y el olvido.
Y no sólo lo "café" padece y es perseguido. Cuenta Durito
que, a su condición de mexicano, hay que agregar el color negro de su caparazón. Era
así "café y negro" este valiente escarabajo, y fue perseguido por partida
doble. Y por partida doble ayudado y apoyado, pues lo mejor de la comunidad latina y negra
de Estados Unidos lo protegió. Pudo así recorrer las principales ciudades
norteamericanas, que así llaman también a estas pesadillas urbanas. No caminó la ruta
del turismo, el glamour y las marquesinas. Anduvo Durito los caminos de abajo,
donde negros y latinos construyen las resistencias que les permiten ser sin dejar de ser
otros. Pero, Durito dice, eso es historia para otras páginas.
Ahora Durito Black Shield o Durito Escudo Negro (si usted
no está globalizado) se ha empeñado en que es importante que anuncie yo, con bombo y
platillo, su nuevo libro, al que ha llamado Cuentos de Vela en Vela. Ahora me ha
entregado un cuento que, dice, escribió recordando esos días cuando anduvo de wetback
o mojado en Estados Unidos.
"El Arriba y el Abajo es relativo...
relativo a la lucha
que se haga por subvertirlo"
Carta 4c. (va incluida en el cuento).
--Es un título muy largo --le digo a Durito.
--No te quejes por el cuento o nada de tesoro --amenaza Durito con su
garfio. Va pues.
"Había una vez un suelito que muy triste se estaba porque todos
le pasaban encima y todo estaba arriba suyo. '¿Por qué te quejas?', le preguntaban los
otros suelos. ¿Qué otra cosa podría pasarle a un suelo? Y el suelito callaba que su
sueño era volar ligero y enamorar aquella nubecita que, de tanto en tanto, se asomaba, y
que no le hacía caso. Más y más triste se puso el suelito, y tanto era su dolor que
empezó a llorar. Y lloró y lloró y lloró y lloró..."
--¿Cuántas veces vas a poner "y lloró"? Con dos o tres
bastan --interrumpo a Durito.
--Al grande Durito Escudo Negro nadie lo va a censurar, mucho
menos un grumete narizón y, para colmo, agripado --me amenaza Durito al mismo tiempo que
señala la terrible plancha sobre la que los desgraciados caminan rumbo a la panza de los
tiburones. Yo cedo en silencio. No porque le tema a los tiburones, sino porque un
chapuzón sería letal para mi perenne gripa. Sigo pues el cuento...
"Y lloró y lloró y lloró. Tanto lloró el suelito que todo y
todos se resbalaban si encima de él se estaban o caminaban. Y nadie ni nada tenía ya
encima. Y tanto lloró el suelito que muy delgado y ligero se fue poniendo. Y como ya no
tenía nadie ni nada encima, empezó a flotar el suelito y alto voló. Y se salió con la
suya y cielo le llaman ahora. Y la nube en cuestión se hizo lluvia y ahora está en el
suelo y le escribe cartas inútiles diciéndole 'cielito lindo'. Moraleja: No desprecies
lo que tienes abajo porque el día menos pensado te puede caer en la cabeza. Y
tan-tán".
--"¿Tan-tan?" ¿Se acabó el cuento? --pregunto inútilmente.
Durito ya no me escucha. Recordando sus viejos tiempos, cuando trabajaba de mariachi en el
East End de Los Angeles, California, se ha colocado un sombrero de charro y entona,
desafinado, ésa que dice "Ay, ay, ay, ay, canta y no llores, porque cantando se
alegran, cielito lindo, los corazones" Y después un grito destemplado de ¡Ay
Jalisco, no te rajes!
Vale. Salud y creo que tardaremos en zarpar: Durito se ha empeñado en
hacerle modificaciones a la lata de sardi..., perdón, a la fragata, para que parezca de low
raider.

El Sup Orale Essse
PD de wacha bato: ¿Alguien puede ayudar? Durito se ha empeñado
en que el menú de a bordo incluya chilli hot dogs y burritos. ¡Ah, qué carnal
éssse!
Cuarta parte: lo otro...
"So they loved as love in twaine,
Had the essence but in one,
Two distincts, Division none,
Number there in love was slaine".
("Así se amaron, siendo en amor dos
Mas teniendo la esencia sólo en uno;
Distintos dos, sin división alguna;
Enamorada cifra allí fue muerta").
Tórtolo y Fénix.
William Shakespeare.
