SAN ISIDORO DE SEVILLA

Nació en Caragena, España
el año 556. Su padre llamado Severiano, nacido en Cartagena, probablemente era
de una familia romana, pero estaba emparentado con los reyes visigodos. Isidoro
era el menor de cuatro hermanos. Sus dos hermanos, Leandro y Fulgencio también
llegaron a ser santos. Su hermana Santa Florentina, fue abadesa de varios
conventos. ¡La santidad se comparte y se fortalece cuando los lazos familiares
son santos! Su hermano Leandro que era mucho mayor que él, se encargó de su
educación porque quedaron huérfanos siendo Isidoro un niño. Parece ser que
Leandro era muy severo, porque cuenta una leyenda, que siendo Isidoro muy niño
huyó de su casa para escapar de la severidad de su hermano. Luego volvió por
voluntad propia, lleno de buenos propósitos. Leandro lo encerró para impedir
que se escape de nuevo. Probablemente lo envió a un monasterio para seguir
estudiando. Un día se acercó a un pozo para sacar agua y notó que las cuerdas
habían hecho hendidura en la dura piedra. Entonces comprendió que también la
conciencia y la voluntad del hombre pueden vencer las duras dificultades de la
vida. Entonces regresó con amor a sus libros. Isidoro llegó a ser uno de los
hombres mas sabios de su época, aunque al mismo tiempo era un hombre de
profunda humildad y caridad. Fue un escritor muy leído. Se lo llamó el
Maestro de la Edad Media o de la Europa Medieval
y primer organizador de la cultura cristiana. La principal contribución de San
Isidoro a la cultura, fueron sus Etimologías u Orígenes, una
"summa" muy útil de la ciencia antigua condensando, mas con celo que
con espíritu crítico los principales resultados de la ciencia de la época,
siendo uno de los textos clásicos hasta mediados del siglo XVI. Fue un escritor
muy fecundo: entre sus primeras obras está un diccionario de sinónimos, un
tratado de astronomía y geografía, un resumen de la historia desde la creación,
biografías de hombres ilustres, un libro sobre los valores del Antiguo y del
Nuevo Testamento, un código de reglas monacales, varios tratados teológicos y
eclesiásticos y la historia de los visigodos, que es lo más valioso en nuestros
días, ya que es la única fuente de información sobre los godos. También
escribió historia de los vándalos y de los suevos. San Isidoro fue como un
puente entre la Edad Antigua que terminaba y la Edad Media que comenzaba. Su
influencia fue muy grande en Europa, especialmente en España. Entre sus
discípulos está San Ildefonso de Toledo. Probablemente
ayudó a su hermano Leandro, obispo de Sevilla a gobernar la diócesis. Le
sucedió en el cargo cuando murió. Su episcopado duró treinta y siete años, bajo
seis reyes, completó la obra comenzada por San Leandro, que fue de convertir a
los visigodos del arrianismo al catolicismo. Cuenta una graciosa leyenda que
cuando tenía un mes de vida, un enjambre de abejas invadió su cuna y dejó en
los labios del pequeño Isidoro un poco de miel, como auspicio de la dulce y
sustanciosa enseñanza que un día saldría de esos labios. También decía San
Ildefonso que "la facilidad de palabra era tan admirable en San Isidoro,
que las multitudes acudían de todas partes a escucharle y todos quedaban
maravillados de su sabiduría y del gran bien que se obtenía al oír sus
enseñanzas". Su principal preocupación como obispo fue la de lograr una
madurez cultural y moral del clero español. Fundó un colegio eclesiástico,
prototipo de los futuros seminarios, dedicándose personalmente a la instrucción
de los candidatos al sacerdocio. Como su hermano, fue el obispo mas popular y
autorizado de su tiempo. Continuó la costumbre de su hermano de arreglar las
cuestiones de disciplina eclesiástica en los sínodos, cuya organización se
debió en gran parte a San Leandro y San Isidoro. San Isidoro presidió el
segundo Concilio de Sevilla en 619, y el cuarto Concilio de Toledo, en 633.
Muchos de los decretos del Concilio fueron obra de San Isidoro, especialmente
el decreto que se estableciese un seminario en todas las diócesis. Su sistema
educativo era abierto y progresista, propuso un sistema que abarca todas las
ramas del saber humano. Según parece, San Isidoro previó que la unidad
religiosa y un sistema educativo amplio, podían unificar los elementos
heterogéneos que amenazaba desintegrar España y gracias a eso gran parte del
país se convirtió en un centro de cultura, mientras que el resto de Europa se
hundía en la barbarie. Otro de los grandes servicios que San Isidoro prestó a
la Iglesia española fue el de completar el misal y el breviario mozárabes, que
San Leandro había empezado a adaptar de la antigua liturgia española. San
Isidoro se formó con lecturas de San Agustín y San Gregorio Magno. Su amor a
los pobres era inmenso. En los últimos seis meses aumentó tanto sus limosnas
que los pobres llegaban de todas partes a pedir y recibir ayuda. Cuando sintió
que iba a morir, pidió perdón públicamente por todas sus faltas, perdonó a sus
enemigos y suplicó al pueblo que rogara a Dios por él. Distribuyendo entre los
pobres el resto de sus posesiones, volvió a su casa y murió apaciblemente el 4
de abril del año 636 a
la edad de 80 años. La Santa Sede lo declaró Doctor de la Iglesia, en 1722.
Arcebispo Primaz Katholikos
Mons. Dom ++ Paulo
Jorge de Laureano – Vieira y Saragoça
(Mar Alexander I
da Hispânea)
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Última actualização deste Link em 14 de Abril de 2009