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(c.
676-749)
El
último Padre
de la Iglesia en Oriente nació en Damasco entre los años 650 y
674, en el seno de una familia acomodada. Su padre ocupaba un cargo importante
en
Ordenado
sacerdote, llevó a cabo una actividad literaria considerable, contestando a las
preguntas de muchos obispos y predicando con frecuencia en Jerusalén. Hombre de
vasta cultura, su apasionado amor por Jesucristo y su tierna devoción a Santa
María le colocan entre los hombres ilustres de la Iglesia, tanto
por su virtud corno por su ciencia. Desde el punto de vista teológico, su
importancia radica en que supo reunir y exponer lo esencial de la tradición
patrística, sin carecer de fuerza creadora propia. Su actividad literaria ha
dejado obras dogmáticas, polémicas, exegéticas, ascético-morales, homiléticas y
poéticas. Su nombre está indisolublemente ligado a la defensa de la ortodoxia
cristiana contra la herejía
iconoclasta, que rechazaba el culto a las imagenes.
San
Juan Damasceno transmitió a la Edad Media una admirable síntesis de las
riquezas doctrinales de
Mons. Dom ++ Paulo
Jorge de Laureano – Vieira y Saragoça
(Mar Alexander I
da Hispânea)