La verdadera historia de Mary Read y Anne Bonny
Para lesbianas, homosexuales, transgenéricos y travestis, con
admiración y respeto
Revisando los pergaminos, encontré una historia que Durito me pide que
incluya en su nuevo libro "Cuentos de Vela en Vela". Se trata de una carta de
remitente desconocido (la firma es ilegible). El destina- tario es también un enigma,
aunque es nombrado claramente, no es claro si es un él o una ella. Mejor que la veáis
vosotros mismos. A fe mía que la indefinición entre masculino o femenino se explica por
sí sola en la epístola. La fecha está emborronada y acá carecemos de la tecnología
para averiguar cuándo fue escrita. Pero también me parece que igual pudo haber sido
escrita hace siglos o hace semanas. Ya me entenderéis. Sale pues.
Carta 4d
"Tú:
Cuentan las historias de piratas que hubo dos mujeres, Mary Read y Anne
Bonny, que se disfrazaron de hombres y como tales surcaron los mares en compañía de
otros bucaneros, rindiendo plazas y embarcaciones, enarbolando el pendón de la calavera y
las tibias cruzadas. Corría el año de 1720 e historias distintas llevaron a una y a otra
a vivir y luchar el accidentado navegar de esos tiempos. En un barco pirata, comandado por
el capitán John Rackam, se encontraron. Cuentan que, pensando una que la otra era hombre,
floreció el amor y, al saber la verdad, todo volvió a la normalidad y cada cual para su
lado.
No fue así. Esta que te escribo es la verdadera historia de Mary Read y
Anne Bonny. Confiada fue a la otra historia, la que no aparecerá en libros porque éstos
aún se empeñan en hilar sólo la normalidad y sensatez del que todo tiene, y la
normalidad de "otro" no va más allá del silencio reprobatorio, la condena o el
olvido. Esta es parte de la historia que camina los puentes subterráneos que los
"otros" tienden para ser y saberse.
La de Mary Read y Anne Bonny es una historia de amor y, como tal, tiene
partes visibles, pero lo más grande siempre está oculto, en lo profundo. En la parte
visible está un barco (una balandra para más señas), y un pirata, el capitán John
Rackam. Ambos, barco y pirata, fueron protectores y cómplices de este amor tan
"otro" y "diferente", que la historia de arriba hubo de maquillar para
ser escuchada por las generaciones posteriores.
Mary Read y Anne Bonny se amaron sabiendo que compartían también la
misma esencia. Algunas historias refieren que eran mujeres las dos, que vestidas de hombre
se encontraron sabiendo que eran mujeres y, como tales se amaron bajo la cariñosa mirada
de Lesbos. Otros dicen que las dos eran varones que escondían, detrás de las ropas de
pirata, la atracción que hacia el mismo sexo tenían, y que ocultaron su amor homosexual
y sus apasionados encuentros detrás de la complicada historia de mujeres piratas
disfrazadas de hombres.
En un caso o en otro, sus cuerpos se encontraron en el espejo que
descubre lo que por obvio, es olvidado, esos rincones de la piel que contienen nudos que,
al desatarse, alientan suspiros y tormentas; rincones que a veces sólo los iguales
conocen. Con labios, piel y manos levantaron los puentes que unieron los iguales
haciéndose diferentes. Sí, en uno u otro caso, Mary Read y Anne Bonny eran travestis
que, en la mascarada, se descubrían y encontraban. En ambos casos, siendo iguales se
develaban diferentes y el dos perdía toda división y se convertía en uno. A la
originalidad de su ser piratas, Mary Read y Anne Bonny sumaron la de su amor
"anormal" y maravilloso.
Homosexuales o lesbianas, travestis siempre, Mary y Anne superaron en
valentía y arrojo a quienes la "normalidad" ponía cadenas. Mientras los
varones se rendían sin presentar resistencia, Mary y Anne pelearon hasta lo último antes
de caer prisioneras.
Fueron así consecuentes con lo que dijo Mary Read. Ante la pregunta de
si no temía morir: "Ella contestó que en cuanto a morir en la horca no lo
consideraba demasiado rudo, porque si no fuera por eso todos los cobardes se harían
piratas e infestarían los mares a tal extremo que los hombres de valor se morirían de
hambre: que si se dejase a los piratas elegir castigo, no tendrían otro que la muerte,
porque su miedo a ella mantendría honrados a algunos ladrones cobardes; que muchos de los
que ahora estafan a viudas y huérfanos y oprimen a sus vecinos pobres que no tienen
dinero para obtener justicia saldrían a la mar a robar, con lo que el océano estaría
lleno de ladrones como lo está la tierra (...)" (Historia General de los Robos y
Asesinatos de los más Famosos Piratas, Daniel Defoe, Editorial Valdemar, Madrid,
1999, traducción de Francisco Torres Oliver).
