MIGUEL ÁNGEL ZÚÑIGA
Jueves 29 de junio, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Miguel Ángel Zúñiga notable caucano fue hijo del afamado músico José
Ignacio Zúñiga y Rogeria Zúñiga, hija del valiente capitán Marcos Jaime Zúñiga
Solarte, que asistió a los más célebres combates librados durante las guerras
civiles de la República.
Guillermo Alberto González Mosquera escribe sobre Miguel Ángel lo que sigue.
Cordialmente,
***
MIGUEL ÁNGEL ZÚÑIGA
(1910 - 1983)
Por: Guillermo Alberto González
La vida de este notable caucano, nacido en el Municipio del Tambo, al occidente
de Popayán, es un compendio admirable de honesto servicio público, competente
ejercicio del Derecho y participación política sin sectarismos, ni retos
innecesarios. Era modesto en el obrar, pero su propia posición ante un hecho o
una tesis era de tal manera transparente y sólida, que terminaba imponiéndose
por el respeto y confianza que infundía. Por eso, en la época del Frente
Nacional, logró el consenso de los partidos tradicionales para que su nombre
fuera escogido por el Presidente de la República para la Gobernación del
Departamento.
Fue una gestión breve en la que se impuso el bien obrar, la
conducta apegada a los más estrictos cánones de la moral y la ética y el
ejercicio del poder sin presunciones ni alardes de ninguna clase. Ante una
situación de crisis universitaria, su nombre surgió como solución para ocupar la
Rectoría de la Universidad del Cauca. No dudó un momento en prestar este nuevo
servicio, que por otra parte lo devolvía al ambiente de las aulas, por mucho
tiempo su entorno natural. Durante varios años había dictado los cursos de
Derecho Civil, dejando una imagen positiva en alumnos y profesores, que ahora lo
hacían depositario de la confianza de la exigente comunidad académica del Cauca.
Al terminar el período para el cual había sido nombrado, pasó a la Corte Suprema
de Justicia como Magistrado de la Sala Civil. Coronaba en esta forma una carrera
en el poder judicial iniciada en la modesta posición de Juez del Circuito, que
llegaba al más alto tribunal de Justicia.
Zúñiga pudo llegar a estas altas posiciones y salir de cada una con la frente en
alto, porque siempre fue recto en el proceder y talentoso sin alardes ni
vanidades. Sirvió como concejal en su tierra natal y como diputado a la Asamblea
Departamental, en representación del partido conservador, en el que militó sin
que nadie le conociera posiciones sectarias o exclusivistas.
En la crónica local quedaron escritos dos episodios de infortunio en la vida de
este notable caucano. Obligado por las precarias condiciones económicas de su
juventud, al terminar sus estudios profesionales dejó la capital del Cauca y se
residenció en la entonces pequeña y alejada población de Balboa, en el sur del
departamento, en donde se ocupó en modestas actividades comerciales.
Paralelamente, trabajaba en su tesis de grado para optar al título de Doctor en
Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad del Cauca, con la aplicación que
siempre lo caracterizaba.
Terminado su trabajo académico y cuando se dirigía a
Popayán para sustentarlo, al vadear el caudaloso río Patía, la embarcación
naufragó y si bien salió con vida del accidente, perdió la única copia de la
tesis y por consiguiente se vio obligado a emprenderla de nuevo con el
consiguiente retraso del grado. Lo paradójico es que el título escogido era el
de "Régimen de Aguas", asunto que fue tratado con tal profundidad y solidez, que
los jurados no dudaron en concederle mención y así el grado terminó con honores.
Retirado ya de la vida pública y cuando disfrutaba de la tranquilidad de la vida
familiar, lo sorprendió el trágico terremoto del 31 de marzo de 1983 en la
Catedral de Popayán, en el mismo instante fatídico en que se desplomaba la
cúpula central. Su cuerpo quedó bajo los escombros y su nombre como una de las
víctimas más deploradas de la tragedia.