TRATADO DE LIBRE COMERCIO
Viernes 10 de septiembre, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
William Efraín Abella Herrera publicó en el
informativo de la Universidad del Cauca, las entrevistas que
realizó a los doctores César Attilio Ferrari (Director del
postgrado de economía de la Javeriana) y Juan Carlos Elorza
(miembro del equipo negociador por Colombia en el TLC) sobre el
Tratado de Libre Comercio. En la nota de hoy, nos permitimos
transcribir la mencionada entrevista.
Cordialmente,
***
TLC: ¿Somos competitivos?
Por William Efraín Abella Herrera
[email protected]
El Tratado de Libre Comercio recoge básicamente el acuerdo que
tienen dos o más países para liberalizar las relaciones
comerciales tanto de mercancías como de servicios. Aprovechando
el foro Empresarios Frente al TLC: Estrategia y Competitividad
organizado por ACOPI con el apoyo de la Cámara de Comercio y la
Universidad del Cauca, dialogamos el Director del Programa de
Posgrado en Economía de la Universidad Javeriana, el docente
César Attilio Ferrari, Ph.D., quien accedió a resolvernos
algunas inquietudes sobre el tema que para bien o para mal nos
afectará a todos:
¿El Tratado de Libre Comercio ¿cómo afectará a
nuestros países?
Yo estoy convencido que puede ser de enorme beneficio para
Colombia, Ecuador y Perú, siempre y cuando estos países logren
ser competitivos para poderle sacar beneficios al Tratado.
Al acercarnos a su conferencia, nos encontramos con un
panorama bastante crítico de las empresas colombianas para
afrontar el TLC. Según su visión ¿Tenemos la competitividad
que exige el mercado internacional para sacarle los beneficios al
Tratado?
En la situación actual es muy complicado, porque la verdad es
que la rentabilidad de la competitividad de las empresas
latinoamericanas ha venido declinando producto de las políticas
económicas que se han seguido. Pero eso no quiere decir que no
se pueda cambiar. En realidad es parte de la gran agenda interna
de la cual se viene hablando, que no es sólo construir más
infraestructura, sino sobre todo reestructurar los precios
relativos en favor de la competitividad de las empresas.
En ese sentido, ¿qué cambios en la política económica
deben realizarse para lograr la competitividad de las empresas
colombianas?
Necesitamos unas políticas económica y fiscal, que su objetivo
sea fundamentalmente cambiar los precios relativos para hacer
más competitivas a las empresas. Eso creo que es lo fundamental.
Hasta ahora nuestras políticas se han orientado en objetivos
anti-inflacionarios y de reducción de déficit, y no han logrado
ninguna de los dos; la inflación sigue siendo tres veces los
niveles internacionales y el déficit fiscal no tiene solución
aparente. Hay que repensar el objetivo de la política para hacer
competitivas a nuestras empresas.
Específicamente ¿qué hay que repensar en Colombia para
lograr competitividad empresarial?
Hay como tres puntos importantes: Los precios de los servicios
públicos son demasiado altos, los costos financieros son
demasiados altos, y lo impuestos son demasiado altos, comparados
a estándares internacionales. Entonces lo que se debería hacer
es acercar estos precios y estos impuestos a los niveles
internacionales. ¿Cómo lograr esto?. Eso es hacer política
económica. El objetivo debería ser que la estructura de precios
se acerque a la estructura de precios internacionales. Eso no se
logra de un día para otro, pero sí se puede lograr en plazos
más o menos cortos.
El ciudadano común y corriente ¿cómo puede aportar al
desarrollo de la competitividad del país?
Una de las grandes virtudes del Tratado de Libre Comercio, es que
está poniendo en evidencia la falta de competitividad de
nuestras empresas y los problemas de una política económica que
no genera esa competitividad, entonces qué podemos hacer
nosotros, pues generar un consenso para que haya crecimiento,
para que las políticas ayuden a generar competitividad y
permitan a aumentar la productividad de las empresas. Creo que
los consensos sociales al final acaban determinando el rumbo de
las políticas en los tiempos.
Pasando al campo de la Educación Superior, ¿qué papel
deben asumir las universidades colombianas ante el TLC?
Hace poco los rectores de las universidades manifestaban que no
tenían mucha claridad de cuál era la posición de los países
andinos respecto al TLC en cuanto a la Educación. De hecho abrir
estas economías, globalizarlas, hacerlas más vinculadas al
ambiente internacional va a generar una mayor demanda de personal
más calificado. Entonces las universidades latinoamericanas
tendrán que producir cada vez personal de mejor calidad, ser
más exigentes tanto en sus contenidos como en la formación de
sus estudiantes.
Frente a la competencia que pueden representar las
universidades extranjeras, en su opinión ¿cuál debe ser el
comportamiento de los centros de educación superior de nuestro
país?