¿Homosexuales o lesbianas? No lo sé, la verdad se la llevaron John
Rackam, a la tumba cuando fue ahorcado en Port Royal (el 17 de noviembre de 1720), y la
balandra que les sirvió de lecho y cómplice, al naufragio que la partió. Como quiera,
fue su amor muy "otro" y grande por diferente. Porque resulta que el amor sigue
caminos propios y es, siempre, un trasgresor de la ley...
Cumplo con relatarte la historia.
Adiós".
(sigue una firma ilegible).
Ahí termina la historia... ¿o sigue?
Dice Durito que los diferentes en preferencia sexual son doblemente
"otros", pues son "otros" dentro de los que de por sí son otros.
Yo, un poco mareado por tanto "otro", le pregunto:
--¿No puedes explicar más eso?
--Sí-- dice Durito. Cuando luchamos por cambiar las cosas, muchas veces
olvidamos que eso incluye cambiarnos a nosotros mismos.
Arriba la madrugada hacía por cambiarse y hacerse "otra" y
diferente. La lluvia seguía, también la lucha...
Vale de (setenta y) nueve. Salud, y no le digan a nadie, pero no he
podido averiguar cómo diablos voy a caber en la lata de sardinas (suspiro).
El Sup, achicando el agua de la fragata porque, como ya se
imaginan, empezó a llover de nuevo y Durito dice que achicar el agua es uno de los
"privilegios".
X parte: los otros estudiantes
A las jóvenes universitarias en huelga
"El dolor nos agarra, hermanos hombres,
por detrás, de perfil,
y nos aloca en los cinemas,
nos clava en los gramófonos,
nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente
a nuestros boletos, a nuestras cartas..."
Toda la noche lloviendo. Llega la madrugada y la lluvia aún ahí,
lavando caminos, cerros, milpas, potreros, champas. Hay como un palpitar de gotas
apresurado y sin orden alguno, cayendo en techos, en árboles, en charcos ya llenos y,
finalmente, en el suelo. Porque así anda la hora de los pequeños, desordenada, ansiosa,
multiplicada.
Allá abajo... Habrá que esperar para saber qué pasa allá abajo,
porque ahora no se puede dar un paso sin que el lodo te seduzca y acabes besándolo con
todo el cuerpo. Sí, es algo complicado el definir así una caída, pero llueve tanto que
hay tiempo para eso y más. Una caída... Hay veces que uno cae y hay veces que a uno lo
caen. Quiero decir, hay de caídas a caídas.
¿Qué? ¿Sí? ¿Ya aminora la lluvia? Sí, pero el lodo no. Bueno,
vamos, pero despacio. Está oscuro. Tal vez no haya nadie o tal vez al fin se durmió la
sombra de nuestra atención. ¿Nos asomamos? ¿Tiene usted una lámpara? Bien. Mmh. No, no
hay nadie.
El desorden sobre la mesa es el de costumbre. Pero ahora hay una hoja
distinta sobre ella. A un lado un ejemplar del periódico La Jornada, fecha del 15
de octubre de 1999. Las ocho columnas declaran "Granaderos y paristas chocan en el
Periférico". Media plana la ocupa una foto. ¿Qué? ¿Quiere usted que se la
describa? Bueno, acerque más la luz... Así... Bien. Es en blanco y negro. En el primer
plano hay una muchacha tirada en la calle, con la cara ensangrentada. Junto a ella,
alguien recibe las patadas de 3 granaderos (2 en primer plano y un tercero, entre estos
dos, semioculto por el escudo y usando su mano derecha para apoyarse en la patada que da).
El pie aporta más datos: la foto es de Rosaura Pozos, la muchacha en el
suelo se llama Alejandra Pineda, y quien se encuentra a su lado bajo las botas de los
granaderos es su hermano, Argel Pineda, uno de los representantes al Consejo General de
Huelga; la escena es en Periférico Sur. En la foto, el resto de los granaderos (cuando
menos 6 más, si se observa con atención el número de cascos) mira hacia la derecha de
la fotografía, sólo el último en cuadro voltea hacia la pareja de estudiantes, dudando
entre seguir adelante o sumarse a los que tunden al joven en el suelo.
