JUAN JOSE SAAVEDRA VELASCO
Lunes 29 de noviembre, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
Con motivo de la publicación del nuevo libro de Juan
José Saavedra Velasco "Sobre fallos y
fallas" El Liberal publica una intesante y
corta biografía y obras de Juan José, de la cual transcribimos
-en esta ocasión- sus primeros párrafos..
Cordialmente,
***
El nuevo libro de Juan José Saavedra Velasco
Sobre fallos y fallas
El Liberal
28 de noviembre, 2004
El presidente de la Editorial Feriva, Ernesto Fernández Riva,
hace la presentación del libro en el prólogo:
En 1989 leímos los originales de un ensayo escrito
por Juan José Saavedra, De cómo ser feliz, aun estando
casado, y decidimos editarlo. La obra encontró una
extraordinaria acogida en la crítica y fue uno de los libros
más vendidos en Colombia en 1990. Hicimos cuatro ediciones más
y exportamos el libro a Méjico, país en donde también se
vendió. Al poco tiempo editamos De cómo divertirse sin
reproducirse,un texto del mismo autor sobre las posibles
causas del embarazo repentino, y en 1998 publicamos De
cómo vivir rico sin tener con qué. Y ahora estamos
incurriendo en una nueva obra de Saavedra, esta vez sobre los
fallos y las fallas de la justicia .
Hasta que se publicó el primer tomo desconocíamos esta
faceta del escritor payanés, que con su actividad literaria y
periodística como que ha sido columnista de El
Tiempo había opacado su condición de penalista.
Abogado de la Universidad del Cauca, juez y catedrático, Juan
José tenía en la reserva del sumario sus quehaceres como
litigante. Leímos los originales de este novedoso libro y
encontramos que los alegatos que en él se recogen revelan al
jurista y ratifican al escritor .
Como lo afirma el autor, el trabajo de hacer
jurisprudencia se les ha dejado a las Altas Cortes, porque el
resto del poder judicial se limita a copiar lo que los
magistrados resuelven. Habla de los que se ponen la cabeza de
otros para opinar, piensan entre comillas y tienen, en vez de
cerebro, una casa de citas. En franco desacuerdo con esta
tendencia, Saavedra se atreve a pensar, elaborando planteamientos
que van en contravía de las doctrinas convencionales.
Considerando su contenido, el libro será de un inevitable
interés para las personas que como magistrados, jueces, fiscales
y apoderados están relacionados con el poder judicial y estamos
editando este segundo tomo, en fin, porque creemos que tiene
valor para el derecho y para la literatura. En él, el autor se
atreve a denunciar y a disentir, y eso es algo que está haciendo
falta en la administración de justicia. Y como estilo, en él se
manejan tan acertadamente la idea y su expresión que el lector,
aunque no sepa nada de leyes, es llevado sin esfuerzo desde la
primera hasta la última página.
El autor del segundo tomo de Sobre fallos y
fallas, según se lee en la solapa, nació
en Popayán en el milenio pasado, a una cuadra de la Torre del
Reloj. De padre bugueño y madre payanesa, dice que su nombre es
Juan José Saavedra y su apellido Velasco. Que lo malcriaron las
niñeras, el Llanero Solitario, la Segunda Guerra Mundial, el
Padre Lara, el 9 de abril, el Hermano Cipriano, Marilyn Monroe,
Silvia Pinal, la revista Vea, doña Elvia Lombana,
el Frente Nacional, y todos esos abnegados profesores y
maestras que nos enseñaron que 2 x 3 son 47 .
¿Usted todavía es de Popayán ?
Nunca he dejado de serlo y cada día lo soy más. He vivido
en otras ciudades, pero fue aquí en donde aprendí a respirar, a
caminar, a leer, a escribir y a sentir. En Popayán viví los
primeros treinta años de mi vida, de modo que mis raíces están
bien hundidas aquí, en esta tierra. Además yo no soy hijo de mi
padre bugueño sino de mis tatarabuelos payaneses y el primer
Velasco llegó al valle de Pubenza en 1536.
A los veintiún años fui concejal de Popayán, cuando eso era
gratis, pero me alcé prematuramente contra el clientelismo y
hasta ahí llegó mi carrera política. Tengo la satisfacción de
haber presentado el acuerdo por el cual se hizo el primer Plano
Regulador de la ciudad.
Fui el peor alumno que tuvo la Universidad del Cauca, al punto de
que sólo vine a aprender algo de las asignaturas cuando las
dicté.
Conocíamos su libros de humor, De cómo ser
feliz, aun estando casado, por ejemplo. ¿De dónde
acá le dio por escribir sobre derecho?
Mis tratos con el derecho penal son de vieja data. La primera
defensa ante el Jurado de Conciencia la hice cuando saqué la
cédula; al enterarse el procesado de mis pésimas notas le
pidió al juez superior, Julián Delgado Paredes, que le nombrara
otro defensor de oficio, y tuve que implorarle al acusado que se
dejara defender.
En los veranos me nombraban juez en los pueblos: Timbío, La
Vega, El Bordo, el Tambo; hice la prevaricatura en Morales y
luego fui nombrado Juez sin Instrucción Criminal en Bogotá. No
recuerdo en cuantos casos he intervenido como investigador, como
defensor y como acusador. Hasta como sindicado he tenido que
participar: el senador Humberto Peláez me denunció por calumnia
e injuria y la Justicia Penal de Cali me absolvió pues sólo
había dicho la verdad y nada más que la verdad.