Yo no le tengo miedo al ingreso de las universidades
norteamericanas, eso ya lo tenemos ahora. Todavía nos falta
formar mejor a nuestra gente, pero de hecho estamos sacando
excelentes profesionales que compiten en calidad de igual a igual
con los extranjeros, nuestros estudiantes van a realizar
doctorados en el exterior y les va muy bien. Ahí no está el
problema, lo que necesitamos es elevar nuestros estándares de
calidad y de exigencia para que los cuadros que formemos sean
realmente competitivos. Recuerden que las decisiones políticas
siempre están formadas por predicciones técnicas, y resulta que
los técnicos se forman en las universidades, ellos son los que
van a gobernar las empresas y el país, entonces hay que
formarlos de la mejor manera.
Visión Nacional
Para conocer de primera mano qué piensa el equipo
negociador colombiano, nos acercamos al señor Juan Carlos Elorza
quien integra este grupo. El doctor Elorza es Coordinador
Técnico del Comité Ad-hoc para las negociaciones
internacionales y miembro del Consejo Gremial Nacional. Con él
dialogamos:
Doctor Elorza, el momento más polémico de la
negociación fue el veto de los EE.UU. a un miembro del equipo
negociador de nuestro país. ¿Por qué fue vetado este
negociador y quién es él?
Es el doctor Carlos Correa, asesor argentino contratado por el
Ministerio de Protección Social, experto en materia de propiedad
intelectual en el área de farmacéutica, una figura
internacional con una posición muy fuerte con relación al tema
de la salud pública y el manejo de ella en los tratados. La gran
disyuntiva que se presentó es que Carlos estaba incluido en el
equipo que negociaba en mesa por parte de Colombia. Los EE.UU.
presentaron formalmente una objeción en la medida de que él
siendo asesor del ministerio no era un funcionario con
dedicación exclusiva al tema, porque el doctor Correa también
trabaja en otras organizaciones internacionales en las que
también maneja los intereses de su actividad. Desde esa
perspectiva, y para los EE.UU. no resultaba consistente que
hubiese una persona que tenía tanto intereses en la mesa como
por fuera de ella, por lo tanto podía darse un conflicto de
intereses. Entonces la delegación Colombiana suspendió la
reunión porque no estaba dispuesta a aceptar un veto de esa
dimensión, se debería mantener la autonomía para que cada
gobierno tenga los negociadores que considere pertinentes,
obviamente dentro de unas reglas. Dado la suspensión de la
reunión, y si se seguía así. se paralizaría la negociación,
se llegó a un acuerdo: si bien el doctor Correa no va estar
presente directamente en la mesa de negociación, seguirá siendo
parte del equipo negociador colombiano con poder de
participación en todos los debates y en todas las consultas que
se le puedan hacer por parte de los demás negociadores en un
espacio específico que se llama el cuarto de control, donde se
reúne el jefe negociador con todos los demás miembros del
equipo.
Pasando ya al TLC, doctor Juan Carlos, usted como
negociador ¿qué fortalezas y debilidades le encuentra al TLC
teniendo en cuenta las características de nuestra economía?
El mercado de los EE.UU., por ser esta la principal economía del
mundo, es indudablemente muy atractivo para las exportaciones de
un país como Colombia. Desde esa perspectiva el TLC representa
una excelente oportunidad es una oportunidad y en ese
sentido hay que entenderlo pero la oportunidad puede ser
lograda en la medida en que se haga una negociación favorable
para Colombia y a su vez los empresarios colombianos logren ser
competitivos con acceso efectivo al mercado de los EE.UU.
¿En qué términos se está planteando la negociación
por parte de Colombia?
Las negociaciones comerciales son todas similares desde una
perspectiva general de negociaciones: los países plantean
posiciones desde el inicio que pretenden favorecer a sus propios
empresarios. Lo ideal de una negociación de un tratado de libre
comercio que tiene una perspectiva futura en el largo plazo, es
la consolidación de beneficios para ambas partes. Sólo así
puede constituirse en una verdadera oportunidad de generación de
comercio. ¿Pero cómo lo vemos nosotros?. EE.UU siendo el país
más grande de la economía mundial, es también un país que
protege muchísimo a sus productores, especialmente en el ámbito
agrícola. Eso solamente para dar un ejemplo de cuáles son las
posibilidades que tiene el país de exportación a dicho mercado.
Colombia tiene un gran potencial de producción agrícola, pero
las barreras que enfrentan nuestros productos en EE.UU. son
grandes. Con ese marco, un objetivo nuestro es que a partir de la
negociación se logre consolidar ese desmonte de barreras
arancelarias y no arancelarias de los EE.UU..
¿Cuál es la posición de los negociadores de EE.UU.
para con Colombia y los países que se encuentran negociando?