¿Más detalles? Bueno, al fondo de la acción de los golpes contra
Argel y Alejandra se distinguen perfectamente 5 hombres. Tres de ellos apuntan sus lentes
(dos traen cámaras fotográficas y uno una cámara de video) hacia la derecha de la foto.
Otros dos miran hacia la escena de las patadas, uno de ellos de camisa a cuadros se rasca
la oreja o se lleva algo al oído, el otro simplemente mira. Más atrás, en tercer plano,
se distinguen apenas dos vehículos: un automóvil cuyo conductor es tapado por las
piernas del hombre que sólo mira, y la cabina de otro vehículo (probablemente una
camioneta) cuyo chofer mira hacia su frente, es decir, hacia a la izquierda de la foto. En
cuarto plano, a la derecha, tres "espectaculares", cuyos textos no se alcanzan a
leer (el de la extrema derecha parece anunciar un programa noticioso). En el mismo plano,
a la izquierda, hay algo que parece una torre, de esas que llevan reflectores o
espectaculares en su parte más alta.
Bueno, pues creo que eso es todo. ¿Diga? ¿La hoja escrita? ¿Qué
dice? Sí, le leo...
Carta a una foto.
Carta 4x.
Doña Foto:
Usted disculpará, pero no la pude ver hasta la madrugada del día 17 de
octubre. No, no
crea que se lo reprocho. Entiendo que, con tanta lluvia, se haya usted retrasado. Además,
el peso que usted lleva no es nada ligero. ¿Sabe?, cuando la vi a usted sentí un dolor
aquí. Si, yo ya sabía que hay fotos que duelen, sólo quería que supiera que usted es
una de esas.
Si vamos de la mano del reportero (Roberto Garduño), tenemos más
elementos para leerla a usted. La muchacha, Alejandra Pineda, es estudiante de la
Preparatoria 5, y su hermano, Argel, lo es de la Facultad de Ciencias Políticas y
Sociales, ambas de la UNAM. Después de la foto (así suponemos por la narración), es
decir, después de los golpes de los granaderos, Argel trata de ayudar y calmar a
Alejandra, "quien preguntaba por sus compañeros: ¿Cómo están? ¿No les pegaron a
más? A mí me duele mucho la cabeza, no queremos más represión, queremos educación
gratuita". (La Jornada, 15 de octubre de 1999, p.66).
Según este reportero, y algunos testimonios recogidos por el mismo
periódico, los estudiantes se estaban retirando ya hacia Ciudad Universitaria cuando
fueron atacados por los granaderos.
Lo que usted habla con su imagen, y lo que describen las crónicas,
reportajes y testimonios, me dicen algunas cosas. Pero ¿Sabe usted?, hay otros
cuestionamientos que no responden ni su imagen ni las páginas interiores. Entonces yo
quisiera que usted, señora foto, me permitiera hacerle algunas preguntas. ¿Vale?
1.- ¿Cuántos años tenía Alejandra antes de la golpiza? ¿17, 18? ¿Y
Argel? ¿Cuántos años tienen ahora?
2.- Si no me engaña la vista, ¿Los granaderos están golpeando a
Alejandra y a Argel en la lateral del Periférico y no en los carriles centrales (que son
los que iban a "desalojar")?
3.- Los granaderos que miran hacia la derecha de la foto, ¿Están
mirando hacia allá para no ver lo que hacen sus compañeros? ¿O están protegiendo a los
3 que golpean a Alejandra y Argel, para evitar que alguien llegue a rescatarlos? ¿Allá
adelante (a la derecha de la foto) se desarrolla otra golpiza? ¿Se retiran los
estudiantes?
4.- El gobierno del DF ¿Golpea a Alejandra por el delito de ser hermana
de Argel? ¿Golpea a Argel por el delito de llegar a socorrer a Alejandra? ¿Golpea a
ambos por el delito de ser "ultras"? ¿Los golpea porque los autos demandan
libre tránsito? ¿Los golpea por el silencio que proliferó allá arriba después del 4
de agosto? ¿Los golpea porque así lo mandan las encuestas? ¿Los golpea para concitar el
aplauso de Televisa y TV Azteca? ¿Los golpea por jóvenes? ¿Los golpea por estudiantes?
¿Los golpea por universitarios? ¿Los golpea porque así se demuestra que se es firme
para gobernar? Perdone usted, señora foto, pero no entiendo, ¿Por qué golpean a
Alejandra y Argel?
5.- Las mujeres que felicitaron a Rosario Robles por haber llegado a
jefa de Gobierno del DF, ¿También la felicitaron por mandar golpear a Alejandra? Ellas,
¿Le mandaron a Alejandra una palabra amable? ¿Callaron? ¿O se dijeron a sí mismas
"se lo merece por revoltosa"? ¿Qué? Sí, perdón, eso no tiene por qué
saberlo usted...
6.-Usted, señora foto, presenta a cuando menos 3 granaderos pegándole
al estudiante. ¿Por qué son sólo dos los policías consignados?
7.- Esa macana que el granadero de la extrema derecha lleva ¿Es una
exhortación al diálogo? ¿Una muestra de que el gobierno actual del DF es
"diferente" a los anteriores? ¿O es sólo la medida de la distancia que separa
las palabras de los hechos?
8.- ¿Con quién habla el hombre de la camisa a cuadros, si es que es un
teléfono celular lo que se lleva a su oído izquierdo?
9.- El conductor del carro que circula más atrás, y que no es visible
en la foto, ¿Aplaudiría la golpiza que los policías le dan a Alejandra y Argel?
10.- ¿Qué es lo que Alejandra tiene bajo su cuerpo, quiero decir,
además de la sangre? ¿Una manta? ¿Un suéter? ¿Un paño? ¿Una chamarra?
11.- El conductor de más al fondo, que circula viendo hacia su frente,
¿Nos invita a hacer lo mismo? ¿A pasar de frente a la foto de Alejandra ensangrentada y
Argel caído sin mirarlos, sin mirarla?
12.- En la página 69 del periódico en el que usted es primera plana,
hay otra foto (también de Rosaura Pozos, con el pie: "Escena previa al desalojo
policiaco en Periférico Sur"). En ella se ve, en primer plano, a un joven, camisa a
cuadros, de rodillas frente a una línea de granaderos. El joven tiene su mochilita frente
a las rodillas y le muestra a los granaderos un libro. En los escudos de los policías se
puede leer claramente: "Seguridad Pública, Granaderos. Distrito Federal". En
segundo plano, una mujer con sombrero. Más atrás un camarógrafo. Al fondo, árboles, y
edificios. Van preguntas...
12a.- ¿Cuál es el título del libro que el joven muestra a los
granaderos?
12b.- ¿Les dice algo a los granaderos el joven de rodillas?
12c.- ¿No era el punto 3 del pliego petitorio de Consejo Nacional de
Huelga en el movimiento de 1968 (cito textualmente): "Extinción del Cuerpo de
Granaderos, instrumento directo de la represión, y no creación de cuerpos
semejantes" (Parte de Guerra, Julio Scherer García y Carlos Monsiváis, p. 161)?
12d.- ¿Es constitucional la existencia y operación del Cuerpo de
Granaderos?
¿Qué dice usted? ¿Qué eso se lo
pregunte a la otra foto? Bueno, tiene usted razón. Permítame unas últimas preguntas:
¿Se acuerda usted que el motivo de la marcha de los estudiantes era
protestar por el manejo informativo que TV AZTECA y TELEVISA daban al conflicto
universitario?
Si usted, señora foto, no hubiera hablado, ¿Nos hubiéramos quedado
sólo con la versión que los medios electrónicos y el gobierno del DF dieron la noche
del 14 de octubre de 1999, en la cual los estudiantes eran los agresores, la policía que
habría intervenido era sólo la femenil, y sólo una estudiante estaba lesionada
("nada grave") por "un vehículo que la arrolló"?
¿Teníamos derecho a esperar que un gobierno encabezado por el PRD
actuaría diferente?
¿Debíamos quedarnos callados y no preguntar nada?
Sabe qué, señora foto, usted le da la razón a la "Carta 3
bis". Pero viera cuánto hubiera deseado que no le diera la razón a esa carta, sino
a quienes, frente a un espejo vano, se precian de ser "orgullosos funcionarios de un
gobierno democrático como el del DF".
¿Y sabe qué?, cada que la veo a usted, señora foto, no sé por qué,
pero me entran unas ganas irresistibles de tomar una piedra y arrojarla lejos y romper
para siempre ese silencio que allá arriba, cómplice, se calla.
¿Qué? Sí, vaya usted, señora foto, siga su camino y siga
preguntando. Tan incómoda usted, señora foto, tan preguntona.
Vale. Salud, y yo creo que lo que tiene Alejandra bajo su cuerpo es una
bandera. Y además creo que se levantó junto con ella.

El Sup acumulando preguntas como si de lluvia se tratara.