Los negociadores como representantes del gobierno norteamericano
son básicamente personas acostumbradas a dos cosas, y eso hay
que reconocerlo; ellos como potencia mundial tienen normalmente
la sartén por el mango, por eso sus negociadores actúan de
manera muy impositiva y soberbia. No obstante eso es sabido, el
proceso de negociación con EE.UU. se inicia luego de varios
años de negociaciones en el marco del ALCA, donde los
negociadores colombianos interactuaron básicamente con las
mismas personas que hoy están en el equipo negociador
norteamericano. Hay un elemento adicional que caracteriza a los
negociadores norteamericanos, precisamente esa capacidad que los
respalda en materia de lo que es su economía, los ha hecho unos
negociadores débiles desde la perspectiva misma de la mecánica
de una negociación y del manejo de información. Nosotros vemos
desde el sector privado que indiscutiblemente que los
negociadores colombianos han tenido un proceso de preparación
muy bueno y manejan uno niveles de información y de
entrenamiento negociador muy acordes al nivel de negociación que
están adelantando.
Doctor Elorza, en síntesis ¿Qué es lo bueno y lo malo
del TLC?
Para mí lo bueno es el hecho de constituir una oportunidad de
ampliación de mercado para aquellos productores que ya exportan,
pero también para aquellos que tengan potencial de exportación.
Lo malo del TLC es considerar que es la solución a todos los
problemas que vive el país, eso es un error en el que se puede
caer fácilmente y que hay que evitar. El TLC, no debe
constituirse en el único instrumento de desarrollo económico
del país. Para nosotros, desde el Consejo Gremial, las
discusiones siempre han girado, de que el TLC es una oportunidad,
es un evento que se da por circunstancias no sólo comerciales,
en el cual hay que tener cuidado porque si se negocia mal, no
sólo se desaparece la oportunidad sino que se puede convertir en
una amenaza, y aún cuando se negocie bien no debe ser el único
instrumento de desarrollo para el país, eso hay que tenerlo
claro.
¿Qué medidas debe tomar el gobierno para hacer que el
impacto del TLC sea positivo en Colombia?
Estamos llevando una Agenda Interna para la Competitividad, un
tema muy amplio que pasa por factores tales como el desarrollo
real de la infraestructura de transporte y comercio de nuestro
país, adicionalmente enfrentar reformas muy importantes en
materia administrativa, en materia institucional que demandarán
a su vez acciones en materia legal y jurídica para adecuar los
marcos a un escenario más competitivo en el entorno
internacional. Las acciones pasan por hacer adecuaciones en el
régimen de inversiones, en el de cambios, el tributario. Uno de
los factores que más afectan el desarrollo productivo en este
país es la inestabilidad en cuanto a las reglas de juego sobre
todo en el aspecto tributario. Que un país esté enfrentando de
una o hasta dos reformas tributarias al año, genera grandes
incertidumbres y grandes costos a la producción en el país.
La educación, ¿el TLC cómo la afectaría?
El TLC en su capítulo de Servicios Transfronterizos, incluye
medidas que pueden afectar a la educación o al comercio de los
servicios educativos. Desde ahí hay una relación muy directa
con respecto a la educación superior. En la medida en que el
tratado habilite la posibilidad de crear espacios para el
comercio transfronterizo de servicios, se podía tener una
competencia de universidades norteamericanas ofreciendo servicios
de educación superior sin desplazarse de EE.UU., soportadas en
las tecnologías modernas de comunicación. No obstante esa
competencia, también se constituye y así lo hemos visto
con algunas universidades asociadas en ASCUN, en una oportunidad
de ofrecer servicios de educación superior a nichos muy
específicos de población que hay en EE.UU., se calcula que
deben haber entre tres a cuatro millones de colombianos y un
número muy superior de hispanohablantes en Norteamérica, que
por las condiciones de preferenciales de precios de las
universidades colombianas, podrían tener acceso a estos
servicios educativos. En general, las oportunidades y amenazas
están en manos de cada sector de alguna manera.
Al final de este foro y de haber podido compartir
directamente con los conferencistas invitados, nos quedan muchas
reflexiones por hacer, por ejemplo ¿Podemos hablar de un tratado
de libre comercio con vetos, aranceles, subsidios, etc.?, ¿Somos
competitivos para entrar al gran mercado, o sólo estamos
abocados a pequeños nichos?. Lo que sí queda en claro es que el
Tratado de Libre Comercio - que se firmará a más tardar en
febrero de 2005 - no debe ser la única herramienta de desarrollo
del país y por consiguiente no puede seguirse vendiendo como la
panacea que mejorará el empleo y la calidad de vida de los
colombianos. Por último, y esto viene de Venezuela,
¿cuándo hablaremos de hombres libres?.